Sistema de Evolución Universal - Capítulo 149
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Capítulo 149: Condensación Del Cultivo: Cuando el Corazón Dejó de Dividirse
Maribel caminaba descalza. Una túnica blanca y amarilla, decorada con la figura de una mujer de piel vainilla clara, recibía a sus enemigos.Los ojos negros de Maribel parecieron brillar en amarillo por un instante.
Suspiró.
—Sistema, tengo una orden que darte.
[Te escucho, anfitriona.]
—Solo por esta vez… dame todo el apoyo que puedas.
El sistema tardó en responder.
[Entendido. El sistema… yo… te seguiré y apoyaré con todo lo que pueda para esta batalla, Maribel.]
Ella sonrió débilmente.
—¿Cómo es que recién dices mi nombre? Tonta máquina.
[La anfitriona nunca insistió. Además, solo ahora puedo ver realmente a mi maestra.]
Maribel alzó la vista.
En el cielo estaban solo sus seis enemigos… pero ante sus ojos había más de cien figuras: espíritus del clan vampiro.
Un conglomerado silencioso.La mayoría con ojos fríos.Otros, con emoción en sus miradas brillantes.
Esos la observaban con respeto. Con admiración.
«Sistema… ¿cómo incremento mi potencia?»
La respuesta no vino del sistema.
«Un corazón recto espanta mil demonios. No dudes. No temas.Que solo quede la rectitud.»
Maribel sonrió con ironía.
«¿Qué sé yo de rectitud… cuando intento matar a seis personas o morir en el intento?»
La voz del creador del sistema sonó segura.
«Tú quizá no lo sabes. Pero yo sí. Créeme cuando te digo: la condensación de tu cultivación está ante mis ojos.»
Maribel empezó a desenvolver su lanza.
—Eso no lo entiendo por completo… pero sí entiendo que estoy en el bando justo.
La declarada demonio retiró la tela del arma lentamente.La tela cayó al suelo con un ritmo suave y constante.
Levantó la mirada una vez más.
Y sonrió.
Una sonrisa calmada. Feliz. Genuina. Sus ojos tranquilos… también sonrieron.
La demonio habló, con voz suave:
—Cuento con ustedes.
El anciano mayor, sobre la espada voladora, sintió un escalofrío cuando el mundo mismo pareció resonar.
«¿Qué le pasa a este demonio…? No es como ninguno que haya visto.»
Uno de los magos respondió:
«No es momento de dudar.»
El grupo miró abajo.El viento corría.La mujer estaba en pie. Inmóvil.
«Está esperando su muerte. ¿Qué esperamos nosotros para cumplir su deseo?»
El pulso arrastró incluso al viento.
Tres presiones descendieron al mismo tiempo.Por un instante pensaron que la tenían.
Ella no se movió.
Un grito escalofriante resonó en el bosque: una banshee que heló la sangre y redobló los intentos de todos. Con los ojos rojos, presionaron con más fuerza.
Entonces, el demonio del Dragón Rojo levantó un dedo… y apuntó a un mago.
El corazón salió de su pecho.Enorme. Expuesto.Seguía latiendo.
Los restos dispersos del cuerpo del mago de tierra cayeron, muerto al instante.
Inmediatamente, la atacaron a la vez en una sucesión rápida.
Una ráfaga de viento corrió hacia Maribel. Ella esquivó con apenas unos pasos.
El mago de agua comenzó a cantar. Sostenía una espada que conducía el rayo y funcionaba como varita a la vez.
Maribel miró el arma. La reconoció.Entrecerró los ojos.
Los cultivadores no se quedaron atrás. Siete espadas volaron hacia ella.
Aunque se veían siete… a los ojos de Maribel eran catorce.
Un anciano canalizó fuego. Una columna surgió del suelo, abrazando la tierra hasta volverla rojiza.
Pero era como si el demonio viera el futuro.Sabía exactamente qué habilidades usarían.Exactamente cómo esquivarlas.
Otro cultivador sacó un arco de madera negra. Irradiaba luz azul.Su flecha, formada de Qi puro, se dividió en cuatro en pleno vuelo, moviéndose como si tuvieran vida propia.
El viento surgió cuando el demonio agitó la mano.
La tierra bajo sus pies se movió.
Comenzó a surfear sobre el suelo.
El mago de viento dibujó formaciones en el aire intentando interceptar el hechizo… pero no encontró magia en ella.
Era como si la tierra misma hubiera decidido moverla.
Cuando una espada estaba por cortarla, la tierra se elevó y ella saltó al cielo.
El anciano mayor aprovechó.
Extendió la palma.
—Sello de tres piezas.
Escrituras en forma de aro salieron de una tablilla de madera.Las letras brillantes atraparon sus manos. Ataron sus pies.
El anciano sonrió.
—El demonio está contenido.
Eso se suponía.
Todo el qi del entorno se agitó.
Una fuerza externa apareció.
El sello se pudrió.
Con un simple movimiento de manos… se quebró.
El anciano abrió los ojos.
—Mi reliquia familiar…
El filo de una lanza ya apuntaba a sus ojos.
Pero un chorro de agua a presión atravesó el corazón del demonio.
El mago de agua chasqueó la lengua.
—Tsk. Tuve que interrumpir mi hechizo.
El anciano quiso suspirar, aliviado.
Pero su sentido divino le heló la sangre.
—¡No te confíes!
Volteó a ver al mago.
Ya no estaba.
El sonido de metal chocando resonó detrás suyo.
Uno de sus camaradas retenía un ataque del demonio.Sus brazos temblaban por la mala postura.
El anciano miró los ojos de esa mujer.
La calma.La seguridad.
Su corazón se saltó un latido.
«Estamos…»
«Estás muerto.» La voz del demonio susurró en su mente.
Una sensación desconocida lo invadió.
El anciano cayó de su espada.
Sus pensamientos se volvieron lentos. Su mente no encontraba cómo contradecir esa afirmación.
Cuando incluso su subconsciente creyó que estaba muerto… su corazón se detuvo.
El golpe contra el suelo no dolió.
«¿Qué me pasa…? Me estoy muriendo…»
El grupo mercenario tembló visiblemente.
«Con una mirada lo mató.»
El viento corrió frío.
Como si anunciara que algo inevitable se acercaba.
La muerte.
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