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Peligrosa Seducción - Capítulo 29

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29: Se abre una brecha 29: Se abre una brecha A pesar de que Chris dijo que justificaría su falta, asistió a clase no quería estar en casa y ahora tenía un motivo más para terminar su carrera, la clase se dio con normalidad por ratos, sentía como un líquido tibio enjugaba sus mejillas y se las limpiaba con la mano fingiendo que no pasaba nada, Juan Pablo no podía evitar preguntar qué le sucedió y ella no tuvo reparos en decir que se iba a divorciar, Kate la miro con los ojos abiertos no pensó que lo soltaría así sin más, Juan Pablo no pudo disimular una sonrisa, aunque la quito enseguida al ver la cara de Kate, alguien se dirige a ellos.

-Disculpen, pero las confesiones de amor háganlas cuando termine mi presentación-dijo Lucrecia-.

– Disculpa, continúa.

La clase termina y Amelia se quedó con la mirada perdida en la mesa, todo a su alrededor parecía transcurrir en cámara lenta, escucho a Kate como si le hablara bajo el agua.

– Hey tierra llamando, donde te fuiste.

– Uno puntos en mi mente.

– Aun intentas recordar en qué momento se conocieron.

– Por más que lo intento no puedo recordar, el día de la fiesta ella se fue enseguida ni siquiera se dieron la mano o sí.

– Ya no le des mente, llóralo, súfrelo y sigue adelante él lo está haciendo.

Juan Pablo escucho la conversación y puso su mano sobre la de Amelia.

-No sé bien que paso, pero si en algo necesitas apoyo cuenta conmigo sabes que estoy para las que sea.

– Eso no será necesario Ford, ella tiene un excelente sistema de apoyo- dijo Chris-.

-No sabía que sus funciones como docente también eran meterse en la vida de sus estudiantes.

– Si es una de mis funciones cuando son mis clientes.

Amelia miro a Kate y luego a Chris dudando de lo que había escuchado, JP apretó la mandíbula y se puso de pie a pocos pasos de él.

-No le basta con Lucrecia, tiene que adueñarse de todas las mujeres que se le antojan.

– No sé de qué habla Ford, la señorita Lucrecia y yo no tenemos nada.

– Eso no pareció el día de la fiesta.

– Sea claro Ford mi paciencia con usted es limitada.

– Después de que te deje en el auto -mirando a Amelia-, regrese a despedirme del anfitrión y me dijeron que Lu estaba en el jardín junto a la fuente y los vi besándose.

Chris apretó la mandíbula y forzó una sonrisa irónica, dio un paso adelante, Amelia y Kate los observaban como dos perros gruñéndose el uno al otro.

– No es de su incumbencia, pero les daré una explicación para que las señoras no mal interpreten sus palabras.

Trabajo para la familia de La Torre ya hace varios años y conozco a Lucrecia desde que era casi una niña, jamás me permitiría verla de otra manera más que como mi estúdiate, esa noche bebido de más y tuvo acciones desenfrenadas, quedo claro Ford o se lo vuelvo a explicar.

Juan Pablo enmudeció, Kate rompió el silencio señalando que ya era tarde y ambas se pararon de la mesa, ellos no dejaban de mirarse, Amelia le pidió a JP que las acompañara a la salida, Kate lo tomo del brazo y caminaron hasta la puerta, Anelia se tuvo en seco.

– Chicos bajo en cinco minutos.

Los dos afirmaron con la cabeza y salieron de su campo de vista.

-Gracias por lo de anoche.

– Sabes que no fue nada, no sabía que las cosas estaban tan mal en tu matrimonio.

– Puedes creer que yo tampoco…ya no me ama, hace tiempo dejo de hacerlo y no me había dado cuenta, hasta hoy que me lo dijo, no entiendo que paso.

– No fue tu culpa, no hiciste nada mal, lo amaste y le diste todo lo que el necesitaba, es un imbécil y un tonto, quien perdió es el, no tú.

– Como puedes decirlo así, con tanta seguridad.

– Recuerdas que también estoy atravesando un divorcio y que me fueron infiel, la diferencia es que no tuvimos hijos, pero créeme saldrás de esto y serás más fuerte que antes, eres una mujer excepcional.

Una vez más Chris hizo que el corazón le latiera tan fuerte como un tambor, en su mente sonaba descarado el hecho de querer besarlo, que clase de mujer besa a un hombre porque le dice palabras bonitas, bueno ella no era esa clase mujer y el en definitiva no era cualquier hombre, sin darse cuenta él había tomado su mano y sintió un latigazo de electricidad que le recorrió todo el cuerpo, dio un paso hacia él, percibió su perfume amaderado que emanaba de su cuerpo, tenía la camisa azul marino con los primeros dos botones desabrochados, pantalón, cinturón y zapatos color café todos hacían juego.

Chris dio un paso más tomo la barbilla de ella y levanto su rostro, no podía dejar de mirar sus labios y sus ojos, se quería dejar llevar, porque no, en definitiva, su matrimonio está acabado, él siempre fue sincero y claro sobre sus sentimientos por ella, pero su conciencia no le permitía dejar que su cuerpo se desenfrene.

Respiro profundo dejando que su aroma llene sus pulmones y exhalo.

– No puedo, no me siento bien, no estoy bien.

– Por favor no pienses que me quiero aprovechar de que estas vulnerable, pero no puedo evitar querer consolarte, protegerte, abrazarte, no estás sola, sabes que me importas mucho y cuentas conmigo para lo que necesites.

-Por ahora solo necesito… solucionar mi divorcio.

Ella quiso decir otra cosa, pero era demasiado pronto para pensar o decir algo que, de ilusiones, Chris sonrió de forma tierna, el entendía mejor que nadie que en un momento de vulnerabilidad se cometen los peores errores, después de su separación Chris quiso anestesiarse de la peor forma, entre alcohol y amores de una noche, así se forjo su fama de don juan, hasta que la conoció y su mundo se dio un vuelco.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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