Renacer sangriento - Capítulo 13
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13: Decisiones difíciles 13: Decisiones difíciles El sonido del tren era constante.
Un golpe metálico repetido que vibraba en el suelo, en las paredes y en mis propios huesos.
Clank…Clank…Clank…
Al principio ese ruido me había puesto nervioso.
Después de todo lo que habíamos pasado, cualquier sonido fuerte parecía anunciar otro desastre.
Pero ahora…era casi tranquilizador.
Mientras el tren siguiera moviéndose, significaba que todavía estábamos vivos.
Abrí los ojos lentamente y mire el interior del vagón.
Las ventanas estaban rotas.
Algunas sillas estaban dobladas o arrancadas del suelo, había manchas de sangre fetida seca en varias partes del Piso.
Nuestro pequeño grupo estaba repartido entre los asientos, Angela estaba sentada cerca de la pared, con la espalda apoyada contra el metal del vagón.
Dante estaba frente a ella.
Sus manos brillaban con una luz tenue.
No era una luz fuerte como cuando me había salvado de morir.
Era algo mucho más suave, como un calor pequeño que se extendía poco a poco.
—”No te muevas”—.
Dijo Dante con concentración.
Angela levantó ligeramente la pierna.
—”Creeme…no tengo pensado hacerlo”—.
La herida que tenía en la pierna seguía siendo profunda, pero la sangre ya no salía con la misma intensidad.
—”Si curo despacio gasto menos energía, Así puedo ayudar a todos sin quedarme seco”—.
Explico.
Ariel levantó una mano desde otro asiento.
—”Entonces yo soy el siguiente”—.
Dante lo miro.
—”Tu solo quieres atención”—.
Ariel sonrió.
—”También”—.
Eso arranco una pequeña risa del grupo.
Incluso Dilan sonrió un poco.
El estaba sentado cerca de una ventana rota.
En su mano tenía algo pequeño.
Una pelota improvisada.
Había arrancado un trozo de goma del suelo del tren y lo había moldeado con paciencia, la hacia rebotar contra el suelo.
Toc…toc…toc.
Angela lo miro con curiosidad.
—”Extrañas jugar, ¿No?”—.
Dilan siguió rebotando la pelota, durante unos segundos no respondió.
Luego dijo: —”Este año iba a intentar entrar a un equipo profesional”—.
Ariel levantó las cejas.
—”¿En serio?”—.
Angela asintió.
—”Era muy bueno”—.
Dilan soltó una pequeña risa, luego miro por la ventana rota.
—”Pero supongo que ese plan murió junto con el resto del mundo”—.
Dante levantó un dedo como si acabará de tener una gran idea.
—”No necesariamente”—.
Todos lo miraron.
—”Si llegamos a la base militar…tal vez tengan una cancha”—.
Angela soltó una carcajada.
—”Claro, entre las torretas y los bunkeres”—.
Dante se encogió de hombros.
—”Nunca se sabe”—.
El tren vibró ligeramente al pasar por un tramo irregular de los rieles, el sonido metálico resonó por todo el vagón.
Todos levantamos la cabeza por reflejo.
Pero el tren siguió avanzando.
Yesit apareció desde la cabina.
—”Encontramos algo en un vagón de carga”—.
Detras de el venia Noah cargando un tubo metálico largo.
Lo colocaron en el suelo y lo abrieron, dentro había algo enrollado.
Un mapa.
Lo desenrollaron sobre el piso, era grande y estaba plastificado.
Las rutas ferroviaria estaban marcadas con tinta roja.
—”Mapa militar de transporte”—.
Dijo Noah.
Angela se inclinó para mirarlo mejor.
—”¿Dónde estamos?”—.
Yesit señalo un punto entre montañas.
—”Aquí”—.
Luego movió el dedo hacia el norte.
—”y la base militar está aquí”—.
Ariel silbó.
—”Aún falta bastante”—.
—”si”—.
Respondió Noah.
—”Pero si los rieles no están demasiado dañados deberíamos llegar en unas doce horas.
Dilan miro el mapa con atención.
—”¿Y si la base ya no existe?”—.
El silencio cayó sobre el vagón, era una pregunta que todos habíamos evitado.
Angela fue la primera en hablar.
—”Buscaremos algún refugio”—.
Ariel suspiro.
—”Hasta encontrar otro lugar”—.
Dante añadio: —”O hasta que alguien nos encuentre”—.
Yo mire el mapa por un momento más.
La base militar que fue tachada por Noah parecía solo un punto pequeño entre montañas enormes pero en este mundo…podría significar todo refugió, comida, personas o simplemente otra tumba.
El tren siguió avanzando durante horas, vimos criaturas a lo lejos, una vez algo gigantesco caminaba entre los restos de una fabrica parecia hecho de hierro oxidado.
Otra vez vimos una bandana de aves negras enormes girando sobre un edificio caído pero ninguna nos atacó.
Tal vez simplemente no valiamos la pena, después de un rato me levanté.
—Voy a caminar un poco—.
Angela asintió.
—”No te caigas del tren”—.
Camine hacia los vagones traseros, tenía muchas cosas que pensar, ahora más después de ver otra vez esas aves negras.
El ruido del grupo fue desapareciendo poco a poco, tres vagones más atrás todo estaba en silencio.
El viento entraba por las ventanas rotas, me apoye contra una de las puertas y mire el paisaje.
Las montañas eran cada vez más grandes.
La base militar tenía que estar cerca.
Pensé en algo que había dicho Dilan.
Si sobrevivimos…
¿Que haríamos después?
Tal vez podríamos vivir allí, trabajar, entrenar, dormir sin miedo.
Tal vez…
Tener una vida normal otra vez, una vida tranquila, una vida pacífica pero era mucho pedir ¿No?
Nada volveria a ser igual.
Entonces mi cuerpo reaccionó, un escalofrío brutal recorrió mi espalda, instinto algo estaba mal, gire lentamente la cabeza y lo ví.
Algo rojo se movía por el lado del tren, una criatura enorme estaba trepando por el metal y venía directo hacia nosotros.
Al principio pensé que mis ojos me estaban engañando.
El tren vibraba, el viento golpeaba las ventanas rotas y el paisaje se movía a toda velocidad.
Era fácil confundir sombras con otra cosa pero no.
Eso no era una sombra, la criatura estaba trepando por el costado del tren.
su piel era roja, roja como carne endurecida después de quemarse, sus músculos sobresalían bajo esa piel gruesa como si estuvieran tallados en mármol, cada movimiento hacia que su cuerpo se tensara con una fuerza brutal; dos enormes cuernos grises salían de su cabeza como una corona parecían huesos pulidos, su columna estaba cubierta por una cadena de espinas oseas que recorrían toda su espalda; también tenía placas oseas en los hombros y en las piernas, como una armadura natural, media mas de dos metros.
Y estaba subiendo, sus garras se clavaban en el metal del vagón como si fuera arcilla.
CLANK…CLANK.
Cada que se movía, el metal se doblaba bajo su peso, senti un nudo en el estómago.
—Mierda—.
Retrocedi un paso, la criatura levantó la cabeza, sus ojos me encontraron, eran amarillos brillaban con una intensidad salvaje.
Durante unos segundos nos quedamos mirandonos.
Luego abrió la boca, su mandíbula era demasiado grande para su rostro, dientes afilados llenaban su boca como cuchillas y rugio.
El sonido sacudió el aire, un rugido profundo que vibró en mi pecho.
—¡Criatura!—.
Gire y corri hacia los vagones delanteros.
—¡UNA CRIATURA!—.
Mis pasos resonaban en el metal mientras avanzaban.
—¡SE ESTA SUBIENDO AL TREN!—.
escuché movimientos en los vagones de adelante.
—”¿Que?”—.
—”¿Dónde?”—.
—”¿Qué dijiste?”—.
Pero antes de que pudiera llegar.
Sentí el impacto, la criatura golpeo el tren.
El puño del monstruo chocó contra el metal del vagón con una fuerza monstruosa.
¡¡BOOOOOM!!
El mundo entero se sacudió, perdi el equilibrio.
El tren se inclinó violentamente hacia un lado.
El sonido del metal retorciéndose lleno el aire.
—¡MIERDA!—.
Cai contra una de las paredes del vagón.
El tren volvio a sacudirse, está vez más fuerte.
Escuché gritos en los vagones delanteros.
—”¡¿QUE PASA?!”—.
—”¡DHAVID!”—.
La criatura golpeo otra vez.
¡BOOOM!
El metal crujió cómo si fuera papel.
Entonces sentí algo peor, el vagón bajo mis pies se inclinó hacia adelante, el suelo dejo de estar horizontal.
El tren estaba entrando en una curva peligrosa junto a una montaña.
Y justo al lado…había un acantilado, no tuve tiempo de reaccionar.
El tercer golpe llegó.
El puño de la criatura atravesó una ventana y golpeo el costado del vagón.
CRASH.
Algo se rompió, senti el tirón violento cuando el acople del vagón cedió parcialmente.
El tren entero se sacudió, el vagón donde estaba yo se inclinó brutalmente hacia el vacío.
El mundo giro.
Las sillas se arrancaron del suelo, mi cuerpo salió disparado hacia las puertas traseras, golpee el metal con la espalda, el aire se escapó de mis pulmones.
Por un momento todo fue silencio, luego escuché el chirrido del metal, un sonido largo, doloroso como si el tren estuviera gritando, abrí los ojos lentamente.
Todo estaba inclinado, las sillas estaban torcidas, algunas colgaban de los tornillos.
El suelo ya no era suelo, era una pendiente, me di cuenta de algo.
El vagón estaba colgando, me arrastré lentamente hasta una ventana rota, mire hacia afuera y mi estómago se hundió.
El tren estaba dividido, los vagones delanteros seguían sobre los rieles pero los vagones traseros…estaban suspendidos sobre un acantilado gigantesco, debajo no había nada, solo niebla, una niebla espesa que se tragaba el fondo del precipicio.
Escuché una voz arriba.
—”¡DHAVID!”—.
Levanté la cabeza adolorido.
Coraline estaba en la parte superior del vagón superior, su rostro estaba lleno de miedo.
Extendía su mano hacia mi.
—”¡Sube!”—.
Intenté moverme, el dolor exploto en mi pecho, mis brazos no respondieron.
—No…puedo…—.
Entonces Dilan apareció detrás de ella.
—”¡Muevete!”—.
—¡No puedo usar los brazos!—.
Angela llegó cojeando, Dante estaba detrás de ellos, Ariel también.
Todos miraban hacia abajo.
Hacia mi.
El vagón volvió a crujir.
CRRRRRRRRK.
El metal estaba cediendo poco a poco pero entonces escuche algo peor.
Un sonido abajo, algo golpeando el metal, mire hacia el fondo del tren la criatura seguía ahí.
No había caído, estaba aferrada a los vagones inferiores, sus garras estaban hundidas en el metal mientras trepaban lentamente hacia arriba.
Su cabeza se levantó, nos estaba mirando, sus ojos brillaban.
Entonces comenzó a subir, lento seguro como un depredador que sabe que su presa no puede escapar.
Coraline grito.
—¡DHAVID, TIENES QUE SUBIR!—.
Mire el interior del vagón inclinado.
Los asiento formaban una especie de escalera torcida que llevaba hasta la puerta.
Respire hondo.
El dolor en mis costillas era insoportable, mis brazos estaban inútiles.
Pero no tenía otra opción.
—Esta bien…— Me lance hacia el primer asiento y comence a arrastrarme hacia arriba, mientras abajo…
La criatura seguía subiendo y cada segundo que pasaba, estaba más cerca de nosotros.
Respire hondo.
El aire entro a mis pulmones como fuego.
El dolor en mi pecho era brutal.
Cada respiración hacia que mis costillas protestarán como si estuvieran rompiéndose otra vez.
Pero no tenía tiempo para pensar en eso, mire a los asientos que subían en diagonal hasta la puerta donde estaban los demás.
Era la única forma de subir.
Mis brazos colgaban inútiles a los lados de mi cuerpo, ni siquiera podía cerrarlos bien.
Así que hice lo único que podía hacer, use las piernas, me lance al primer asiento, mis dientes se apretaron con fuerza cuando mi pecho golpeó el borde del metal.
El dolor me hizo ver manchas blancas por un segundo.
—”¡DHAVID!”—.
grito coraline desde arriba.
—”¡Vamos!”—.
Levanté una pierna, la apoye contra el asiento, me impulse hacia arriba arrastrando el cuerpo.
El vagon se balanceó peligrosamente, el metal crujió.
CRRRRK.
El sonido hizo que todos contuvieran la respiración.
Escuché la voz de Angela.
—”¡No sé muevan mucho!”—.
—”¡Si el peso cambia demasiado se puede romper!”—.
Mire hacia arriba.
Coraline esgaba arrodillada en la puerta del vagón superior.
Su mano seguía extendida hacia mi, temblando ligeramente.
Detrás de ella estaban Dilan, Dante, Ariel, yesit y Noah.
Todos miraban hacia abajo con tensión pero no era solo por mi.
Era por lo que estaba subiendo desde abajo.
El rugido de la criatura resonó entre los vagones.
Gire la cabeza y la vi.
La bestia ya había alcanzado el vagón inferior.
Sus garras atravesaban el metal como si fuera papel.
Su cuerpo rojo brillaba bajo la luz roja del cielo.
Las espinas de su columna raspaban el metal mientras avanzaba.
Subía despacio, sin prisa.
Mi estómago se tenso.
—Mierda…—.
Me impulse hacia el segundo asiento.
El tren crujió otra vez.
Arriba, Dilan miro hacia adelante.
—”¡El tren no avanza!”—.
Las ruedas giraban, podía escuchar un sonido metálico constante.
Pero el tren no se movía.
Angela lo entendió primero.
—”El peso”—.
Todos la miraron.
—”Los vagones están colgando”—.
Dijo con voz tensa.
—”Es demasiado peso para el tren”—.
Era exactamente como cuando un carro intentaba salir del barro, las ruedas giraban, el motor trabaja pero el vehículo no avanzaba.
El tren estaba atrapado y nosotros también.
Me arrastré hacia el tercer asiento, cada movimiento era un infierno.
Mi pecho ardía, mis costillas gritaban pero seguía subiendo.
Abajo la criatura avanzó otro metro.
Sus garras se hundieron en el siguiente vagón.
El metal se doblo bajo su peso.
El vagón donde yo estaba, colgando sé sacudió violentamente.
—”¡DHAVID!”—.
Grito Ariel.
—”¡Rápido!”—.
Subí a otro asiento, ya estaba casi a la mitad.
El viento soplaba fuerte a través de las ventanas rotas.
Mire hacia abajo por un segundo, fue un error.
El acantilado se abria bajo nosotros como una boca gigantesca.
La niebla lo cubria todo, no se veia el fondo, un vacío infinito.
Senti que mi estómago se encogía.
La criatura golpeó el vagón desde abajo.
BOOOM.
El impacto hizo que todo el tren se sacudiera.
Coraline grito, Angela casi perdió el equilibrio.
Yo me deslice medio asiento atrás.
—”¡NO!”—.
Grito Dilan.
Clave los dientes, mis encías comenzaron a sangrar, me impulse otra vez un asiento más.
El monstruo estaba cada vez más cerca, sus cuernos aparecieron por debajo del vagón, su cabeza comenzó a asomarse; sus ojos amarillos nos miraron.
Entonces rugio otra vez.
El sonido fue tan fuerte que sentí vibrar el metal bajo mi cuerpo.
—”¡Va a subir!”—.
grito yesit.
Dilan miro hacia atrás.
El acople del vagón colgante estaba doblandose.
Las piezas metálicas que lo sostenían estaban cediendo poco a poco.
—”Si llega arriba…”—.
Murmuró Noah.
No termino la frase, no hacia falta.
Todos sabíamos lo que pasaría, la criatura masacraria a todos.
Angela apretó los dientes.
—”Tenemos que soltar el vagón”—.
El silenció fue de inmediato.
Coraline giro la cabeza.
—”¡¿QUE?!”—.
Dilan la miro con gravedad.
—”Si no lo hacemos…el tren se caerá por completo”—.
Coraline volvió a mirarme.
Yo estaba a tres asientos de la puerta.
Tres.
Pero cada asiento era una tortura —”¡No, dhavid puede subir!”—.
El vagón crujió otra vez, más fuerte.
CRAAAAK.
El peso de la criatura estaba rompiendo la estructura.
Dilan miro hacia abajo.
El monstruo ya estaba agarrandose al borde del vagón, sus garras aparecieron por la ventana rota, un segundo más…y subiría.
Dilan tomo una barra de metal del suelo, la levantó.
—”Lo siento”—.
Coraline abrió los ojos.
—”¡No!”—.
Yo la mire desde abajo, sabía lo que iba a pasar, respire con dificultad.
El dolor en mi pecho se mezclaba con algo más.
Una sensación extraña, como resignación, eso era todo.
Dilan levanto la barra.
Golpeó el acople del vagón.
GLANG.
El metal se doblo un poco más.
La criatura rugio debajo.
Yo me impulse hacia otro asiento, dos más, solo dos más pero el tren volvio a crujir.
Y está vez el sonido fue mucho peor, el vagón estaba a punto de soltarse.
El vagón crujió otra vez.
Pero está vez no fue un sonido pequeño.
Fue largo, doloroso, como si el tren estuviera a punto de romperse.
CRRRRRRRRRAAAAAK.
Senti la vibración recorrer el metal bajo mi pecho, mis dedos de los pies se clavaron contra el asiento mientras trataba de impulsarme hacia arriba.
Solo faltaban dos, dos asientos más.
Arriba, coraline estaba palida.
—”¡DHAVID, rápido!”—.
Su voz temblaba.
Podia escuchar el miedo en cada palabra, detrás de ella, Dilan volvió a levantar la barra de metal.
Angela lo miro con el rostro tenso.
—”No tenemos mucho tiempo”—.
La criatura rugio desde abajo.
Un sonido profundo hizo vibrar el aire dentro del vagón.
Volví a girar la cabeza y allí estaba.
La bestia habia subido a otro tramo.
Sus cuernos aparecieron por la ventana rota, sus garras atravesaron El metal del costado como si no fuera nada.
Una de sus manos se clavó en el borde del vagón, la otra apareció segundos después.
El monstruo estaba empezando a levantarse.
—”¡Va a subir!”—.
Grito Noah.
Dilan apretó la barra con fuerza, dejando caer algunas lágrimas en su rostro.
—”Tenemos que soltarlo”—.
Coraline se giro bruscamente.
—”¡NO!”—.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
—”¡Puede lograrlo!”—.
Me miró.
—”¡Dhavid, solo uno más!”—.
Respire con dificultad, sabía el destino que me esperaba.
El dolor en mi pecho era insoportable, cada respiración parecia partirme por dentro pero moví la pierna.
Me impulse hacia el siguiente asiento, mi cuerpo avanzó unos centímetros.
El vagón se balanceo violentamente.
El metal volvió a crujir.
CRAAAAK.
La criatura golpeo el vagón desde abajo.
BOOOM.
El impacto fue brutal, las sillas temblaron, Yo casi me deslizó hacia atrás.
Arriba Dante cayó de rodillas, Angela se sostuvo del marco de la puerta.
El tren entero vibraba, las ruedas seguían girando sobre los rieles sin cesar.
Pero el tren no avanzaba.
El peso de los vagones colgantes lo mantenía atrapado.
Cómo un animal atrapado en el barro.
Me arrastré otro poco, solo quedaba un asiento más.
Uno.
Coraline extendió la mano lo más que pudo.
—”¡Vamos!”—.
Sus dedos temblaban.
El viento agitaba su cabello.
—”¡Puedes hacerlo!”—.
La criatura levantó la cabeza, sus ojos amarillos brillaban intensamente.
Entonces empujó su cuerpo hacia arriba.
Su torso apareció por la ventana rota, las espinas rozaban el metal del vagón.
El vagón se inclinó aún más.
Angela gritó.
—”¡Di-LAN!”—.
Dilan miro hacia abajo, la criatura estaba a segundos de subir completamente, si llegaba arriba…
Nadie sobreviviria, levantó la barra de metal.
Coraline lo miro con desesperación.
—”¡No!”—.
—”¡ESPERA!”—.
Yo me impulse hacia el Ultimo asiento, mi pecho golpeó el borde.
El dolor me hizo cerrar los ojos un segundo.
Sentía un sabor a hierro en mi boca, todas mis extremidades me dolían, era un dolor tan insoportable que no se lo desearía ni a mi peor enemigo.
Pero mi fuerza ya no era la misma, era más que resignación a llegar, sabía que ya no había una opción para salvarse, la criatura estaba en el mismo vagón que yo.
Pero segui subiendo, solo un poco más, solo un poco más.
Entonces coraline se quitó algo de la muñeca, una pequeña cadena con un accesorio metálico, la lanzo hacia mi.
—”¡AGARRALO!”—.
La cadena voló por los aires, intenté estirar el cuello para alcanzarla pero en ese momento….
La criatura se impulso, su cuerpo subió otro metro, sus garras atravesaron el suelo del vagón.
El metal se doblo violentamente.
Dilan golpeó el acople.
GLANG.
El metal se deformó pero no se rompió.
La criatura rugio.
El vagón se inclinó aún más.
Coraline grito.
—”¡No!”—.
Dilan golpeo otra vez.
GLANG.
El acople se partió por la mitad, solo quedaba una pieza sosteniendo el vagón.
Yo estaba a centímetros de la puerta.
Coraline extendió la mano con desesperación.
—”¡DHAVID!”—.
La criatura levantó su brazo, intento agarrarse del borde superior del vagón.
Eso fue suficiente, El peso terminó de romper el acople.
El sonido fue brutal.
KRRRRRRRRASH.
Por un segundo todo quedó en silencio, luego el vagón se soltó.
Sentí el tirón.
El tren se alejo de golpe.
Coraline gritó mi nombre, ví su rostro, sus ojos llenos de terror.
La cadena metálica cayó junto a mi.
El vagón comenzó a caer, la criatura también.
El viento golpeó mi cuerpo con fuerza mientras descendiamos hacia el vacío.
Arriba, el tren volvía a moverse lentamente.
Podía ver a todos mirándome.
Angela, Dilan, Dante, Ariel, Yesit, Noah y Coraline.
Todos estaban de pie en la puerta del vagón.
Observando, nadie murmuró nada, nadie se movió, solo miraban.
La niebla del acantilado empezó a tragarse todo.
Primero desaparecieron los rieles,luego el tren, luego el cielo.
La última cosa que ví fue el rostro de coraline triste, desconsolado y después….
Solo quedo el vacío, mientras caía, mi corazón latía con mucha fuerza queriendo salirse de mi pecho.
Una última idea paso por mi mente, una idea estúpida.
Solo quería…
Una vida tranquila.
Una vida pacífica.
Después de todo este sufrimiento.
Todo había terminado así…
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