Ouroboros "La reencarnación privatizada" - Capítulo 40
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40: capitulo 39 40: capitulo 39 Un punto final es todo lo que falta, pero no quiere colocarlo, de ser la más poderosa de la sección del grupo perteneciente a la mejor empresa en su ramo, actualmente era una PPE (persona por educar) escribiendo docenas de veces frases emponderantes, lemas y eslóganes que databan desde los comienzos de la empresa ¡Se encontraba el que la había atraído a trabajar con ellos!
“No one control your newborn, You decide you are his sole parent, Be monoparent…
be free” Ahora ver el anuncio, escucharlo sin que nadie más pueda, transcribirlo antes de que termine para que no lo repitan, esas cosas las conocía de memoria, ella las repitió hace siete años, las impartió a todas las novatas, frases simples, de forma contundente.
Hoy en frente del teclado con un solo VR en su cabeza, con los gingles rebotando en el casco podría parecer tortura, pero ella quería prolongar los segundos escasos que tenía para responder, porque era hora de salir, el almuerzo la esperaba, otra forma de tortura que solo esa compañía había diseñado.
― No se ha colocado su distintivo de posición de pensamiento, el alimento no se entregará hasta que esté colocado ― una persona asexuada observa y repite la misma frase que desde hace tres meses machacan en el altavoz.
― Bien, terminemos con esto ― sería más fácil si le entregaran la porquería humillante desde el principio, pero no funcionaba así el programa de superación de dudas, no, había que comprender a fondo lo que implicaba compartir opiniones o comportarse como lo había hecho.
― tome terrorizador ― una chaqueta, un bigote falso y un lema que se mofaba de los lemas que iban contra la partenogénesis ― póngase visible.
― Necesito ponerle el nombre pero no recuerdo.
― Mi cerebro esta muy lejos de sus memorias.
A la bandeja no le falta ningún grupo nutricional, solo que la presentación era la que no contenía ningún tipo de saborizante ni colores: era una vasca gris, envuelta en bolsas llamativas con fotos de parejas y de padres, mientras avanza todos ― siguiendo la formación que tomaron antes de ser admitidos en el trabajo ― le miran con repulsión y compasión.
Era un hombre que buscaba la génesis, usar su fuerza para procrear con un ser indefenso.
La comida es lo peor.
La única idea en la que puede pensar en estos momentos tiene que ver con el momento en que ella hizo lo mismo: burlarse de una señora, que tenía una pequeña foto de su nieta en un rincón de su escritorio, pero la vieron.
Sus manos aferran un pedazo que insiste en ser “manzana golden” pero es un embutido horrible, en la boca de Susana se atora la comida en un esfuerzo por recordar si ella había visto la foto, por mucho que lo quiera negar, en esos tiempos ella estaba más que dispuesta a ganar la medalla por denuncia anónima.
Todavía la recuerda…el asco que le daba duró una semana.
De ser una anciana a punto de retirarse pasó a ser una psicótica que fue internada en un sitio pagado por el Estado.
Su cubierto de celulosa comprimida se dobla por la fuerza ― tenía prohibido cualquier objeto con dureza o filo para prevenir agresiones violentas que los bigenéticos no convertidos eran capaces ―…
y ella los creyó.
Por años que eso fue cierto.
Tras su comida la hacen caminar con la chaqueta por las oficinas de los pisos donde ella trabajó.
La gente pone una expresión de tanto asco, que por momentos fuertes creyó que estaba con los enemigos, pero sabía que era el efecto buscado, no podía salir, su contrato indicaba que en el momento que traicionara la ideología de la empresa, esta podía colocarla en un retiro laboral, para determinar si estaba en condiciones o no de regresar al trabajo asignado, el tiempo establecido para su puesto era de 6 años, nadie pasó del mes.
Por la noche ella descubrió un grupo de pisos donde la gente indeseable era “hospedada”, habitaciones con pared de polímero transparente, una cama de acero recubierto, filos redondeados, para poder partirte el cráneo.
“Deberías hacer un gran esfuerzo” consideró.
Ahí tampoco lloró.
Susana sabía que esto era previsible, como pieza de información sabía demasiado, como operativa al menos ahora se daba cuenta de lo ignorante que fue, pero no era lo importante, por el momento nada de eso era útil, quería saber de sus hijos, los de ella y un pobre diablo caballeroso, aún en estos tiempos era una característica que todos querían ver pero nadie practicar…
ella averiguó lo que pudo, mandó la información, aunque no lo conoció muy a fondo, el acto de seguir el script que ella puso para convertirse en jefa, de nunca haberle hablado para recriminarle, eso lo colocaba muy por arriba en sus nuevos estándares, de la anterior solo conservaba su número por si necesitaba a otro hanged man, pero ahora, ahora se pregunta que tan terrible fue.
Despertó con ojos irritados, los sueños de cientos de abortos, de malformaciones en menores, niños acéfalos le asaltan en sueños, ha perdido la cuenta de las veces que despierta solo para ver en un holograma bien grande: “Nosotros prevenimos esto…
¡Y NOS QUIERES DESTRUIR!
Eso es TRAICIÓN y lo sabes” Se limpió los ojos, las marcas de maquillaje dejan sus manos sucias, pero no hay más agua que para una ducha rápida y los primeros días que gritó y citó las actas internacionales y los tratados de derechos humanos violentados no recibió más que agua.
De momento se mantiene.
El acto de que no la están torturando en serio significa una sola cosa: todavía no localizan a los menores, aún hay esperanza para ellos y ella no esperaba rescate, no tendrían por que venir por alguien que hizo todo lo que ella realizó por su beneficio.
No sabe en qué momento se había quedado dormida, pero frente a ella la celda se había ocupado.
Manchas oscuras estaban en el inmaculado piso y un encargado de limpieza operaba la pulidora para eliminar esa huella de violencia, aún escuchaba a los guardias con su voz cargada de rencor: ― ¡Maldito!
― ¿Lo viste moverse?
― No, Craig tampoco.
― ¿Su ojo está bien?
― ¡Le colgó de la cuenca!
¡Claro que no está bien!
Los implantes nunca están en el mismo color que el original…
niño infernal.
― ¿Pero lo quieren conservar?
¡Mató a dos, los perros e hirió a Craig y él traía una armadura!
― Cállate cobarde, los jefes lo quieren vivo ― la voz comenzó a perderse en la lejanía ― Estamos cerca de poder pagar nuestro hijo y no pienso arruinarlo, así que tú chitón.
― Pero…
― Chitón, chinga…
La curiosidad pudo más que ella.
Su mirada pegada en la pared ve como el bulto se levanta y toma la forma de un niño, con heridas, mugre y costras diversas, pero con unos ojos serenos, tristes y determinados…
que le recordaban a alguien.
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