PENTRIX "El camino del heroe" - Capítulo 23
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23: Capítulo 47.
Dos caminos 23: Capítulo 47.
Dos caminos Más de una semana después, la traviesa ninja finalmente abandona el hospital, recuperada por completo.
Réflex la acompaña.
Afuera, Rook espera en un vehículo junto a Lía (Elektrobyte).
Al salir, todos disfrazados como civiles, Kage ve a su líder aguardándola.
Corre hacia ella y se funden en un abrazo cálido y prolongado.
El grupo completo sube al vehículo y se aleja del hospital, perdiéndose entre las calles rumbo a su hogar.
Dentro del auto, el humor comienza a abrirse paso.
Lía observa a Kage con un tono juguetón: —Te ves más delgada.
—La comida del hospital es horrible —responde Kage con gesto quejumbroso—.
No hay proteínas, ni carbohidratos, ni dulces, ni helados.
Lía le toca el abdomen con picardía.
—Se te han ido esos abdominales definidos… los suficientes para llamar la atención del chico lindo.
Réflex, que va adelante junto a Rook, interviene con fingida seriedad: —Hey, las estoy escuchando, par de torpes.
Todos estallan en risas, el sonido llenando el auto y sanando un poco las heridas de los días pasados.
En un lugar oculto y apartado, Ioahnnes medita en silencio.
Viste una ligera camiseta de tirantes que deja al descubierto su piel marcada por cicatrices, huellas de antiguas operaciones.
Ismael llega con un vaso y un frasco de píldoras.
—Señora, aquí están sus medicamentos.
Debemos prepararnos para salir de aquí y buscar un sitio más seguro.
—¿Qué sabes del grupo de mercenarios que nos atacó?
(Capítulo 45) —pregunta Ioahnnes.
—Eran ex miembros de la Corporación —responde Ismael—.
Conocían la logística del complejo, lo que les permitió infiltrarse.
Aun así, pudimos detectarlos a tiempo.
De no ser por esos héroes, nos habrían aniquilado.
—Ojalá tuviera en mis manos a algunos de esos miserables mercenarios —dice Ioahnnes con frialdad—.
Los haría hablar.
Ismael le ofrece un abrigo, y ella lo acepta en silencio.
—Señora, el transporte está listo.
Debemos partir de inmediato —comenta con voz baja—.
Iacobus Benedictus II la espera.
Ha acondicionado un lugar para usted.
Ioahnnes se incorpora con furia contenida.
—¡Malditos mercenarios!
—escupe—.
Los sacaré de sus prisiones y los haré sufrir como no tienen idea.
¡Cómo se atreven!
Ismael camina a su lado, escuchando cada palabra ponzoñosa que ella murmura.
Sabe que tarde o temprano será desechado, como ocurrió con los demás empleados del edificio (Capítulo 45).
Su mente se detiene en los jóvenes héroes, preguntándose por qué se sacrificaron para salvar a una persona tan cruel y despiadada como Ioahnnes.
En una bodega abandonada, a kilómetros de distancia, Bigbrain continúa trabajando con obsesiva dedicación en su proyecto.
Cada tornillo ajustado, cada cable conectado y cada soldadura aplicada finalmente dan sus frutos.
A diferencia de los intentos anteriores, el extraño artefacto funciona: se enciende sin quemarse.
Para su sorpresa, el aparato comienza a generar un campo de energía azul, un tono que él reconoce de inmediato: el mismo que emana de Pentrix (Capítulo 43).
Intrigado, Bigbrain toma una herramienta y la lanza contra el campo.
Al tocarlo, esta se retuerce ligeramente y es repelida con una fuerza descomunal, rompiendo varios objetos a su alrededor.
El villano comienza a reír de manera estridente.
Por fin lo ha logrado: su proyecto está completo y listo.
En la base de Xtream, el vehículo que transporta a los héroes llega a destino.
Se introduce en el barracón militar.
Kage desciende acompañada por su novio, Réflex.
Dos figuras esperan su arribo: Quikshot y Pentrix.
Ella se acerca a ambos y recibe un abrazo cálido.
—Te extrañé bastante, loca arrogante —dice Kage, dirigiéndose a Rain (Quikshot).
—Es un placer verte de nuevo recuperada, pequeña traviesa —responde la heroína con su habitual arrogancia.
Luego se acerca a Pentrix.
—Señor torpe héroe, gracias por pensar rápido.
Eso me ayudó mucho.
Él le sonríe con serenidad.
—No quería que Lía se quedara sin su pequeña y traviesa hermana.
El equipo está reunido, listo para encarar lo que viene.
Horas más tarde, Elektrobyte reúne al grupo.
—Chicos, ahora tenemos que hacer un segundo sacrificio necesario —explica con firmeza—.
Debemos abandonar nuestro hogar.
Rook, Réflex y Kage replican al unísono: —Este ha sido nuestro hogar durante mucho tiempo.
Trabajamos muy duro por él.
Pero la líder los mira con compasión, su voz impregnada de piedad: —También es duro para mí dejar el lugar donde viví tanto tiempo.
Pero ya no es seguro.
No podemos arriesgarnos.
Podemos ser fuertes, pero aún somos vulnerables.
—Hemos detenido a bastantes villanos, Evos y a la misma Corporación.
Eso nos convierte en blancos obvios.
No debemos darles esa oportunidad.
¿Entienden?
—finaliza la líder.
El sol comienza a ponerse y las últimas pertenencias son cargadas en el camión de Xtream.
Rook se prepara para abordar junto con Réflex.
Detrás, una humilde camioneta familiar espera al resto del grupo.
Antes de subir a los vehículos, todos se vuelven para contemplar la base que fue su hogar durante tantos años.
—Fue mi hogar, mi familia —suspira Kage con melancolía—.
Y hay muchos recuerdos valiosos ahí.
—Sí —responde Lía—.
Los mejores recuerdos, los mejores momentos.
Rook y Réflex observan en silencio, asimilando el instante.
—Es hora, chicos —dice Lía con firmeza.
Kage le entrega un control remoto.
—Jefecita, háganos los honores.
Ella acepta el dispositivo, lo presiona, y una carga estalla.
El barracón militar comienza a incendiarse.
El grupo se abraza, contemplando su hogar consumirse entre las llamas.
—Vámonos, chicos.
Rook y Réflex suben al camión.
Kage, Elektrobyte, Quikshot y Pentrix abordan la camioneta familiar, rumbo a su nuevo destino.
En un lujoso departamento, Iacobus Benedictus II recibe a Ioahnnes, con Ismael a su lado.
—Bienvenida —dice Iacobus—.
Aquí estarás cómoda mientras encontramos un lugar apropiado.
Al notar el cansancio en el rostro de Ioahnnes, agrega con ironía: —Oh, mujer, necesitas dormir un poco.
Mírate, te ves terrible.
Ioahnnes insiste con frialdad: —Estoy bien.
Solo necesito un lugar para conectar mi computadora.
—Basta, mujer —responde Iacobus—.
Haré que uno de mis asistentes te atienda.
Ordena a Ismael que se retire y deje descansar a Ioahnnes.
El hombre obedece.
Detrás de Iacobus, la mujer se acurruca en la cama, jugueteando con las teclas de su computadora.
Poco a poco, el sueño la vence.
✦ Fin de capítulo ✦