Renegade: Beyond Divinity / Renegado: Más Allá de la Divinidad - Capítulo 5
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5: Capítulo 4 5: Capítulo 4 Un portal se abrió en el mismo lugar donde Kanec había matado a los miembros de la F.A., pero este era totalmente distinto al suyo.
Dos personas misteriosas salieron de él.
Uno era alto, medía alrededor de 180 cm, y el otro era mucho más bajo, de aproximadamente 165 cm.
El de estatura pequeña colocó la palma de su mano en dirección al lugar del incidente, cerró el puño y una energía comenzó a cubrirlo.
Al abrirlo, siluetas de los científicos cubiertas de energía aparecieron de la nada, como si estuvieran reproduciendo la escena exacta de lo sucedido.
Ahí apareció Kanec, desde el momento en que llegó hasta que desapareció por el portal la primera vez.
El más alto vio cómo Kanec abrió el portal e intentó imitarlo, pero no pudo.
Se volvió hacia su compañero y le dijo: —No hay duda.
Con lo que acabamos de confirmar, ahora estamos seguros de que sí es él.
Su compañero se deshizo de las siluetas y respondió con seguridad: —Así parece.
El otro añadió: —Regresemos por ahora.
Tenemos que dar este informe.
Entraron en el portal y desaparecieron.
Mientras tanto, el guardia en China, con los puños sangrando, seguía confundido.
Pensaba que había golpeado con todas sus fuerzas, pero no le había hecho daño a Kanec.
Y tras un parpadeo, este ya no estaba.
Ahora Kanec se encontraba en la cima de la Torre Azabudai Hills Mori en Tokio, Japón.
Después pasó a la Lakhta Center en Rusia, y luego a la cima del Burj Khalifa.
La gente no se daba cuenta de que estaban siendo observados por él.
¡Paf!
Se teletransportó de ahí hasta la cima de la Torre Obispado en México.
Kanec estaba explorando el mundo, pero algo le llamó la atención: ahora el mundo era muy distinto a lo que recordaba, sobre todo había un nuevo pedazo de tierra donde antes solo había océano.
Decidió visitar ese nuevo lugar conocido como “Innova”.
Hasta ahora solo se había teletransportado de un lugar a otro.
Esta vez llegó a Innova con sus enormes edificios.
Era la ciudad más avanzada que existía.
Ya era de noche y Kanec se encontraba en el centro de la ciudad.
Cruzó una calle extremadamente ancha sin darse cuenta de que el semáforo estaba a punto de cambiar a verde.
La capa se agitaba suavemente con el viento.
Las luces de neón iluminaban las calles y se reflejaban en el asfalto mojado.
Kanec estaba a medio camino cuando el semáforo se puso en verde.
Las luces de los autos lo iluminaron y un remolque se acercaba a toda velocidad, sonando la bocina para que se quitara del camino.
Kanec miró al remolque mientras seguía caminando.
En ese instante aumentó su velocidad.
Todo se ralentizó a su alrededor y pensó: —¿Qué es eso y por qué me grita con un sonido extraño?
¿Está intentando atacarme?
Mejor lo evito… a ver qué pasa.
¡Paf!
Desapareció de ahí y apareció al otro lado de la calle con una gran velocidad, haciendo que el viento se sacudiera.
Por alguna extraña razón no había personas cerca, nadie lo vio.
Se teletransportó hasta lo más alto de un edificio de Innova.
Desde ahí miró las calles y los edificios iluminados por electricidad, como estrellas en el cielo.
Kanec quedó impactado con lo que veía.
Sus ojos, que antes parecían muertos y fríos, cobraron vida al abrirse con sorpresa.
Las calles que él conocía eran iluminadas por antorchas, y ahora lo eran por luces LED.
Quedó tan asombrado como un niño que acaba de entrar en un mundo nuevo.
Caminó hacia el borde del edificio donde se encontraba y se dejó caer, mirando su reflejo en los vidrios mientras caía a gran velocidad.
Antes de llegar al suelo, a unos metros de impactar… ¡Fushh!
Se esfumó de la nada.
Pero no se fue, sino que continuó caminando por las calles de la ciudad de Innova toda la noche.
Sin darse cuenta, ya había amanecido.
En las próximas 7 horas ocurriría la alineación de los planetas que él había ajustado.
Los medios de comunicación estaban como locos diciendo que era un fenómeno realmente extraño, que nunca se había visto algo así.
Y la F.A.
estaba al tanto de esto.
“Sion”, la IA, no encontró ningún rastro de material extraterrestre, porque Kanec era de este mundo, no era extraterrestre como ellos sospechaban.
Mientras caminaba en la noche, vio a unos tipos que le estaban robando a una pareja en un callejón.
Él los observaba sin hacer nada, pero en su cabeza pensaba: —Va a pasar lo que tenga que pasar.
A veces no se puede evitar el destino… Las palabras de sus pensamientos eran tan frías.
La pareja fue apuñalada.
Él solo se fue sin entrometerse.
Kanec recorrió Innova durante la noche.
Sin darse cuenta, ya se encontraba afuera de la ciudad, donde habitaban personas de pocos recursos.
Innova era una ciudad de primer mundo, pero también tenía su contraparte, y ahí había muchos delincuentes que se aprovechaban de la gente.
—¿Qué están haciendo esas personas?
—vio a unos niños que estaban siendo humillados por los delincuentes.
Más bien, les estaban quitando la comida y los tiraban al suelo solo para divertirse.
Kanec lo vio y se acercó a ellos sin decir nada, solo observando lo que estaba pasando.
En ese instante se sintió reflejado en los niños, porque él también había vivido algo similar.
—Pensó.
— La vida no es justa con los justos.
El ambiente se puso tenso.
Einar, que se estaba ocultando en ese sitio, sintió un escalofrío de la nada y le resultó familiar por lo que sintió tras aquella explosión.
Se dirigió rápidamente hacia donde provenía esa sensación y vio a una persona con capa, aunque se encontraba lejos y solo veía su espalda.
—¿Qué está haciendo aquí?
¿Acaso vino por mí?
No… no pude ver bien, pero estoy seguro de que es la misma persona que vi en esa explosión.
Y con esta sensación, ya no tengo duda —pensó Einar con la voz temblorosa y lleno de miedo, parado desde atrás mirando qué iba a hacer Kanec.
Los delincuentes se dieron cuenta de que alguien los estaba mirando.
Sintieron miedo, pero se hicieron los valientes.
—¡Oye!
¿Qué estás viendo, maldito?!
¡¿Quieres morir?!
—Uno de los delincuentes sacó una navaja y se lanzó al ataque.
La navaja iba directo a los ojos de Kanec.
¡AAAAAH!
El delincuente cayó al suelo con su propia navaja clavada en el cuello.
Los otros, al ver eso, gritaron y llamaron a más compañeros.
Traían cuchillas, bates y palos.
A Kanec se le ocurrió algo y les dijo: —¿Por qué no se matan entre ustedes?
Sería mucho más divertido.
Al decir eso, de una forma inexplicable comenzaron a pelearse entre ellos hasta acabar muertos.
Einar quedó paralizado con lo que acababa de ver.
Pensaba en por qué lo había dejado con vida y creía que Kanec estaba ahí por él.
Aun así, reunió el valor para gritarle: —¡Oye!
Kanec se volteó a mirarlo.
Lo vio a lo lejos y rápidamente lo reconoció: aquella persona que estuvo viéndolo cuando despertó.
Pero a él no le interesaba Einar.
Solo estaba esperando a que los planetas se alinearan para descubrir la ubicación de Tikal.
Los pensamientos de Einar estaban confundidos.
—Si aún no me ha hecho nada es porque no soy su objetivo.
En ese caso, si le pido que me enseñe lo que sabe, así me convertiré en alguien muy poderoso y podré proteger a Ayla.
Entonces Einar le dijo con agitación a Kanec: —¿Puedes entrenarme para volverme más fuerte, al igual que tú?
Kanec lo miró.
Einar se encontraba con la cabeza agachada.
—Dime, ¿por qué quieres volverte más fuerte?
—Si me vuelvo más fuerte podré cuidar a mi hermana.
Ella es la única familia que me queda, y quién sabe lo que va a pasar en estos tiempos.
Además, las personas que mataste en esa explosión son miembros de una organización muy peligrosa.
Si llego a encontrarme con ellos, me matarán porque no llegué a tiempo con esos investigadores.
Eso me convierte en un traidor para ellos.
Kanec, al escuchar todo lo que tenía que decir Einar, le contestó: —Entonces dime, ¿estás dispuesto a aceptar el precio de convertirte en el más fuerte de esta época?
Podrías perder todo lo que te hace humano, y no podrías ver el mundo de la misma forma en que lo ves hoy.
Einar, con confianza, como si su vida dependiera de esas palabras, respondió: —Estoy dispuesto a aceptar.
Si eso significa perder mi humanidad, pero sí podré proteger a la única familia que me queda, lo daría todo.
Pasaron un rato intercambiando palabras en ese lugar y Kanec accedió a entrenar a Einar, ya que era la primera persona con quien intercambiaba palabras en esta época.
En ese mismo lugar, Kanec abrió el portal que conducía hacia donde estuvo él, porque entrenar en la Tierra no era adecuado.
Entró en el portal y Einar miró atrás como si estuviera despidiéndose de la Tierra.
—Cuando regrese, te compensaré por no decirte en qué me metí —se refería a su hermana.
Al desaparecer, Einar se dio cuenta de que estaba en la Tierra, pero en realidad era otra dimensión.
No se dio cuenta porque se encontraba en el bosque cuando entraron al portal.
En los primeros segundos al estar ahí, cayó al suelo por la gravedad del lugar.
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