PENTRIX "El camino del villano" - Capítulo 12
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12: Capítulo 11.
El acercamiento 12: Capítulo 11.
El acercamiento Pentrix recorre los concurridos pasillos del centro comercial, entre la multitud en constante vaivén, absorta en sus rutinas diarias.
Intenta mimetizarse con la gente que entra y sale de las tiendas.
Su apariencia humana no despierta sospechas.
Al llegar a la zona de descanso, distingue el banco de madera donde había estado sentado tiempo atrás (Capítulo 4), sintiéndose vulnerable y expuesto.
Bebe un sorbo de agua, con la mirada fija en las brillantes baldosas del suelo, perdido en sus pensamientos.
—Hola, chico —interrumpe una voz femenina y juguetona, quebrando su ensimismamiento.
Pentrix levanta la vista y se encuentra con Kage, la joven ninja heroína miembro de Xtream, que luce una sonrisa amable.
Su atuendo común la hace pasar por una civil más.
A unos metros detrás, apoyado contra un local cerrado y con una sudadera holgada que apenas oculta su imponente físico, está su compañero Rook, quien le dedica una sonrisa y levanta la mano en un saludo discreto.
—Chico, alguien quiere hablar contigo —continúa la alegre chica, sin perder la sonrisa.
El entrecierra los ojos, desconfiado.
—¿Y si no deseo ir con ustedes?
—No es lo que imaginas —responde ella con tono tranquilizador—.
Solo quieren hacerte unas preguntas y volverás a ese cómodo banco en un abrir y cerrar de ojos.
Vamos —insiste, extendiéndole una mano—.
Te prometo que será rápido.
Pentrix suspira con resignación, quizá con un matiz de intriga o curiosidad.
—Está bien —dice—, no tengo mucho tiempo.
La chica ninja sonríe ampliamente y guía al chico; el trío avanza entre la multitud hasta llegar a un auto deportivo de aspecto modesto que los espera cerca.
Una vez acomodados en los asientos traseros, con Rook al volante, Kage se gira hacia el chico con curiosidad.
—Disculpa, ¿cuál es tu nombre?
Él la observa con una expresión aún desconfiada.
—Pentrix.
—Mucho gusto —responde ella con entusiasmo—.
Yo soy Kage, y el tonto de allá enfrente que conduce se llama… Rook.
Este replica desde el asiento del conductor, arqueando una ceja mientras los observa por el retrovisor: —¡Heyyy!
Saben que sí los escucho, ¿verdad?
Tras un rato de trayecto, el auto abandona la ciudad y se interna en las afueras.
Finalmente se detiene frente a la instalación que alberga el corazón de la base de los héroes.
Los tres descienden del vehículo.
Kage guía al chico hacia el interior, señalando con un gesto amplio el espacio.
—Bienvenido a nuestro cuartel general —dice con una sonrisa.
Dentro del barracón, el Coronel Soul los espera erguido, vestido con su uniforme militar algo desgastado pero adornado con varias medallas.
A su lado se encuentran Elektrobyte y Réflex.
Al ver entrar a Pentrix, el Coronel se endereza, acomoda la chaqueta del uniforme y, con una sonrisa en el rostro, extiende una mano para saludarlo.
El joven corresponde con un apretón firme.
El veterano Coronel percibe de inmediato la inusual fuerza del joven, aunque evita hacer comentario alguno.
Sobándose discretamente la mano, declara con voz firme: —Yo soy el Coronel Soul, fundador de este grupo de héroes llamado XTREAM.
Ya conoces a algunos de nosotros.
Ella es Kage, él es Rook.
La chica detrás de mí es nuestra líder, Elektrobyte, y el joven que está allá es Réflex.
Ambos héroes inclinan brevemente la cabeza en un gesto de saludo hacia él.
Intrigado, el Coronel le pregunta directamente: —¿Y cuál es tu nombre, muchacho?
—Pentrix —responde él con voz neutra.
El Coronel lo observa con una mirada penetrante.
—Interesante nombre para un héroe… Sé un poco de historia antigua.
Pentli, de la cultura azteca, significa “Quinto”; Ixi, de la cultura maya, “Elegido”… el quinto elegido.
El chico.
Hace una pausa, y luego pregunta con firmeza: —¿Por qué estoy aquí?
El militar señala una silla, ofreciéndosela al muchacho, quien acepta la invitación y toma asiento.
El Coronel inicia con cautela: —Hace algún tiempo, hubo un incidente en una ciudad lejana, muy al oriente…
El chico mantiene una expresión impenetrable, sin revelar nada de sus pensamientos.
—¿Sabes algo de eso?
—pregunta el Coronel, observándolo con atención.
—Se equivoca, Coronel —responde Pentrix con voz firme.
El hombre frunce el ceño apenas perceptible, pero le concede espacio para continuar.
—No soy un héroe —afirma el joven con convicción.
El Coronel sonríe con un matiz de ironía.
—Bueno, lo único que sabemos es que alguien ayudó a un grupo de Evos y personas comunes a escapar de las garras de la corporación.
Eso es algo que un héroe haría, ¿no crees?
Además… Pentrix lo interrumpe con cortesía, aunque con firmeza: —Lo siento, Coronel.
Sé adónde va esto, pero no estoy buscando un equipo.
En cuanto al incidente de la ciudad que usted menciona… por lo que percibo, creo que usted ya lo sabe mejor que nadie.
El militar queda pensativo, analizando las palabras del joven.
Finalmente, el Coronel rompe el silencio: —No formamos parte de esa corporación.
Somos héroes independientes y ajenos a ellos.
Y sí, sabemos lo que hacen… cosas cuestionables y terribles.
Nosotros mismos les hemos pateado el culo a algunos de sus agentes recolectores.
Pentrix lo observa con atención, evaluando cada palabra.
El veterano continúa con convicción: —Estos chicos que lidero son parte de esa lucha.
Sé que ayudaste al activista enfrentándote a ese estúpido héroe de la Corporación y salvaste a mis muchachos junto con tu compañera (Capítulo 8).
Y si hay algo que podamos hacer por ti, solo pídelo.
Estamos en deuda.
El Coronel coloca sobre la mesa unas fotografías de Pentrix tomadas el día del incidente en la sucursal oriente.
—Hemos borrado registros y grabaciones que te comprometían desde aquel día —añade.
El chico sonríe con un gesto sombrío y responde: —Entiendo… usted tiene conexiones demasiado peligrosas.
—Su voz se torna más grave—.
Si la Corporación descubre a su agente infiltrado, Pretzelman seguramente morirá.
Y aunque no creo que le importe, lo harán sufrir mucho.
El Coronel Soul queda impresionado por la frialdad del joven, que no se inmuta ante la mención de Pretzelman.
Sin decir nada más, se incorpora, se coloca firme frente al joven y ejecuta un saludo militar impecable.
Pentrix sale del barracón, seguido de cerca por la chica ninja, quien lo acompaña hasta el auto.
—¿Sabes?
Nunca había visto al Coronel perder la compostura… lo has impresionado bastante —dice la ninja con una sonrisa maliciosa, claramente en tono de broma.
Rook abre la puerta del vehículo.
Antes de entrar, Pentrix se detiene un instante para observar el barracón donde viven, asimilando la humildad del lugar.
Luego se sube al auto y se alejan.
Dentro del barracón, Réflex se dirige a Lía (Elektrobyte): —¡Santo cielo!
Nunca vi al Coronel tan exaltado.
Ese chico es una bomba con pies, tal como dijiste.
Elektrobyte suspira, negando con un leve movimiento de cabeza.
—Ese chico sabe cómo arruinarte el día… —dice, con una mezcla de frustración y respeto.
—…O dos semanas —completa Réflex, riéndose de ella.
Lía le da un suave golpe en el brazo, aunque no puede evitar una pequeña sonrisa.
✦ Fin de capítulo ✦
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