Peligrosa Seducción - Capítulo 8
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8: Consecuencias 8: Consecuencias Era lunes, Amelia se despertó sudando a las tres de la mañana, las pesadillas se hicieron parte de sus madrugadas desde aquel día, no busco ayuda, nunca le conto a su hermana, tapaba el moratón que le quedo con maquillaje, ya casi no se veía, los rasguños con abrigos y cuellos de tortuga, en clase por ratos su mente estaba en otro lado, tal vez en las posibilidades de los sucesos que pasarían si aquel acto se hubiera consumado, estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se dio cuenta que la clase había terminado y a su lado solo estaba Chris y Katte con cara de preocupación salió de su transe y se sumergió en los ojos de Chris que la observaba con ternura.
– Estoy bien.
– Toda la semana has estado así, pareces zombi.
– Tengo un excelente amigo que es psicólogo, si gustas te separo una cita.
– Solo es estrés postraumático, me agredieron, casi me violan y estoy segura que ese hombre sigue en recuperación en el hospital.
– No te sientas mal, piensa a cuantas chicas les habrá hecho lo mismo, por lo que me dijo el guardia no es la primera vez, tiene la fama de llevarse chicas ebrias del club, según un colega a las victimas las indemniza y les hacen firmar un contrato de silencio.
Así que una paliza no le sentara mal.
– Y si tiene tanto dinero como para indemnizar a sus víctimas, no crees que tomara represarías conmigo o contigo.
– No te preocupes, Chris sabe cómo cuidarse y tu esposo es de las fuerzas armadas, sería un grave error meterse contigo o con Chris.
– No te preocupes por mí y ten por seguro que no corres peligro, los exámenes toxicológicos arrojaron que estaba drogado, dudo mucho que recuerde algo.
-Y como sabes eso.
Fuiste a verlo, ya lo conocías, donde estabas… tan buen amigo eres que nos dejaste solas.
Estaba roja del coraje, de dolor, de remordimiento si no hubiera aceptado la invitación de Chris nada de eso hubiera pasado, pero no era totalmente la culpa de Chris, ella ya es una mujer adulta responsable de sus actos, bebió de mas, se dejó llevar de un hombre que creyó que era su acompañante, fueron las circunstancias o la vida.
Rompió en llanto después del reclamo, su cuerpo temblaba y sus ojos lucían cansados y ojerosos.
Chris le tomo la mano y la acerco a su pecho, el brazo y beso su cabeza, le pidió perdón por haberla dejado sola, lloro como una niña asustada, Katte solo pudo observar y sentir remordimiento por haberla dejado sola para satisfacer sus deseos.
El abrazo duro unos cuantos minutos, Chris se ofreció a llevarlas, primero dejo a Katte quien no viva lejos de la casa de Amelia, la distancia no era mucha así que llegaron diez minutos después, antes de bajarse del auto Chris le beso la mano y le pidió perdón una vez más, ella sonrió y salió del auto, Chris espero a que entrara para irse.
Esa noche pudo dormir profundamente con la sensación de que había un hombre que la hizo sentir segura.
La mañana transcurrió de costumbre, dejar a Matt en la escuela, Anna en casa pasando el rato, pasar por el súper haciendo unas compras y antes de regresar a casa, pasar por la facultad dejando los papeles que hacían falta.
No había más que dos personas en la ventanilla de secretaria y hasta que sea su turno, recordaba lo cálido que es el pecho de Chris, lo delicioso que huele, la sensación reconfortante que sintió con ese abrazo; la voz de la secretaria la despertó de ese sueño, entrego sus papeles y le dieron el recibido.
Mientras caminaba a la salida una voz familiar le aparto la mirada del celular.
Una chica delgada de cabello negro se le hacía conocida, se acercó un poco para despejar sus dudas y estaba en lo correcto.
– ¿Leslie?
– ¡Amelia!
¿Cuánto tiempo?, ¡estas hermosa!
– ¡Wao!
Que te hiciste mujer esta bellísima, dime que vas a retomar la carrera.
– Qué más quisiera, pero no, vengo a buscar a alguien.
– De verdad, a quién, dime su nombre puede que lo conozca.
-No, no creo que lo conozcas es nuevo.
Pero dame tu número para acordar una salida, tengo tanto que contarte, mira me casé.
– Dios mío, que enorme diamante, quisiera hablar más contigo, pero me tengo que ir, ya tienen mi número me escribes y acordamos la salida.
Se despidió de Leslie con un beso en la mejilla y un fuerte abrazo, caminando por el campus hasta donde se encontraba el Uber esperándola.
Recordó las veces en la que Leslie presumía lo que tenía, a ella nunca le importo de hecho le divertía ver las cosas novedosas que Leslie les enseñaba, pero a Katte le molestaba de sobre manera siempre decía que no era necesario que hiciera eso, que a nadie le importaba lo que su novio rico le regalaba.
Por alguna razón Leslie nunca hablaba de su novio con detalle, pero daba la impresión de que había más de un hombre en su vida, nadie indago más de lo que ella contaba y mostraba, pero dejo la brecha abierta el día que después de haber bebido de más entre risas y burlas confeso que se estaba viendo con un hombre casado y que eso lo hacía aún más excitante, Katte y ella la habían observado con los ojos abiertos como platos, pero ella cambio el tema y no volvió a decir algo semejante.
Llegando a casa se encontró con la sorpresa de que había llegado Ernesto era extraño aun no le tocaba su franquicia, pero no le molesto de hecho todo lo contrario le gusto verlo.
– Mi amor.
– Hola amor.
Estaba tan feliz que salto sobre él y se colgó de su cuello como un mono, lo miro y beso de tal forma que sintió como su esposo se estremeció.
– ¡Wao!
También te extrañe amor.
-Lo sé.
(Sonriendo) Aunque tenían sus pequeñas discusiones y por momentos estaban distantes el uno del otro lo amaba aún con las sospechas que tenía, después de su casi violación tener a su esposo en casa la hizo sentir segura, estar abrazada a él como hace tiempo no lo hacían la reconforto mucho y pudo dormir en paz o eso creía ella.
– Amor, amor… despierta.
– ¿Qué?, ¿qué paso?
– Tuviste una pesadilla, estabas gritando.
– Lo siento amor, no quise despertarte, es solo que hay algo que no te conté, no quería preocuparte.
– ¿Qué pasa?, ¿qué te paso?
Le contó todo lo sucedido a su esposo, él solo se quedó en silencio observándola, su cara denotaba preocupación y malestar de su boca solo salió su pesar y reprimenda hacia sí mismo por no haber estado en el momento que ella más lo necesitaba, la charla termino en lágrimas y abrazos; Ernesto no pudo dormir esa noche.
El sol se asomaba por la ventana y el destello de luz revelo la hermosa silueta del cuerpo de Amelia dormida en la cama, junto a ella Ernesto que la observaba con tal atención que pudo contar los lunares de su cara, sus pequeñas líneas de expresión y el rastro del moretón en la mejilla, se sintió terrible por no haber estado ahí, su conciencia lo acusaba porque el día que su esposa era atacada él podía estar con ella, pero eligió estar en otro lado.
Después de tanto tiempo “L” respondió uno de sus mensajes.
Mensajes: – Sé que me dijiste que no te buscara mientras siga casado, pero no puedo sacarte ni un día de mi mente, responde por favor.
– Quedamos en que no se repetiría también estoy casada.
– No la puedo dejar, pero tampoco sé cómo sacarte de mi mente.
– Ernesto nos divertimos mucho y si fue emocionante todo, pero mi esposo nos descubrió y me está pidiendo el divorcio.
Creí que te había quedado claro la última vez que hablamos, fui hasta tu trabajo y nos sentamos en la banca junto al parque.
– Si recuerdo y no quedo tan claro, porque después nos fuimos a un hotel.
Me confundes, me pones mal.
– … – Quiero verte, ¿dónde estás?
-En mi departamento.
– Llego en cinco minutos.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Racuminpoeta Llegara en menos tiempo?
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