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Protocolo de supervivencia: Mi guardaespaldas letal - Capítulo 16

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  3. Capítulo 16 - 16 El Sacrificio del Administrador
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16: El Sacrificio del Administrador 16: El Sacrificio del Administrador El taller del Remendador vibraba con una frecuencia ultrasónica que solo Ethan podía percibir.

Sus sensores internos gritaban: una unidad de élite de Scylla estaba cerrando el perímetro del Nivel Cero.

El gas ‘Lethe’ empezaba a filtrarse por las rejillas de ventilación, un vapor violáceo que prometía distorsionar la realidad.

Ethan: —”Miro a Hazel.

Está dormida sobre las pieles, con una mano protegiendo su vientre incluso en sueños.

Si nos quedamos aquí, el gas nos destruirá la mente antes de que los soldados crucen la puerta.

Malphas la quiere a ella, pero me necesita a mí para desbloquear el cifrado genético del bebé.

Solo hay una salida”.— Me acerqué a ella y le acaricié la mejilla.

Se despertó al instante, sus ojos verdes enfocándose en los míos con una mezcla de amor y alerta.

Le puse un pequeño parche de filtración química en el cuello, un dispositivo que solo tenía carga para una persona.

Hazel: —(Sujetando mi mano, su voz cargada de una sospecha súbita)— ¿Qué estás haciendo, Ethan?

¿Por qué no te pones el tuyo?

Ethan: —No hay otro, mi vida.

Scylla está en el pasillo 4.

Si salimos juntos, nos cazarán a los dos.

Pero si yo salgo…

si me entrego…

ellos se irán conmigo.

Creen que yo soy la llave.

Hazel: —(Levantándose con furia, ignorando el dolor de su herida)— ¡Ni hablar!

No voy a dejar que ese psicópata te ponga las manos encima.

¡Lucharemos!

Ethan: —(Acorralándola contra la pared de metal, sus cuerpos chocando con una intensidad eléctrica)— Escúchame bien.

Eres una guerrera, pero ahora llevas nuestro futuro dentro.

Si me llevan, puedo hackear su sistema desde las entrañas.

Soy el Administrador, Hazel.

Estaré en su red, seré su virus.

Pero necesito saber que tú estás a salvo.

Que nuestro hijo está a salvo.

La besé con una desesperación que nos dejó sin aliento.

Mis manos recorrieron su cuerpo una última vez, memorizando cada curva bajo la tela áspera de su ropa de combate.

Fue un beso que sabía a despedida y a una promesa sangrienta.

La atraje hacia mí, sintiendo su calor, su resistencia cediendo ante la lógica brutal de la supervivencia.

Hazel: —”Siento sus labios quemándome, su cuerpo presionando el mío como si quisiera fundirse conmigo.

Odio que tenga razón.

Odio sentirme protegida cuando debería estar protegiéndolo a él.

Pero cuando sus dedos se entrelazan con los míos y me susurra ‘te amo’ al oído, sé que este es el precio de nuestra libertad”.— Capítulo 34: En las garras de Scylla Salí de la esclusa pesada, cerrándola desde afuera con un código que solo yo podría revertir.

El pasillo del Nivel Cero estaba inundado por el gas violáceo.

A pocos metros, rodeada de cuatro Splicers de élite, estaba Scylla.

Su máscara de porcelana brillaba bajo las luces de emergencia, dándole el aspecto de una muñeca de porcelana salida de una pesadilla.

Scylla: —(Con su voz metálica y melodiosa)— Sabia elección, Administrador.

Ahorrarnos el desorden de ejecutar a la madre siempre es de agradecer.

Ethan: —(Caminando hacia ella con las manos en alto, pero con una mirada que prometía el infierno)— Tócale un solo pelo y borraré cada bit de datos de este planeta, incluyendo la conciencia de tu amo.

Llévame con Malphas.

Scylla se acercó.

Sus dedos mecánicos, fríos como el hielo, recorrieron mi mandíbula antes de inyectarme un sedante neural directamente en la carótida.

El mundo empezó a pixelarse.

Sentí cómo me arrastraban, escuchando el eco de los pasos metálicos alejándose de la puerta donde Hazel permanecía oculta.

Ethan: —”Voy por ti, Malphas.

Me has invitado a tu casa, y no tienes idea de que el Administrador no viene solo para ser diseccionado.

Vengo para convertir tu paraíso en un error de sistema fatal”.— Mientras tanto, dentro del taller, Hazel golpeaba la puerta con los puños hasta que sus nudillos sangraron.

El gas no la afectaba gracias al parche de Ethan, pero la rabia era un veneno mucho más potente.

Se dejó caer al suelo, abrazando sus rodillas, sintiendo por primera vez la soledad del subsuelo.

Hazel: —(Susurrando hacia la oscuridad, con una mano firme sobre su vientre)— No llores, pequeño.

Tu padre volverá.

Y mientras tanto…

mamá va a recordarles a todos por qué Silas Thorne me tenía miedo.

Se puso en pie, limpiándose la sangre de la cara.

Abrió el arcón de armas del Remendador.

Encontró un rifle de pulsos de largo alcance y un cinturón de granadas térmicas.

Se despojó de la chaqueta de Ethan, quedándose en un chaleco táctico ajustado que apenas ocultaba la incipiente curva de su embarazo.

Hazel: —”Que vengan.

Que vengan todos.

Voy a convertir estos túneles en un matadero de Splicers hasta que encuentre el camino hacia él”.— ____ El taller del Remendador se sentía como una tumba sin la presencia de Ethan.

El silencio era denso, roto solo por el goteo de agua radiactiva en los túneles exteriores.

Hazel se ajustó las correas de su chaleco táctico sobre su vientre, sintiendo una punzada de náusea que no era por el gas, sino por la vida que reclamaba espacio en su interior.

Hazel: —”Ethan cree que me ha salvado dejándome atrás.

Cree que soy una flor delicada que necesita un parche de filtración para no marchitarse.

No entiende que el gas ‘Lethe’ solo alimenta mi rabia.

Me miro en el fragmento de espejo roto del taller; ya no veo a la mujer que bailaba un vals en la torre.

Veo a la sombra que Silas Thorne diseñó para purgar ciudades.

Y esta noche, voy a purgar este subsuelo”.— Salió del taller con el rifle de pulsos en bandolera.

Los túneles del Nivel Cero no estaban vacíos.

A medida que avanzaba, sombras deformes empezaron a emerger de los nichos de ventilación.

No eran Splicers de Malphas, sino los “Descartados”: antiguos experimentos de Oracle con extremidades cibernéticas oxidadas, ojos que brillaban con luz analógica y mentes fragmentadas por años de aislamiento.

Uno de ellos, un gigante con un brazo hidráulico que chirriaba al moverse, le bloqueó el paso.

Descartado 1: —H-01…

la favorita del Arquitecto.

Hueles a superficie.

Hueles a esperanza.

Aquí no permitimos ninguna de las dos.

Hazel: —(Apuntando con el rifle directamente a su núcleo de energía expuesto, su voz fría como el hielo del vacío)— No tengo tiempo para vuestras jerarquías de alcantarilla.

El Administrador ha sido capturado por Malphas.

Si él cae, vuestro aire, vuestra energía y este agujero que llamáis hogar desaparecerán.

Malphas no recicla; él incinera.

Capítulo 36: El Ejército de los Rotos La tensión en el túnel era asfixiante.

Una docena de Descartados rodearon a Hazel, sus prótesis emitiendo chispas de odio.

Pero ella no bajó el arma.

Dio un paso adelante, dejando que la luz de una bengala química iluminara su rostro y la incipiente curva de su cuerpo.

Hazel: —”Siento al bebé moverse.

Es una sacudida pequeña, pero me da una fuerza que nunca tuve como soldado.

No estoy luchando por una bandera o por un código.

Estoy luchando por el hombre que me dio un nombre y por el niño que llevará el suyo”.— Hazel: —Miradme bien.

Soy lo que Oracle quiso que fuera, pero también soy lo que ellos más temen: alguien que tiene algo que perder.

Malphas está creando Splicers que os reemplazarán.

Sois chatarra para él.

Pero conmigo…

conmigo sois la vanguardia de una revolución que Silas nunca vio venir.

El gigante del brazo hidráulico bajó su extremidad, mirando a los otros Descartados.

El odio en sus ojos fue reemplazado por un reconocimiento amargo.

Descartado 1: —El Administrador nos devolvió la luz hace una semana.

Las máquinas de diálisis volvieron a funcionar.

Si él muere, nosotros morimos.

Dinos qué necesitas, H-01.

Hazel: —(Con una sonrisa feroz y letal)— Necesito vuestro conocimiento de los conductos de servicio de la Torre.

Vamos a asaltar el laboratorio de Malphas desde abajo.

Sin sutilezas, sin hackeos.

Vamos a entrar por las tripas de la ciudad y no nos detendremos hasta que el suelo esté cubierto de sangre verde.

Mientras tanto, en el laboratorio de alta seguridad, Ethan estaba encadenado por pulsos electromagnéticos a una silla de procedimientos.

Malphas caminaba a su alrededor, sosteniendo un escáner genético que emitía un zumbido agudo.

Malphas: —Tu mujer es persistente, Ethan.

Mis sensores detectan movimiento masivo en el Nivel Cero.

Parece que ha reclutado a tus ‘proyectos de caridad’.

Qué conmovedor.

Una madre liderando a los monstruos.

Ethan: —(Escupiendo sangre, con una mirada desafiante a pesar del dolor de las sondas neurales)— No tienes idea de lo que has hecho, Malphas.

Me tienes a mí, pero has despertado a la única persona que puede quemar este mundo entero solo para encontrarme.

Malphas: —(Acercando el escáner al cuello de Ethan)— Que venga.

Su ADN será la pieza final que necesito para que tu hijo nazca como mi obra maestra.

Vamos a ver cuánto aguanta tu conexión neural antes de que te borre y ocupe tu lugar.

Ethan: —”Siento su presencia.

A través de la red de la ciudad, aunque estoy bloqueado, puedo sentir la vibración de sus pasos en los conductos de ventilación.

Hazel…

ven por mí.

Destrúyelo todo.

Yo estaré listo para abrirte la puerta desde adentro, aunque sea lo último que haga mi conciencia”.—

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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