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Ojos Del Vacío-Camino del Invencible - Capítulo 6

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  3. Capítulo 6 - 6 CAPÍTULO 6 EL ALMANAQUE DE LOS DÉBILES
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6: CAPÍTULO 6: EL ALMANAQUE DE LOS DÉBILES 6: CAPÍTULO 6: EL ALMANAQUE DE LOS DÉBILES El almanaque de recursos medicinales que Wei encontró en el almacén del Boticario Chen era un volumen sin glamour: quinientas páginas de descripciones áridas de hierbas, minerales, fluidos y materiales orgánicos utilizados en el refinamiento de píldoras de cultivo.

Cada entrada incluía origen, propiedades conocidas, precio de mercado, y notas sobre usos alternativos.

Wei lo leyó completo en tres días.

En el margen de cuarenta y siete páginas, hizo anotaciones mentales.

No físicas —no era suyo el almanaque y sería imprudente dejar evidencia de lo que buscaba.

Pero su memoria fijó cada entrada relevante con la misma permanencia con que había fijado los fragmentos del *Caminos Sin Raíz*.

Lo que buscaba era específico: recursos medicinales cuyas propiedades estuvieran relacionadas con la sensibilización del cuerpo al Qi, independientemente de la Raíz Espiritual.

La mayoría de los recursos estaban diseñados para optimizar el flujo a través de la Raíz —inútiles para él.

Pero algunos tenían propiedades más fundamentales: fortalecer el tejido de los Puntos Espirituales directamente, o aumentar la permeabilidad del cuerpo al Qi en general.

Encontró siete que eran potencialmente útiles.

De esos siete, cuatro eran prohibitivamente caros.

Uno era raro pero teóricamente obtenible en el bosque.

Dos estaban en la zona “asequible con esfuerzo” —no baratos, pero no imposibles.

El que podía obtener en el bosque era la Raíz de Niebla Fría (寒雾根) —una hierba que crecía en zonas donde el Qi ambiental era más denso, generalmente cerca de corrientes de agua fría de montaña.

Sus propiedades incluían lo que el almanaque describía como “aumento temporal de la sensibilidad espiritual” —algo diseñado para ayudar a cultivadores bloqueados a sentir el Qi más fácilmente.

Para un cultivador normal era un recurso menor.

Para alguien construyendo sus canales desde cero, podría ser significativo.

El bosque al norte de Lincheng tenía un arroyo de montaña que Wei recordaba de su tiempo cerca de la Aldea Gris.

El almanaque describía las condiciones de crecimiento de la Raíz de Niebla Fría con suficiente precisión para que pudiera identificar los lugares más probables.

Había un problema.

El almanaque también mencionaba, en una nota casi casual, que la zona del arroyo norte estaba marcada como “territorio de recolección exclusivo” de la Secta del Lago Oscuro.

Ingresar sin permiso era violación de territorio sectario.

Wei consideró esto durante dos días.

Luego fue al bosque de noche.

— La luna estaba cubierta cuando llegó al arroyo.

Había estudiado los patrones de vigilancia durante los dos días anteriores: los discípulos de la Secta del Lago Oscuro que monitoreaban el territorio hacían rondas cada cuatro horas, según lo que Wei había podido deducir por el rastro que dejaban —marcas en árboles específicos que servían como señales de paso.

No era un sistema sofisticado, pero era efectivo para detectar intrusos torpes.

Wei no era torpe.

Se movió por el bosque aplicando lo que había aprendido sobre el Qi ambiental: los cultivadores, aunque no lo supieran, dejaban una ligera perturbación en el Qi local cuando pasaban.

Era minúscula —Wei apenas podía detectarla con su percepción todavía primitiva.

Pero podía sentirla si se concentraba.

Encontró la Raíz de Niebla Fría exactamente donde el almanaque sugería que debería estar: en la orilla norte del arroyo, en una zona donde la humedad y la temperatura creaban microclimas idóneos.

Eran plantas de aspecto poco notable —hojas gris verdosas, tallos finos— pero Wei había memorizado su descripción exacta.

Cosechó lo suficiente para un mes de uso, con cuidado de no dañar las raíces madre.

Dejó la zona sin dejar rastro perceptible.

En el camino de regreso, a quinientos metros del arroyo, se detuvo.

Había algo delante.

Sus ojos lo detectaron antes que su percepción de Qi —una silueta entre los árboles que se movía con la economía deliberada de alguien que no quería ser visto.

Un discípulo de guardia, obviamente, aunque fuera de su ruta habitual.

Wei calculó en fracciones de segundo: el discípulo estaba a cuarenta metros, se movía de izquierda a derecha con el bosque oscuro detrás de Wei.

Si continuaba su ruta natural, pasaría a veinte metros sin verlo, a condición de que Wei no se moviera.

No se movió.

El discípulo pasó.

Siguió su camino.

Wei esperó tres minutos.

Luego continuó hacia Lincheng.

— La Raíz de Niebla Fría resultó ser exactamente lo que necesitaba.

No espectacular —no lo transformó de la noche a la mañana.

Pero al preparar la infusión básica que el almanaque describía y tomarla antes de sus sesiones de meditación, la transferencia de Qi que había estado desarrollando se volvió más clara.

Más fluida.

La percepción que antes requería cuatro horas de concentración para establecerse ahora llegaba en dos.

El progreso se aceleró.

Todavía lento para cualquier estándar cultivador normal.

Pero lo que antes tomaba una semana ahora tomaba cinco días.

Y algo más ocurrió que Wei no había anticipado.

Sus ojos comenzaron a cambiar.

No visiblemente.

No de una forma que nadie en el exterior pudiera notar.

Pero la percepción visual que siempre había tenido —esa capacidad de descomponer movimientos en geometría, de calcular ángulos y distancias con precisión inusual— comenzó a conectarse con la sensibilidad al Qi que estaba desarrollando.

Comenzó a *ver* el Qi.

No perfectamente.

No con la claridad que un cultivador experimentado percibiría.

Pero cuando alguien con Raíz Espiritual pasaba cerca de él, Wei empezó a notar algo en sus ojos —una cualidad diferente en cómo la luz interactuaba con su presencia, como si el Qi que emanaban sutilmente afectara el entorno visible.

Era el principio del Ojo de Comprensión, aunque Wei no tendría ese nombre para nombrarlo durante años todavía.

Lo que Wei sí supo era que sus ojos estaban siendo condicionados por el proceso de cultivo que estaba siguiendo —proceso que, por no tener Raíz, pasaba de forma diferente a través de su cuerpo.

La Raíz en cultivadores normales actuaba como un filtro y conductor.

Sin ese filtro, el Qi que Wei absorbía no era canalizado de forma estándar.

Tomaba caminos alternativos en su cuerpo.

Uno de esos caminos pasaba por sus ojos.

— A los trece años, Wei Wugen alcanzó oficialmente el Primer Estadio del Reino del Despertar Espiritual.

No hubo celebración.

No hubo nadie para celebrarlo.

Solo una entrada en el libro sin portada: *”Mes 11.

Primer Estadio confirmado.

El Punto Espiritual de la palma derecha está abierto y funcional.

El flujo de Qi ya no requiere concentración activa para mantenerse —ocurre pasivamente cuando estoy en reposo.

La diferencia en percepción es significativa.

El proceso tomó 11 meses.

Un cultivador con Raíz de calidad media tardaría meses en el mismo estadio, quizás semanas con recursos adecuados.

Conclusión: mi camino es más lento.

También es completamente diferente.

No soy un cultivador defectuoso.

Soy un tipo diferente de cultivador.

Las implicaciones de esa diferencia todavía no son claras.

Las exploraré.”* En el mundo de cultivadores, un Primer Estadio del Despertar era el nivel más básico posible.

Los niños de familias cultivadoras lo alcanzaban a los ocho, nueve, diez años con meses de esfuerzo.

Wei lo había alcanzado a los trece, sin Raíz, sin maestro, sin recursos adecuados, en once meses de trabajo completamente solitario.

No era impresionante en términos absolutos.

Era imposible en términos de lo que debería haber sido posible.

Esa diferencia era lo más importante.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Kamilo_gonz Gracias por acompañar esta historia.

Si disfrutas el viaje de nuestro protagonista, no olvides dejar tu Power Stone, comentar y seguir la novela.

Si llegamos a 100 Power Stones esta semana, subiré capítulos extra

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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