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Renaciendo como el bastardo del señor del fuego - Capítulo 10

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  3. Capítulo 10 - 10 Volumen 3Donde nace la devoción
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10: Volumen 3:Donde nace la devoción.

Capitulo 2: La Medición de las Armas 10: Volumen 3:Donde nace la devoción.

Capitulo 2: La Medición de las Armas El barco ya había dejado atrás la costa.

El viento cortaba el aire con olor a sal y humo de motores, y la cubierta se estremecía bajo el ritmo constante de las olas.

Ren se colocó en el centro del espacio más amplio del barco, la zona de entrenamiento, con los brazos cruzados y la mirada fija en el horizonte.

Las llamas blancas asomaban apenas entre sus dedos, chisporroteando como estrellas moribundas.

Azula se volteó hacia él, esperando instrucciones.

Pero Ren habló sin mirarla.

—Antes de que avancemos hacia cualquier objetivo… quiero evaluar sus habilidades.

Mai levantó una ceja.

Ty Lee se emocionó de inmediato.

Suri se rigidizó en postura militar.

Keiko dejó de afilar su daga.

Y Azula sonrió con la soberbia confianza de quien no teme ninguna prueba.

Ren continuó, ahora girándose para observar a las cinco.

—No confío en un arma que no he probado.

Y no trabajaré junto a nadie cuya fuerza no pueda medir con precisión.

Los ojos de Azula brillaron.

—¿Y cómo planeas evaluarnos?

—preguntó, cruzándose de brazos.

Ren dio un paso adelante.

—Una por una, me enfrentarán.

Sin límites.

Sin contención.

Sin excusas.

El silencio fue inmediato.

Incluso el sonido del mar pareció apagarse.

Azula sonrió en un ángulo casi… peligroso.

—Perfecto.

Ren extendió una mano hacia ella.

—Tú primero.

AZULA VS REN La princesa prodigio contra la aberración blanca Azula dio un paso al frente, giró el cuello y sus nudillos tronaron.

Sus llamas azules danzaron alrededor de sus dedos.

—No te contendré, Ren.

—Nunca lo haces —respondió él.

Ella atacó primero: un rayo azul cruzó el aire con un rugido eléctrico.

Ren inclinó la cabeza y el rayo pasó a centímetros de él.

Azula frunció el ceño.

Ren no contraatacó.

Solo caminó hacia ella… despacio.

Analizándola.

Leyéndola.

Contando mentalmente su respiración, la tensión de sus hombros, la velocidad de sus pies.

Azula lanzó una serie de golpes y patadas envueltas en fuego azul, cada una más rápida que la anterior.

Ren las esquivó todas con el mínimo movimiento posible: un paso, una inclinación, un giro.

—Tu control mejoró —comentó Ren mientras desviaba una patada giratoria con un parpadeo de su llama blanca—.

Pero tu equilibrio emocional… no tanto.

Azula gruñó, lanzándose con un torbellino de fuego azul directo al pecho de Ren.

Ren levantó una mano.

Su llama blanca surgió como un latido.

El fuego azul se desintegró al contacto.

Azula se quedó helada.

—Eso es nuevo —susurró.

Ren levantó su puño cerrado, apuntando a su rostro.

Azula tragó saliva.

Pero Ren no golpeó.

Solo lo dejó allí, amenazante, casi tocando su piel.

—Tres movimientos más y te habría derrotado —concluyó—.

Buena velocidad.

Mejor potencia.

Pero tu confianza te hace predecible.

Azula retrocedió, tensa… pero al mismo tiempo, fascinada.

Ren sonrió apenas.

—Aun así, eres superior a tu hermano.

Ese comentario hizo que el pecho de Azula se inflara con peligroso orgullo.

MAI VS REN La asesina silenciosa Mai caminó al frente con su expresión muerta habitual.

Sin decir nada, lanzó tres cuchillos directamente a los ojos de Ren.

Ren los atrapó con los dedos.

Sin mirar.

Mai parpadeó.

Era la primera vez que mostraba sorpresa en meses.

Ella no habló.

Solo se lanzó hacia atrás, saltó a un poste, giró en el aire y lanzó diez agujas más desde diferentes ángulos.

Ren avanzó… las agujas cayeron al piso quemadas antes de tocarlo.

—Tus armas son buenas —dijo—.

Pero yo soy mejor.

Mai apretó la mandíbula y sacó cuchillas ocultas desde las mangas, apuntando a puntos letales.

Ren chasqueó los dedos.

Las cuchillas se derritieron.

Mai bajó los brazos.

—Entiendo —dijo con tranquilidad resignada—.

Humillada.

Suficiente.

Ren asintió.

—No eres fuerte como Azula.

Pero eres útil.

Precisa.

Letal.

Necesitaremos eso.

Por un instante, Mai pareció… ¿satisfecha?

TY LEE VS REN El relámpago rosa sin chi Ty Lee dio una voltereta gigante que impactó el piso con suavidad.

—No te voy a golpear fuerte —advirtió—.

Pero sí rápido.

—Y yo no te golpearé —respondió Ren—.

Pero te evaluaré.

Ella sonrió.

Luego desapareció.

Sus movimientos eran tan suaves y rápidos que el aire zumbaba.

Golpes al chi, puntos de presión, ataques a articulaciones: Ren conocía ese estilo.

Lo entendía.

Lo respetaba.

Pero Ty Lee descubrió algo terrible: No podía bloquear su chi.

Cada punto que tocaba… ardía.

Como si tocara una esfera de energía al rojo vivo.

Se retiró de un salto, sacudiendo las manos adoloridas.

—Tu… chi es como fuego líquido —jadeó—.

No puedo apagarlo.

Ren inclinó la cabeza.

—Tu cuerpo es eficiente.

Tu control es admirable.

Pero no puedes detener lo que no puedes contener.

Ty Lee respiró hondo, luego sonrió y levantó el pulgar.

—¡Aprobé… un poquito!

Ren le dio una pequeña sonrisa.

—Aprobaste todo lo que podías aprobar.

SURI VS REN La guerrera que desertó por honor Suri avanzó con una postura marcial impecable.

Sacó su lanza, giró la punta y adoptó una posición defensiva.

—No necesito ganar —dijo Suri—.

Solo necesito que entiendas que no soy débil.

Ren asintió con genuino respeto.

Ella atacó con potencia, técnica y control.

Cada movimiento era una mezcla de guerra y disciplina militar: empujes, barridos, bloqueos, estocadas.

Ren bloqueó todo con una sola mano.

Sin moverse.

Pero no la humillaba.

La estaba midiendo con ojo clínico.

Cuando finalmente desarmó la lanza con un solo toque, la sostuvo en el aire… y se la devolvió.

—Eres fuerte —dijo Ren—.

No contra mí.

Pero contra casi cualquiera más.

Suri sonrió de forma leve.

—Eso basta.

KEIKO VS REN La asesina sombra Keiko apareció detrás de Ren sin hacer ruido.

No había anunciado el inicio del combate.

Simplemente atacó.

Ren lo esperaba.

Ella golpeó con dagas negras, invisibles.

Movimientos fluidos, violentos, precisos.

Su estilo era el de una sombra caminante.

Ren la esquivó con elegancia.

—Eres peligrosa —comentó mientras desviaba una estocada que ella intentaba incrustar en su cuello—.

Pero eres impulsiva.

Keiko retrocedió, chasqueando la lengua.

—Soy asesina, no monje —respondió.

Ren presionó un dedo en su pecho.

Keiko voló hacia atrás como si la hubiera golpeado una onda de choque.

Cuando se levantó, respiró hondo.

—Ok.

Me ganaste.

Ren asintió.

—No te subestimes.

El talento está ahí.

La disciplina… puede venir después.

Keiko sonrió a medias.

🔥 FIN DE LA EVALUACIÓN Ren regresó al centro de la cubierta.

Sus ojos blancos se encendieron apenas.

—Cada una de ustedes tiene valor.

Todas serán parte de la cacería.

Azula se acercó, cruzando los brazos.

—¿Y yo?

—preguntó—.

¿Cuál es mi diagnóstico?

Ren la miró de frente.

—Eres un rayo encerrado en una jaula —respondió—.

Feroz.

Poderosa.

Pero aún prisionera de tu necesidad de aprobación.

Azula apretó los dientes.

—¿Y qué propones?

Ren sonrió con un filo peligroso.

—Liberarte.

Las llamas blancas iluminaron su rostro.

Y el barco siguió su curso hacia el destino donde todos sus mundos se cruzarían.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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