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Re:Zero / Elden Lord: Empezando la vida de nuevo en otro mundo - Capítulo 19

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19: Arc2 – 6 19: Arc2 – 6 Capítulo 6 – ¡Heme aquí!

| Biblioteca Prohibida | —¡Beako es tan lista!

¡Be-ako!

—se animó Subaru.

Si fuera más joven, ya se habría lanzado a levantarla en el aire a Beatriz.

—Tch, Betty cree que eres demasiado ruidoso —desvió la mirada con cierto rubor.

—¡Bien!

Veamos los límites del tabú —se levantó animado Subaru.

Quería experimentar.

Si algo comparte con Ranni, es una incesante sed de conocimiento.

Sin importar el tipo.

Una vez estuvo viendo el excremento de las cabras de las Tierras Intermedias.

Resultado: es un excelente abono.

—Betty cree que debemos hacerlo más tarde… La criada nos busca —comentó ella, cerrando los ojos un poco.

—¿Rem?

—Sí.

La no tan amable criada —agregó Betty algo irritada.

Ahora que había iniciado una relación de amistad con Subaru, le parecía intolerable que la criada fuera tan hostil.

—(Betty tendrá algunas palabras con ella más tarde, supongo.

En secreto, de hecho) —sonrió Betty en su mente.

No dejaría que le hiciera daño sin importar si el propio Subaru podría defenderse solo.

—Vale, cierto —Subaru se dio una palmadita en la frente—.

Dijo que me buscaría en la mañana.

—Betty llevará la puerta con la criada, supongo.

Ella estiró la mano derecha y la puerta cambió.

Subaru no pudo evitar echarle un vistazo con su ojo izquierdo azul oscuro.

—¡Wow, Beako!

Qué magia más fina y elegante.

Las fluctuaciones espaciales son mínimas.

¡Gran Beako!

—Deja de animar cualquier cosa, Betty lo encuentra desagradable, supongo —sin embargo, se veía alzando la nariz en refinada presunción.

Rem abrió la puerta, entonces.

—Buen día, Beatriz-sama, Invitado-sama.

Rem viene a buscar al invitado-sama.

—¡Buen día, sirvienta!

—saludó Subaru sin problema alguno.

Betty no respondió.

—Rem observa que el invitado no ha dormido.

—Eh, gran ojo, señorita.

Sí, pero no te preocupes —desestimó Subaru sin mucho problema—.

Estaré bien.

Solo indícame un baño donde pueda asearme.

—Entendido, Rem lo llevará a un baño, invitado-sama.

¿Dormir?

Ha peleado durante días en las Tierras Intermedias.

El infierno de cuando asaltó el Castillo de Velo Tormentoso le vino a la mente.

—(Semanas enteras en asedio…

Aunque antes tuve que acabar con Margit, el Augurio Caído, para siquiera tener derecho al asedio.) Después de todo, incluso el poderoso Sinluz en sus inicios, era poco más que un soldado común.

Subaru aún menos…

Era un chico común.

Sin Melina y la ayuda inicial de Ranni con la Campana de Invocación, él cree que se habría perdido…

¿Cómo podría tomar todo un Castillo él solo?

No era solo ir como pruebas.

Todo quería matar a Subaru.

Incluso las cabras si las molestas…

—Nos vemos, Beako.

—Hump, Betty te dijo que dejaras de usar ese apodo, de hecho —se cruzó de brazos.

—¡Te ves tan linda cuando te enojas, Beako!

—¡Tú!

No pudo responder, Subaru ya había cerrado la puerta y se había ido con Rem.

—Tch, qué molesto es el Señor de Elden, supongo —desvió la mirada aunque con una sonrisa discreta.

>>>>> | Pasillo de la Mansión | Subaru seguía a Rem sin decir nada.

Él no se había dado cuenta de que Rem, al frente, luchaba por mantener un rostro neutro.

¿La causa?

—(El olor del invitado ha empeorado… Rem se pregunta qué estuvo haciendo en la Biblioteca con Beatriz-sama.) Apretó la mandíbula.

No podía decir nada ni especular.

¿Rem se atrevería a dudar de Beatriz, la Gran Espíritu de la Biblioteca Prohibida?

No podría.

Ni lo deseaba.

Ponerse en la lista de la Gran Espíritu no sería bueno para su trabajo en la mansión.

Pero sí podía seguir sospechando de Subaru.

—(¿Por qué apesta más que ayer?

Rem debe soportar este desagradable olor…) Subaru notó los hombros tensos de Rem.

No dijo nada.

—(La peor táctica sería actuar demasiado amistoso.

Rem apenas me tolera como invitado y me da la cortesía justa.) —Subaru suspiró mentalmente.

Nunca le habían gustado los juegos sociales ni de apariencias.

Por eso, ni bien se hacía amigo de alguien, cortaba las barreras y se ponía al mismo nivel que la persona.

Nadie arriba ni abajo: así se podía forjar la verdadera amistad y decirse la verdad entre amigos.

Aunque doliera.

¿Rem?

Era una desconocida.

No era como con Beatriz, con quien había conectado rápidamente.

—Mmh, sirvienta, ¿dónde está Emilia?

—se aseguró de que su tono fuera mesurado.

—Emilia-sama debería estar despertando.

Puck-sama le ayuda a peinarse todas las mañanas.

Entonces, Subaru tragó saliva.

Quería hablar de algo… —Puede que esté pasando mis límites —inició con algo de duda—, pero… Puck sobreprotege a Emilia, ¿verdad?

Ni siquiera sabía qué es adulterio, pero fuera de eso, es muy inocente.

No es normal… que a su edad sea tan “pura”.

Rem guardó silencio.

No podía responder.

Ya sea por disciplina para no hablar de su señora o por su propia aversión a Subaru.

Pero mentalmente… —(Se dio cuenta.

Rem cree que cualquiera se daría cuenta de que el Gran Espíritu está criando mal a Emilia-sama…) Hablando de Emilia… Rem de verdad no sabía qué pensar.

Sabía que era la viva imagen de la Bruja de la Envidia.

Eso por sí solo hacía que Rem quisiera acabar con ella.

¿Cómo podría vivir con la imagen de la mujer a la cual le rinden culto?

El Culto de la Bruja.

Y Emilia era la viva imagen de ella… Para Rem, habían sido tormentosos aquellos primeros días cuando Emilia llegó a la mansión.

Con el tiempo, la toleraba.

Había un gran “pero”.

Emilia misma era… infantil.

No diría nada tan crítico como su hermana, sin embargo, de verdad Emilia era demasiado inocente.

Ingenua.

Voluble.

Era frágil como el cristal.

¿Gobernar?

Incluso si la misma Rem no sabía sobre el Evangelio como Ram, en su propia opinión, no veía posible a Emilia como reina.

Era… como mínimo, desastroso pensar en Emilia como gobernante.

—(Rem cree que sería una marioneta más que nada.

Una guiada por Roswaal-sama.) —se permitió el pensamiento mientras llegaban al baño.

—Invitado-sama, aquí está el baño.

Espero que encuentre lo que necesite dentro.

—Gracias.

¿Me esperarás?

—Rem debe ocuparse del desayuno.

Nee-sama vendrá a guiarlo más tarde.

Si puede esperar, Rem quisiera enseñarle su habitación antes de ir al baño.

—Guíame —accedió Subaru.

Sería bueno saber cuál se suponía que era su habitación.

El viaje fue corto.

Subaru entró.

—Gran habitación.

La cama era enorme y la habitación estaba bien amueblada.

—Es una habitación para invitados importantes.

Rem se alegra de que le guste, invitado-sama.

—Mmh —Subaru se acercó a las ventanas.

Observó el paisaje: un bosque a lo lejos, cielo azul y despejado.

Un buen día, en definitiva.

—(Aún no puedo creer que el cielo sea tan puro aquí…) En las Tierras Intermedias, si bien había maravillas de cielo, Subaru no siempre tenía la oportunidad de apreciarlo.

Estaba más preocupado por sobrevivir.

A pesar de un día inicial algo aburrido —morir dos veces—, en general, este mundo se sentía como vacaciones.

—Rem se retira entonces —ella se inclinó con cortesía.

—Hasta luego, sirvienta —se despidió.

Subaru se permitió sentarse en una silla de madera cercana.

—(Estoy limitado en muchos sentidos aquí.

Esta presión extra que ejerce el mundo sobre mí…) Chasqueó la lengua con cierto fastidio.

Si no fuera por esa presión del mundo, quizás podría usar más runas o magia.

Ahora, se sentía limitado mágicamente.

—(Sin embargo, todo eso es temporal.) Observó el Elden Ring en su dedo índice derecho.

El anillo se estaba adaptando a esta realidad.

—(¿Un mes, quizás?) —propuso Subaru en su mente—.

(Después de eso, ejerceré más runas.

Mientras tanto, vamos a pulir este cuerpo físico.) Subaru estaba consciente de su físico.

Lo cual era doloroso… Ni siquiera regresando a las Tierras Intermedias recuperaría su físico anterior.

—(No hay runas aquí… No puedo incrementar mis poderes por medios externos.

Tendré que usar magia para estimular mi físico.) Subaru se recargó en el mueble cercano.

Sujetando su cabeza con ambas manos.

—Esto es un asco.

Satella tiene suerte de ser tan hermosa… Por alguna razón, sentía un dolor en la cabeza extra.

Como si Melina o Ranni lo hubieran golpeado.

Subaru sacudió la sensación de encima agitando los hombros.

—No debería decir eso… —se recargó en la silla de madera—.

Ahora la cuestión.

—Su cabeza fue hacia atrás, observando el techo—.

¿Debería anexar este mundo a mi Imperio?

Podía sentirlo.

Este lugar era pequeño.

No era un planeta al nivel de la Tierra.

Ni siquiera al nivel de las Tierras Intermedias.

¿Más como un continente, a lo mucho?

Además, según lo que leyó, es un mundo plano.

Es absurdo… —Como sea, lo veré después.

Subaru se levantó arrastrando los pies.

Iba al baño.

—Un poco de agua en mi cara aclarará mis ideas… >>>>> | Cuarto de Emilia | —¡Bien, Puck!

¿Todo listo?

—dijo animada Emilia, viéndose en el espejo.

—Sí, Lia.

El peinado te quedó bien y tu atuendo casual, también.

—Gracias, Puck —sonrió de manera genuina.

—Te veo muy feliz, Lia… —habló Puck con emociones complicadas dentro.

—B-bueno… —ella se puso un poco nerviosa—.

Flugel es mi primer amigo.

¿Verdad?

—preguntó con dudas.

—Sí, es tu amigo, Lia —le animó Puck a pesar de sus pensamientos internos.

—Quiero llevarme bien con él.

Flugel es un buen chico además… Emilia, en el espejo, tenía una expresión complicada.

Entre adolorida y amarga.

—No me ve mal… Ve a Emilia… —Lia… —Puck se quedó flotando a su lado sin saber qué decir.

Emilia se sujetó las mejillas, como animándose.

—¡Bien!

Es el primer día con Flugel aquí.

Espero que su recompensa sea la adecuada y… —apretó los labios un poco—.

Y espero que decida quedarse aquí un tiempo.

Emilia sabía que podría ser difícil.

Parecía ser que Flugel se llevaba muy bien con Felt y Adel.

¿Querría regresar a la capital rápido para ayudar a Felt en su candidatura?

—(Flugel dijo que la apoyaría…) —pensó con amargura.

Emilia se debatía si debería invitar formalmente a Flugel a su campamento.

Había cierto componente egoísta, muy raro en ella, como un eco.

Quería pasar más tiempo con Flugel.

Sería doloroso verlo irse tan rápido.

—Lia, vamos.

Según las sirvientas, se quedó toda la noche hablando con Beatriz.

—¿Con Beatriz?

—Emilia se veía impresionada—.

¿De verdad?

Flugel está lleno de sorpresas si logró acercarse a Beatriz.

—Sí, parece que ambos se llevan bien.

Después de todo, Flugel tiene una afinidad espiritual mayor que la tuya.

¿No viste al pequeño espíritu Yin que lo seguía durante el carruaje?

—No, no lo vi —Emilia iba más distraída en otras “cosas”.

Esos asuntos por supuesto que no incluían ver a Flugel dormir ni nada por el estilo.

—Sí, lo seguía.

Pero se quedó afuera.

Creo que sintió a Beatriz dentro y, como Gran Espíritu Yin, el pequeño no tenía la fuerza para entrar.

—Oh, eso es malo.

Le diré a Flugel que lo busque.

¿Debería enseñarle sobre las artes espirituales?

Emilia se veía pensativa mientras se levantó y caminó hacia la puerta.

—De seguro le gustará aprender contigo, Lia —animó Puck.

—¡Bien, vamos a verlo!

Con una gran sonrisa, Emilia caminó por los pasillos de la mansión en dirección a la habitación que sabía que sería de Flugel.

… Emilia iba por el pasillo con paso ligero.

Se sentía muy animada esta mañana.

Puck había regresado al cristal que solía llevar en el cuello.

—(¿Qué le gustará a Flugel?) —iba pensando la inocente semielfa.

Entonces, observó a Flugel salir.

Antes de ponerse a saludarlo, se quedó un poco impresionada.

Flugel sin el cabello peinado hacia atrás se veía muy diferente.

Ella podía notar unas pequeñas gotas residuales bajando por su cuello y rocío en sus pestañas.

Su cabello, cayendo a los lados, era un poco largo.

No lo suficiente como para ocultar su rostro, solo llegando hasta por encima del párpado.

Pero la imagen de Flugel con ese peinado le daba un aire totalmente distinto.

La semielfa, sin saber qué sentía, se había puesto sonrojada.

Ahora, cualquier chica podría decirlo, decir que le pasaba a ella.

«Le pareció lindo».

Tan simple como eso, pero la inocente Emilia, por desgracia, no estaba muy en sintonía con las reacciones subconscientes de su cuerpo.

—Oh —Subaru notó a Emilia a su derecha—.

Buen día, Emilia.

—B-buen día, Flugel.

—¿Ocurre algo?

Tienes la cara roja.

—¿Eeeh?

¿De verdad?

—ella se tocó la cara.

La sentía caliente.

No tardó en usar un poco de magia para enfriar su rostro.

—¡Wow, espera!

—Subaru avanzó varios pasos hasta estar frente a ella—.

No hagas eso, Emilia.

Podría enfermarte.

Ella se quedó quieta, como un pequeño ciervo asustado.

—¿De verdad?

—su voz fue baja, pero Subaru la escuchó claramente.

—Sí.

Un cambio brusco de temperatura puede causar una reacción negativa.

Por ejemplo, en el metal… —entonces, Subaru tosió un poco—.

(Estaba a punto de hacerlo de nuevo.) Emh, sí.

Es malo enfriarse muy rápido, Emilia.

—No lo haré entonces —separó ella las manos de sus mejillas.

Que seguían un poco sonrojadas.

Ambos se quedaron mirándose fijamente.

Hubo un silencio cómodo que ninguno parecía querer romper.

Oyeron pasos acercándose detrás de Emilia.

—Ugh, invitado-sama, le recuerdo que está comprometido.

Evite acercarse tanto a Emilia-sama —se paró al lado de ambos—.

Y Emilia-sama, no pensé que usted fuera una jovencita tan… No lo completó, pero Subaru entendió.

¿Quién más sería?

—Ram, no está pasando nada aquí —agitó su mano izquierda en negación.

—Usar mi nombre con tanta confianza.

El invitado es realmente una escoria como supuse.

Subaru se le quedó mirando fijamente a la chica pelirroja.

No apartó su mirada incluso cuando ella se la devolvió.

—(Esto es una guerra, Ram.) —pensó Subaru.

Ambos se quedaron ahí, fijamente en los ojos del otro.

Nadie quería retroceder.

—Oh, Flugel, deberíamos ir a desayunar —agregó Emilia con la esperanza de romper.

Lo que sea que estuviera pasando ahora mismo.

—Mire que observar tan atentamente a una jovencita pura como yo, realmente es un degenerado, invitado.

—¿Oh?

—Subaru le miró con suficiencia—.

Veo que la pequeña sirvienta tiene la lengua de “oro”.

—Si es de oro o no, no le corresponde decirlo, invitado.

Ram es perfectamente la mujer más perfecta del mundo.

—¿Qué habla como un vil borracho en un bar?

—Mi florida expresión verbal no es más que el resultado de hacerles ver a los demás sus defectos.

Me temo que en su situación, invitado-sama, Ram solo tiene floridas expresiones ya que no ve virtud alguna.

Sin embargo, en la mente de Ram, había otra corriente.

Al igual que Emilia, encontraba mucho más agradable a Subaru con el cabello suelto.

—(Estúpido As, ¿crees que un cambio de corte de pelo sería suficiente para seducir a Ram?

Ni siquiera mi hermanita caería en eso) —pensó, pero al final flaqueó un poco.

—(Quizás mi hermanita no esté tan capacitada para ver al As en esta forma.) Deberías peinarte al menos, invitado-sama.

¿Piensa ir con esa apariencia a conocer al señor de la mansión?

—¿Demasiado hermoso para ti, Ram?

—Prefiero comer vómito antes que decir que usted, señor, es atractivo.

—Dame un mes.

Ram levantó una ceja en confusión.

—¿Qué tiene que ver un mes, invitado?

Si así nació, ni toda una vida podría volverlo al menos algo decente.

No, al menos feo.

Subaru solo pudo dejar salir una carcajada inocente.

Ram se quedó sin saber qué decir.

Para Emilia, su risa fue bastante agradable.

Se puso a sonreír sin saberlo.

—En un mes, te voy a parecer atractivo, Ram.

Cambiaré tu opinión —levantó el dedo índice derecho—.

Si te parezco atractivo en un mes, tendrás que decirlo en voz alta.

Nada sería más humillante para ti que eso, me imagino.

Ram solo pudo resoplar.

Muy a su pesar, con una ligera sonrisa torcida de diversión.

—El invitado realmente está delirando —se burló Ram—.

Si eso pasa, Ram muy a su pesar se dedicará un día entero a atender al invitado-sama.

—Trato —extendió su mano derecha Subaru.

—El invitado en serio está delirante.

¿Por qué tocaría esa cosa?

—señalando su mano.

—¿Oh?

~ ¿Qué ocurre?

—Subaru le sonrió con sorna—.

¿La perfecta Ram ni siquiera puede cerrar un trato?

—Tch —Ram al final estiró la mano—.

Un mes.

—Un mes, Ram.

Emilia se permitió una pequeña risita.

—Realmente se llevan bien, Flugel, Ram-san.

Ambos voltearon a ver a Emilia al mismo tiempo.

—Ni muerta / Ni muerto —hablaron al mismo tiempo.

Regresaron sus miradas.

—Tch / Tch —Ram y Subaru apartaron la mirada después de eso.

—¡Vamos a desayunar, Flugel!

—se animó Emilia a sujetar el brazo derecho de él.

Debía admitir que sentía un poco de envidia de la buena relación espontánea de Ram y Flugel.

—Sí, es mejor, Emilia.

¡Vamos!

Ram se quedó atrás, observando la nuca de Subaru.

—Kuh, de verdad, el As está loco… —murmuró Ram antes de seguir con sus “deberes”.

>>>>> | Comedor | Subaru observó a Beatriz ya sentada en la mesa.

—Oh, hola, Beako.

¿Necesitas comer?

—ladeó la cabeza confundido.

—Betty no viene a comer, de hecho.

Subaru en ese instante leyó por debajo de sus palabras.

—Ya veo.

—¿Flugel?

—Emilia le miró un poco perdida.

—No es nada, Emilia.

Me sentaré a tu lado, ¿te parece?

—Me parece bien —ella irradió dicha en ese momento.

Entonces Subaru notó a Rem y Ram en la puerta principal del comedor.

La abrieron con una sincronía perfecta.

—(Mira a Ram, puede hacer “algo” de verdad) —se burló Subaru en su mente.

En la puerta apareció un hombre alto de cabello extravagante, color azul oscuro intenso, con la cara pintada.

Incluso su estilo de ropa era definitivamente peculiar.

—(¿Por qué es como un payaso?) —pensó Subaru.

—Buuuenos días, Emilia-sama, invitado —tenía un acento y cadencia de habla peculiar.

Subaru lo encontró un tanto irritante, pero la etiqueta precedió sus acciones.

Le hizo un saludo formal a Roswaal.

—Buen día, señor.

Gracias por recibirme en su mansión —se levantó del gesto formal—.

Mi nombre es Flugel.

Roswaal en ese momento se quedó un poco en su mente.

—(¿Cómo el hombre que amó mi maestra, Echidna?) —pensó.

Roswaal en aquel entonces también había sido atormentado por su maestro con historias de «Flugel».

Aunque él mismo nunca pudo conocerlo en persona.

—(Y ahora hay alguien con su mismo nombre frente a mí…) —pero no dejó que se viera nada de eso en su rostro—.

Oooh, qué invitado tan refinado.

Es un verdadero plaaacer conocerte, Flugel-kun.

—El placer es todo mío, Marqués Roswaal.

—Puedes decirme Roswaal, Fluuugel-kun ~ —Si le parece bien al señor de la mansión —se encogió de hombros—.

Un gusto conocerte, Roswaal.

—Oooh, Flugel-kun cambió muy rápido de actitud.

—Es solo porque me diste la confianza, Roswaal.

—¡Bieeen!

~ Así es mejor.

Rem, Ram —aplaudió una vez—.

¡Vamos a desayunar!

~ En poco tiempo, todos estaban en la mesa.

Bueno, Emilia, Flugel y Roswaal.

Puck y Beatriz estaban más jugando que presentes en la mesa, y Ram y Rem flanqueaban a Roswaal como centinelas.

—Primero, comamos, Fluuugel-kun.

Después, hablamos de tu recompensa.

—Me parece perfecto, Roswaal.

—¡Rem cocina todo esto, Flugel!

Pruébalo, es una excelente cocinera —añadió Emilia.

—¿De verdad?

—observó de reojo a Rem—.

Espero que no le pusiera veneno.

Una corriente de aire frío rondó por el comedor.

Rem no se movió ni miró a Subaru.

Beatriz discretamente observó la comida de Subaru.

Asintió cuando no detectó nada.

Ram, por alguna razón, había estornudado.

Para Subaru, parecía que quería soltar algún comentario mordaz, pero no lo haría frente a su señor.

Emilia se quedó confundida viendo a Subaru.

Roswaal fue el que habló.

—Tieeenes un sentido del humor retorcido, Flugel-kun ~ —dijo con diversión.

—Sí, lo admito —elevó una cucharada llena de comida—.

Fue un mal chiste.

>>>>>

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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