Ouroboros "La reencarnación privatizada" - Capítulo 34
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
34: capitulo 33 34: capitulo 33 Las historias tienen siempre un modo fácil de terminar, la mirada de la menor que desconcertada no entiende nada de lo ocurrido, frases sin un menor sentido retumbando en su cabeza, frente a ella, un hombre, un ser que no la mira, solo tiene ojos para otro ser, que, frente a su persona, ni el arma, ni el uniforme significan nada.
Es ira, una furia concentrada, una sensación desconocida para la pequeña, al menos aquí.
― ¿Quiénes fueron?
― Mire, esto es algo que excede su autoridad ― En momentos como estos, los pantalones holgados son una enorme forma de asistir a quien está a punto de huir ― Entiendo que como padre usted cedió su custodia.
― Estoy representando a un matrimonio, progenitores de dos pequeños que en este momento son solo uno… ¿Qui-é-nes?
― Son….
bueno es una fundación ¡Tienen todo en orden!
― Tenga ― En la mano de Sifuentes se encuentra su identificación de la compañía ― Tómela y use el número ahí guardado para comunicarse a RH.
― No.
― Tómela y así todo se hará en orden.
― Preferiría contestarle otras preguntas ― Ni de idiota tomaría una identificación oficial que puede ser usada para encarcelar a una persona que está a punto de lanzarse a su cuello, sí, podrían someterlo, pero no se quería ir a vigilar esquinas en los barrios…recibirla era un boleto solo de ida ― Créame, estamos buscando ― Sus manos se extienden lentamente, no es lo que esperaba, hizo un favor; pasó tiempo en prisión; tomó una elección muy mala y pagó por ella, pero él sabía que nunca pagaría todo menos con una mano que lentamente seguía el movimiento de la suya.
El cabo que estaba encargado de guiarlo y apoyar en todo lo necesario palabras del comandante ― Consideró que a pesar de ser una violación a los derechos humanos de la menor ― Sostener contacto con el padre biológico cuando este todavía no está aceptando el retorno de la paternidad era considerado una modalidad de tortura al menor ― En estos momentos había cosas que podrían omitirse.
― ¿Qué pasará con ella?
― Bueno tras un periodo de evaluación, donde los psicólogos determinarán si está psico-socialmente estable, podrá ser enviada nuevamente a un nuevo hogar temporal, donde estará a cargo de personas que le darán el apoyo, el cariño y el respeto necesario para crecer en sociedad y a los 13 años será buscado un albergue donde la capaci… ― ¡Eso es un panfleto!
― Un paso hacia atrás ― Esto me lo mandaron cuando firmé el maldito papel que me metió en la congeladora años atrás ¡Nadie cuidó de ella!
¿ Me escucha?
¡Nadie!
― Si tan convencido está, podría pedir la custodia, pero debe saber que no saldrá esta menor de aquí hasta que su hermano biológico aparezca.
― ¿Vivo?
…Esa niña se va conmigo.
Firmaré una salida voluntaria, una adopción de emergencia, lo que sea necesario ¡Nunca regresará a este sistema!
― Preguntaré ― Ahí estaba un padre que no tenía ni la remota idea de qué hacer, Haggard sabía que su vida era el trabajo, pero ahora había dos pequeñas manos que seguían sus movimientos buscando un cigarro, una pastilla, algo que no traía por haber estado corriendo ocho horas en lo que la empresa daba autorización y conseguía el soporte de la policía ― Podría haber atacado solo, pero eso les daba razón para matarlo.
De pronto, ni esa adrenalina ni el miedo a la muerte eran tan importantes: Había seres esperando un cariño que él no dio.
Los pasos lo hacen voltear.
Son varios, no parecen intimidarles, es la mirada muerta de quien acostumbrado a su trabajo no entiende y no aprecia ni le importa lo que piense.
― Por conducto del Acta de Protección al Menor, le pido se retire.
― ¿Ustedes?
― Soy encargado del sistema de protección de menores ― Las gafas sin aumento se deslizan ― Según el acta de derechos humanos usted es una influencia negativa para una menor que busca un hogar, no solo cariño breve.
― ¡Tomaré la patria potestad!
― Las miradas de todos lo observan ― No me importa pero ella no merece quedarse aquí.
― Eso es clásico ― Un hombre pequeño lo interrumpe desde la parte de atrás del pelotón moral ― Ahora resulta que usted es un buen hombre que jamás pensó el terrible predicamento que la menor tendría…típico del heterosexual normado.
― Supervisor, Jhoen ― Maldito pretencioso.
― Que nadie me interrumpa, iré a firmar, solo dejen que me lleve a la menor, al chico lo buscaré como ustedes nunca lo van a hacer… con pasión.
― Me temo que al menos deberá estar aquí 24hrs, lo lamento pero eso es la ley ― Además tiene 4 años, ¿no pensó en ella todo este tiempo?
¿Sabe usted adónde caen estos niños?
¡Personas tan irresponsables, faltos de respeto por los menores, asco de humanos…!
― Sostenga mi identificación oficial.
― ¿Sabe?
― El cabo aflojó la mano que le dolía por la fuerza y la extendió ― Esta se la ganaron.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com