Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

PENTRIX "El camino del villano" - Capítulo 2

  1. Inicio
  2. PENTRIX "El camino del villano"
  3. Capítulo 2 - 2 Capítulo 1
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

2: Capítulo 1.

Pentrix 2: Capítulo 1.

Pentrix Los observé.

Vi cómo aplaudían a los héroes que los salvaban de un peligro que ellos mismos habían creado.

Vi cómo se aferraban a sus mentiras y a su egoísmo.

Entonces lo entendí: la batalla real no era entre el bien y el mal, sino entre lo que podían ser y lo que se habían convertido.

Lo que están por pagar no es el precio de una guerra, sino el costo de una lección que se negaron a aprender.

—Villano anónimo— Un escuadrón de cazadores-recolectores llamados Reapers, enfundados en armaduras negras, avanzaba con sigilo.

No portaban insignias ni identificación visible.

Eran, claramente, Evos tipo 1.

Corrían por las calles oscuras de una ciudad sin nombre, comunicándose mediante sofisticados equipos.

Su armamento eléctrico, no letal, estaba diseñado para la captura.

Más atrás, una camioneta negra rugía, quebrando el silencio de las avenidas, mientras varios drones surcaban el cielo con un zumbido constante, intentando no perder de vista al objetivo.

Uno de los cazadores, un tirador con sombrero vaquero apodado Halcón, portaba una ballesta tecnológica modificada.

Su munición consistía en un dispositivo llamado “Corona E.M.T.” (Estimulación Magnética Transcraneal), capaz de anular los poderes de Evos y Neoevos.

—¡Maldición, no lo pierdan!

—jadeó Halcón por el comunicador.

—ya casi lo tenemos.

Mas adelante, un chico huía atravesando los callejones; sus pisadas resonaban con eco en las paredes de la noche.

Las pequeñas aeronaves seguían su rastro sin descanso.

Al entrar en un pasillo sin salida, se detuvo.

Intentó girar para escapar de nuevo, pero apenas lo hizo, el cazador aprovecho.

Un módulo E.M.T.

salió disparado como un mini misil guiado hacia su frente.

Al sujetarse, emitió un suave zumbido.

—¡Ja, ja!

¡Te tengo, basura escurridiza!

—vociferó Halcón extasiado—.

Ahí la tienes tu corona de los condenados.

El artefacto brilló en rojo y el chico se derrumbó de rodillas, inmovilizado, a merced de sus captores.

El ambiente se cargaba de hostilidad con la llegada de Lobo y Mouse.

Lobo, jadeando y furioso por la persecución, le propinó una patada en las costillas al muchacho, cayendo de bruces contra el frio asfalto.

—Si lo lastimas, no servirá… y no nos pagarán lo mismo —advirtió Mouse, el analista, con una Tablet en las manos.

—¡Cállate!

Limítate a hacer tu maldito trabajo —replicó Lobo.

La camioneta negra irrumpió con las llantas rechinando.

En la parte trasera, encerrada, se distinguía una joven de belleza única: Anya, también con un dispositivo anulador ajustado a su frente.

—Déjenme salir… —suplicó.

—¡Cierra la boca, estúpida Evo!

—respondieron con burla.

Mouse, desconcertado, masculló: —Es extraño… El análisis de mi computadora no reconoce al chico como Evo ni como Neoevo.

Finalmente concluyó con voz grave: —No estoy seguro de que sea el objetivo que buscamos.

La tensión crecía.

Lobo se quejó a Halcón: —Sabes lo mucho que odio correr y sudar.

No estés jodiendo con tus estúpidos tecnicismos.

Mouse insistía: —Podría ser solo un humano común; su cuerpo no corresponde al de un Evo ni al de un Neoevo.

Molesto, Lobo lo intimidó: —¡Repara tu maldita chatarra y larguémonos de aquí!

Rino, el conductor, llegó exigiendo: —¿Qué mierda está pasando, porque no han terminado?

—No estamos seguros si el chico es lo que estamos buscando… o es simplemente humano —respondió Mouse.

Rino observó al chico sometido con frialdad y decidió: —Es solo un insignificante humano.

Debemos eliminarlo para que no hable del operativo.

Lobo lo levantó con brusquedad, cuchillo en mano.

Justo cuando iba a apuñalarlo, un destello azul lo lanzó varios metros de lleno a la pared.

El cuchillo cayó con un sonido metálico.

Lobo quedó inconsciente.

Rino, incrédulo reacciona sin demora, se abalanzó sobre el chico con sus 120 kilos de fuerza.

Pero el joven no se movió ni un centímetro a pesar de ser esbelto y pesar aparentemente 75 kilos.

—¡Pero qué diablos sucede!

—exclamó.

El muchacho lo miró a los ojos y liberó otro destello azul, estrellándolo contra el parabrisas de la camioneta.

El impacto destrozó el cristal y abolló la carrocería.

Rino quedó inconsciente entre los fragmentos.

El joven se mantenía impasible erguido.

Halcón, horrorizado, disparó otro E.M.T.

El aparato se incrustó en su frente, pero el joven apenas inclinó la cabeza.

—Ambos halos están activos… ¡esto es una locura!

—informó Mouse.

Los anuladores comenzaron a retorcerse hasta caer al suelo, pulverizados por la energía azul.

Halcón, desesperado, se arrojó hacia él con la ballesta.

—¡Maldito imbécil, te acabaré yo mismo!

El muchacho cortó el aire con la mano, y el aura azul lo atravesó, partiéndolo en dos.

Halcón cayó inerte.

—¡Oye, tú!

¿Podrías sacarme de aquí?

—gritó Anya desde la camioneta.

El joven arrastró a Mouse como un muñeco y arrancó la puerta trasera con facilidad.

Anya saltó fuera.

—¿Podrías ayudarme a quitar esto?

—pidió, señalando el aparato anulador de su frente.

La energía azul lo destrozó en segundos.

—¡Aléjate de la camioneta!

—advirtió ella.

Rayos eléctricos estallaron de sus manos y el vehículo explotó en llamas.

Con la camioneta hecha pedazos incendiándose a sus espaldas, ambos se volvieron hacia Mouse, el único en pie.

—¡Me rindo!

¡No me maten!

—suplicó, temblando.

Pero los dos apenas lo miraron.

Se enfocaron el uno en el otro.

—¿Cuál es tu nombre?

—preguntó ella.

—Pentrix —respondió él.

—Soy Anya, aunque algunos me llaman Elecktrizide.

¿Tienes a dónde ir?

—No asegura el.

Ella le estrechó la mano.

El aullido y las sirenas policiacas irrumpieron en la distancia.

Sin dudar, corrieron juntos hacia la noche.

✦ Fin de capítulo ✦

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo