Secreto de alumna - Capítulo 5
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5: Capítulo 5 5: Capítulo 5 [Todos los hechos narrados en este capítulo están hechos por mayores de edad con consentimiento] En la oscuridad de la medianoche, la voz inconfundible del hombre que ella anhelaba ahora resonaba en sus oídos.
—¿Y bien?—insistió el pelinegro de capa y ojos oscuros—¿No le advertí que no deambulara a estas horas?—cuestionó él con su tono riguroso y ella asintió.
—Sí, señor.
—¿Qué espera, entonces?
Vaya directo a su recámara—Snape se mostró rígido como siempre, aunque Sera notó que la perdonó muy fácil.
—Le agradezco por no castigarme.
—¿Por qué lo haría?
Usted es una de mis mejores alumnas—esa respuesta le gustó, él se veía tan bien cuando no se daba cuenta de que era amable—además no quiero restarle puntos a Slytherin.
La castaña se quiso reír, pero se contuvo.
Se sentía algo mareada y también caliente por el alcohol, lo único que deseaba era la boca prohibida de ese hombre que tanto le intrigaba y que tanto le había intrigado por años.
—Profesor—Sera hervía bajo su falda, podía sentir el calor del alcohol a flor de piel, y aún en su poca sinapsis pudo recordar el ingrediente de un antídoto que la ayudaría con su malestar—¿Tendría por casualidad pétalos de amapolas?
Snape frunció su entreceja y adivinó: —¿Amapolas?
¿Acaso está de resaca?
—Sera asintió dejando de lado la vergüenza, sabía que su profesor no la retaría dado su calidad de Slytherin y lo utilizó a su favor.
Luego, escuchó el suspiro cansado de Snape al enterarse de que ella estaba alcoholizad4 dentro de la escuela.
—Sí, tengo.
Pero en mi despacho—Severus observó a su alrededor—Venga, sígame.
Nada de ese momento se sintió real para Seraphine.
Parecía uno de sus tantos sueños en donde lo encontraba y cumplía sus fantasías.
Ahora todo lo que había soñado se hacía realidad porque Severus Snape la estaba llevando a su despacho personal.
Si bien no de la forma que ella pretendía, pero la estaba llevando al fin.
Ella fue detrás de él, caminaron por unos segundos en los que su profesor notó que las pisadas de Sera no se escuchaban.
—¿Poción del silencio?—adivinó mirando hacia el frente.
—Así es— Debido a su estado, ella intentó no hablar de más.
Temía meter la pata en ese momento por el que había esperado tanto.
Al entrar al despacho de Snape, Será sintió al instante su perfume en el rostro: una combinación de roble, libros y el acento fuerte de flores de geranio.
Visualizó una biblioteca gigante y un sillón de cuero marrón junto a la chimenea.
Sus ojos repasaron brevemente el mobiliario, pero su profesor cortó la caminata para enfrentarla.
—Abra la boca—ordenó a centímetros de ella.
Sera quedó pasmada viendo sus ojos oscuros.
La había tomado por sorpresa.
—¿Disculpe?
—Necesito saber qué fue lo que mezcló para darle el antídoto preciso —su voz gruesa y autoritaria le hacía temblar las piernas y, si bien la castaña sabía perfectamente qué contenía su trago, entró en el juego de Snape y se dejó inspeccionar por él.
Abrió su boca y su profesor respiró cerca de ella con sensualidad.
Estaba a un paso de comerle los labios, invadía su espacio como nunca lo había hecho.
Sera tuvo que contenerse para no caerse.
—Polvo de hadas.
—Severus tomó el rostro de Seraphine con una mano desde la barbilla—¿Acaso sabe lo peligroso que es?
Ella sabía eso, conocía los riesgos de ese alcohol y sin embargo le parecía más peligroso el hecho de tener a Snape tan cerca de su boca.
Asintió con la cabeza al no encontrar palabras que le sacaran la calentura que llevaba encima y el pelinegro se alejó mascullando para él mismo: “Estos Slytherin siempre queriendo romper las reglas” A Sera le dio ternura ese comentario y no pudo evitar sonreír.
—Usted también es un Slytherin—levantó la mirada y se cruzó con la de él.
—Las reglas pueden romperse de otra forma—aclaró punzante como acostumbraba—Venga, siéntese.
Seraphine rogó para que él no estuviera leyendo su mente como buen legeremante que era porque la cantidad de posiciones que se le estaban ocurriendo de ellos dos en cada mobiliario de ese despacho le sorprendían hasta a ella.
Eso sumado a la voz autoritaria de Snape que la estaba calentando cada vez más.
Se sentó en el sillón de cuero como le pidió él y apretó sus piernas entre sí.
Sentía su cuerpo caliente gracias al alcohol y tener a su profesor tan cerca y a solas la hacía pensar en las ganas que tenía de que la cgiera ahí mismo.
Severus preparó una taza con antídoto que sacó de sus gabinetes personales y se sentó a su lado para dársela.
—Bébalo todo.
Hasta la última gota.
Sera sostuvo esa taza con todas sus fuerzas sin transparentar que estaba temblando.
Fue tomando mientras él la observaba a una distancia mínima.
Por suerte el líquido era dulce así que no le costó llegar al final.
Luego se apoyó en el respaldo del sillón esperando que le hiciera efecto.
—¿Mejor?—Ella asintió lentamente con ojos pesados.
—Bien.
Ahora vuelva a su recámara—constató con seriedad y estiró su mano para que ella le entregara la taza, aunque Seraphine bufó.
—No quiero dormir.
—¿Perdón?—Snape le preguntó sarcástico —¿A qué se debe esta repentina desobediencia?
Ella volvió a tensar sus piernas cuando lo escuchó y se irguió en el asiento, sentía cómo el líquido rebalsaba de su ropa interior cada vez que él le hablaba de esa forma y no pudo evitar contestarle con la impertinencia que deseaba.
—Quiero seguir rompiendo las reglas, profesor.
El anhelo de tenerlo se intensificó tanto que Sera rogó para que él le siguiera el juego.
—No sabe lo que dice, Blackwood.
Está bajo los efectos del alcohol—cortó Severus de forma inmediata.
Ella giró sus ojos fastidiada, casi sintiendo la necesidad de explicarle cuáles eran sus verdaderas intenciones.
Por un momento, creyó que Snape las había interpretado.
Por un momento pensó en las expresiones de Snape como algo más que sólo un profesor retando a una alumna, pero parecía que el murciélago era más misterioso de lo que ella pensaba.
Snape se acercó hasta tomar su rostro otra vez.
—¿Acaso me puso sus ojos en blaco?
—ella se sorprendió, aunque debía decir gratamente al notar cómo la mano fría de Severus tocó su piel de manera audaz y eso hizo que asintiera divertida —No sabe el castigo que se está ganando, señorita.
El calor de su aliento golpeó en los labios de Sera, su agitación no le permitía respirar por la nariz, o quizás era simplemente el hecho de estar tan cerca de ella porque no parecía agitado, más bien la miraba en calma mientras tomaba su barbilla.
Dejaba intervalos de silencio, aunque Sera no sabía si era para intimidarla o para tratar de leer su mente.
Intentó pensar en otra cosa, a pesar de que su profesor favorito la estudiaba atento como un depredador.
Pasó sus ojos entre sus labios finos y sus ónix, esperando que él cortara la tensión y se apoderara de su boca, pero no lo hizo.
En cambio se hablaron casi susurrando.
—¿Qué es lo que realmente quiere, Blackwood?
Esa pregunta terminó de prenderla fuego, su piel le ardió al instante sintiendo que el hombre al que tanto deseaba ahora la tenía bajo su dominio.
Tragó en seco y mentalmente le rezó a Merlín por lo que estaba a punto de confesar.
—A usted.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Luisinasebert hola a todas!
espero que hayan disfrutado el cap.
Sé que los primeros son cortitos!
después se vendrán los más largos 🙂 las amo!
Tik t o k: luisina.sebert
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