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Obsesión y pecado - Capítulo 45

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Capítulo 45: La Llave de la Traición

La noche sobre la costa mediterránea era un manto de obsidiana, solo interrumpido por el rítmico estruendo de las olas rompiendo contra los acantilados de granito. En lo alto, el búnker de Vittorio se alzaba como una corona de hormigón y acero, una fortaleza que desafiaba tanto al tiempo como a sus enemigos.

​Alessio y Val esperaban en un saliente rocoso, envueltos en trajes tácticos que los hacían invisibles en la oscuridad. A su lado, Enzo revisaba una tableta encriptada, con los ojos fijos en un punto rojo que parpadeaba en el plano digital del edificio.

—El contacto está en posición, señor —susurró Enzo, su voz apenas un soplido en el viento—. Se trata de Gael, uno de los guardias personales que usted entrenó en los muelles de Odessa. Vittorio confía en él porque su padre sirvió al viejo durante veinte años, pero Gael sabe que el patriarca ha perdido el juicio. No quiere morir por un hombre que está dispuesto a sacrificar a su propio hijo.

​Alessio asintió, ajustándose el silenciador de su arma.

—¿Qué tan seguro es el acceso?

​—Gael está a cargo de la rotación de cámaras del sector sur, la zona de las cocinas y el muelle interno —explicó Enzo—. A las 02:00 exactamente, desactivará los sensores de presión y dejará la puerta de servicio entreabierta. Tenemos una ventana de tres minutos antes de que el sistema central detecte la anomalía y se bloquee automáticamente.

​Val miró hacia la inmensa estructura. Sabía que dentro de esos muros, Vittorio se sentía un dios protegido por su rayo. Pero no contaba con que el respeto que Alessio se había ganado entre sus hombres era una moneda mucho más valiosa que el miedo que el viejo infundía.

​—Tres minutos para entrar en la boca del lobo —murmuró Val, revisando el cargador de su pistola—. Parece un plan suicida. Me encanta.

​Alessio le dedicó una mirada de orgullo feroz. Le dio un beso rápido, uno que sabía a despedida y a promesa al mismo tiempo.

—Mantente detrás de Enzo y de mí. Gael nos llevará directo a la sala de comunicaciones. Si tomamos esa sala, el búnker se convierte en la tumba de mi padre. Él no podrá dar órdenes y sus hombres quedarán ciegos.

​A las 01:59, descendieron por la pared del acantilado usando cuerdas de alta velocidad. El sonido del mar ahogaba cualquier ruido que pudieran hacer. Al llegar a la plataforma del muelle, una luz roja parpadeó dos veces en una pequeña rendija de la puerta metálica.

​La pesada hoja de acero se deslizó con un zumbido casi imperceptible. Un hombre joven, con el uniforme de la guardia de élite de los Volkov, asomó la cabeza. Era Gael. Tenía el rostro pálido, consciente de que si lo descubrían, su muerte sería lenta.

​—Señor —dijo Gael, haciendo una breve inclinación de cabeza hacia Alessio—. Los pasillos están despejados por ahora. El patriarca está en el nivel 4, en la suite de seguridad. Ha ordenado ejecutar a cualquiera que intente salir sin su permiso. Está paranoico.

​—Has hecho bien, Gael —respondió Alessio, entrando en el búnker con la fluidez de una sombra—. Una vez que esto termine, habrá un lugar para ti en la nueva orden.

​Entraron en las entrañas de la fortaleza. El aire allí olía a ozono y a encierro. Caminaron por pasillos de hormigón pulido, esquivando las patrullas gracias a las indicaciones de Gael, quien conocía cada ángulo muerto de las cámaras que él mismo controlaba.

​Llegaron al distribuidor principal del nivel 2. Val sentía el pulso en las sienes. Estaban en el corazón del poder de Vittorio.

​—La sala de comunicaciones está tras esa puerta —señaló Gael—. Hay dos guardias dentro, leales a muerte al viejo. No puedo ayudarlos ahí sin delatarme por completo.

​—Vuelve a tu puesto, Gael —ordenó Alessio—. Asegúrate de que los ascensores se bloqueen en cuanto entremos. No quiero que mi padre reciba refuerzos de los niveles inferiores.

​Val se colocó a un lado de la puerta, con el dedo en el gatillo. Alessio al otro. Enzo preparó una carga de choque silenciosa.

​—A la de tres —susurró Alessio.

​Val asintió, sintiendo que el destino de los Volkov estaba a punto de decidirse en esa habitación fría de un búnker que pronto dejaría de ser un refugio para convertirse en un cadalso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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