PENTRIX "El camino del heroe" - Capítulo 3
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3: Capítulo 27.
El Héroe 3: Capítulo 27.
El Héroe Seis meses han transcurrido desde aquel trágico incidente del Frente Unido.
(Capitulo 24).
Pentrix, con su inconfundible traje blanco y el dispositivo inhibidor incrustado en la frente, observa mientras el resto de la población carcelaria prosigue con sus rutinas cotidianas.
Medita sobre una roca en un rincón apartado del patio de la prisión.
Con el tiempo, ha levantado un improvisado jardín zen a su alrededor, una rareza en medio del caos.
Un prisionero evo se detiene al pasar por el lugar, intrigado.
Sin embargo, algo en el suelo captura su atención: las diminutas piedras se desplazan por sí solas, formando patrones geométricos perfectos sobre la grava.
El Evo, sobrecogido por aquella silenciosa manifestación de poder, se aleja de inmediato.
El sonido del silbato de los guardias rompe la calma tensa, anunciando el final del tiempo de patio.
Uno a uno, los reclusos regresan a sus celdas, bajo la inusual serenidad que ahora domina el ambiente.
El día transcurre como otro cualquiera, marcado por la rutina monótona y opresiva.
Horas más tarde, un improvisado grupo de villanos conspira en silencio: su único propósito es escapar de aquel lugar asfixiante.
El grupo está conformado por Dreadfull, una montaña de músculos, la contraparte de Maxman: un poderoso villano volador que, aunque carece de visión láser, puede percibir los espectros de luz (Capítulo 15).
Junto a él se encuentra Hitpunch, el villano que combatió contra Pentrix y perdió su mano al intentar tocarle el hombro (Capítulo 15).
También está Fenix, la villana de fuego que surca los cielos y fue derrotada por el equipo Xtreme (Capítulo 19).
Finalmente, Eagle, la ex–cazadora de élite que enfrentó a Pentrix y descubrió que dentro de él se oculta algo aterrador (Capítulo 13).
Estos cuatro malvados se disponen a ejecutar el plan que han concebido desde hace meses, un plan destinado a quebrar la inusual paz que se ha instalado en El Casillero.
Aun con sus halos inhibidores, Dreadfull, de colosal tamaño y fuerza, toma impulso dentro de su celda, corre y se abalanza contra las rejas.
Al primer impacto, el estruendo sacude el lugar y las barras se doblan, aunque resisten.
Vuelve a tomar posición y embiste de nuevo con toda su potencia; esta vez las rejas ceden un poco más.
Repite la acción una tercera vez y, finalmente, las barras se rompen en un espectáculo de polvo y metal retorcido, abriendo un espacio suficiente para escapar.
—Vamos de prisa, a las siguientes celdas —susurra Dreadfull con su voz áspera.
Hitpunch lo acompaña, y ambos corren hacia otros calabozos donde dos chicas esperan ansiosas su liberación.
En ese instante, las alarmas de la instalación comienzan a sonar.
El estridente ruido rompe la monotonía y alerta a los cautivos, pero nadie se atreve a gritar ni a hacer escándalo alguno, lo que desconcierta a los fugitivos.
Fenix murmura con irritación: —¿Qué demonios les pasa a todos?
Me tienen confundida.
Eagle responde con un siseo contenido: —No lo sé… pero así han estado desde hace meses.
Los guardias se percatan de la embestida y se preparan para detenerla.
García se coloca su armadura táctica, mientras el resto, apresurado, alista su equipo: escudos y potentes armas eléctricas.
—¡Rápido, no tenemos todo el día!
Esos villanos son peligrosos —advierte García con voz tensa—.
Debemos contenerlos en la sala 2.
Actúen en equipo y recuerden el entrenamiento.
¡Smith, maldita sea, muévete más rápido, pareces mi abuelo!
—Ya casi, señor… —responde Smith, nervioso y con el rostro desencajado.
Fuera de las celdas, Fenix, la Evo de fuego que, aun con su halo inhibidor anulando sus poderes, conservan habilidades de combate excepcionales.
Junto a ella está Eagle, la ex–miembro y cazadora de élite de la Corporación, cuyos poderes también están neutralizados, pero cuya destreza y entrenamiento la convierten en una combatiente temible.
—¡Vamos, idiotas, muévanse!
No tenemos todo el día —espeta Eagle con impaciencia, tras ser liberada.
Dreadfull les grita con su voz gruesa y rasposa: —¡Corran a la primera puerta, yo la derribaré!
¡Nos largamos de este maldito lugar!
Mientras tanto, las alarmas continúan resonando y una luz roja parpadea sin cesar, tiñendo el ambiente de caos y urgencia.
Dreadfull se planta frente a la gruesa puerta blindada.
Con una mirada decidida, toma velocidad y corre, lanzando todo su peso hasta derribar la infranqueable barrera en un estruendo metálico.
Los villanos irrumpen en la sala 2, pero los guardias ya han formado una sólida barrera de contención: escudos en alto y armas eléctricas preparadas.
—¡Alto ahí!
¡Desistan y ríndanse!
Solo están alargando aún más sus condenas —retumba la voz de un carcelero a través de un megáfono.
Sin embargo, los cuatro villanos ignoran la advertencia y se disponen a luchar.
Hitpunch ladra con desdén: —¡Vayan al infierno!
No me quedaré ni un minuto más en este asqueroso lugar.
Los guardias arrojan varias granadas de gas lacrimógeno contra ellos, pero Dreadfull, con un pisotón brutal, las aplasta como si fueran simples latas de soda, dispersando el gas antes de que pueda hacer efecto.
Eagle, experta en combate cuerpo a cuerpo, corre hacia los guardias y comienza a derribar a varios con movimientos precisos y veloces, a pesar de no contar con su poder de aplausos sónicos.
Aun así, resulta impresionante verla neutralizar a dos celadores en un abrir y cerrar de ojos.
Las armaduras tácticas vuelven lentos y rígidos a los carceleros, aunque los golpes resuenan con fuerza.
Dreadfull arranca una tubería de la pared y la utiliza como garrote improvisado, haciendo volar a varios guardias armados.
Hitpunch, cuyo poder es absorber habilidades y que ahora solo cuenta con la única mano que le queda, se une a la batalla.
Fenix, la villana de fuego, logra arrebatar un bastón eléctrico a uno de los guardias y lo usa en su contra.
Los agentes de negro comienzan poco a poco a ser superados por estos cuatro villanos vestidos de naranja que, aun sin sus poderes, demuestran ser una fuerza temible y formidable.
García observa, sorprendido por la habilidad y la determinación de los cuatro malvados.
Por un instante queda pensativo: la situación se le escapa de las manos.
Se vuelve hacia un guardia cercano, su rostro reflejando una mezcla de desesperación y una idea repentina.
—¡Corre, de prisa, abre la celda A0005 épsilon!
—ordena con firmeza.
El guardia lo mira sin comprender del todo la instrucción, quizá paralizado por el miedo.
—¿Perdón, señor?
¿Me está pidiendo que libere a ese chico?
El jefe, impaciente y al borde del pánico, le grita: —¡Haz lo que te digo, maldita sea!
¡No tenemos tiempo!
¡Date prisa!
El guardia obedece y se pierde tras ellos, corriendo por los pasillos.
El jefe de seguridad, sabiendo que la ayuda está en camino —o al menos eso espera—, se alista para la batalla, empuñando su propia arma eléctrica.
El poderoso Dreadfull atraviesa otra pesada puerta blindada, accediendo a la sala 3.
Polvo y pequeños escombros vuelan al arrancarla de sus bisagras con un estruendo ensordecedor.
Los villanos emergen de ella; Hitpunch sostiene a un maltrecho jefe de guardias que ha tomado como rehén, mientras detrás de ellos yacen varios celadores inconscientes en el suelo.
—¡Muévete, inútil!
Tú serás nuestro boleto de salida —le espeta Hitpunch a García, empujándolo con violencia.
Los cuatro Evos vislumbran la última puerta que les dará la libertad y avanzan hacia ella con decisión.
Dreadfull sonríe levemente y se prepara para embestirla con su fuerza, pero, para sorpresa de los infames Evos, la puerta comienza a abrirse lentamente con un rechinido metálico.
Tras ella aparece un chico joven, vestido con un traje blanco, impidiéndoles el paso.
El muchacho, con un halo anulador, camina con calma hacia ellos, enfrentándolos directamente y bloqueando la salida.
—¡Alto ahí!
—grita Hitpunch—.
Tenemos a un rehén.
¡Apártate si no quieres que le hagamos daño!
—vocifera mientras aprieta la garganta de su prisionero.
Eagle es la primera en reaccionar, su voz cargada de pánico: —¡Santo cielo!
¡E… es… ese chico villano!
¡Ese monstruo aterrador!
—exclama mientras retrocede con los ojos completamente abiertos (Capítulo 13).
—¿Qué diablos dices, mujer?
—responde Fenix, confundida.
Entonces, Hitpunch también lo reconoce: —¡No, no es un villano!
¡Es ese joven héroe que ayudó a Dreadfull cuando Maxman lo aplastaba!
(Capítulo 15).
Dreadfull abre los ojos con asombro: —No puede ser… ese chico tiene un aura demasiado aterradora rodeándolo, patrones de orden y caos como nada que haya visto antes.
Hitpunch, al ver el rostro de Pentrix lo recuerda, suelta al jefe de guardias.
—Es él… es él —murmura con voz temblorosa—.
Fue quien me quitó la mano (Capítulo 15).
El jefe de guardias cae de rodillas, sorprendido, observando con asombro cómo los villanos retroceden aterrorizados.
Pentrix avanza con una mirada amenazante hacia ellos.
De sus manos emerge una luz azul intensa que ilumina el salón, a pesar de llevar puesto el dispositivo inhibidor.
La luz se desvanece tan rápido como apareció.
Los villanos, dominados por el miedo, retroceden, se arrojan al suelo y cubren sus cabezas con las manos, rindiéndose.
El jefe de guardias los observa atónito, respirando profundamente, intentando llenar sus pulmones de aire.
No puede creer que se hayan rendido sin dar pelea.
Pentrix lo mira fijamente: —¿Te vas a quedar ahí mirando o harás tu trabajo de una buena vez?
—pregunta con firmeza.
Un poco más tarde, García, aún golpeado, observa cómo el personal de la prisión trabaja arduamente atendiendo a los heridos, mientras los villanos, ahora encadenados y sometidos, son conducidos de regreso a sus nuevas celdas.
En ese momento aparece el administrador, su rostro sereno a pesar del caos.
—Ufff, qué día más intenso.
Tuvimos mucha suerte, esos villanos son demasiado peligrosos, ¿no crees?
—dice el administrador Samuel Ward, dándole una palmadita en el hombro —.
Reaccionaste bien, García.
Te ganaste una cerveza fría y una semana de descanso.
¡Buen trabajo!
El administrador, con una sonrisa de satisfacción en el rostro, se da la vuelta para retirarse ahora que todo está bajo control.
Pero García lo detiene: —Señor… señor.
—¿Sí?
—responde Samuel.
—Será solo una locura mía, pero… ¿no ha notado que A0005 épsilon parece estar aquí a propósito?
Podría simplemente largarse sin que nada, ni nadie, se lo impida.
Con una sonrisa enigmática, el administrador responde sin voltear a verlo: —Ya no te preocupes por él —dice, mientras se retira por el pasillo.
Horas más tarde, por los silenciosos pasillos de la instalación de máxima seguridad, se respira un aire de expectación.
Los pasos resuenan en el lugar mientras el coronel Soul, con su uniforme impecable y una mochila en las manos, avanza acompañado por un par de heroínas: Kage, la ninja, y Elektrobyte (Lía), la líder.
Ambas del equipo Xtream.
Samuel Ward, administrador de la prisión, los recibe con una sonrisa que no alcanza sus ojos y un apretón de manos.
—Ah, coronel, cuánto tiempo sin verle —dice con un tono que roza lo insincero—.
Y a estas agradables y hermosas señoritas heroínas, ya conocidas.
García aparece rápidamente atendiendo al llamado del administrador, su rostro revelando una mezcla de sorpresa y temor al ver a dos heroínas y al veterano militar en su prisión.
El administrador agradece su rapidez y ordena: —García, por favor, dirígelos a donde A0005 épsilon está contenido.
—De inmediato, señor —replica García.
Mientras recorren el pasillo de los cautivos, un silencio inusual los acompaña.
Los Evos en sus celdas no gritan ni se quejan; solo los observan pasar en silencio.
Kage y Elektrobyte, acompañadas del coronel y García, avanzan con paso firme.
La impaciencia de la ninja burbujea en su interior y rompe la tensión con una sonrisa pícara: —Esta prisión es demasiado silenciosa y aburrida —dice, su voz resonando en el vacío—.
Espero que alguno de estos criminales note nuestra belleza en estos ajustados trajes y nos grite algunas ofensas… con gusto le rompería un brazo, o quizá un par de dedos.
Elektrobyte suspira, negando con la cabeza: —Kage, ¿estás demente?
Lo sabías, ¿verdad?
—responde, mientras se dirigen al lugar del chico de blanco.
Ambas heroínas permanecen algo distanciadas, observando la escena con curiosidad.
Desde su posición, ven cómo el jefe de seguridad abre la puerta del cubículo transparente y el coronel Soul entra, iniciando una conversación mientras entrega la mochila a Pentrix.
Kage mira a su líder, una chispa de malicia en sus ojos, y comenta: —El chico lindo y malo… imagina los tatuajes sexis que tendrá en su cuerpo, quizá quieras… Pero Lía reacciona con rapidez y firmeza: —¡Basta, Kage!
¡No te atrevas!
Ya fue suficiente por hoy.
La joven ninja solo baja la cabeza con un resignado “ooohhhh”.
El coronel continúa su plática con Pentrix.
Ambas heroínas observan cómo, tras unos minutos, se estrechan la mano.
El coronel Soul sale del cubículo y Pentrix lo sigue.
El jefe de guardias, con un gesto de respeto, retira el anulador de poderes del chico.
Ambos se dirigen hacia las heroínas que los esperan.
El jefe de los guardias se acerca al joven y, con una reverencia, le agradece: —Ahora sé quién es usted realmente —dice con sinceridad—.
Un héroe.
Y todos juntos, con un nuevo entendimiento, avanzan rumbo a la salida de la instalación.
Atardece.
El sol se oculta en el horizonte mientras un auto avanza por la carretera.
Elektrobyte conduce, fiel a su carácter práctico y eficiente.
El coronel Soul sonríe como nunca antes, una sonrisa genuina de alivio y esperanza, mientras observa por el espejo retrovisor al chico.
Pentrix, perdido en el paisaje que pasa velozmente, permanece hundido en sus pensamientos, con la mirada distante.
A su lado, Kage guarda silencio, algo inusual en ella.
A lo lejos, comienza a dibujarse la silueta del barracón de los héroes Xtream, su hogar y base de operaciones, prometiendo nuevos desafíos y aventuras.
✦ Fin de capítulo ✦