Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Renacer sangriento - Capítulo 15

  1. Inicio
  2. Renacer sangriento
  3. Capítulo 15 - 15 Martirio
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

15: Martirio 15: Martirio Corría o Al menos eso intentaba.

Mis piernas no respondían como antes cada paso era torpe, irregular y doloroso pero aún así me movía.

El sonido de los huesos trituradose bajo mis pies me seguía como un eco constante.

—No mires atrás…—.

Pero mire, las criaturas seguían ahí, no corrían no lo necesitaban, caminaban lento.

Cómo si supieran que no importaba cuánto avanzará…siempre me alcanzarían.

—mierda…—.

Gire la vista al frente, los pilares seguían ahí a lo lejos.

Gigantes, torcidos como si algo los hubiera doblado, no sabía que eran pero era lo único diferente en este maldito lugar y eso…

Era suficiente.

Mi respiración se volvió pesada, cada inhalación quemaba.

—Ahg—.

Me lleve una mano al costado, dolía mucho como si aún estuviera abierto como si las mordidas siguieran ahí, aunque ya no estuvieran.

—No se va…—.

Ese era el problema, el dolor no desaparecía del todo se quedaba como una marca como un recuerdo físico.

Seguía corriendo pero cada vez más lento, más pesado.

—No voy a durar así—.

Tropecé.

Mi pie se hundió un poco más de lo normal en la arena de huesos.

Perdí el equilibrio y caí.

El impacto me saco el aire.

—¡AGH!—.

Me quedé en el suelo unos segundos, respirando como si me estuviera ahogando.

Mire hacia atrás otra vez, seguían viniendo siempre.

—No paran—.

Apreté los dientes, apoye las manos y me levanté como pude.

Mis brazos temblaban.

—Muevete—.

Di un paso, luego otro no era correr.

Era arrastrase pero era suficiente por ahora.

El cielo seguía igual, rojo y pesado.

Sin vida, sin cambio.

—¿Cuanto tiempo llevo aquí…?—.

No había forma de saberlo.

Podían ser minutos, podían ser horas, todo se sentía…mal.

distorsionado.

Mire los pilares otra vez, seguían lejos pero ya no tanto.

—Me estoy acercando…—.

Un pequeño alivio minúsculo pero real y entonces…

Lo sentí nuevamente, ese tirón en el pecho.

Me detuve y me lleve la mano al pecho.

El latido estaba ahí pero se sentía…más débil.

—¿Que me están quitando…?—.

No era físico no del todo.

Era algo más profundo como si cada muerte dejará un hueco, un espacio vacío.

—No puedo seguir así—.

El sonido volvió más cerca, gire y note que las criaturas estaban mas próximas.

Más de las que recordaba.

—¿Salieron más?—.

No tenía sentido pero nada aquí lo tenía, una de ellas se adelantó más rápido que los otros.

—maldita sea…—.

Se lanzo, está vez reaccione tarde sus garras me alcanzaron el pecho.

—¡AAAGH!—.

Senti como abria la piel como la desgarraba, retrocedi tambaleándome.

—No…no…no otra vez—.

Otra criatura se acercó por la izquierda y otra por la derecha.

—¡NO!—.

Aprete los dientes.

—No me voy a dejar…—.

La primera volvió a atacar, la esquive por poco.

Golpee.

Mi puño conecto con su cara, un crujido resonó.

La tire al suelo pero no murio.

—¡maldición!—.

La segunda me alcanzó, sus dientes se Clavaron en mi hombro.

—¡AH!—.

La empuje con fuerza, la tire y retrocedi.

Mi respiración era un desastre.

—No puedo con tantas…—.

Mire alrededor, más venian siempre más.

—Entonces…—.

Apreté los puños mi cuerpo temblaba.

—No peleó—.

Mire los pilares.

—Solo avanzó…—.

La decisión fue simple, no podía ganar.

Así que no iba a intentar hacerlo.

Cuando la siguiente criatura se lanzo…no la enfrente, la esquive y seguí.

Cojeando mal pero era mejor eso, a sentír cientos de dientes y uñas en mi cuerpo.

Otra intento agarrarme, la empuje sin detenerme.

—No me frenen—.

Otra mordida alcanzó mi espalda.

Grite pero no me detuve.

—¡NO ME FRENEEN!—.

Empuje.

Golpee.

Pero no para matar solo para abrir espacio, para avanzar para seguir.

El dolor aumentaba cada paso era peor, pero algo dentro de mi…se mantenía no era fuerza, no era orgullo era terquedad pura.

—No me voy a quedar—.

Los pilares ya eran más grandes, más claros podía ver su base oscura, elevada como una isla.

Una verdadera isla rodeada por un mar de huesos.

—Hay algo ahí…—.

Mi corazón latió más fuerte, no por miedo, por necesidad.

—tiene que haber algo…—.

Una criatura me tumbó desde atrás, cai de bruces.

—¡AHG!—.

Antes de que pudiera levantarme ya estaba encima otra vez.

—..no…—.

Manos.

Dientes.

Peso.

—Otra vez no…—.

Intenté levantarme pero ya era tarde.

—No…—.

Una mordida otra y otra.

—¡AAAAAAHHHH!—.

Mi grito se perdió en ese mundo muerto.

El dolor volvió más fuerte, más profundo.

—¡NO!—.

Intenté resistir pero no podía.

—NO QUIERO…—.

Las criaturas no paraban, nunca paraban.

Mi visión empezó a nublarse otra vez.

—…no otra vez…—.

Y en el último segundo, antes de perder todo mire los pilares, más cerca.

—Voy a llegar…—.

Oscuridad.

El aire volvió de golpe.

—¡AHHH!—.

Abrí los ojos como si me estuviera ahogando, mi cuerpo se arqueo sobre la arena de huesos.

Respire.

Una.

Dos.

Tres veces.

Pero no ayudaba.

—No…no…no…

no —.

Me lleve las manos al pecho, todo estaba ahí otra vez, mi piel, mi carne, mis huesos.

Pero el dolor seguía no era igual, era mucho peor.

—…AAAGH…—.

Me encogi sobre mi mismo, mis dedos se clavaron en el suelo.

Los fragmentos de huesos se incrustaron en mi piel pero eso no importaba.

Nada importaba porque lo otro, lo de adentro seguía ahí.

Cómo si cada mordida siguiera repitiendose.

Cómo si mi cuerpo no olvidará, como si no me dejara olvidar.

—Ya basta…—.

Mi voz salió quebrada, débil.

—Ya basta…—.

Las lágrimas empezaron a caer sin que pudiera detenerlas, era miedo, era frustración una que me apretaba el pecho, que me ahogaba.

—…¿Por qué…?— Golpee el suelo con el puño.

—¡¿POR QUÉ?!—.

El sonido se perdió en la nada, no hubo respuesta, nunca la había.

Mi respiración se volvió errática.

—No puedo…no puedo…—.

Intenté levantarme, mis piernas fallaron, cai de nuevo.

—No puedo seguir así…—.

Me cubri la cara con las manos, mis hombros temblaban.

—No puedo…—.

Silencio.

Pesado.

Asfixiante.

Y entonces…

—…claro…—.

La idea llego, lenta y oscura.

—…ellos…—.

Levanté la cabeza, mis ojos se clavaron en el vacío.

—….ellos si pueden…—.

Mi respiración cambio, se volvió más pesada, más cargada.

— ellos salieron…—.

El tren.

La estación.

Coraline.

Dilan.

Angela.

Dante.

Ariel.

Todos.

—ellos siguen vivos…—.

Apreté los dientes.

—…y yo estoy aquí…—.

Algo dentro de mi pecho se retorcio.

—…porque me dejaron…—.

La frase salió sola y dolió más que Las mordidas más que todo.

—me déjaron…—.

Mi mente empezó a llenarse de imágenes, el vagón, la caída, la mano soltandose.

La cara indiferente de los demás y las crudas palabras que soltaran el vagón.

—Me soltaron—.

Mis uñas se Clavaron en mi propia piel.

—No intentaron suficiente…—.

Sabía que no era justo, sabía que no era verdad del todo pero no importaba.

—Pudieron hacer más…—.

El pensamiento creció, se expandió como veneno.

—Yo no los hubiera soltado—.

Mi respiración se volvió más rápida.

—…yo no…—.

El suelo crujió, ese sonido otra vez.

Mire hacia abajo.

Las manos empezaban a salir otra vez, siempre.

—…otra vez…—.

No me moví, no de inmediato.

—Claro…—.

Una risa salió de mi garganta, baja y rota.

—…¿Para que?…—.

Las criaturas emergian, una por una, igual que antes.

—…si igual voy a volver…—.

Me quedé de rodillas, mirandolas.

—Si igual voy a morir…—.

Una de ellas se acercó.

—…si igual…—.

Mi voz se quebró.

—Voy a sentír todo otra vez…—.

La criatura inclinó la cabeza, como si escuchará, como si entendiera.

—…entonces vengan…—.

Abrí los brazos ligeramente.

—Haganlo…—.

La criatura no dudo y se lanzó.

Sus dientes se Clavaron en mi cuello.

—¡AAAAAAHHHH!—.

Mi cuerpo reaccionó, se tenso e intentó resistirse pero mi mente no…

—haganlo—.

Otra llegó y otra y otra.

Me empujaron al suelo nuevamente pero está vez no luche.

No de verdad.

—Terminen esto…—.

La primera arranco carne de mi cuello, sentí el desgarro, mas profundo que antes, más lento.

—¡AAAAGH!—.

Mis manos se cerraron solas, mi cuerpo intentaba defenderse pero yo…no lo ayudaba.

Otra criatura se clavo en mi pecho, sus dientes atravesaron más profundo, más mucho más.

—¡AAAAAAHHHH!—.

Sentí algo romperse dentro.

La tercera mordio mi abdomen y tiro está vez no fue solo carne, senti algo más.

Cómo si arrancarán desde dentro.

—¡AAAHHHHH!—.

Mi voz se desgarro completamente, mis ojos se abrieron lágrimas cayendo sin control.

—…duele…—.

Más.

Cada vez más.

—DUELE…—.

No bajaba, no se acostumbraba, no mejoraba.

Empeoraba, siempre empeoraba.

—¡DUELE DEMASIADO!—.

Golpee una criatura débilmente, sin fuerza.

—¡DETENGANSE!—.

Pero no lo hicieron, nunca lo hacían, una de ellas abrió mi pecho con sus manos, senti como separaba, como forzaba.

—¡AAAAAAAAAAHHHHHH¡—.

Mi espalda se arqueo completamente.

—…no…no…No—.

Otra se subió a mi cara, sus dientes atravesaron mandíbula.

—…AAAGH…—.

No podía ni gritar bien.

—…no quiero…—.

Otra.

Otra.

Otra.

Mi cuerpo dejo de resistirse, otra vez.

Mi visión se volvio blanca pero no me fui, no aún, sentía todo.

Todo cada segundo, cada desgarro de mis extremidades separandose, más largo, más profundo.

No podía ni gritar, solo miraba cada criatura nueva que se sumaba.

Y entonces llego el final pero no como antes, esta vez sentí algo dentro de mi.

Se rompia de verdad, no físico algo más profundo.

Un vacío grande, más frío, más profundo.

—…me estoy…—.

El aire regreso como un golpe.

—¡AAH!—.

Mi cuerpo se levantó del suelo de forma brusca, como si algo me hubiera jalado desde adentro.

Cai de nuevo sobre la arena de huesos, respirando desesperadamente, como si me faltará el aire, como si me estuviera ahogando en algo invisible.

—…no…no…no…—.

Mis manos se clavaron en el suelo, los fragmentos nuevamente atraveso La piel de mis palmas, pero ni siquiera reaccione a eso.

No era nada.

No comparado con lo otro.

Porque el dolor.

Seguía.

No sé iba.

No disminuia.

No sé reiniciba.

Se acumulaba.

—AAAAAGH—.

Me encogi sobre mi mismo, apretando los dientes con tanta fuerza que senti que se iban a romper.

Mi pecho subía y bajaba de forma irregular, como si mi cuerpo no supiera cómo respirar correctamente.

—…¿Por qué sigue?…—.

Cada mordida.

Cada desgarro.

Cada instante en el que me abrieron, me arrancaron, me destrozaron…

Seguía ahí.

Cómo si estuviera ocurriendo al mismo tiempo, como si nunca hubiera terminado.

—…no quiero…—.

Las lágrimas empezaron a caer otra vez, calientes, constante, sin control.

No podía detenerlas.

No quería detenerlas.

—No quiero sentir esto otra vez…—.

Me lleve las manos a la cabeza, presionando fuerte, como si pudiera arrancarme esos recuerdos, ese dolor, esa sensación de ser devorado desde adentro.

—no puedo…no puedo…no puedo—.

Intenté levantarme, mis piernas fallaron, cai de rodillas.

—NO PUEDO…—.

Golpee el suelo con el puño.

—¡NO PUEDO!—.

El sonido se perdió en la nada, como siempre, silenció.

Solo mi respiración rota.

Solo ese maldito lugar observando.

—…ellos no están aquí…—.

Levanté la mirada lentamente, mis ojos ardían.

—…ellos no sienten esto…—.

El pensamiento llegó otra vez, más claro.

—Ellos siguen vivos…—.

Recordé los rostros de todos.

—…y yo…—.

Mi voz tembló.

— estoy aquí…—.

Mis manos se cerraron con fuerza.

— todo fue por soltarme…—.

Esa imagen volvió a recorrer mi mente.

—Me sacrificaron como una pieza de ajedrez…—.

Mi respiración se volvió más pesada.

El suelo nuevamente volvio a crujir, no tenía paz, no tenía descanso.

Las manos volvieron a emerger.

Una.

Dos.

Diez.

Más.

Siempre más.

Tenía mucho miedo, mis piernas fallaban, no podía huir.

Las criaturas se levantaron, sus cuerpos deformes, sus bocas a abiertas y está vez mi cuerpo no reaccionaba.

Una se lanzo sin pensar, mis manos se tensaron empujandola hacia atrás.

Solo veía más y más llegar sin cesar.

Otra se volvió a lanzar y La golpee en la cara.

—¡YA BASTA!—.

Otra vino por la derecha, la empuje otra por atrás.

Sus garras se clavaron en mi espalda.

—¡AAH!—.

Me gire y golpee a ciegas.

—¡YA BASTA!—.

Pero no importaba, siempre eran más, una me tumbó desde el frente.

Cai.

El aire salio de mis pulmones.

—ugh—.

Y entonces empezaron pero está vez, era mucho mucho peor que las demás, una de ellas no mordió, clavo sus manos en mi pecho.

Y empezó a separar.

—AAGH—.

Senti como mi piel cedía, como la carne se abria pero no rápido.

No.

Lento.

Dolorosamente lento.

—¡NO!—.

Otra hizo lo mismo en mi pierna.

Sus dedos se hundieron profundo y tiraron.

—¡AAAAH!—.

Sentí como algo se desgarraba desde adentro, no superficial, profundo.

—…NO…—.

Mi voz ya no era firme, era súplica.

—…por favor…—.

Pero no paraban, nunca lo hacían, eran unos demonios completamente.

Otra criatura se subió sobre mi torso.

Sus dedos entraron en la herida abierta de mi pecho.

—…

AAAAAAHHH-!—.

Sentí como tocaba algo dentro, como tiraban, como arrancaba.

—¡DETENTE!—.

Intenté golpearla pero no tenía manos.

—¡DETENTE!—.

No escuchaba, otra abrió mi boca a la fuerza, sus dedos dentro.

Tirando de mi mandíbula.

—¡MMGH!—.

Un crujido.

Dolor.

Puro.

—¡AAAAHHHHH!—.

Mis ojos se abrieron en par.

Las lágrimas se desbordaban sin cesar.

Y entonces las voces volvieron.

—”…dha…vid…”—.

Me congelé.

—…no…—.

Otra voz.

—”…dh…avid…”—.

Mi respiración se cortó.

—Callense…—.

Otra.

Más clara.

Mas cercana.

—”Dhavid…”—.

—¡No!—.

Grite con todo lo que me quedaba.

—¡NO SON ELLOS!—.

Pero seguian.

—”…dhavid…”—.

—”…ven…”—.

—”…aquí…”—.

—¡CALLENSE!—.

Intenté apartarlas pero no podía.

No tenía fuerzas, no tenía control.

Una criatura se acercó a mi rostro, muy cerca su boca se abrió.

Y susurro.

—”…¿Por qué nos dejaste…?”—.

Mi corazón se detuvo.

—…no…—.

—”…nos abandonaste…”—.

—”…igual que ellos a ti…”—.

—¡CÁLLATE!—.

Intenté callarla pero ninguna parte restante de mi cuerpo se movía.

—”…todos te dejaron…”—.

—”…nadie va a venir…”—.

—”…te vas a quedar aquí…”—.

—¡NO!—.

Y entonces…mordió mi cara, arrancando, desgarrando.

—¡AAAAAAHHHH!—.

El dolor exploto.

Mi cuerpo se arqueo completamente.

Otra mordida.

Otra.

Otra.

Otra.

—…

DUELE…—.

Mi visión se volvio blanca pero está vez…

Senti algo más, algo romperse de verdad.

—…los odio…—.

La frase salió entre sangre.

Entre dolor.

Entre todos.

—…los odio a todos…—.

No sabía a quien, no importaba.

Solo sabía…

Que ese sentimiento…

Era lo único que no dolía.

Oscuridad.

El aire volvió…otra vez.

—…AGH…—.

Abrí los ojos con dificultad, como si cada párpado pesara toneladas.

Mi cuerpo temblaba contra la arena de huesos, y por un momento no supe si estaba vivo…o si esto era otra extensión del mismo infierno.

El dolor seguía ahí.

No igual.

No como antes.

Era más profundo.

Más incrustados.

Cómo si ya no viniera de las heridas…sino de algo dentro de mi.

Respire hondo.

Error.

El aire quemó mis pulmones como fuego.

—mierda…—.

Intenté incorporarme.

Mis brazos no respondieron, pero lentos…torpes…cómo si ya no fueran completamente míos.

Aún así logré sentarme.

Mire mis manos.

Temblaban.

No por miedo.

No solamente.

Era otra cosa.

Vacío.

— Me estoy quedando sin algo—.

Murmuré.

No sabía que era.

Pero lo sentia.

Cada vez que moría…algo desaparecía.

No visible.

No tangible.

Pero real.

El suelo crujió.

Otra vez.

No reaccione de inmediato.

Solo gire la cabeza lentamente.

Las manos empezaban a salir de nuevo.

Siempre igual.

Siempre el mismo ciclo.

—…claro…—.

Solté una risa baja.

Sin humor.

Sin vida.

—…No importaba lo que haga…—.

Las criaturas se levantaban.

Su cuerpo deformes, sus bocas abiertas…y ahora esas malditas voces que intentaban imitar lo que recordaba.

—…siempre termina igual…—.

Me levanté.

No corri.

No retrocedi.

—….pero ya entendí algo…—.

Levanté la mirada hacia el horizonte.

Los pilares.

Ya no estaban tan lejos.

Ahora podía verlos mejor.

Eran enormes.

Retorcidos.

Cómo huesos gigantes clavados en la tierra.

Y alrededor…algo diferente.

Elevado.

Una masa de tierra negra…una isla.

—…eso no es parte de este desierto…—.

Las criaturas avanzaban hacia mi.

—…y si no es parte de esto…—.

Apreté los dientes.

—…Entonces ahí hay respuesta…—.

Una de ellas se lanzo.

La esquive por reflejo.

Otra vino por el costado.

Me alcanzó.

Sus uñas se Clavaron en mi espalda.

—…Agh…—.

Dolía.

Claro que dolía.

Más que antes.

Siempre más que antes.

Pero esta vez…

No me detuve.

Golpee hacia atrás.

La criatura cayó.

Otra se acercó.

La empuje.

No intentaba matarlas.

Solo abrir un camino.

—…no voy a quedarme aquí…—.

Mi voz salió baja, pero firme.

Otra mordida en el brazo.

—¡AAH!—.

El dolor me hizo tambalear.

Pero no caí.

—…no otra vez…—.

Segui avanzando.

Paso a paso.

Arrastrando el cuerpo.

Ignorando o intentado ignorar el dolor que me atravesaba.

Las criaturas se acumulaban pero algo era diferente.

Yo ya no estaba completamente paralizado.

—…si voy a morir…—.

Otra me tiró al suelo.

—…que no sea aquí…—.

Me levanté como pude.

Empuje.

Golpee.

Grite.

No de miedo.

De rabia.

—¡QUITENSE!—.

Los pilares estaban mas cerca.

Podía ver grietas en su superficie.

Podía ver sombras moviéndose alrededor de la isla.

—…hay algo ahí…—.

Una criatura salto sobre mi.

Cai de rodillas.

—…pero no voy a dejar que esto me detenga…—.

Sus dientes se Clavaron en mi cuello.

—¡AAAHG!—.

Mi cuerpo se tenso.

Mi visión tembló.

—…no…no—.

Otra mordida.

Otra.

Intenté levantarme.

Pero esta vez no pude.

Las criaturas me cubrieron.

Otra vez.

Siempre igual.

Pero esta vez…

Algo dentro de mi no se rompió.

Se endureció.

—…los odio a todos…—.

La frase salió entre dientes.

No sabía si hablaba de las criaturas.

O de ellos.

O de todos.

Pero no importaba.

—…no voy a quedarme aquí…—.

Otra mordida.

Más profunda.

—…Aunque tenga que morir una y otra vez…—.

Mi visión empezó a apagarse.

—…voy a salir de este infierno…—.

El cielo rojo se desvanecía.

Las voces regresaban.

—”…dha…vid…”—.

—”…dhavid…”—.

—…no…—.

—”…dhavid…”—.

—¡CALLENSE!—.

Pero ya era tarde.

Oscuridad.

Y aún así.

Una última idea quedó clara en mi mente antes de desaparecer.

Los pilares.

La isla.

No era como el resto.

Era diferente, tenía que salir de aquí, sea como sea.

Este infierno es insoportable, estoy descendiendo a la locura cada segundo que paso aquí….

Y así me apague nuevamente.

Volví a sentir El aire caliente en mi nariz.

El suelo clavándose en mi espalda.

Me rei a carcajadas, una risa tan siniestra salió de mi boca.

Pensando en muchas cosas y en como me descuartizan sin prisas, como si no valiera nada.

Mi risa, termino en llanto, un llanto desconsolado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo