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Saga Elementos - Capítulo 104

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Capítulo 104: Estrella Líder

—¿Quién diría que estaríamos aquí hoy? —Bruno sonrió con nostalgia mientras se terminaba su whisky—. Yo, un pobre prostituto de mierda sin hogar, ahora soy una de las 5 Estrellas.

—No te quites méritos, viejo amigo —le dijo Ras—. Trabajaste duro para llegar a donde estás hoy. Eso nadie te lo puede quitar.

—Lo sé, lo sé —Bruno miró al techo con cansancio—. Sé que me esforcé para llegar hasta aquí y me enorgullezco de eso. Hasta me siento como todo un ejemplo para los jóvenes. ¿Sabes? Creo que iré a la escuela a contar mi historia y motivar a todos a esforzarse para llegar a lo más alto —Ras levantó una ceja mientras lo miraba de reojo.

—Ya sé lo que estás insinuando, Bruno —el hombre se encogió de hombros, causando que Ras dejara escapar un suspiro pesado mientras bebía otro trago de whisky.

—Ras, no te ofendas, pero tú fuiste el que recomendó a Iván para ser la nueva Estrella del Aire hace 40 años. A pesar de que Fajuri era un candidato muy viable —Bruno se sirvió más whisky antes de continuar—. Discúlpame por insinuar esto, pero no puedo evitar preguntarme si recomendaste a Iván por sus méritos o porque era un familiar tuyo.

Al instante, un sudor frío bajó por la nuca de Ras. Escuchar esas palabras fue demoledor para él y se requirió de toda su fuerza de voluntad para no irse de espaldas. Bruno notó la reacción de su amigo, pero eligió dejarlo para ver a dónde iría a parar esto.

—¿Qué te hace pensar que nosotros…?

—Ras, cuando hicimos el anuncio, revisamos el registro de identificación de Iván y él tiene los mismos apellidos que tú —Bruno habló sin pelos en la lengua—. Así que hay dos posibilidades. La primera es que tú lo recomendaste por sus méritos y potencial, dejando su parentesco como algo meramente secundario. Y la segunda es que lo recomendaste solo porque era de tu familia. Lo cual, como bien sabes, sería nepotismo. Algo que no toleramos en la Orden —Ras volteó la mirada hacia Bruno. Se lo veía muy cansado.

—¿Hay algo que quieras preguntarme, Bruno? —la Estrella de Fuego chasqueó la lengua.

—¿Cuál es tu relación con Iván Horowitz?

La Estrella del Rayo suspiró y sonrió amargamente. Ya se esperaba esa pregunta. Desde que se unió a la Orden, el objetivo de Bruno siempre fue acercarse a Ras y trabajar con él. Pues lo admiraba y se sentía en deuda con él por salvarlo. Esto le sirvió para aprender mucho de Ras, su forma de actuar, cómo doblar un poco las reglas para salirse con la suya o cumplir objetivos que de otra forma serían imposibles, pero quizás la más importante fue aprender a diferenciar a una mala persona de alguien que tuvo muy mala suerte en la vida.

De hecho, el programa de rehabilitación para Oscuros y Renegados fue idea de Ras. Dicho programa había sido tan exitoso que, si bien tenían muy pocos casos, casi todos resultaban ser absolutos éxitos y los que no, pues tampoco terminaban mal. Aquellos que abandonaban el programa lo hacían con una conexión cálida y nunca más volvían a relacionarse con La Orden de las Sombras.

Todo lo anterior, combinado con el liderazgo natural que Ras poseía, lo convertía en un hombre admirable para todos, incluyendo a Bruno. Sin embargo, si algo había aprendido en sus años trabajando con él, es que nunca podía dejarse cegar por una persona, por más grande que fuera su figura. Lección que todas las Estrellas dejaron de seguir, cosa que provocó la traición de Iván. Las señales estaban ahí, su actitud fría, su falta de empatía y el hecho de que siempre parecía saber más de lo que compartía con sus compañeros. Todas estas señales fueron ignoradas e Iván lo aprovechó al máximo. No obstante, se necesitaban dos personas para bailar ese vals.

Sí, habían fallado en detectar el peligro que representaba Iván, pero ¿quién lo puso en la posición de Estrella del Aire en primer lugar? Esa persona había sido Ras. El proceso para elegir a una nueva Estrella cuando había una vacante era simple: Cada Estrella proponía a alguien que cumpliera con los requisitos para ocupar el cargo y luego los candidatos eran sometidos a una votación de las cuatro Estrellas restantes. El candidato con más votos se convertía en una nueva Estrella. Sin embargo, había reglas claras.

Si bien se podían elegir a amigos o personas de su círculo cercano, esto debía ser de manera libre y voluntaria. Es decir, nada de sobornos o chantaje. Además, todas las Estrellas eran vigiladas en secreto para que no hubiera ningún tipo de intervención externa y los candidatos eran sometidos a una revisión de antecedentes completa. Por supuesto, proponer a un familiar estaba totalmente prohibido, ya que esto sería nepotismo absoluto. De ahí que Bruno estuviera interrogando a Ras sobre su relación con Iván. Necesitaba determinar cuáles habían sido las intenciones del hombre cuando presentó a su candidato 40 años atrás.

Ras, tras un largo silencio, suspiró.

—Iván… es mi hermano menor.

Aquellas palabras tuvieron dos impactos. El primer impacto fue en Bruno, quien dejó su copa de whisky a un lado al escuchar aquello. Y el segundo fue en el propio Ras, quien sentía que por fin se estaba quitando un enorme peso de encima.

—¿Tu hermano? —preguntó Bruno, tratando de encontrarle un sentido a todo.

—Sé que somos muy diferentes, pero ambos heredamos los ojos de nuestra madre —Ras sonrió con amargura—. Empezaré por el principio.

—Por favor.

—Nacimos en Berlín. Yo llegué al mundo en 1929 e Iván lo hizo en 1932. Todo iba bien hasta que cierta persona asumió el control del país.

—Hitler —Ras asintió.

—A nosotros nos tocó la peor suerte en ese tiempo, pues éramos judíos y los nazis no tardaron en detenernos para llevarnos a Auschwitz.

Ras se detuvo un momento para subirse la manga del brazo izquierdo, revelando su tatuaje: B-27894. Bruno lo observó detenidamente antes de volver a mirar a Iván.

—Nos marcaron al llegar, Iván tiene uno también —aclaró el hombre antes de volver a cubrir su brazo—. Él solo tenía 11 años cuando todo pasó y yo tenía 14. Nos colocaron a hacer trabajos forzados y todo iba relativamente bien. Sí, la comida era horrible y las condiciones eran inhumanas, pero estábamos vivos y Mengele no sabía que existíamos, así que tampoco estaba tan mal. Hasta que… mis poderes despertaron —Ras se detuvo un momento antes de encontrar las fuerzas para seguir—. Recuerdo que estaba clasificando pertenencias cuando empecé a sentirme mal de salud. Antes de darme cuenta, todas las luces del lugar estallaron y mi cuerpo estaba expulsando electricidad.

—Dios —fue todo lo que pudo decir Bruno.

—Luego de eso, Mengele se fijó en mí y empezó a hacer experimentos conmigo, pero… un día se volvió más loco de lo usual —Ras se veía muy afectado—. Jamás lo olvidaré. 8 de abril de 1944 a las 3:46 PM. Mengele hizo que llevasen a Iván a la sala. Creía que los poderes elementales estaban relacionados con la genética y quería comprobar si el estrés extremo llegaba a despertarlos. Así que tomó a Iván y a nuestra madre y dijo: “Muéstrame de qué eres capaz o ella morirá”. Por más que Iván lo intentó, no consiguió nada y nuestra madre recibió un tiro en la cabeza.

—Fue ahí que Iván despertó sus poderes —concluyó Bruno y Ras asintió.

—Partió a la mitad a un soldado, pero no pudo hacerlo con el otro y terminaron sometiéndolo. Luego de eso, Mengele realizó todo tipo de experimentos con nosotros y terminó cuando los soviéticos estaban llegando a Auschwitz. Nos dejaron atados a un cuarto y diez días después nos encontraron los soviéticos. Nos rescataron, atendieron nuestras heridas y luego la Orden nos acogió. —Ras se enderezó en su asiento—. Yo lo superé y seguí adelante, pero ese día… algo se rompió en Iván y… —el hombre suspiró, totalmente abatido—. Lo lamento, Bruno. Te juro que no sabía que él estaba tan mal.

—Te creo, Ras —las palabras de Bruno eran sinceras—. Pero sabes bien que no puedo permitir que vuelvas a tomar el mando. No lo aceptaré y tampoco Tara, ni Marcee —Ras se hundió en su asiento, totalmente abatido.

—Lo sé —dijo con dolor en su pecho.

—Mañana decidiremos quién será la Estrella Líder, pero por ahora…

—Entiendo —Ras se levantó para irse a su casa y dormir un poco.

—Amelia ya regresó. Su misión fue todo un éxito —informó Bruno mientras se levantaba de la silla y se colocaba su abrigo—. Hice que dejaran un informe detallado y completo en tu buzón, pero para resumir las cosas: Amelia encontró y se alió con La Lanza Relámpago. Además, gracias a la elemental de fuego, La Tigresa del Rayo y Yunque ahora están bajo custodia del programa de rehabilitación —obviamente, Ras no entendía nada—. Sabrás más cuando leas el informe.

—Será lo primero que haré mañana.

*****

Hong Kong, un club nocturno en algún lugar de la ciudad. Escondido a la vista de todos y manejado por aquel que llamaban “Mówáng”, cuya traducción directa sería “El Rey Demonio”. Por supuesto, no se trataba de otra persona más que Tenma Xia. El hombre era una figura misteriosa para todos. Nadie sabía exactamente cuál era su origen, principalmente porque el hombre apareció de la nada cincuenta años atrás y, desde entonces, había gobernado el bajo mundo de Hong Kong con mano de hierro.

Desde luego, nadie se tragaba ese cuento. Por lo menos, ningún no usuario se lo creía. Algo totalmente comprensible, pues la apariencia de Tenma era la de un hombre a mediados de sus cuarenta años, pero en realidad tenía 79 años. Sin embargo, siempre fue alguien despiadado. Su sello característico para hacer que todos lo obedecieran fue tomar una katana y destripar a los hijos de sus competidores frente a ellos, todo mientras seguían vivos y conscientes. Nadie con dos dedos de frente se atrevía a desafiarlo luego de ver semejante espectáculo.

Con estas tácticas de intimidación, un carisma casi sobrenatural y una mente bastante ágil, pudo hacerse con el mercado negro de drogas, armas y personas en una buena parte de China. Teniendo negocios en Hong Kong, Shanghái, Pekín y demás ciudades importantes del coloso asiático. Tenía comprados a buena parte de los políticos y a la policía de todos los lugares donde llevaba a cabo sus actividades. Sin mencionar que los burdeles también le permitían tener mucho más dinero para sí mismo.

—¿Era necesario encontrarnos en este lugar? —Iván se sentó junto a Tenma y se sirvió una copa de tequila. Su rostro reflejaba disgusto por la vista frente a él.

—No seas aguafiestas y disfruta del espectáculo.

Delante de ambos hombres había una plataforma de cristal templado, iluminada por una luz roja desde abajo. En el centro había un tubo de metal para las strippers y, recostadas en la plataforma, había tres chicas teniendo un trío lésbico. Gemían y gritaban sin ningún pudor o vergüenza. No quedaba claro si solo estaban actuando o si de verdad lo disfrutaban, pero era obvio que a Tenma le gustaba la vista. Sin embargo, Iván luchaba para resistir el impulso de largarse de ese lugar.

—¿Para qué me llamaste? —preguntó sin rodeos.

—Logramos correr el programa en una granja de servidores en Rusia. Según me dijeron, pudieron descifrar parcialmente el texto, pero todavía resulta complicado averiguar el mensaje completo —Tenma explicó mientras veía a las chicas cambiar de posición una vez más—. Hǎole, gūniángmen! Jìxù jiāyóu!

Aquellas palabras, dichas en chino, significaban “¡Eso es, chicas! ¡Sigan así!”. Debido a su cercanía con China y Nepal, casi todos los miembros de la Orden eran bilingües y dominaban el inglés, el chino y el nepalí. Así que Iván podía entender perfectamente a Tenma.

—No me sorprende —dijo ignorando a Tenma—. Dado lo degradado y antiguo del pergamino, llevará tiempo descifrarlo —El Rey Oscuro miró a la antigua Estrella del Aire de reojo con una expresión un poco más seria.

—¿Podemos darnos el lujo de esperar?

—No debería haber problema. Los Iluminados no saben dónde estoy y no creo que envíen a alguien a rastrearme pronto —explicó mientras bebía su tequila tranquilamente.

Tenma volteó a ver cómo una de las mujeres arqueaba la espalda mientras las otras dos la devoraban con pasión y hambre.

—Dime algo, Iván —el usuario de elemento aire miró de reojo al Rey Oscuro—. Hace 16 años, luego de que nos dieras la información de ese pueblo, ¿por qué no mataste a la elemental de aire cuando tuviste oportunidad? —aquella pregunta llamó la atención de Iván.

—Tenía otros planes para ella —respondió secamente—. Si te soy franco, quería aislarla y, una vez lo perdiera todo, traerla a La Orden de las Sombras.

—Pero eso nunca pasó.

—Porque la Estrella del Fuego la acogió cuando la chica cumplió 5 años. No pude acercarme a ella luego de eso —Tenma rio mientras veía a una de las chicas recibir un par de nalgadas de parte de las otras.

—Conociéndote, eso no importó.

—Cierto. No pude corromper a la chica, pero a su hermano mayor sí —Tenma levantó una ceja mientras lo veía de reojo—. Pude manipular al chico mientras crecía. Le dije que todo era culpa de su hermana y que, si ella no hubiese nacido, sus padres seguirían vivos —Iván no mostraba un solo rastro de duda, remordimiento o vacilación en su voz. Era tan frío que hasta Tenma sintió un escalofrío subir por su espalda.

—¿Funcionó?

—Bueno, no pude convertirlo en un Oscuro, pero le guarda rencor a la chica. Eso podría ser útil.

Iván terminó el tequila y se levantó para irse. Tenma ya le había dado toda la información necesaria y, además, ya habían hablado bastante. Iván era un hombre solitario, casi un ermitaño. No le gustaba relacionarse con la gente más allá de lo necesario y, con las pocas personas con las que sí lo hacía, se aseguraba de mantener una distancia considerable para que no se le acercaran. Para él, cosas como la amistad o el amor eran simples distracciones. Incluso el sexo era algo en lo que no estaba interesado. Simplemente, esas cosas no le importaban.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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