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Peligrosa Seducción - Capítulo 7

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  3. Capítulo 7 - 7 Malas decisiones
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7: Malas decisiones 7: Malas decisiones La discoteca estaba llena de personas bailando y brincando, la música era tan fuerte que todos gritaban, las luces jugaban en tonos rojos, azules y verdes, una mesera muy sensual se acercó y les señaló que la mesa ya estaba lista, se sorprendieron ya que los reservados solo eran para personas importantes, Amelia pensó con qué frecuencia Chris visitaría ese club para tales atenciones.

Ya sentados el mesero les llevo una botella de whisky que decía Royal Salute de treinta y ocho años, sirvió los vasos, ellas observaban con curiosidad; la mesa estaba servida unos cuantos piqueos una botella de whisky y una grata compañía.

Chris levanto el vaso y brindo por estar rodeado de dos mujeres hermosas, Katte saboreo la bebida y supo en segundos que era muy costoso, Amelia tomo un gran sorbo apretó los ojos y lucho por no regresarlo al vaso.

Chris la observo divertido, Katte soltó una risita.

-Que pasa, no me digas que no te gusto.

– Como pueden tomar esto, está súper fuerte – raspando la garganta-.

– El whisky es una bebida que puedes tomarla de dos formas, yo recomiendo seco y poco a poco.

Chris tomo otro sorbo y observo como ella lo imitaba; sus miradas se encontraron se penetraron, algo dentro de ellos hizo una conexión, un sentimiento difícil de describir, era como un magneto que los jalaba a querer acercarse más y más, esa sensación de querer fundirse uno con otro, cuerpo con cuerpo.

La música, la oscuridad, la atracción mutua.

Pero esa atmósfera fue interrumpida cuando Katte hablo sin darse cuenta lo que pasaba entre ellos.

-Ven Amelia vamos a bailar.

– ¡Sí!

Claro.

Amelia se alejó huyendo de la locura más grande que estaba a punto de cometer, otra vez estaba a casi nada de los labios de Chris, en la pista la música sonaba a todo volumen podía sentir como sus tímpanos vibraban por los amplificadores de sonido, Katte le gritaba al oído pero ella no dejaba de ver a Chris que estaba cómodamente sentado observándolas tenía el vaso de whisky en la mano derecha y la izquierda sobre el espaldar del sillón donde estaba sentado su imagen era como la de un león observando a su presa, la música seguía las personas gritaban y saltaban, Amelia comenzó a girar –mala idea- todo le dio vueltas, a su alrededor todo era borroso sus ojos no enfocaban bien, distinguió a Katte dándole un vaso de alcohol acto seguido vio a Katte besándose con un hombre, entrecerró los ojos y pensó que era Chris, pero no, este hombre era de piel morena, busco a su alrededor a Chris pero no lo encontró, Katte la abrazo rieron y siguieron bailando.

– Me siento muy mareada, iré a sentarme.

– Vamos necesito ir al baño.

Caminaron hasta el reservado, Chris no estaba aunque seguían sus cosas ahí, Katte camino al baño, seguida discretamente por el hombre de piel morena con el que se besaba en la pista, entraron a un cubículo del baño de damas, este hombre era corpulento de hermoso rostro aunque tenía una mirada psicópata, -puede que sea solo porque estaba ebrio-, la arrimo a la pared, le dio la vuelta usando un poco de fuerza se bajó el pantalón y froto su miembro de adentro hacia fuera hasta que estuvo duro, Katte se bajó el pantalón con su interior y antes de que la penetrara se arrodillo y lubrico el miembro con su boca como si fuera un helado, la levanto e inclino hacia adelante Katte levanto su pierna en el inodoro para tener más apertura, el acto no fue lindo, no fue romántico fue pura penetración en varias embestidas, que no duro lo suficiente como para crear algún lazo afectivo, sin nombres, sin dirección, Katte salió del baño con el mismo sentimiento de vacío con el que entro con la única satisfacción de darle gusto al cuerpo, no era la primera vez que hacia esto, se había vuelto costumbre tener sexo casual en los baños o callejones, -¿con que fin?, ya ni ella lo sabía-; se dirigió dónde estaba su amiga, ella no se veía bien y como no iba a estarlo si la botella de whisky estaba menos de la mitad.

-Amelia estas bien, te bebiste casi toda la botella.

– Chris tenía razón es delicioso, solo que yo lo tome como el tequila de un golpe y sin pensarlo.

– ¿Dónde está Chris?

– No lo sé y tu porque tardaste tanto.

– ¿Mañana te cuento, ya te quieres ir?

– No, la noche es joven.

– Son las tres de la mañana, no te muevas le diré al barman que nos llame un taxi.

Un hombre muy parecido a Chris invita a bailar, ella no pudo ver bien su rostro pero quien más que Chris para invitarla, bailan muy pegados, sin hablar, con cierto coqueteo de parte de ella, lo cierto es que era una mujer coqueta por naturaleza pero aprendió a controlarse cuando se casó con Ernesto, en ocasiones habían pequeñas discusiones entre ellos cuando sin querer coqueteaba; este hombre extraño le tomo la mano y la llevo a la salida, ella estaba muy mareada, no era costumbre en ella beber de esa forma, este hombre la tomo de la cintura y la pego a su cuerpo; con más luz pudo ver mejor el rostro de este hombre, que aunque era atractivo no era Chris.

– ¿Quién es usted, suélteme?

– Vamos linda, no te hagas la difícil, yo sé que tú quieres.

– No lo conozco, suélteme.

Forcejearon, este hombre quiso besarla y ella lucho por zafarse de sus manos, sus intentos de beso se volvieron más violentos, el guardia no estaba en su lugar y no había nadie en la entrada, grito con todas sus fuerzas pero este hombre la abofeteo y llevo hasta un pequeño rincón a unos cuentos metros de la entrada, la tendió en el suelo sujetándole las manos, beso su cuello, ella tomo aire y volvió a gritar, se movía con violencia intentando quitárselo de encima, pataleo, grito, la cayo con otro golpe.

En el club Katte estaba buscando a su amiga hasta en el baño, era imposible que se haya ido sin ella, sus cosas seguían en el sillón, Chris llego y se excusó por su ausencia.

– Perdón tuve una llamada de larga distancia, ¿está todo bien?

– Viendo la cara de Katte-.

-Amelia no está, estaba aquí hace un momento, fui a decirle al barman que nos pida un taxi, se tomó ella sola casi toda la botella de whisky, no está bien.

– Vamos con el administrador para ver las cámaras de seguridad.

Antes de llegar donde el administrador una chica les señaló que la vio salir con un sujeto y que ella no se veía nada bien; Amelia volvió a cobrar el sentido y vio a este hombre intentando desabrochar su pantalón, ya no tenía tanta energía el alcohol y el golpe la tenían inhibida, aun así, grito por última vez.

Alguien le quito a este hombre de encima, era Chris que lo golpeo y le grito la clase de calaña que era, Katte corrió a los brazos de su amiga, la abrazo y ayudo a levantar, con un movimiento de cabeza de Chris, Katte asintió y se llevó a su amiga al taxi que las estaba esperando, pudo ver como Chris le dio una indicación al guardia y sus ayudantes, no escucho lo que le dijo, pero algo en su interior sabía que quien iría al hospital seria él.

Pasaron dos semanas desde el incidente en el club, no quiso hablar del tema y pidió a su amiga no volverlo a tocar, Chris respeto su decisión y ella nunca le pregunto qué fue lo que le dijo al guardia.

Aunque no dijo más de lo necesario Chris sentía culpa por lo sucedido, si no hubiera recibido esa llamada, si no le hubiera dado tantas explicaciones, ella no hubiera pasado ese momento tan terrible, pero no lo pudo evitar su ex llevaba días llamando, asumiendo que era para arreglar los términos del divorcio contesto la llamada.

– ¿Qué quieres?

Hasta cuando seguirás llamando en la noche.

-Las veces que sean necesario, hasta que me digas que lo vamos a intentar.

– Me engañaste, me fuiste infiel en mis narices, mientras yo trabajaba para pagar tus caprichos, tú te divertías con ese tipo.

– Eso fue hace mucho tiempo fue un error, me equivoque, perdóname, aun te amo.

– Esas palabras quedan grandes en tu boca y deja de mentir sé muy bien que te viste con él hace poco.

– ¿Quién te lo dijo?

– El mismo investigador que descubrió tu infidelidad.

Deja de darle largas y firma el maldito divorcio, ya accedí a todas tus peticiones, firma.

– No, no te vas a librar de mí, me oíste Christopher… Chris cerró la llamada sin darse cuenta el tiempo que había transcurrido.

Sintió como la sangre se les fue a los pies, cuando vio la cara de Katte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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