Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Obsesión y pecado - Capítulo 56

  1. Inicio
  2. Obsesión y pecado
  3. Capítulo 56 - Capítulo 56: Fuego en la Frontera
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 56: Fuego en la Frontera

El estruendo del holograma al apagarse fue sustituido por un silencio mucho más peligroso: el rugido de motores de motocicletas y camionetas blindadas que rodeaban el depósito. Vittorio no solo quería burlarse de ellos; quería que Ciudad del Este fuera su tumba.

​—¡Abajo! —gritó Alessio, placando a Val hacia el suelo justo cuando una lluvia de cristales y ráfagas de ametralladora destrozaba las ventanas superiores del tinglado.

Los mercenarios locales, contratados por los contactos de Vittorio en la Triple Frontera, no buscaban sutileza. Eran más de veinte hombres armados con fusiles de asalto, moviéndose con la brutalidad de quienes no tienen nada que perder.

​—¡Enzo, fuego de cobertura! —ordenó Alessio mientras arrastraba a Val detrás de una pila de contenedores oxidados.

​Enzo, con la sangre fría que lo caracterizaba, devolvió el fuego con una precisión quirúrgica, derribando a dos atacantes que intentaban entrar por la puerta lateral. Pero la situación era desesperada.

​—Val, quédate aquí y no te muevas —dijo Alessio, revisando su cargador—. ¡Es una emboscada total!

​—¡Alessio, escucha! —gritó Val por encima de las detonaciones—. Vittorio no está aquí. Si ha montado este teatro es porque necesita tiempo. Mientras nosotros peleamos por nuestras vidas, él está cruzando la frontera. ¡Está en Brasil!

​Alessio disparó hacia la entrada y se volvió hacia ella. —¿Brasil? ¿Cómo lo sabes?

​—El código de frecuencia del holograma tenía un prefijo de red de Río de Janeiro —explicó ella, con la adrenalina agudizando su mente—. Se está escondiendo en las favelas. Es el único lugar donde ni siquiera la Interpol se atrevería a entrar a buscarlo. ¡Vittorio está negociando su regreso a Europa!

​Val tenía razón. Vittorio Volkov no solo buscaba sobrevivir; buscaba el poder absoluto. Estaba usando sus millones para financiar la campaña de un candidato clave en Brasil a cambio de un favor diplomático sin precedentes: el apoyo del gobierno brasileño para limpiar su historial y respaldar su candidatura secreta como Presidente en España (o al menos, el poder detrás del trono mediante una red de influencias políticas).

​—Quiere usar el apoyo de una potencia extranjera para volver a Madrid como un “hombre de estado” intocable —rugió Alessio, dándose cuenta de la magnitud del plan—. Si logra ese tratado, ni siquiera yo podré tocarlo.

Una granada de fragmentación estalló cerca, haciendo vibrar los contenedores. El humo llenó el depósito.

​—¡No podemos quedarnos a morir aquí! —Enzo llegó hasta ellos, cambiando un cargador vacío—. ¡Señor, tenemos que llegar al río! Si cruzamos hacia el lado brasileño en lancha, podemos perderlos en el caos de la costa.

​Alessio tomó a Val de la mano. La protección ya no era solo cuestión de esconderse; era cuestión de atacar.

—Si él está en las favelas de Río preparando un pacto político, vamos a ir hasta allí. Vamos a arruinar su tratado antes de que firme su inmunidad.

​Corrieron bajo el fuego cruzado, con Enzo abriendo camino a base de granadas de humo. Val sentía el corazón en la garganta, protegiendo su vientre con una mano mientras corría entre las balas. Lograron llegar a un muelle clandestino donde Enzo tenía preparada una lancha rápida de alta potencia.

​Al arrancar el motor, Alessio miró hacia atrás, viendo el depósito envuelto en llamas. El holograma de su padre todavía parecía quemar el aire.

​—Vittorio cree que las favelas son su escudo —dijo Alessio mientras la lancha saltaba sobre las aguas del Paraná hacia territorio brasileño—. Pero no sabe que yo me crié en la guerra, y no hay muro lo suficientemente alto para protegerme de mí cuando amenazan a mi familia.

​Val se abrazó a él, empapada por el agua del río, mirando hacia el horizonte. Brasil los esperaba, un laberinto de selva y asfalto donde el destino de España y el de su propio hijo se decidirían en una guerra final.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo