Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Re:Zero / Elden Lord: Empezando la vida de nuevo en otro mundo - Capítulo 16

  1. Inicio
  2. Re:Zero / Elden Lord: Empezando la vida de nuevo en otro mundo
  3. Capítulo 16 - 16 Arc2 - 3
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

16: Arc2 – 3 16: Arc2 – 3 Capítulo 3 – Mansión Roswaal | Mansión Roswaal | El carruaje se detuvo con un leve crujido de ruedas sobre la grava.

Ram bajó primero, con movimientos refinados y precisos, como si cada paso estuviera ensayado desde hace años.

Dentro del carruaje, Emilia observaba en silencio a Flugel, que parecía dormir profundamente.

La luz del anochecer, esa fría pero calmada luz lunar, se filtraba por la ventana y dibujaba sombras suaves sobre su rostro.

Tenía unas pestañas largas y oscuras, y sus manos —a pesar de portar una espada— lucían cuidadas, casi nobles.

No parecía un plebeyo en absoluto.

Emilia se mordió el labio inferior.

Considerando sus modales impecables, la ropa bien confeccionada —aunque de corte extraño—, el anillo dorado en su dedo índice y esa espada de hoja intrincada, cualquiera podría pensar que era de alta cuna.

Y en cierto modo, lo era: Flugel, o Natsuki Subaru, era el Señor del Círculo de Elden.

Un dios-rey que no heredó su trono, sino que lo conquistó con sangre.

Sacudió la cabeza ligeramente, avergonzada de sus propios pensamientos.

Se sentía como una niña pillada mirando donde no debía.

Un calor tímido le subió por el cuello.

—(¿Qué estoy haciendo?

Debería despertarlo…) Para esta versión de Emilia, en este bucle, apenas había conocido a Flugel en la Casa de Botín de Rom.

Sus impresiones se limitaban a la breve charla inicial, la pelea contra Elsa y la conversación tranquila en el camino al carruaje.

Ahora que lo pensaba, se sentía nerviosa.

Era el primer chico con el que había pasado tanto tiempo seguido.

Y debía admitirlo: se sentía… bien.

Que alguien no la mirara con miedo, con odio o con esa mezcla repulsiva de fascinación y desprecio al reconocer su parecido con la Bruja… era algo nuevo.

Flugel había sido honesto, algo taciturno, con un sentido del humor extraño que ella no terminaba de captar del todo.

Pero nunca la había tratado diferente por ser semielfa.

—Flugel —susurró, la voz suave como seda.

No hubo respuesta.

Solo el leve subir y bajar de su pecho.

Emilia se levantó con cuidado del asiento.

Hubo un pequeño crujido en la madera del carruaje al sentir sus pasos.

Extendió la mano derecha, los dedos delgados temblando apenas, y rozó su hombro izquierdo con la punta de los dedos.

—Flugel —repitió, esta vez con un poco más de volumen.

El contacto fue extraño.

A través de la tela sintió una calidez profunda, reconfortante, como acercarse a una hoguera en plena noche sin riesgo de quemarse.

Frunció el ceño, confundida.

Ella manipulaba el fuego; debería entender el calor.

Y sin embargo… esto era diferente.

Más vivo.

Más antiguo.

—Qué curioso… —murmuró sin darse cuenta.

En ese instante, la puerta del lado derecho se abrió de golpe.

Ram apareció enmarcada en la luz del exterior, el viento agitando ligeramente su flequillo rosa.

Sus ojos carmesí se posaron primero en los dedos de Emilia sobre el hombro de Flugel, luego subieron hasta su rostro.

Emilia se quedó congelada.

El calor que había sentido en los dedos de Flugel se trasladó ahora a sus mejillas y orejas en una oleada ardiente.

Ram ladeó la cabeza con una sonrisa fina, casi cruel.

—Emilia-sama, no creía que usted fuera esa clase de persona —dijo con voz serena y cortante—.

Debo decir… que sus gustos son particulares.

Debería aspirar a más que un vagabundo de la calle.

Emilia abrió la boca para responder, pero no salió sonido.

Ram cerró la puerta con un golpe seco y elegante, como si acabara de cerrar un capítulo sin importancia.

El estruendo sobresaltó a Flugel.

No había estado dormido: había terminado su análisis interno —corporal, mental, anímico y espiritual— justo en ese momento.

Abrió los ojos y lo primero que vio fue a una semielfa completamente roja, a escasos centímetros de su rostro, con la mano aún suspendida sobre su hombro.

—¿Emilia?

—preguntó, parpadeando ante lo absurdo de la escena.

Ella lo miró fijamente.

El violeta de sus ojos se encontró con el marrón oscuro de los suyos durante un latido eterno.

—¡Q-qué bien que despertaste!

—balbuceó, soltando su hombro como si quemara.

Retrocedió varios pasos torpes, casi tropezando con el asiento—.

¡H-hemos llegado!

¡Va-vamos, Flugel!

Salió huyendo del carruaje con las orejas encendidas y la cabeza gacha.

Flugel se quedó sentado un segundo, procesando.

—(Si te vas a poner tan nerviosa por algo así, no deberías hacerlo) —pensó con una mezcla de diversión y resignación.

Se levantó con calma, estiró los brazos y bajó del carruaje detrás de ella.

>>>>> | Puerta Principal | Subaru observó la gran mansión ante él.

—(Nada impresionante, debo decir.) No es que subestime la Mansión Roswaal; simplemente ha visto mejores.

Ni siquiera está construida sobre un volcán activo, como la Mansión del Volcán en el monte Gelmir.

Con solo eso, ya pierde varios puntos.

—(La Mansión de Caria es mejor.) Para empezar, la Mansión de Caria está fortificada con grandes muros de piedra, defensas mágicas y una historia de la realeza cariana que se aprecia en cada cuadro y cada detalle arquitectónico.

Todo eso, a pesar del estado ruinoso que dejó la Gran Devastación.

Técnicamente, Subaru también debería ser rey de Caria ahora que se va a casar con Ranni.

Aunque Rennala, su madre, aún vive, así que su querida y hermosa muñeca azul sigue siendo princesa.

—(Espera… ya soy Elden Lord.) —se divirtió Subaru en sus pensamientos.

Ahora, incluso el Reino de Caria le pertenece.

Ni hablar de los reinos subterráneos: Nokron, Ciudad Eterna; Nokstella, Ciudad Eterna.

En definitiva, tenía mucho territorio que administrar.

Y si los residentes actuales —los pocos sobrevivientes de tanta catástrofe— decidían oponer resistencia… Bueno, por algo era el Señor del Círculo de Elden.

No hacía falta decir más.

Ram, al notar su absoluta falta de impresión, entrecerró ligeramente los ojos.

Quiso lanzar algún comentario mordaz para sondear al invitado que parecía tan acostumbrado al lujo que ni siquiera parpadeaba ante una mansión como esta.

Pero no pudo.

En ese instante, su hermana gemela Rem abrió la puerta principal.

Por suerte para entonces, Emilia ya se había recompuesto por completo: el rubor había desaparecido de sus mejillas y su postura volvía a ser la de siempre, serena y un poco nerviosa.

—Bienvenidos de nuevo, Emilia-sama, hermana.

Rem los esperaba.

—Hola, Rem —saludó Emilia con una sonrisa suave mientras Ram solo asentía con frialdad—.

¡Traje un invitado!

¿Dónde está el señor Roswaal?

Rem miró de reojo a Subaru, que mantenía una pequeña sonrisa contenida en los labios.

No tenía una opinión formada sobre él a pesar de su ropa peculiar.

Sin embargo, un olor nauseabundo invadió de golpe su olfato agudo.

—(El olor de la Bruja…) —rechinó los dientes internamente.

Por fuera, su rostro seguía siendo la imagen misma de la perfección sirvientesca.

—Me temo que Roswaal-sama ha salido esta tarde.

Llegará mañana por la mañana —respondió con voz neutra y medida.

—Ya veo… Será mañana entonces.

¡Te presento a Flugel!

Me ayudó en la capital —Emilia evitó mencionar la insignia perdida.

No hacía falta, pensó.

—Un placer conocerlo, invitado-sama —Rem inclinó la cabeza con cortesía impecable.

—Un placer conocerte —Subaru le devolvió el saludo con una inclinación ligera, mirando de reojo a Emilia.

—Su nombre es Rem, Flugel.

Es una buena chica —aclaró Emilia con calidez.

—Un gusto conocerte, Rem-san.

—No hace falta que se dirija a Rem con tanta cortesía.

Rem se siente mejor si la llaman simplemente sirvienta —respondió ella con voz serena, ya erguida de nuevo.

—Tch, veo que nuestro invitado-sama ya le está echando el guante a mi pequeña e indefensa hermana —intervino Ram con sequedad sarcástica.

—(Uh, así que Ram es de ese tipo…) —suspiró Subaru mentalmente.

—Bueno, si así te sientes más cómoda, usaré “sirvienta” entonces.

¿Y tú?

—preguntó dirigiéndose a Ram.

—Como guste, invitado-sama.

Espero que su sentido lujurioso no se active conmigo —replicó ella, seca y punzante.

—Estoy comprometido, Ram-san.

No podría verte de esa manera o Melina me mataría —no pudo evitar agregar Subaru.

Esperaba que, con un poco de suerte, Ram dejara de juzgarlo como un pervertido sin fundamento.

Emilia sintió un pinchazo sutil en el pecho, aunque no entendía del todo por qué.

—(Así que… Flugel se va a casar con esa chica llamada Melina…) —pensó con cierto desánimo inesperado.

Pero Ram no decepcionó las expectativas que Subaru ya se había formado sobre su personalidad.

—Entonces, procure no mirar a Ram ni a su linda hermanita con lujuria, invitado-sama.

O tendremos que hablar con su prometida, quien ciertamente parece tener gustos peculiares… como Emilia-sama.

Al escuchar su nombre y la implicación, Emilia se sonrojó de inmediato.

—¡Ram, no es nada de eso!

—se defendió con voz aguda.

—Está bien, Emilia-sama.

Debe aspirar a más.

Después de todo, el invitado-sama está comprometido.

No caería tan bajo como cometer adulterio, ¿verdad, Emilia-sama?

Entonces se hizo un pequeño silencio.

Subaru, Rem y Ram se quedaron mirando a Emilia.

Ella, más que avergonzada, parecía genuinamente confundida.

—¿Qué es adulterio, Ram?

—preguntó con inocencia absoluta.

El trío se quedó en silencio.

—(Ese maldito gato… ¿qué tanto “cuida” a Emilia?) —pensó Subaru con cierto fastidio hacia Puck.

En ese momento, ni siquiera Ram quería explicarle el concepto.

No por falta de ganas —a veces Puck le resultaba tan desagradable como a ella—, sino porque si Emilia iba con Puck a preguntar, significaría problemas.

Le lanzó una mirada a Subaru.

—(Encárgate de esto.) Él entendió al instante y rodó los ojos con resignación.

—(Esta sirvienta es incorregible…) Quería que ÉL tratara el tema con Emilia.

Aunque no le tenía miedo a Puck, sentía que exponer a Emilia a esas horas de la noche no era lo ideal.

Podrían hablar otro día.

Así que carraspeó un poco y dejó escapar un bostezo exagerado.

—¡Me siento tan cansado, Emilia!

Sus palabras tuvieron el efecto deseado.

Ella dejó de pensar en “adulterio” al instante.

—¡Ah, entiendo, Flugel!

Deberías descansar más.

Dormir en el carruaje no es cómodo —se adelantó un paso hacia él—.

Hablaré con Roswaal por la mañana, iré a despertarte.

—No hará falta, Emilia-sama —intervino Rem con voz firme—.

Rem puede ir a despertar al invitado.

Usted tiene lecciones matutinas y no puede dejar de lado su rutina.

Emilia le lanzó una mirada de cachorrito suplicante a Rem.

Quien, por supuesto, era totalmente inmune.

Así que Emilia, derrotada, se rindió con un suspiro pequeño.

—Uh… te veré en el desayuno entonces, Flugel.

Sigue a Ram y Rem a tu habitación.

—Rem guiará al invitado, Emilia-sama —se apresuró a aclarar Rem.

Subaru captó el intercambio de miradas entre las gemelas: sutiles, rápidas, casi imperceptibles.

—(¿Mmh?

¿Es esto la intuición de las gemelas?

Están hablando delante de Emilia y mío como si nada, en su propio lenguaje.) —No tengo problema en seguir a Rem, Emilia.

—Ya veo.

¡Nos vemos mañana entonces, Flugel!

—Descansa, Emilia.

Dulces sueños.

La semielfa se detuvo un instante y le lanzó una mirada curiosa.

—¿Dulces sueños?

—Uh, ¿cómo decirlo?

—Subaru gesticuló un poco, llevando la mano derecha al mentón—.

Es como decir: que tus sueños sean amables y te llenen de dicha.

—¡Oh!

—ella le sonrió de manera genuina, los ojos brillantes—.

¡Gracias, Flugel!

¡Dulces sueños para ti también, entonces!

Así, finalmente Emilia se retiró, con Ram siguiéndola de cerca para guiarla a su habitación.

Una vez que Rem y Subaru quedaron solos en el vestíbulo principal de la mansión, el aire se espesó con una tensión silenciosa y fría.

>>>>>

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo