Re:Zero / Elden Lord: Empezando la vida de nuevo en otro mundo - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 Arc2 - 10
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23: Arc2 – 10 23: Arc2 – 10 Capítulo 10 – Sintaxis | Pueblo Arlam — Día 3 | —[Elsa, Elsa] —repitió él un tanto sarcástico—.
[Mi sabiduría es tal que veo golpear primero como la máxima expresión de: Yo soy el ganador.] —[Un tanto arrogante, querido] —cantó ella, aunque no menos singular y animada.
Subaru ya estaba a unos metros de Meili, pero notó una reacción extraña en la propia niña.
—[Espera, Subaru…] —la voz de Elsa sonó en su mente, con un matiz de precaución.
Subaru se quedó observando a los niños saltar la cuerda, sin acercarse a Meili que jugaba rayuela a pocos pasos.
Pero notaba que ella parecía contener un temblor leve en los hombros.
—[¿Qué le ocurre, Elsa?] —preguntó Subaru en su mente, con voz neutral aunque algo confundida.
—[Mmh] —sonó pensativa antes de responder—.
[Meili siempre ha tenido un don para detectar el peligro de los objetivos.
Como un sentido animal.] —[Así que como tal…] —siguió Subaru, sujetándose la barbilla—.
[Tiene un sentido agudo contra otros depredadores.] Subaru sintió que Elsa asentía mentalmente a su respuesta.
Entonces… —(No puedo acercarme sin más.
O espanto a la niña o me ataca.) Tal cual Puck.
Después de todo, los animales le tienen un miedo extremo a la Llama Frenética.
Y aunque Subaru no estaba usando ese poder en ese momento, los animales lo podían percibir.
Tuvo que separarse de Torrent un tiempo hasta que su fiel montura se acostumbró.
Y recordaba aquella vez en las Tierras Sombrías cuando el propio Torrent se ocultó asustado.
—(No puedo culparlo…) Incluso con la Llama Frenética a medio conquistar, aquella zona… le dio escalofríos.
Un miedo primitivo se apoderó de su mente y casi perdió el control sobre su propia Llama Frenética.
—(Gah, demasiados traumas en las Tierras Sombrías…) —[¿Subaru?] —llamó suave la voz de Elsa.
Ella notó que parecía perderse un poco.
—[Estoy bien.
Tendremos que posponer la reunión con ella, entonces.
¿Quizás en la noche?
Si te envío a ti primero.] —[Mmh, sí, eso podría funcionar.] —[¡Perfecto!
Tenemos plan para esta noche.] —Señor —la dulce voz de Petra atrajo su atención.
—¿Ocurre algo, joven Petra?
—Quería presentarte a Meili y su cachorrito.
Es una nueva niña que llegó hace poco al pueblo.
Subaru suspiró en su mente.
—Me encantaría, joven Petra —sonrió Subaru sin opción.
¿Rechazar conocer a una niña nueva?
No podría.
No cuando había conocido a la mayoría de los niños y hablado con todos en el pueblo.
Se vería raro rechazar de repente a alguien más, sobre todo a un niño inocente.
—¡Qué bien!
—Petra lo sujetó de la mano y lo guio hasta Meili.
—(Jah, espero que Meili no corra o me mate.) >>>>> | Pueblo Arlam — Día 3 | Más tarde… Rem encontró a Flugel sentado en una banca, sosteniendo su mano derecha con la izquierda.
Una herida grotesca era visible, con la piel abierta y sangre seca en los bordes.
—¿Flugel, estás bien?
—preguntó ella, con un matiz de preocupación genuina en la voz.
Claro que no se dio cuenta, pero Subaru se quedó un poco aturdido por el tono.
Su paso se aceleró hacia él casi sin pensarlo.
—(Es la primera vez que Rem…) —¿Flugel?
—repitió Rem, ya a su lado.
Estaba extendiendo sus manos.
Había dejado las compras a un lado, apoyadas contra la banca.
—Emh, sí, Rem.
Lo siento —salió de su estupor, parpadeando—.
Estoy bien, me mordió un pequeño cachorro —sonrió de manera forzada, con un leve temblor en la comisura.
Sabía que era una mabestia.
Meili logró controlarse, gran detalle para su misión e incluso Elsa le dio un cumplido mental.
Pero su mascota… Ja, claro que no.
Mordió a Subaru con tal intensidad que le hizo crujir los huesos de la mano.
La mirada de la pobre Petra —a quien le cayó un poco de sangre en la cara— fue angustiante.
Subaru la limpió con su chaqueta lo más rápido que pudo, ignorando la herida en su propia mano.
Claro que Petra lo detuvo.
Era más importante curar su mano.
Así que al final la joven se fue a limpiar la cara y Subaru se acercó a la banca.
Usó su chaqueta para parar la hemorragia, presionando con fuerza.
Estaba pensando en usar un poco de magia de fuego para cauterizar la herida cuando Rem llegó justo en ese momento.
Si bien Beatriz controlaba la magia de curación más avanzada en la mansión, Subaru no le había prestado mucha atención a ese tipo de hechizos.
—Deberías tener más cuidado, Flugel —dijo Rem, arrodillándose frente a él y usando sus manos.
Éstas brillaron ligeramente con un tenue resplandor azul.
Subaru se quedó quieto, observándola.
—(Magia de agua, curación) —sonrió un poco para sí—.
(Rem es realmente… extraordinaria.) Lo tendré, Rem.
Gracias.
Rem guardó silencio mientras se concentraba en curar.
Su cuerpo… sus manos y sus instintos habían tomado el mando antes de que ella se preguntara: «¿Por qué estoy curando a un posible cultista?» Hubo un pequeño silencio mientras la magia hacía su trabajo.
El atardecer naranja teñía el cielo y hacía que el cabello azul de Rem destacara como un contraste vivo.
Subaru se quedó admirando su figura.
Su leve ceño fruncido, cómo apretaba los labios un poco y cómo sus manos, con sumo cuidado, tocaban la suya.
Con miedo de hacerle más daño.
—(Rem…) —Subaru tenía una expresión complicada en su mente—.
(¿Por qué una chica como tú…?) La carne se cerraba.
El hueso parecía acomodarse en pequeños sonidos crujientes.
—(¿…se ve tan solitaria?
Es que acaso…) —se le hizo un nudo en la garganta.
Conocía a muchos similares a Rem.
—(¿Tu mundo se detuvo?
¿Tu tiempo?) Había muchas causas para que una persona se perdiera y viviera de manera mecánica.
Todas eran desgracias.
Traumas.
Pruebas que los destrozan.
Subaru sabía un poco de la historia de Ram y Rem y cómo llegaron a la mansión.
Y nunca haría de menos las historias trágicas de las personas, por pequeñas que fueran comparadas con las peores que conocía.
Solo quería ayudarla.
Porque debajo de todo… Del Elden Lord.
Del conquistador de las Tierras Intermedias.
Del Señor de la Llama Frenética.
Estaba él.
«Subaru Natsuki».
—Rem hizo lo mejor que pudo —su tenue voz lo trajo de regreso.
Subaru observó su mano.
Se veía bien en la superficie.
La piel recién formada era tersa.
—Pero Rem le pide a Flugel que vaya con Beatriz-sama para una segunda curación más profesional.
—Muchas gracias, Rem.
Esta vez, le tocó a ella ver a Subaru.
Esos ojos casi negros, su camisa negra, esa sonrisa discreta irradiando confianza.
No… esta vez fue agradecimiento.
Para ella.
Para Rem.
¿Rem se merecía algo así?
Ella nunca pensó que recibiría una mirada así… Esa dolorosa y tierna mirada de: «Rem es Suficiente».
Ella apretó los dientes.
Desvió la mirada, cerró los ojos.
Controló su respiración con un leve temblor.
Subaru no dijo nada, notó el cambio.
—(Tienes mucho con lo que lidiar…) Pero Subaru es Subaru.
Estiró la mano casi sin darse cuenta.
La dejó sobre la cabeza de Rem y le dio una pequeña palmadita suave.
—Buen trabajo.
Rem abrió los ojos en asombro.
Regresó la mirada a él.
El brillo naranja del atardecer le daba un aire digno de la mejor pintura por plasmarse en una obra de arte.
Rem abrió la boca.
Quería decirle: “Quítame la mano, asqueroso cultista.” Pero… Pero… Rem se sintió bien.
Querida.
Validada.
Rem cerró la boca.
Bajó la cabeza y dejó que la mano de Flugel siguiera en su cabeza un poco más.
—Rem… —Está bien, Rem.
No tienes que decir nada.
—Pero Rem ha tratado a Flugel… —Todos tenemos problemas, Rem.
Tú tienes los tuyos y yo los míos.
—Eso no debería ser excusa para que Rem trate mal a Flugel… —Subaru.
—¿Eh?
—Rem levantó la vista.
La mano de Subaru se había alejado.
—Mi nombre real es Subaru Natsuki.
Rem parpadeó varias veces.
Varias voces disonantes se escucharon en su mente.
“¡Lo sabía!” “¡Maldito mentiroso!” “¡Rem debe matarlo ahora mismo!” “¡Rem no sabe en qué más pudo haber mentido, debo proteger a one-sama!” Pero su boca se abrió y dijo: —Suba… Subaru-kun.
—Lo siento por mentir, Rem.
Flugel es más un apodo.
Se podría decir que… es real, puesto que lo usé en otra vida.
—¿Otra vida?
—ladeó la cabeza con confusión.
—Jeh, sé que suena raro.
Pero así fue —Subaru le dio la mano.
Le ayudó a levantarse.
Entonces se quedó frente a ella.
—Me llamo Subaru.
Un placer conocerte, Rem.
Ella observó su mano extendida, la derecha recién curada.
—Soy Rem —extendió su propia mano—.
Solo Rem.
Un placer, Subaru-kun.
—Es difícil pero… ¿Podemos empezar de cero, no?
—Empezar de cero… —susurró Rem para sí misma.
Se dieron un apretón de manos.
Con sonrisas y el atardecer como testigo.
Oh, si tan solo fuera tan simple.
>>>>> | De regreso | Subaru ayudaba a Rem a cargar algunas cosas.
Caminaban por el sendero de tierra a un ritmo constante pero lento.
Ninguno quería llegar a la mansión.
No todavía.
No cuando… habían llegado a una especie de entendimiento mutuo.
Una forma de expresión donde ambos empezarían de nuevo, buscando una amistad sincera.
Rem notó cómo Subaru se amarró la chaqueta en la cintura.
El tenue olor a sangre aún le llegaba a la nariz, mezclado con el aroma fresco de la tierra húmeda por la tarde.
—Rem lavará tu ropa cuando lleguemos, Subaru-kun.
Él solo le sonrió, con un leve brillo de agradecimiento en los ojos.
—Te molestaré entonces, Rem.
Ella regresó la mirada al frente.
Caminaron lado a lado.
En vez de que Rem fuera detrás.
Existía un silencio cómodo.
Sincero y amable.
Ninguno sentía la necesidad incesante de hablar.
Parecía que había paz con tan solo quedarse ahí, existiendo uno al lado del otro.
—Subaru-kun… —Dime, Rem.
—¿Qué piensas de los demonios?
Hubo un pequeño silencio.
Rem había preguntado con duda, pero quería saberlo.
Ella es una Oni.
Un demonio.
Rem sentía sus dedos temblar ligeramente y una leve sensación asfixiante en la garganta después de preguntar.
Ambos se detuvieron.
Tenía temor de ver a Subaru y que la mirara de manera rara.
De la misma manera… que ella lo había mirado a él antes.
Sentía que no podría soportarlo.
Solo ahora se había dado cuenta.
—(Subaru-kun es fuerte.
Tan fuerte como nee-sama…) Entonces, parada ahí a su izquierda, se sentía como una niña pequeña esperando.
Esperando sus palabras que bien podrían hundirla aún más o… No, no quería pensar en eso.
¿Podría ser posible para Rem, «avanzar»?
Entonces, su voz llegó.
—Me encantan los demonios.
Son tan jodidamente guapos.
Rem se quedó ahí, con una mirada entre perdida e incrédula.
Subaru lo notó.
—¡Espera, espera!
—subió la mano izquierda en defensa—.
Sé que sonó mal siendo tú una Oni.
No buscaba halagarte sin más.
Aunque sí que eres hermosa y todo eso… Rem sentía un ligero rubor en sus mejillas y una sonrisa sincera se dibujó en su rostro.
—(Debería detenerlo pero…) Para Rem, se veía tierno intentando hablar así.
—¡No, no quise decir eso!
Bueno, sí, pero… Ah, lo que quiero decir.
Sí, me encantan los demonios.
Sé que algunos son malos, si no la mayoría, ¡pero!
La mayoría no son todos.
Siempre hay algunos especiales.
Uh, no quiero decir que tú seas especial… aunque sí que lo seas.
Espera, ¡no le digas a Ram que estoy diciendo todo esto!
Podría golpearme y aunque confío en poder escapar, definitivamente no dejaría ir los chistes sobre mi supuesta perversión.
La última frase, hasta a Rem le sonó falsa por alguna razón.
Pero lo que recibió Subaru fue… —Je… Jajaja —una risa suave de Rem.
Él abrió los ojos y se quedó quieto.
—(Nunca te había escuchado reír…) Ella llevó su mano libre, la derecha, a su boca, buscando ocultar su risa, pero ese solo gesto la hacía parecer aún más encantadora.
—Subaru-kun, eres muy gracioso.
Rem cree que a pesar de tu gran aura de seriedad… —Ouch —se “quejó” Subaru, llevándose una mano al pecho en broma.
—Rem siente que… eres libre.
No eres un joven perdido.
De hecho, Rem siente que eres demasiado maduro.
Y aún así —la expresión en el rostro de Rem fue digna de una obra de arte—.
Eres amable.
Subaru-kun, nunca cambies.
Él solo pudo asentir un poco torpe ante ella.
Rem dio una respiración profunda, buscando calmar sus propios ánimos.
—Vamos a la mansión, Subaru-kun.
Rem cree que Ram debería escuchar tus tonterías.
—¡Reeem, por favor!
—se apresuró Subaru a seguirla.
—Lo siento, Subaru-kun, pero Rem siempre le dice todo a su hermana (pero quizás… Rem se guarde en su corazón este pequeño pedazo que te has ganado en estos días) —pensó Rem en secreto mientras Subaru la seguía detrás.
>>>>> | Mansión Roswaal — Día 3 Noche | —Flugel, Rem —Emilia los saludó en la puerta con una sonrisa suave.
Rem asintió como exigía su deber, con un leve movimiento de cabeza.
Subaru se adelantó un paso.
—¿Escapándote de tus deberes, Emilia?
—preguntó juguetón, con una ceja ligeramente arqueada.
—Ekh, n-noo… —dijo ella con voz dudosa, jugueteando con un mechón de cabello plateado.
—Claro, sí, Emilia.
—¡No miento!
—habló con fuerza, aunque su voz tembló un poco—.
Solo estoy… emh, sí, mmh, ¡descansando!
—Jeh, bien, Emilia.
Iré con Rem a hacer la cena.
—¿Puedo ir?
—puso sus clásicos ojos de cachorrito, inclinando la cabeza con súplica.
Rem y Subaru intercambiaron miradas rápidas.
Incluso en tensión, ambos acordaron algo sin palabras.
—No puede, Emilia-sama / No hace falta, Emilia —respondieron al unísono.
Emilia se quedó un poco perdida por su sincronía perfecta.
Pero una sonrisa se asomó en sus labios.
La semielfa observó bien, con un leve brillo de calidez en los ojos.
—(Se llevan mejor, qué bueno) —se sintió complacida.
Aunque no pudo evitar fruncir el ceño un poco.
—(¿Me quitará el tiempo con Flugel?) Ajeno a los pensamientos de la peliplata, Subaru habló de nuevo.
—En la cena anunciaré algo, Emilia.
Espéralo con ansias.
—¡Ah!
Ahora tengo mucha curiosidad —se veía emocionada, juntando las manos frente al pecho.
Subaru solo sonrió y siguió a Rem hacia el interior.
«Primer Error».
… En la cena, Subaru fue simple.
Anunció su verdadero nombre.
Subaru Natsuki.
Roswaal solo asintió sin mucha fluctuación, con su habitual sonrisa enigmática.
Emilia fue mucho más efusiva, llamándolo mentiroso con voz entre indignada y sorprendida.
Tuvo que convencerla con algunos sobornos… ejem, lecciones al aire libre.
Nada que ver con escapar de sus estudios en los libros.
Puck, claro, resopló ante eso, pero mientras Emilia estuviera bien, él estaba bien.
¿Ram?
Como siempre, aunque contenida frente a Roswaal, sacó su famoso verbo contra Subaru.
El cual fue bautizado, casi como si fuera inevitable en el cosmos, Barusu.
Subaru… por alguna razón, no se sintió agraviado.
—(Debo ser masoquista) —pensó con una media sonrisa interna.
Ciertamente lo era, en cierto grado.
Beatriz no se veía por ningún lado.
—(De seguro está escribiendo su nuevo libro) Después de todo, Subaru le había dado muchas ideas.
Más tarde le prometió contar muchas historias de la Tierra y las Tierras Intermedias.
Beatriz no lo admitiría, pero Subaru creía que definitivamente quería saltar en el aire de emoción.
—(Pequeña espíritu fanática del conocimiento.
De tal palo, tal astilla) —bromeó Subaru al recordar a Echidna.
«Segundo Error».
… Acabó la cena.
Subaru pensó en ir con Beatriz, pero Ram lo distrajo en el pasillo.
—Barusu.
Cansado, Subaru rodó los ojos sin muchas ganas de pelear con la deslumbrante Ram.
—¿Qué ocurre, Ram?
—El señor Roswaal me envió.
Su tono fue tan serio que Subaru se enderezó de inmediato.
—(Ram no suele hablarme así…) Pronto, el Lord dentro de Subaru se activó.
—(Algo anda mal…) Entonces Ram siguió.
—Roswaal-sama saldrá esta noche, tiene unos asuntos pendientes.
Regresa en 2 días.
Como Consejero de Emilia-sama, Roswaal-sama te deja el cuidado de la mansión.
Entonces, Ram hizo una reverencia ante Subaru.
—Así que, los dos siguientes días, Rem y Ram le servirán, señor.
—No me digas señor, Ram.
Se siente antinatural.
Entonces vio la sonrisa confiada usual de Ram.
—Ya veo, Barusu.
Como siempre: me dejas en claro tu vena masoquista.
Ram teme cada día que tu perversión contamine a mi hermana.
—¿Es tarde para arrepentirme?
—Lo es, Barusu.
Un señor que dio su palabra debe cumplirla.
—¿Estás intentando usar el honor contra mí?
—se señaló Subaru con el pulgar.
—Sé que Barusu no tiene honor, pero debería actuar como si tuviera uno.
—Aja —Subaru se cruzó de brazos.
Ambos se miraron fijamente.
Cierta vena de competencia y amistad —a regañadientes por parte de Ram, tsundere— se había gestado entre ellos.
—Ram —la voz de Subaru fue totalmente seria.
Ram sintió cierta presión extraña sobre ella.
Pues lo sintió de verdad.
Ya no hablaba con «Subaru Natsuki».
Hablaba con «Elden Lord», «Señor de la Llama Frenética».
—¿Qué planea Roswaal?
No me trago sus juegos, Ram.
Ram sintió su garganta cerrada.
Sus ojos se dilataron.
Sentía su respiración agitada.
—(Así que este es el As…) —pensó Ram con rapidez.
Su cuerpo tembló contra su voluntad.
Ram lo sabía: ni siquiera Roswaal podría presionarla así.
Ram era orgullosa.
Después de todo, con su cuerno, era la reencarnación del Dios Oni.
Y ahora, aunque no lo tenía, el carácter de la Diosa Oni seguía presente.
¡Pero!
Ante Subaru… Ram lo sentía con cada fibra de su ser.
«Miente.
Mueres.» Controló sus manos temblorosas, se enderezó como pudo.
Subió su mirada y barbilla en alto.
No como reto, como resistencia.
—Yo… —Ram.
Ella apretó su mandíbula.
Miró fijamente los ojos de Subaru.
—(Azul profundo y oscuro… Llama amarilla con destellos naranjas… Sus verdaderos ojos.) Rem claro que le había contado, pero Ram nunca los había visto en persona.
Ahora, viéndolos, Rem ni siquiera les hizo justicia.
Ram lo admitió, raro en ella: —(Son hermosos…) —¿Estás con Roswaal, cierto?
Ram sentía una montaña encima; sin saberlo, había retrocedido.
Su espalda, ya cubierta de sudor frío, tocó la pared.
Intentó, de verdad lo intentó, controlar su cuerpo.
Pero su corazón parecía que saldría volando de su pecho en cualquier momento.
Sentía su cabeza palpitar.
Por una fracción de segundo pensó… —(Voy a morir…) Pero tragó saliva, se quedó quieta contra la pared, quizás el único apoyo que podría tener en ese momento.
—Ram… —ella sintió sangrar su labio inferior.
Se lo había mordido de los nervios—.
Ram está con él.
No tenía sentido mentir.
No ante ÉL.
Observó los ojos de Subaru, hermosos como gemas, como estrellas en el cielo, mirándola.
Esperaba algo más… No, una mirada compasiva.
Comprensiva.
Por un momento, Ram se sintió insultada, pero luego lo razonó.
—(Claro… Con tanto poder, ¿por qué deberías preocuparte por cada pequeño problema?) —pensó Ram.
Así pensó ella alguna vez cuando ERA grande.
Ahora estaba sometida a otros.
Ya no tenía la fuerza para protegerse ni para proteger a su hermana.
—Entiendo… Entonces observó cómo Subaru cerró los ojos.
Soltó un suspiro pesado, cargado de emociones y pensamientos complejos.
Ram, en cambio, suspiró de alivio total.
—Ram —le puso una mano sobre el hombro derecho.
Ni Ram ni Subaru eran de tener contacto físico.
Se limitaban a las palabras.
Ram ciertamente no dejaría que cualquiera la tocara.
Pero en este momento… el tacto de sus dedos no es que se sintiera bien.
Se sentía correcto.
—Sin importar lo que pase, te salvaré si me lo pides.
Salvaré a Rem.
Ram sentía la necesidad de reírse de su condescendencia.
Hablar como siempre, alguna burla o sarcasmo ante sus palabras.
Pero le fallaron las fuerzas para hacerlo.
—Si Roswaal se pasa de la raya… Un frío glacial en ese momento.
Ram incluso pensó que Puck había llegado y congelado todo, o Emilia-sama.
—Si hace algo estúpido.
Voy a matarlo, Ram.
Ella contuvo el aliento.
—Voy a matarlo —repitió.
Como si ya fuera un hecho.
La pelirosa no encontró la fuerza para gritarle que no tocara a Roswaal.
Solo se permitió pensar.
—(Bien… As.
Tú de verdad eres la ayuda que esperaba.
Es solo que…) El «As» era mucho más incontrolable de lo que pensó.
—(Roswaal-sama… está jugando con algo que no entiende) —Ram se sintió complicada.
No sabía qué hacer ahora, pero al menos sabía que tenía una salida.
—(Pedirle a Barusu que me salve… ¿sería tan patética?) Se criticó, pero en el fondo de su corazón lo sabía.
Quizás.
«Tercer Error».
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