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Re:Zero / Elden Lord: Empezando la vida de nuevo en otro mundo - Capítulo 2

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2: Arc1 – 1 2: Arc1 – 1 Capítulo 1 — Sí, ya viví esta trama — Subaru pronto se tranquilizó.

Siglos de experiencias y madurez entraron en juego.

Suele bromear de vez en cuando, pero ya no es aquel chico que llegó por primera vez a las Tierras Intermedias.

Y no es lo mismo ahora que llegó a este nuevo mundo.

—Bien, fui transportado de alguna manera.

Revisó su cuerpo ignorando las miradas curiosas y los murmullos que atraía tras haber gritado como psicótico.

El sol de mediodía le calentaba la nuca.

—¿Por qué tengo mi antigua ropa deportiva?

¡Wow, incluso la bolsa de plástico!

Básicamente, tenía su equipo inicial igual que en las Tierras Intermedias.

Pero… Revisó su mano derecha.

El anillo brillaba discretamente bajo la luz.

Ahí estaba.

Elden Ring aún en su dedo índice.

Además, en su cintura sentía el peso familiar de la Sword of Night and Flame, balanceándose ligeramente con cada paso.

—¡Mejor!

Este ya es un equipo mil veces superior a mi antiguo teletransporte.

Comenzó a caminar de manera despreocupada, esquivando a un par de personas.

Normal en un sitio bullicioso como este.

Al menos, había caído en una gran ciudad.

Ahora, lo había notado… Todo su cuerpo tuvo un reset.

¡Es el mismo con el que fue transportado por primera vez!

Sí, comenzaba a dolerle la cabeza de tanto repetirlo.

—Así que… soy un enclenque de nuevo, eh.

No se dejó desanimar por eso.

Al inicio había pasado 5 años para poder hacer algo en las Tierras Intermedias.

¡Destrozará ese récord en este nuevo mundo!

Además, aún tiene el Elden Ring.

La Gran Runa de Godrick fue activada desde el Elden Ring con un leve pulso de voluntad.

Sintió una oleada de poder regresar a su cuerpo, calentándole los músculos como un sorbo de té fuerte.

—Mmm, suficiente para sobrevivir, supongo.

Debería ir con cuidado.

¿Habrá semidioses aquí o esos dioses lovecraftianos?

Siendo sincero, Subaru no tenía mucho interés en explorar estas tierras.

Llegó a una plaza con una fuente en medio.

El chapoteo constante del agua se mezclaba con el bullicio lejano de carretas y conversaciones.

Decidió sentarse en el borde de piedra de la fuente y repasar su situación, dejando que el rocío fresco le salpicara los dedos.

—Puedo sentir mi conexión con Yggdrasil y mis dominios, pero… Cuando elevó su vista al cielo, el azul intenso parecía más opaco de lo normal, como si una barrera invisible lo cubriera todo.

—Espera… Enfocó sus sentidos al máximo.

Algo no iba bien… Este mundo se sentía como una pecera.

Encerrado en vidrio metafórico.

—Wow, así que aquí también tienen sus problemas.

Hablando de estar encerrado… pensó Subaru con pesimismo.

Al menos en sus dominios aún puede ir al espacio.

No es que fuera necesario, aún.

Puesto que pensaba llevar a su civilización a las estrellas e ir a matar de una vez por todas a esos dioses bastardos exteriores.

Como sea… Subaru regresó su atención al Elden Ring.

—Debería activar más runas por precaución… La Gran Runa de Radahn le vendría bien con su bestial aumento de resistencia.

Podía detectar magia en el ambiente, aunque una muy diferente de su propio reino.

No, más bien parecía una sintonía distinta.

Como captar otra señal de radio.

Intentó una segunda runa: la Gran Runa de Radahn.

Al hacerlo, una presión descomunal le aplastó el pecho y las extremidades como si un gigante le hubiera puesto el pie encima.

Cayó de rodillas junto a la fuente, el agua fría salpicándole la cara.

Dejó de hacerlo al instante.

—¡¿De verdad?!

Subaru se sentía miserable.

Este cuerpo suyo no podría soportar el poder de activar más runas.

Es extraño, de hecho.

Debería poder usar el Elden Ring como si nada.

—Un momento… Subaru se puso de pie e ignoró las miradas de desconcierto de un par de transeúntes que se detuvieron a mirar.

Caminó hacia un callejón cercano para despejar su mente.

El ruido de la plaza se amortiguó al instante, reemplazado por el eco de sus pasos en las paredes húmedas.

—Lo que sea que me trajo, bloqueó mis poderes.

¿Qué tan poderoso ser podría hacer esto?

Pensó en esos dioses, pero ni siquiera ellos tienen la libertad de actuar.

Al menos no en el plano físico normal.

Por eso usan emisarios.

En cambio, esto fue directo.

—Una entidad por debajo de los dioses pero suficientemente poderosa para traerme aquí.

No es que Subaru pensara que dicha entidad fuera más poderosa que él mismo.

Después de todo, es el Elden Lord.

Diezmó la Llama Frenética, posee la Gran Runa de la Muerte, diezmó la Podredumbre Escarlata, etc.

—Tch, esto fue más un hax descomunal que poder real, ¿no?

Razonó con rapidez.

Sí, hazañas sobre hechos.

Alguien con un talento particular en el espacio-tiempo, de seguro.

Después de todo, lo resetearon al inicio de su travesía.

Llegó a un callejón al azar.

Observó una parte donde podría sentarse —un cajón viejo volcado contra la pared— y lo hizo.

Dejó la bolsa de comida de lado.

—Tanto en qué pensar… >>>>> Tierras Intermedias — Leyndell, Capital Real Melina contemplaba el trono vacío donde había estado Subaru Natsuki, su amor.

El aire aún olía a humo y madera quemada; cenizas grises flotaban perezosamente en corrientes débiles, cubriendo los escalones del lugar como nieve sucia.

El Erdtree había desaparecido por completo, dejando solo un cielo opaco y un silencio roto por el crujido ocasional de vigas carbonizadas que se asentaban en la distancia.

—Bueno… —comenzó Melina—.

¿Qué fue eso?

Se dirigió a Ranni, quien ya estaba usando su magia para analizar el espacio alrededor del trono.

Un leve brillo azul espectral envolvía sus dedos mientras trazaba runas en el aire, disipando volutas de ceniza que se pegaban a su forma etérea.

Que alguien se atreviera a llevarse a su Lord ante sus narices era un insulto que no dejaría pasar.

Quienquiera que fuese la entidad que se llevó a su Subaru lo pagaría caro.

Hacer enojar a la Princesa Lunar era, definitivamente, una forma rápida de morir.

—Tch, fue un teletransporte limpio y eficiente, a mi pesar —dijo Ranni, con la voz tensa.

—¿No debería estar protegido Subaru contra eso?

—Melina, Subaru acaba de pelear contra Radagon y la Bestia Elden.

Estaba bastante agotado.

—Ya veo.

Aprovecharon su momento de debilidad.

Ambas se quedaron en silencio.

El pequeño Yggdrasil seguía en las manos de Melina, su tallo joven emitiendo un tenue brillo verdoso que contrastaba con el gris uniforme de las ruinas.

El árbol diminuto parecía absorber la ceniza que caía sobre él, como si ya estuviera empezando a purificar el aire a su alrededor.

Ranni dejó salir un resoplido molesto, el sonido amortiguado por el eco vacío de la plaza donde estaban.

—Descuida, Melina.

Encontraré a Subaru… y de paso mataré a quien se le ocurrió llevárselo.

Melina dio un paso atrás.

Ranni realmente estaba enfadada ahora; las estrellas en sus ojos brillaban con más intensidad, y un frío sutil emanaba de su forma espectral.

Dio media vuelta.

Ella no era una maga, así que haría lo que podía hacer en este momento.

Elevó la vista y observó que el Erdtree ya había desaparecido por completo.

Solo quedaba un horizonte de columnas rotas y brasas que aún ardían débilmente entre los escombros.

Aún le daba asco la Llama Frenética, pero reconocía su utilidad.

—Bien, mientras buscas a Subaru, iré a plantar al pequeño Yggdrasil.

—Sí, puedes hacer eso.

Subaru no perdonaría la pereza.

—Pereza… ¿Era eso?

—ladeó la cabeza Melina.

—Je, veo que lo recuerdas.

Según Subaru: un pecado aborrecible.

—Subaru a veces tiene ideas extrañas… —Como sea, su sistema de Pecados Capitales suena mejor que la antigua Orden.

Al menos no es clasista ni racista.

—Más palabras extrañas de Subaru, eh —Melina le dirigió una mirada cómplice a Ranni—.

Veo que ya estás muy influenciada por él.

Ranni se quedó en silencio.

Por suerte, su cara de muñeca ocultaba el sonrojo, pero su parte espectral se tiñó de un rojo tenue que flotaba como niebla carmesí.

Melina lo encontró tierno.

—No digas nada, doncella.

Es solo conocimiento del mundo de Subaru.

—Sí, sí ~ —jugueteó Melina mientras se alejaba, sus pasos dejando huellas leves en la capa de ceniza.

Ranni regresó su mirada al trono, aún sonrojada por haber sido descubierta de esa manera por la doncella de su señor.

—Tonto Subaru… —se quejó en voz alta mientras seguía usando su magia para buscarlo.

—Siempre dando problemas.

>>>>>

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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