Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

SEVEN RIDER - Capítulo 4

  1. Inicio
  2. SEVEN RIDER
  3. Capítulo 4 - 4 CAPITULO 4 Peligro en la Ciudad
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

4: CAPITULO 4 “Peligro en la Ciudad 4: CAPITULO 4 “Peligro en la Ciudad CAPÍTULO 4 – Peligro en la ciudad Pasaron dos días desde que Solrack llegó a la casa de Lya.

Durante ese tiempo, lejos de mostrarse como un simple invitado, se convirtió en un inesperado maestro para los hermanos.

No utilizó libros antiguos ni artefactos complejos; enseñaba hablando, observando y corrigiendo con una naturalidad que sorprendía a todos.

—La magia no nace en las manos —les explicó una noche—.

Nace antes de eso.

Sentados alrededor de la mesa, los jóvenes escuchaban atentos.

Solrack les habló de la tría fundamental: espíritu, alma y cuerpo.

El espíritu —les dijo— es la puerta.

Es lo que permite que el maná del mundo entre en una persona.

El cuerpo posee una glándula especial que absorbe esa energía, pero es el alma la que la activa y le da forma en el mundo físico.

—Por eso —continuó— alguien con gran cantidad de maná no solo nace con talento.

Tiene una gran cualidad espiritual.

Pero incluso quien no la posee puede entrenar.

Si sincronizan su espíritu, su alma y su cuerpo, su capacidad crecerá enormemente.

Aquellas palabras dejaron una profunda impresión, especialmente en Lya.

Luego habló de su propia magia.

—Mi hielo no es control del frío —aclaró—.

Es magia de creación de Hielo .

Creo hielo desde el maná.

Les explicó cómo la naturaleza de la magia podía cambiar: el agua, al volverse sólida, se convertía en hielo; al volverse intangible, en vapor; y al alcanzar un estado plasmático, podía comportarse como algo cercano a la electricidad.

—Existen muchas naturalezas —concluyó—.

La clave está en comprenderlas.

Aquella noche se durmieron con la mente llena de ideas.

— I.

El ataque Al día siguiente, mientras recorrían la ciudad mostrando a Solrack los distritos de Aain, una figura conocida apareció corriendo entre la multitud.

—¡Lya!

¡Solrack!

Eran Gardet y Glay.

—Nuestra aldea… —jadeó Gardet—.

¡Una tribu de orcos está atacando!

No hubo dudas.

Kael, Lya, Solrack y los hermanos goblin partieron de inmediato.

Cuando llegaron, el caos ya se había desatado.

Choques de armas, gritos y magia mal controlada llenaban el aire.

Dos orcos armados arrasaban con facilidad.

Su maná era bajo, apenas rondaba los mil puntos, pero su fuerza física era brutal.

El grupo se lanzó al combate.

Lya iluminó el campo con hechizos de luz regulada.

Kael bloqueó ataques con su espada luminosa.

Los goblins combatían con fiereza.

Solrack, en cambio, se contuvo.

Se movía al nivel de los demás, usando hechizos simples, evitando llamar la atención.

Hasta que ocurrió.

El suelo tembló.

Una figura enorme emergió entre las chozas destruidas.

El jefe orco.

Su presencia era distinta.

Su maná superaba los tres mil puntos y su aura era densa, agresiva.

Con un solo golpe, lanzó a Glay contra el suelo, dejándolo gravemente herido.

El aire se volvió pesado.

Solrack dio un paso al frente.

—Este es mío —dijo con calma.

— II.

El rayo de hielo El jefe orco rugió y atacó sin dudar.

Su hacha descendió como una montaña.

Solrack la detuvo creando una placa de hielo reforzado que se astilló al instante, obligándolo a retroceder.

El orco avanzó, lanzando ondas de choque con cada pisada.

Solrack respondió con lanzas de hielo, pero el jefe las destruía una tras otra.

—¡Eres rápido, humano!

—bramó el orco.

Solrack no respondió.

Observaba.

Esperaba.

Cambió la naturaleza de su magia.

El hielo dejó de ser rígido y se volvió más fino, más veloz.

Fragmentos cortantes giraron alrededor del orco, obligándolo a cubrirse.

El jefe respondió canalizando su maná en el arma, rompiendo el cerco con violencia.

Un golpe alcanzó a Solrack, lanzándolo varios metros atrás.

El silencio cayó por un instante.

Solrack se puso de pie.

Su mirada ya no era pasiva.

Concentró maná en su brazo derecho.

El hielo comenzó a formarse desde su puño, pero no como una estructura sólida, sino como energía comprimida, vibrante.

La temperatura descendió de golpe.

Todos al rededor sintieron el frío repentino —Creación… naturaleza plasmática —susurró.

El hielo chisporroteó.

El jefe orco atacó por última vez.

Solrack dio un paso adelante y lanzó el golpe.

Un rayo de hielo estalló desde su puño, atravesando el cuerpo del orco en un instante.

El jefe cayó sin siquiera comprender qué había ocurrido.

El campo quedó en silencio.

— III.

Reconocimiento Poco después, llegaron refuerzos de la ciudad.

El encargado de Aain descendió de su carruaje, observando el campo de batalla con asombro.

—Han salvado una aldea entera —dijo—.

En nombre de la ciudad, les agradezco.

Entregó recompensas, elogió la valentía de Kael, la determinación de Lya y el valor de los goblins.

Sus ojos se detuvieron en Solrack.

—Y tú… —murmuró—.

Tu control mágico es excepcional.

Solrack inclinó la cabeza, sin responder.

— IV.

La invitación Cuando el sol comenzaba a caer, una figura elegante apareció.

El padre de Lya.

—He visto toda la batalla —dijo con voz serena—.

A través de un visor mágico.

Miró a Solrack con atención.

—Aincraft necesita personas como tú —continuó—.

Por eso quiero pedirte algo.

Hizo una breve pausa.

—Conviértete en maestro de la Academia Mágica.

Lya abrió los ojos, sorprendida.

Solrack guardó silencio.

Una nueva etapa se abría ante él.

Y sin saberlo aún, ese camino cambiaría su destino… y el de muchos más.

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas