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PENTRIX "El camino del villano" - Capítulo 13

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13: Capítulo 12.

Ayuda 13: Capítulo 12.

Ayuda Algunos días después, en el viejo barracón —cuartel de los XTREAM—, los jóvenes se lamentan amargamente: sus recursos del mes se han agotado.

Sin embargo, la queja se centra más en las raciones MRE (Meals Ready-to-Eat) enviadas por el Coronel.

Réflex, el más inconforme de todos, protesta airadamente mientras agita una ración en la mano.

—¿Por qué demonios seguimos comiendo esta porquería?

—exclama con fastidio.

Extrae un bloque oscuro del paquete, lo examina, nota que está demasiado duro y lo arroja sobre la mesa—.

¡Esto no se puede masticar!

¡Más bien parece un pisapapeles!

Rook, sentado en la mesa e indiferente a la queja de su compañero, mastica con calma su ración.

—No está tan mal… “Después de chuparlo una hora, claro” —comenta con la boca llena.

Elektrobyte (Lía), oyendo la protesta con tono pragmático, intenta tranquilizar al equipo.

—Solo faltan un par de días para los cupones, y volveremos a surtirnos.

En ese momento, se percata de que Kage no está con ellos.

—¿Dónde está esa chica?

—pregunta.

—No lo sé, haciendo cosas de ninja —responde Réflex con sarcasmo y un dejo de irritación.

Finalmente, La ninja entra en la habitación, fatigada por su extenso entrenamiento, y observa con resignación las raciones militares sobre la mesa.

—Ya se acabaron los cupones —murmura con voz apagada, confirmando sus peores sospechas.

Justo en ese momento, se escucha un fuerte ¡Biiiiiiip!

en el intercomunicador del barracón.

Lía, suponiendo que es el Coronel, responde con tono de fastidio y deja escapar un suspiro: —¡Sí, aquí!

Pero una voz desconocida, amable y serena contesta a través del aparato: —Tengo una entrega para XTREAM.

La líder, extrañada, pregunta con confusión: —¿Qué clase de entrega?

La voz al otro lado responde con firmeza: —Entrega de alimentos.

Ella sabe perfectamente que sus cupones de racionamiento no llegarán hasta dentro de dos días.

Sin embargo, intrigada, sale del barracón y se encuentra con un camión blanco estacionado frente a la entrada.

En el costado del vehículo se distinguen los logos de una canasta con dibujos de frutas y verduras.

Un empleado uniformado, parado junto a la puerta trasera del camión, pregunta en voz alta: —¿XTREAM?

La líder, aún incrédula, contesta con un titubeo: —S… ¿sí?

Somos nosotros.

Rook, Réflex y Kage —todavía agotada por su entrenamiento— se acercan al camión y observan cómo el repartidor comienza a descargar cajas repletas de alimentos frescos: frutas de colores intensos, verduras brillantes, cereales crujientes, bolsas de arroz y pasta.

Los tres héroes intercambian miradas de sorpresa, completamente confundidos, preguntándose qué está sucediendo.

Se inclinan para inspeccionar el contenido de aquellas cajas.

Tras descargar varias, el repartidor se aproxima a la chica con una sonrisa amable y le entrega un documento en una tableta electrónica.

—Firme aquí, por favor —dice con cortesía.

Lía firma de manera automática, sin comprender del todo la situación.

El repartidor sube al camión y se marcha, dejando a los héroes de XTREAM rodeados de una abundancia inesperada de alimentos.

Lía no puede creer lo que ven sus ojos.

Los demás, sin perder tiempo, se acercan a las cajas, examinando los productos frescos con incredulidad y alivio.

Réflex encuentra una caja pequeña apartada.

Dentro, en lugar de comida, hay un único sobre de papel doblado.

Lo abre con curiosidad y extrae una nota escrita a mano: —“Los villanos viajan de vacaciones en yates a las playas de Italia” (Capítulo 4) —lee en voz alta, con una sonrisa burlona.

Lía baja la mirada, intentando disimular su sorpresa y sonrojo, sin decir nada.

Pero Kage se acerca rápidamente, arrebata la nota a Réflex y la lee con una ceja levantada.

—Mmmmm… —dice con una sonrisa pícara, mirando a su lider de arriba abajo—.

Parece que un chico lindo quedó impactado por tus abdominales bien definidos.

Alusión a Pentrix.

Lía se lleva las manos a la cara, avergonzada, mientras los demás estallan en sonoras carcajadas.

Lejos de allí, en la azotea del edificio del Frente Unido —ahora transformado en un improvisado jardín—, Pentrix y Anya disfrutan de un breve respiro.

Recostados sobre el césped, la brisa de la tarde les acaricia el rostro, ofreciéndoles un instante de paz lejos del constante movimiento en el interior de la base.

Anya, apoyada sobre la espalda de Pentrix, nota un pequeño trozo de papel asomando del bolsillo de él.

Con curiosidad, lo toma y comienza a leer en voz baja: —Pago de suministros alimenticios a… Pentrix se gira de inmediato y le arrebata la nota de la mano.

Anya percibe el nerviosismo en sus movimientos.

Lo mira a los ojos con esa intensidad que conoce tan bien, sabiendo que le oculta algo.

Sostiene su mirada inquisitiva hasta que Pentrix finalmente cede.

—Ammm… solo es una ayuda para gente que lo necesita —dice con un tono ligeramente forzado.

Luego insiste, intentando aligerar el ambiente—: ¿No es eso lo que tu padre nos enseña?

Anya comprende la intención del chico y asiente levemente, sin insistir más.

Vuelven a recostarse, disfrutando del silencio.

—Imagínate que somos héroes —dice Anya de repente, con una sonrisa divertida—.

A ti no te imagino con los calzones de fuera, lanzando un poder mientras posas heroicamente de manera tonta y estática.

—No fastidies —responde Pentrix, sonriendo a pesar de sus palabras.

—Y tú imagínate que, en lugar de tus habilidades eléctricas, tuvieras poderes psíquicos —replica Pentrix, entrando en su juego—.

Y atacaras lanzando objetos.

Yo te preguntaría: ¿de qué sirve un poder como ese sí, de todas maneras, puedes lanzar objetos con las manos?

Ambos sueltan una carcajada, disfrutando de la ligereza del momento.

Anya insiste: —Pempi, no sería mala idea aprender a luchar cuerpo a cuerpo.

—¿Por qué?

—pregunta Pentrix, intrigado.

—Bueno, no querrás ser alguien que dependa únicamente de sus poderes, ¿verdad?

—replica ella, con una mirada desafiante y juguetona.

—¿Estás bromeando, cierto?

—responde Pentrix, soltando una carcajada.

A lo lejos, el edificio de la F.U.M.

se recortaba contra el horizonte.

El día concluía sereno, en paz.

Por un instante, era como si todos los problemas hubieran desaparecido.

✦ Fin de capítulo ✦

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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