Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Rompe los límites: Destruye para ganar - Capítulo 36

  1. Inicio
  2. Rompe los límites: Destruye para ganar
  3. Capítulo 36 - Capítulo 36: El precio de no detenerse
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 36: El precio de no detenerse

Al día siguiente, al final de las clases, Ronier estaba solo en el comedor. No tenía hambre, pero igual se había sentado con una bandeja casi intacta frente a él. Miraba sin ver, perdido en sus pensamientos.

A unos metros, Diego lo observaba. Le parecía raro no verlo con Sebastián o Jesús. Estaba a punto de acercarse cuando alguien más se adelantó.

Jackson.

Se sentó frente a Ronier con total naturalidad, como si no hubiera pasado nada entre ellos días atrás.

“Hey, Ronier… ¿todo bien, amigo?”

Ronier levantó la mirada, algo sorprendido.

“Sí… todo bien.”

Jackson apoyó los brazos sobre la mesa, relajado.

“Te quería preguntar algo… ¿son ciertos los rumores sobre tu pie?”

Por un instante, todo se detuvo.

Ronier se quedó en silencio, procesando. Su expresión cambió apenas, pero lo suficiente para que alguien atento lo notara.

“No sé de cuáles rumores hablas… yo estoy en perfecto estado…” respondió, aunque su voz ya no tenía la misma firmeza de antes.

Jackson lo miró unos segundos.

No insistió.

Solo asintió.

“Está bien, bro. Oye… y lamento si los hicimos pasar por varias cosas antes del partido. Somos competitivos, eso es todo.”

Se levantó, le dio la mano y sonrió con tranquilidad.

“No nos vemos en la final… pero será un buen partido.”

Y se fue.

Ronier se quedó ahí, en silencio.

Diego, que había visto todo desde lejos, decidió acercarse.

“Vaya… no sabía que fueras el tipo de persona que guarda secretos”, dijo con una sonrisa ligera. “Así que molestias en el pie, eh…”

Ronier levantó la mirada de golpe.

“Oye, Diego… si vienes a burlarte, hazlo después del partido… o quién sabe, capaz el que se burla soy yo.”

Se levantó sin esperar respuesta y se fue.

Diego se quedó mirándolo, serio ahora.

Era la primera vez que veía a Ronier reaccionar así.

Mientras caminaba por los pasillos, Ronier intentaba calmarse. Su cabeza no dejaba de dar vueltas, pero no tuvo tiempo de ordenarse.

Sebastián y Jesús aparecieron frente a él.

Lo estaban esperando.

“Hola… ¿a dónde vamos?”, preguntó, intentando mantener la normalidad.

Jesús no sonrió.

“Es hora de hablar, hermano.”

Lo llevaron hasta el pasillo de los dormitorios. Estaba completamente vacío. El silencio ahí era distinto… más pesado.

Sebastián dio un paso al frente.

“Ronier… ya sabemos lo de tu lesión. ¿Por qué no nos dijiste nada?”

Jesús asintió, serio.

Ronier no los miró directamente.

“¿Ustedes también con eso? Estoy bien… de verdad. Solo son rumores.”

Jesús frunció el ceño.

“¿De verdad crees que nos guiaríamos por rumores?”

Respiró hondo antes de seguir.

“Esto es serio. Sabemos que hablaste con Elías, sabemos lo de Jeiner… y yo vi cómo fallaste cosas que antes no fallabas ni dormido. Sé que algo anda mal.”

Dio un paso más cerca.

“Así que por favor… dime qué te pasa… hermano.”

El silencio volvió.

Ronier bajó la mirada.

Ya no podía sostenerlo más.

“Está bien…” murmuró. “Si tanto quieren saber…”

Respiró hondo.

“En el partido contra 7B, Jeiner me hizo una entrada fuerte… y desde ahí el tobillo me ha dolido…”

Le costó decirlo.

“…eso es todo.”

Nadie respondió de inmediato.

Sebastián apretó los dientes.

“¿Eso es todo?”

Su tono cambió.

“Eres el capitán. Esto no es algo pequeño… y además… ¿por qué no nos dijiste nada? Se supone que somos amigos.”

Ronier apretó los puños.

“Precisamente por eso.”

Levantó la mirada por primera vez.

“Porque son mis amigos. No quería que se preocuparan, ni que se desconcentraran por mí. Pensaba decirlo después…”

Tragó saliva.

“Perdón… si esto les afecta.”

Jesús y Sebastián se miraron.

No estaban de acuerdo… pero lo entendían.

Jesús suspiró.

“Está bien… no diremos nada.”

Hizo una pausa.

“Pero escúchame. No te esfuerces de más. Quiero ganar la final… pero si te perdemos a ti, este torneo no vale nada.”

Sebastián asintió.

“Sí… cuídate. No pienso jugar sin el que me pone los pases.”

Ronier dejó escapar una pequeña sonrisa.

“Gracias… en serio.”

Se separaron después de eso.

Cada uno tomó su camino.

Pero todos con el mismo objetivo.

La final.

Horas después, ya en su casa, Ronier estaba sentado en su cama, en silencio.

Miraba su tobillo.

“¿Qué diría él…?”

Su voz era baja.

“Si Gabriel estuviera aquí…”

Tomó la venda y empezó a ajustarla con cuidado.

Cada vuelta era más firme.

Más decidida.

“Aunque me rompa… voy a jugar esa final…”

Apretó un poco más.

“Por ti… y esta vez…”

Respiró hondo.

“…por mí también, hermano.”

Se quedó mirando sus manos.

Temblaban.

Y por primera vez, no era por el dolor.

Era miedo.

Sabía que algo podía salir mal.

Y aun así…

Iba a jugar.

Aunque en el fondo… sabía que esta decisión podía quitárselo todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo