Renacer sangriento - Capítulo 14
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14: La caída no terminó 14: La caída no terminó Cerré mis ojos, esperando que la muerte me acogiera como el final terrible de todos los humanos que cayeron en esta masacre divina.
Primero fue el silencio, un silencio tan profundo que dolía, después el aire entro de golpe en mis pulmones como si alguien me hubiera arrastrado desde el fondo del agua.
Abrí los ojos lentamente y lo primero que senti…
Fue dolor.
Un dolor seco, áspero, que no venía solo de mis heridas…sino del suelo mismo.
Algo se clavaba en mis espalda.
Algo pequeño, muy pequeño.
Mi respiración se volvió irregular mientras intentaba moverme.
—…ugh…—.
El sonido salió apenas de mi garganta, gire el cuerpo con torpeza.
El simple movimiento hizo que cientos de puntadas atravesaran mi piel.
Me quedé quieto unos segundos, respirando intentando entender que estaba pasando.
El aire olía mal, como azufre, como algo quemado…podrido.
Fruncí el ceño.
Y entonces mire el suelo, no era tierra, no era polvo.
Eran…
fragmentos blancos pequeños, eran irregulares.
Mi estómago se apretó.
Huesos, arenas de huesos.
Trague saliva con dificultad.
—…que…—.
Mi voz salió rota.
Apoye la mano en el suelo para levantarme.
Fue un completo error.
Los fragmentos se incrustaron en mi palma.
Solté el aire de golpe.
—mierda…—.
Retire la mano rápido, viendo cómo pequeñas líneas de sangre empezaban a formarse.
Me quedé mirando, procesando, pensando, pero no tenía sentido, nada tenía sentido.
Mi mente volvió atras, el tren, el acantilado, la caída.
Coraline…
Cerré los ojos con fuerza.
No.
No podía pensar en eso ahora, respire hondo.
El dolor en mi pecho volvió a recordarme que seguía hecho mierda.
Mis costillas…seguían rotas, mis brazos intenté moverlos.
Un espasmo recorrió todo mi cuerpo.
—Agh…!—.
No respondian bien, pero no estaban completamente inútiles, diferente a antes.
Eso…no tenía sentido.
Fruncí el ceño.
Eso no tenía ningún sentido, debería estar muerto.
Cai desde una altura imposible, el impacto debió matarme.
Abrí los ojos lentamente y mire alrededor.
El cielo era rojo, no un rojo normal como el de antes , era un rojo más denso, pesado como sangre vieja, nubes gruesas se movían lentamente, como si estuvieran vivas.
El aire temblaba levemente.
Y el suelo…
Era un mar infinito de huesos triturados.
No había árboles, no había edificios, no había nada.
Solo un paisaje muerto.
Mi respiración se volvió más pesada.
—Sigo vivo…—.
La frase salió sola.
Cómo si necesitará escucharla, como si no me lo creyera.
Me incorpore con dificultad, cada movimiento era una tortura total pero logre sentarme, mis manos temblaban y mis piernas también.
Mire hacia el horizonte, nada.
Solo más de lo mismo.
Un vacío infinito, un desierto muerto.
—¿Donde estoy…?—.
El silencio respondió, no hubo eco, no hubo viento, nada.
Solo ese peso en el ambiente, como si algo estuviera mal, muy mal.
Intenté nuevamente ponerme de pie, apoye una pierna, luego otra y mi cuerpo se tambaleo pero no caí.
Respire hondo.
El aire volvió a quemar mis pulmones.
Di un paso, el suelo crujió un sonido seco y frágil.
Cómo si estuviera caminando sobre restos, no quise pensar en eso, di otra paso y luego otro.
Cada paso dejaba una pequeña marca.
Pequeños huesos desplazándose, rompiéndose.
Un escalofrío recorrió mi espalda, algo no estaba bien, no era el lugar.
Era yo, mi cuerpo, mi mente todo se sentía…raro.
—Tengo que…—.
Ne detuve.
¿Hacer que?
¿A dónde iba?
¿Donde estaba?
No sabía.
Pero tampoco podía quedarme quieto.
Empecé a caminar sin rumbo, sin dirección, solo avanzando.
El sonido de mis pasos era lo único que rompió el silencio.
Crunch…crunch..crunch.
Pasaron segundos, minutos, no lo sabía.
El tiempo se sentía extraño, mejor dicho distorsionado.
Mire al cielo otra vez, las nubes se movían lento.
Demasiado lento, como si no siguieran ningúna ley natural.
Fruncí el ceño.
Y entonces…lo sentí.
Un leve movimiento bajo mis pies, me detuve en seco.
El corazón me dió un golpe fuerte en el pecho.
Mire hacia abajo, el suelo estaba quieto pero…habia sentido algo.
—…no…—.
Retrocedi un paso.
El sonido se volvió más claro, más cercano.
Algo…se movía.
Debajo.
El suelo crujió ligeramente, como si algo estuviera empujando desde abajo.
Mi respiración se acelero.
—no jodas…—.
Di otra paso atrás y entonces la arena de huesos se levantó.
Una mano delgada blanca, cubierta de fragmentos salió del suelo.
Mis ojos se abrieron completamente.
—¿!Que mierda!?—.
La mano se movió, buscando, rascando como si intentará salír luego otra y otra.
El suelo empezó a agrietarse.
Los huesos se desplazaban.
Algo…estaba emergiendo.
Di otra paso atrás, mi cuerpo reaccionó por instinto.
Mi corazón latía como loco.
—Esto no está bien…—.
La primera figura salió completamente, era humanoide pero no era humano.
Su piel era gris, agrietada y sus ojos…no estaban, solo cavidades oscuras.
Su boca se abrió lentamente, demasiado.
Mucho más de lo normal.
Un sonido salió de su garganta.
Un chillido bajo, roto.
Como si no hubiera usado su voz en Mucho tiempo.
—”…hhhh…”—.
Retrocedi otro paso.
Pero no fue el único, más ambos salieron del suelo, más figuras arrastrandose, levantandose, rodeandome.
—mierda…—.
Mi respiración se volvió más rápida, mi cuerpo se tenso.
El dolor seguía ahí pero algo más apareció.
Instinto puro.
Salvaje.
Las criaturas comenzaron a moverse, lento pero directo hacia mi y en ese momento entendí algo.
No importaba dónde estaba.
No importaba como había llegado, si me quedaba ahí…
Moría.
Las criaturas avanzaba lento…pero sin detenerse.
Cómo si supieran que no tenía donde huir, mi respiración se volvió corta, irregular.
El aire quemaba.
El dolor en mi cuerpo seguía ahí…pero algo dentro de mi empezó a cambiar.
Ese instinto, ese mismo que sentí cuando todo se fue al infierno en la ciudad.
—No me jodan…—.
Apreté los dientes, mis manos temblaban.
No tenía armas, no tenía nada.
Solo este cuerpo destrozado y lo poco que quedaba de mi.
La primera criatura dió un paso más.
El sonido de sus huesos crujió al moverse.
Su cabeza se inclino de forma antinatural.
Su boca se abrió más, demasiado.
—”HHhhh”—.
—Ven pues…—.
murmuré, más para mí que para ella.
Mi Corazón golpeaba con fuerza, la criatura se lanzo.
No fue rápida pero tampoco fue lenta.
Torpe…pero directa.
Me moví, gire el cuerpo como pude.
El dolor exploto en mis costillas.
—¡AGH!—.
Pero evite el ataque.
La criatura cayó al suelo de huesos, rompiéndo fragmentos al impactar.
No pensé, no dude, pateé.
Mi pierna conecto con su cabeza.
El impacto fue seco.
Un crujido, la cabeza se torció…pero no se rompió.
La criatura se retorció, volvió a levantarse.
—no se murió…—.
Retrocedi un paso, otra criatura ya venía y otra y otra.
—¡Mierda!—.
La primera volvió a lanzarse.
Está vez no fallo, sus dedos se clavaron en mi hombro.
El dolor fue inmediato, profundo.
—¡AAAAAAGH!—.
Sentí como sus uñas atravesaban mi piel.
No como las criaturas normales.
Esto dolió más, mucho más.
Cómo si estuvieran arrancando algo desde adentro.
La golpee con el codo, una vez, dos veces a la tecera me soltó.
Retrocedi tambaleándome.
Mi respiración estaba fuera de control.
—¿¡Que mierda son!?—.
La herida ardía pero no era solo eso, sentia algo más, algo raro.
Cómo si el dolor…se quedará, como si no desapareciera, como si se acumulara.
Otra criatura salto hacia mi.
Está vez reaccione más rápido, la esquive y la empuje al suelo.
Me lance encima y mi mano busco su cuello.
Apreté y nada.
No respiraba, no reaccionaba.
Su boca se abrió y trató de morderme.
—¡CÁLLATE!—.
Le golpee la cabeza contra el suelo.
Una.
Dos.
Tres veces.
Hasta que finalmente…
CRACK.
La estructura cedió, la criatura dejo de moverse, me quedé sobre ella, respirando fuerte.
Temblando.
—si…—.
Pero no hubo alivio, no hubo esa sensación de victoria.
Nada.
Solo más, más ruido, más movimiento.
Levanté la mirada, había más, muchas mas.
Saliendo del suelo, rodeandome.
—No termino con una…—.
—Termino con todas…—.
Aprete los dientes, mi cuerpo gritaba que no podía pero mi mente…mi mente ya estaba en otro lugar.
La segunda criatura llego por la derecha, intento agarrarme, la esquive.
Golpee su rodilla y se doblo.
La remate con una patada en la cabeza, otra vino por detrás.
Sentí el aire moverse.
Me gire tarde, sus dientes se Clavaron en mi brazo.
—¡AAAAAAH!—.
El dolor fue brutal, más que antes, mucho más.
Cómo si estuviera mordiendo directo el hueso.
—¡Sueltame!—.
Golpee su cara con la frente, una vez a la segunda soltó.
Arranque el brazo de su boca.
Salió mucha sangre.
Mucha.
—Mierda…mierda…mierda…—.
Lágrimas salieron de mi rostro.
Retrocedi pero no había espacio, otra criatura me empujó.
Cai al suelo.
El impacto levantó huesos triturados, mi espalda grito.
—¡AGH!—.
Antes de que pudiera levantarme…ya estaba encima.
Tres, cuatro, cinco manos y dientes.
—¡QUITENSE!—.
Grite desesperado.
Golpee, arañe y empuje pero eran demasiadas.
Una me agarró la pierna, otra el brazo.
Otra se me subió a mi pecho.
Su boca se abrió frente a mi cara.
—No…—.
Intenté moverme, no pude.
El peso era demasiado.
—no así…—.
La criatura bajo la cabeza, sus dientes rozaron mi mejilla.
—…no así…—.
Mi corazón latía con desesperación.
Mi mente gritaba, mi cuerpo ya no respondía igual y entonces…
Algo dentro de mi…se rompió no fue igual, fue más…
Crudo…mas primitivo.
—Quitate…—.
Mi voz salió baja, ronca pero cargada.
Mis dientes se apretaron y cuando la criatura volvió a acercarse.
La mordí, directo en el cuello.
La carne se rompió entre mis dientes.
El sabor fue horrible, podrido, amargo pero no solte.
Arranque.
La criatura chillo.
Un sonido horrible.
Pero yo no pare, la escupí a un lado y grite.
—¡QUITEEEEENSE!—.
Mi cuerpo reaccionó, golpee con todo, rode, empuje y me libere.
Me levanté como pude, cubierto de sangre mía y de ellas.
Mi respiración era animal, pesada, irregular.
—Vengan…—..
Las criaturas dudaron por un segundo, solo uno pero fue suficiente, me lance.
Golpee a la mas cercana, la derribé y la remate.
Otra vino, la esquive por poco y La golpee.
Otra.
Otra.
Otra.
El tiempo dejo de importar.
El dolor dejo de importar, solo había movimiento.
Golpes.
Sangre.
Huesos rompiéndose pero…no terminaban no importaban cuántas cayeran.
Siempre habia más.
Siempre.
Mi cuerpo empezó a fallar.
Mis movimientos se hicieron más lentos.
Más torpes.
—no…—.
Mis piernas temblaban.
Mis brazos dolían y mi respiración era un desastre.
Una criatura me golpeó, caí de rodillas, otra me empujó.
Volví al suelo.
—No…otra vez…—.
Intenté levantarme, no pude.
Mi cuerpo ya no respondía, las criaturas volvieron.
Rodeandome, cerrando el círculo.
Una se acerco luego otra.
—¡No alejense!—.
Mi visión empezó a nublarse.
El cielo rojo…
Se volvió más oscuro, más pesado.
—¿Asi termina…?—.
Mi pecho subía y bajaba con dificultad.
La criatura se acercaban lento.
Sin prisa, como si supieran cómo si disfrutarán esto.
Cerré los ojos por un segundo, solo uno.
—Maldicion—.
Y entonces lo sentí, otra vez ese tirón.
Esa sensación como si algo estuviera dentro de mi.
Fuera jalado, arrancado.
Abrí los ojos de golpe.
Las criaturas estaban ahí pero algo había cambiado.
Algo no estaba bien.
No en ellas, en mi.
Mi pecho ardía, pero no como antes, era diferente, como si algo se estuviera consumiendo.
—¿Que?—.
Una de las criaturas me tocó.
Y en ese instante.
Senti un vacío frio, profundo como si una parte de mi hubiera desaparecido.
Mis ojos se abrieron.
—No…—.
Lo entendí tarde pero lo entendí aquí…no solo podía morir aquí.
Me estaba quitando algo más y si me quedaba, si seguía cayendo, no iba a volver.
Nunca.
No pude levantarme.
Mi cuerpo ya no respondía.
Las criaturas estaban encima otra vez.
Demasiadas.
Sus manos me sujetaron.
Sus dedos se clavaron en mi piel como agujas.
—¡AGH!—.
Intenté moverme, nada.
Una de ellas bajo la cabeza y mordió.
—¡AAAAAHHHH!—.
El dolor fue inmediato, no como antes.
Peor.
Mucho peor.
Sentí sus dientes atravesar mi piel.
Despacio.
Cómo si no tuvieran prisa.
Cómo si quisiera que lo sintiera todo.
Cada milímetro, cada parte.
—¡SUELTAME!—.
Intenté golpearla.
Mi brazo apenas se movió.
Otra criatura me agarro la muñeca la apretó.
Sentí algo crujir.
—…AGH…!—.
La primera siguió mordiendo, tiro.
Mi piel se desgarró.
Sentí como se separaba de mi carne.
—¡¡AAAAAAHH!!—.
Mi grito se rompió en el aire muerto.
No había eco.
No habia nada que lo detuviera.
Solo yo y esto.
Otra criatura se acercó.
Clavo sus dientes en mi costado.
—¡NO!—.
Tiro, sentí como arrancaba carné, no fue rápido, no fue limpio, fue lento.
Húmedo.
Dolorosamente lento.
—¡DETENGANSE YA POR FAVOR!—.
Grite desesperadamente.
Mi cuerpo se arqueo pero no por fuerza, por reflejo, por dolor.
Mi visión empezó a temblar.
Pero no sé apagaba.
No.
Aquí no era así…aquí.
Sentía todo, otra mordida en mi pierna, luego otra en el hombro.
—¡..No…no…no..NOOO!—.
Mi voz se rompia, ya no era gritó, era un susurro desesperado.
—…por favor…—.
Pero no paraban, no había piedad, no había nada, solo dientes.
Solo carne rompiéndose.
Solo ese sonido húmedo, asqueroso y irreal.
Sentí como algo se desprendia lentamente de mi brazo.
Un tiron.
Luego…frío.
Mire.
Mi brazo…
No estaba completo.
Faltaba un pedazo.
La sangre salia pero no como deberia, era extraña, espesa y oscura.
—…no..no puede ser…—.
Mi respiración se volvió caótica, no podía procesarlo, no podía.
Otra criatura se subió sobre mi pecho, sus manos se clavaron en mi cuello.
Su boca se abrió frente a mi cara, podia ver dentro.
Oscuridad nada más.
Y mordió.
Mi mejilla, senti como la piel se rompia, como se despegaba.
—¡AHGHHHHH!—.
Mis dedos se tensaron, intenté empujarla, no pude.
Mi cuerpo ya no tenía fuerza.
Solo dolor, solo eso.
—…Me voy a morir…—.
Pero no llegaba, ese momento, ese final, no venia.
Solo seguía más.
Siempre más.
Otra mordida.
Otra.
Otra.
Mi visión se volvio blanca por momentos y luego regresaba.
Siempre regresaba.
—…¿por qué…?—.
Mis lágrimas se mezclaron con la sangre.
—…¿por que terminó…?—.
Una criatura arranco un pedazo de mi abdomen.
Senti como se llevaba carne, cómo me dejaba vacío pero no moría.
No me apagaba.
Seguía ahí atrapado.
—Por favor…tengan piedad de mi—.
Mi voz ya no salía, era débil, rota.
Otra mordida en el cuello.
Senti como algo importante se desgarraba.
Basta…
Y entonces todo se detuvo, no las criaturas, no el dolor.
Yo.
Mi cuerpo dejo de responder completamente, mi respiración se detuvo.
Mi Corazón…
también.
Silencio.
Oscuridad por un segundo, solo uno y luego regrese.
El aire volvió a entrar de golpe.
—¡AAHHH!—.
Mi cuerpo se arqueo violentamente.
Abrí los ojos, el cielo era rojo otra vez.
El mismo lugar.
Arena de huesos.
Mi respiración era un desastre.
—…no….no…no..—.
Ne lleve la mano al pecho estaba…
completo.
Mi piel, mi carne todo estaba en su lugar.
Pero el dolor no se había ido, no completamente era un eco, como si mi cuerpo recordara todo.
Cada mordida, cada desgarro, cada segundo.
—…no…no…—.
Mire mis manos temblaban.
—…yo morí…—.
La frase salió sola, porque lo sabía.
Lo sentí.
—…yo mori…—.
Me encogi un poco, mi respiración se volvió corta .
Rápida.
—…y volvi…—.
El suelo crujió, mi cabeza se levantó lentamente, el sonido, otra vez.
—…no…—.
Las manos otra vez.
Saliendo del suelo, más igual que antes.
Cómo si nada hubiera pasado, como si lo anterior no importara.
—…no…no…NO—.
Retrocedi como pude.
—¡NO QUIERO!—.
Mi voz salió desesperada.
—¡NO OTRA VEZ!—.
Las criaturas empezaban a levantarse.
Igual que antes.
Sin cambios, sin memoria.
Sin miedo pero yo si, yo recordaba Todo.
Cada segundo, cada mordida.
—…no puedo…—.
Mis piernas temblaban.
—…No puedo otra vez—.
Pero no había salida, no habia lugar donde correr.
No había nada.
Solo ese lugar y ellas, una de las criaturas inclino la cabeza.
Cómo si me reconociera, como si supiera.
—…no te acerques…—.
Di un paso atrás.
—…no te acerques…—.
Pero avanzó igual que antes, lento y seguro.
—no—.
Sentí algo en mi pecho otra vez, ese vacío más grande, más frío.
—¿Que me están quitando…?—.
No lo entendía pero lo sentia cada vez que pasaba.
Perdia algo.
Algo importante.
Algo que no podía recuperar.
La criatura se lanzo y está vez…no reaccione.
Me quedé ahí.
Paralizado.
—…no quiero sentirlo otra vez…—.
El impacto me derribó, otra vez.
Las manos.
Los dientes.
El peso.
cerré los ojos.
Pero no sirvió.
El dolor volvió más fuerte mas claro más real.
—¡AAAAAAHHHH!—.
Y está vez no fue solo un dolor.
Fue frustración pura y crud.
—¡¿POR QUÉ?!
¡¿POR QUÉ NO MUERO!?—.
Mi voz se rompió completamente.
—¡¿QUE ES ESTE LUGA!?—.
Otra mordida.
—¡¿QUE QUIEREN DE MI!?—.
Otra.
—¡YA BASTA!—.
Golpee.
Grite.
Llore.
Pero no importaba, nada importaba.
Porque aquí…morir no era el final.
No quise levantarme, no está vez.
Mi cuerpo estaba tirado sobre la arena de huesos, respirando se forma irregular, sintiendo aún el eco de cada mordida como si siguiera ocurriendo.
Pero no me moví.
—ya…—.
Las criaturas seguían acercandose, podía escucharlas, ese sonido.
Ras…ras…ras…
Pero no importaba, gire la cabeza lentamente hacia el cielo rojo, las nubes seguían ahí, pesadas e inmóviles.
Cómo si observarán.
—”hazlo otra vez…”—.
Cerré los ojos.
—”Terminalo…”—.
No había fuerza, no había rabia, solo cansancio uno muy profundo.
Que no venía del cuerpo, sino se algo más adentro.
Las criaturas llegaron, sentí sus manos sobre mi piel, sus dedos clavándose, pero no reaccione.
—Ya no voy a pelear…—.
La primera mordida llegó y dolió, claro que dolió, siempre dolia.
Pero no me moví, no grite.
Apreté los dientes.
—hazlo—.
Otra mordida luego otra, mi cuerpo tembló por reflejo pero no hice nada.
—Si esto es lo que quieres…—.
Una de ellas arranco carne de mi hombro, sentí el desgarro, ese sonido húmedo pero solo respire.
Lento y roto.
—Entonces llévatelo todo—.
El dolor aumento, más.
Mucho más.
Cómo si el lugar reaccionara como si no le gustará.
Mi cuerpo empezó a tensarse solo, mis manos se cerraron.
Mis músculos se contrajeron sin que yo lo ordenara.
—que…—.
Otra mordida más profunda, más violenta.
—AAAAAGH—.
Mi espalda se arqueo.
—…no…—.
No era igual, no era como antes.
Esto…era peor, mucho peor.
—¿Por qué?—.
Las criaturas seguían pero el dolor…se estaba intensificando como si me castigarán, como si rendirme fuera una de las peores opciones aquí.
—¡AAAAAAAAH!—.
Mi voz salió sola, desesperada más que antes.
Mi cuerpo empezó a moverse.
A luchar.
No porque quisiera, sino porque no soportaba más.
—¡YA!—.
Empuje a una criatura.
Rode.
Me levanté como pude, respirando como si me estuviera ahogando.
Mire mis manos temblaban.
—No me deja rendirme—.
Las criaturas seguían viniendo, siempre pero algo dentro de mi ser, no era esperanza, era una desesperación profunda.
Algo más profundo.
—Esto es una cárcel…—.
Retrocedi paso a paso.
—Y yo soy el que está encerrado—.
El suelo crujió bajo mis pies pero está vez…
No solo por las criaturas.
Fruncí el ceño.
Mire el horizonte y lo ví a lo lejos, entre la neblina rojiza.
Algo diferente, algo que no era plano.
Algo que rompia ese desierto infinito, una estructura, elevándose, como pilares gigantes negros y torcidos.
—¿Que es eso?—.
Las criaturas seguían acercandose pero por primera vez, no era lo único había algo más.
O quizás…algo que explicaba todo.
Di un paso hacia atrás luego otro sin dejar de mirar.
—…si hay algo ahí…—.
Mi respiración se estabilizó apenas.
—Entonces este lugar no es vacío—.
Otra criatura se lanzo, la esquive sin pensar.
—y si no es vacío…—.
Apreté los dientes, mi cuerpo aún dolía, mi mente aún estaba rota.
Pero mis ojos…
Ya no estaban perdidos.
—Entonces puede haber una salida—.
No sabía si era verdad.
Probablemente no pero era mejor que quedarse ahí.
Me gire y empecé a correr cojeando pero avanzando.
Dejando atrás a las criaturas aunque sabía que no me dejarían nunca.
—No voy a quedarme aquí….me volvere loco—.
El cielo rojo no cambio, el suelo tampoco pero algo dentro de mi si.
No era fuerza, no era valor era algo más simple, más humano, más desesperado.
—…Aunque tenga que morir mil veces…—.
Mis pasos crujieron sobre los huesos.
—No me voy a romper aquí—.
Y aún así en el fondo muy en el fondo.
Sabía la verdad este lugar ya había empezado a hacerlo.
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