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Ouroboros "La reencarnación privatizada" - Capítulo 43

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Capítulo 43: capitulo 42

El café se había agotado. Fue el momento en que ese grupo salió de las oficinas: eran clientes indirectos, subcontratados, la central que siempre resolvió todos los problemas que pudieran requerir asesoría legal. Solicitó que se contactara a los abogados si los protocolos de retención no servían. Cuando esa información apareció en la pantalla, los invitados tensaron las manos sobre docenas de armas improvisadas.

― Señora Smoked, por favor el rodillo no es un arma que deba portar sin conocer mi postura como representante de atención a clientes Cluster Centro Sur ― la frase sale a toda velocidad, era un rodillo clásico de polímeros resistentes, pero en su mano no parecía querer hornear nada ― entiendan: mi criterio y mis capacidades solo dependen de mí.

― ¿Qué puede darnos?

― Primero debo entender como forman parte de nuestros contratos.

La historia era acaso tan triste como la de los huérfanos encontrados por Sifuentes un par de meses atrás, de pronto en una sociedad donde el empleo es tan peleado cuando tienen los privilegios de ser bien pagados con horarios decentes, la mayoría se apuntó como trabajadores sin conciencia, personas que se suponía pilotarían algunas unidades escolta sin conocimiento de a quien vigilaban, pobres mamones, la mayoría no duró ni medio año cuando su mente comenzó a jugarles una mala pasada.

Algunos fueron pacientes del cuerpo de gobierno donde la Dra. Meléndez aun laboraba pero solo fueron diagnosticados con desórdenes menores y se les recomendaron algunos antisicóticos de baja gama, uno de ellos recibió incluso una licencia para drogas recreativas de no más de 3mg por sesión, pero ninguno de ellos creía que fuese real. La crisis comenzó cuando varios de ellos desaparecieron. Por casualidad, uno de ellos, amigo de otro del mismo credo desapareció justo cuando era expulsado de la zona donde vivía por haber violado sus votos, su amigo no supo bien cómo pero cuando un muerto anónimo fue reconocido por su esposa en la morgue del municipio, él supo que no estaba bien eso. Tardaron mucho en encontrar a los pocos que aún quedaban con vida. Smoked era una señora que huyó de su casa y de su familia, por miedo a que fueran asesinados solo para eliminarla, por lo que metió un permiso de retiro para encontrarse a sí misma; resistió los cuestionamientos y castigos de su marido, antes de irse dejó la potestad a su hermana, el padre al ser persona de su dios no podría hacerse cargo.

― ¿Cuántos de ustedes son?

― Éramos.

― … entiendo que los presentes son los únicos.

― ¡Aunque somos pocos nuestro poder es tremendo!

― Juan, no es del todo cierto.

― Zhōngyú shàngdì

― Sí, cabrón ya sé que significa lo mismo, no estamos en tu realidad.

Ese era el problema pensó Luca mientras el café se enfriaba. Algunos consideraban esta una realidad alterna, mezclando sus vidas con las actuales; otros consideraban que esto era una suerte de plano inferior en el cual fueron atrapados por alguno de sus múltiples enemigos, la única que se veía deprimida era la mujer del rodillo que tenía la expresión de que no era la primera discusión y no terminaría pronto, afortunadamente estaba Haggard ahí.

― Entendí la lógica tras lo que me dicen pero ¿Ninguno de ustedes ha sido atacado después de eso?

― Diez…

― ¿Fueron atacados por diez personas?

― Diez veces, esa misma cantidad de compañeros perdieron la vida a manos de otros que creen que solo vinieron a realizar trabajos de guardias. Nos atacaron en donde comíamos; en los refugios de vagabundos, en los parques…las armas de este plano son aterradoras cuando no tienes la velocidad de un cuerpo refinado de por lo menos nivel 3.

― Entonces, nadie les hizo caso.

― Nadie señor. Vinimos no por justicia, por conocimiento ¿Cómo se involucró su empresa con eso?

― Buena pregunta ― una más que se añadía a una larga cadena que no parecía se fuera acortando, pero ya comenzaba a tener sentido, había una necesidad, eran personal capacitado y barato, pero por qué los necesitaban, para qué tanta necesidad de tener elementos como los huérfanos o estos asalariados, no había experiencia que una interfase no pudiera aportar… ese era el punto ¿No? La experiencia ― ¿Podrían hacer un resumen de qué hacían cuando estaban en su realidad?

― Eso tomaría días.

― No quiero algo muy elaborado. Quiero saber qué hicieron cuando recién habían “llegado”.

― Para qué es necesario…

― Bueno ― aquí vamos ― como ustedes experimentaron los servicios de Ouroboros aún si estos fueron de modo no requerido, son clientes no satisfechos con la experiencia, acaso son clientes que podrían demandar si no son enviados a esa realidad. Yo puedo levantar un caso de negocios que me permita solicitar información de las empresas que los contrataron y de quiénes están detrás de esto.

― ¿Se puede?

― Nuestra empresa tiene un alto compromiso con la satisfacción del cliente, una petición de esta naturaleza podría otorgarle a mi personal de T.I. el nivel de acceso que ni las agrupaciones de investigadores o conspiradores del siglo pasado tuvieron, confíen en mí. Daré lo mejor de mí para que no tengan quejas de la empresa.

Al tiempo que salieron Ingrid también abandonó su oficina, no es que les tuviera miedo, al menos no de una demanda. Era verlos, tan abandonados a su suerte, fuera del sistema, de todo y de cualquier posibilidad de regresar.

― Fuiste muy amable, gracias por ayudarlos.

― Ahí se ve la nobleza de nuestra jefa ¿Verdad Sifuentes?

― A qué te refieres Luca, él fue muy amable, incluso nos vamos a meter en líos para darle satisfacción a sus necesidades.

El sonido del líquido en una copa cerró lo que podría ser un emotivo discurso de liderazgo. Era brandy, del caro, el que se había quedado relegado y que todos sabían que estaba ahí, la tentación de beber algo equivalente al sueldo de un año, pero como el sello estaba todavía presente nadie se quiso arriesgar, Sifuentes tomó esa copa, la alzó y la vertió sobre las declaraciones que acababan de llenar:

― Rindo homenaje a los miserables que dieron causal para que podamos saber cómo llegó nuestra vida a este punto; no creo que vuelvan a venir. Dudo que los dejen, pero por fin esto va teniendo sentido.

― Entonces ¿No buscaremos qué compañías los contrataron?

― ¡Claro! Es posible que Luca lo averigüe en lo que preparamos un té, pero la autorización no es para eso, yo sé quién está detrás de ellos y nos acaban de dar las herramientas para que podamos hacer las preguntas correctas.

― ¿Y las respuestas?

― Espero estemos vivos para conocerlas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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