Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de Evolución Universal - Capítulo 162

  1. Inicio
  2. Sistema de Evolución Universal
  3. Capítulo 162 - Capítulo 162: Hielo, Fuego Y Sombras.
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 162: Hielo, Fuego Y Sombras.

El cuerpo de una elfina atravesaba el cielo. El silbido del viento pasaba junto a sus oídos, y agujeros en su vestido revelaban capas de ropa elegantes.

Apretó los dientes, con una sensación de vértigo asomando en su estómago. La velocidad era intensa.

Al abrir los ojos, el aire se tensó. Flotando como si estuviera en una piscina, se sostuvo en el cielo. Ojos abajo, un rey sin trono abría la boca.

La presión del aire cambió. Vaelithra se impulsó a un costado, evadiendo a tiempo un cañón de calor.

Abajo, Drakar miró resentido, con vapor negro saliendo de sus fauces.

Ella suspiró, pero una sensación de muerte le hizo reaccionar. Desde arriba apareció el lobo, cortando la distancia con un rayo.

Estiró una mano, escarcha volando en todas direcciones, incluso congelando su vestido. Sintiendo el impacto caer de lleno, sonrió; mientras los ojos del lobo se abrían de sorpresa.

La electricidad y el hielo reaccionaron, pero no se quedaron en su ropa.

Giró los brazos, expulsando la descarga congelada. A su alrededor apareció un campo helado con corriente atrapada dentro.

El lobo escapó, cubriendo su cuerpo con qi, pero Vaelithra no fue a por él.

Dando la vuelta, voló hacia Drakar.

Lo vio sonreír.

Apretó los puños.

«No dudes.»

Drakar posicionó sus manos, con los dedos tensos como garras. Entonces cortó. Cuchillas con fuego de dragón fueron expulsadas, causando un sonido espantoso, desfigurando las imágenes a su alrededor.

Sus ojos se abrieron. Con el corazón apretado intentó retroceder… pero fue muy tarde. Vio una chispa alcanzar su campo. La electricidad y el fuego se tocaron, provocando una sobrecarga que le costó caro.

Primero una chispa se reflejó en sus ojos.

Luego explotó.

Fragmentos de hielo se desprendían de su cuerpo.

Aún con vida, pudo escuchar la voz de Drakar.

—¿Qué crees que haces, Val?

Siseó molesta. Agitando un brazo, apareció un círculo a su espalda. Comenzó a girar, emitiendo una luz fría.

Drakar entrecerró los ojos. Sobre su cabeza apareció su propio círculo.

Ambos expulsaron un campo de energía, chocando.

El aire alrededor comenzó a vibrar.

Entonces llegó: temor, miedo; un hormigueo en su espalda.

Instintivamente liberó parte de su poder hacia atrás. Por un breve instante volteó a ver. Una gran espada de qi detenida en el vuelo, el lobo mirando con intención asesina. Regresó su atención a Drakar, dejando un campo de protección.

Del lado de Drakar, la luz comenzó a deformarse; del lado de Vaelithra, el mundo parecía quieto. Pero nada estaba realmente quieto.

Moviéndose con lentitud, podía ver la luz detenida siendo empujada por su cuerpo, marcando su avance y dejando una mancha oscura en el espacio. Vaelithra apareció frente a Drakar, acertando un golpe directo a la cara.

Apretó los dientes, su muñeca adolorida.

Podía ver algo invisible clavado en su rostro.

Drakar sangró.

Vaelithra regresó un brazo, apretando el puño, tiró de algo. El círculo a su espalda rotó con fuerza, mientras su propio campo consumía el de Drakar.

Los ojos del rey se entreabrieron, estirando los brazos para contrarrestar.

—Ya es momento de que dejes este mundo, serpiente. Ya no eres bienvenido, lo sabemos los dos.

Él escupió sangre, no al vacío, sino a los ojos de Vaelithra.

La sangre frenó bruscamente, reflejada en sus ojos. Sintiendo el impulso de cubrirse, bajó los brazos protegiendo su abdomen.

Fue un error.

Sintió que su campo frenaba algo, pero no lo suficiente. Un dolor punzante apareció en su rostro. El golpe llegó atravesando el cúmulo de sangre, y el impacto la envió lejos.

La presión del aire golpeó su cuerpo mientras era empujada hacia atrás.

Ni siquiera terminaba de comprender lo que pasó cuando repentinamente sintió un choque, filoso, concentrado en un lugar: su hombro.

Por un momento sintió el filo atravesar sus defensas.

Su corazón saltó un latido.

Giró instintivamente, redirigiendo el ataque al vacío. Mientras miraba las garras del lobo pasar, formaba una espada propia. Cortó al cuello.

El contraataque fue limpio…

Pero la velocidad del lobo era superior.

La espada sonó como un látigo cortando el aire.

Viendo al enemigo escapar, soltó un suspiro de alivio, acompañado de una mala premonición.

Volteó con urgencia.

«Maldición, no hay descanso.»

Desde adelante, Drakar ya volaba a gran velocidad. El calor deformaba todo a su alrededor, y sobre sus manos flotaban dos esferas de fuego.

Vaelithra entrecerró los ojos.

«Es esa cosa…»

Aplaudió, con el círculo a su espalda girando velozmente. Entonces todo se congeló en un radio de un kilómetro.

Girando las manos, el frío se movilizó, concentrándose en un solo punto: Vaelithra.

Drakar lanzó ambas esferas. Al colisionar, una luz blanca inundó todo, expandiéndose poco a poco. Pero una esfera oscura ingresó, siendo lanzada por Vaelithra.

La atmósfera se agitó como un mar en tormenta.

Cinco remolinos de viento comenzaron a formarse en los alrededores.

Una vez más, el lobo apareció, cortando con garras eléctricas, revestidas de intención de espada.

Con una mano, Vaelithra levantó su vestido. Las prendas se congelaron en el aire, recibiendo el corte. Pedazos de la fina seda volaron como escarcha, apuntando acribillar al lobo.

—Tsk… otra vez eso. —el lobo se retiró rápidamente.

Más esferas de calor volaban en dirección a Vaelithra.

Observando en todas direcciones, encontró finalmente el sol.

«Si sale por allá… entonces voy a este lado.»

Vaelithra voló en el cielo, esquivando, escapando.

«Debería ser por aquí…»

El lobo miró asombrado.

—¡Esa mujer se escapa!

Sonriendo enormemente, Drakar habló.

—Qué genial. Resulta que eres una gran cobarde. No esperaba menos.

Sintiendo su orgullo herido, Vaelithra apretó los dientes.

—¿Quién es el cobarde aquí?

Ambos la persiguieron.

Vaelithra agitó la mano.

«Necesito un respiro.»

El aire se volvió espeso, empujando hacia atrás, volaron con fuerza dejando una enorme estela en el cielo mientras la persecución continuaba.

A medida que avanzaban, las nubes eran más densas. Pronto aparecieron nubes negras anunciando tormenta. Pequeños agujeros se abrían en ellas por explosiones, dejando pasar brevemente la luz del sol.

Mientras escapaba, su cabello comenzó a erizarse con electricidad. Su corazón se apretó.

Instintivamente envió un pulso que lo congeló todo.

Un gran corte rojo atravesó el cielo, cambiando la temperatura de la atmósfera y partiendo la gran nube a la mitad.

Los relámpagos enloquecieron.

Vaelithra soltó un aliento helado.

Protegida dentro de su esfera, podía ver la electricidad detenida ante sus ojos. El corte de calor que atravesaba el cielo calentaba su cabello.

Tomó aire, moviéndose con cuidado entre el corte y los relámpagos.

Al mirar hacia atrás, encontró consuelo.

—Solo un poco más… eso creo. Dioses… el día no parece ser suficiente.

Chasqueó los dedos.

Al instante siguiente, los ataques siguieron su rumbo.

La persecución continuó durante horas.

Finalmente, ella escuchó lo que esperaba.

Drakar contrajo el ceño.

Estando dentro del combate no lo había notado al principio, pero ahora podía sentir el cambio en la atmósfera.

El vapor nuboso llegaba a su límite.

Y cuando lo hizo…

azul.

Abajo, en todas partes, era azul.

Sonriendo, Vaelithra desactivó su magia de vuelo.

El lobo siguió la persecución en caída libre.

Drakar gritó.

—¡Idiota, no la sigas!

Los segundos pasaron para Vaelithra mientras el aire silbaba alrededor de su cuerpo. Una sonrisa tranquila apareció en sus labios.

El mar la tragó.

El lobo levantó las manos, sonriendo con malicia.

—De esta ya no te salvas.

Muchos relámpagos descendieron del cielo, golpeando el agua.

La sal reaccionó, brindando un espectáculo de luces.

Pero la diversión terminó pronto.

Incluso con los relámpagos golpeando, las luces desaparecieron.

El lobo se detuvo.

Su respiración se volvió visible.

Un escalofrío recorrió su columna.

El mar exhaló un aliento helado.

Desde las profundidades, una gran sombra emergía velozmente.

El lobo cubrió su cuerpo con qi, preparado para atacar a la criatura que saliera.

Pero no salió ningún ser vivo.

Un enorme iceberg emergió desde las profundidades.

Como una flecha, salió disparado hacia el cielo, llevando consigo los relámpagos de las nubes.

El impacto aplastó al lobo, que apenas podía despegar la cara del hielo.

Los ojos de Drakar se contrajeron.

En el cielo, un gran destello trajo oscuridad al día.

Dos cuerpos caían.

Uno carbonizado.

Otro electrificado.

Al final de la caída, un mar congelado los recibió.

El impacto fue desastroso. Atravesaron metros de hielo sólido, y los peces congelados dejaron manchas rojas en las profundidades.

En el gran cráter, un brillo ardiente se elevó.

El cuerpo de Drakar se consumía en llamas, volviendo a forjarse.

—Por un carajo… ya desperdicié una vida por tu culpa.

Miró al lobo con reproche mientras sacaba la máscara roja con pluma de fénix.

No alcanzó a ponérsela.

Una pica de hielo emergió desde el suelo, destrozando la máscara en pedazos.

Vaelithra levantó una mano lentamente, formando escalones hacia la superficie.

Sus pasos resonaron con claridad.

Una reina rasgada, con un hombro sangrando, pero aún digna.

Sonrió con alivio.

—Ahora esto es más justo.

Drakar la observó con atención.

Pero no estaba preparado para lo que siguió.

Las aguas se agitaron.

Una succión poderosa sacudió la isla.

Desde abajo, el mar congelado comenzó a resquebrajarse.

Una sombra gigantesca se extendió.

El agua caía desde lo alto como lluvia, mezclada con fragmentos de hielo.

Vaelithra levantó la mirada con la boca bien abierta

«¡¿Qué está haciendo su cuerpo real aquí?!»

Un tentáculo enorme —tan grande que podría cubrir varias ciudades— se elevó hacia el cielo.

Su punta señaló al sol.

Y lo cubrió.

Noche.

Por un instante, era como la noche.

La sombra de la criatura se agitó como agua, reuniéndose al lado de Vaelithra.

Allí apareció una figura con cola, piel oscura, filas de dientes afilados y un rostro sin ojos.

El aire tembló.

El tentáculo cayó desde el cielo.

El viento rugía como el anuncio de un apocalipsis.

Vaelithra miró al venerable de las sombras.

—¿Qué crees que haces? Vas a destrozar mi plataforma.

Él se encogió de hombros.

—No puedo sostener mi tentáculo por más tiempo. Fuera del agua pesa demasiado.

Vaelithra chasqueó la lengua.

—Tsk… tendré que congelar el mar de nuevo.

El impacto partió la isla a la mitad.

Hielo voló hasta las nubes. La plataforma se volcó, lanzando a los cuatro cientos de metros hacia arriba.

Vaelithra miró al venerable de las sombras, quien solo se rascó las escamas con una sonrisa de disculpa.

Tomando aire, habló con gratitud.

—Rey leviatán, gracias por venir.

Las sombras que formaban su lengua se movieron.

—Como uno de los venerables bajo el cielo, y como un rey, mi honor debe restaurarse matando a ese hombre. —sonrió con ferocidad—. Lo mejor es que ya no tiene otra vida de respaldo.

Vaelithra parpadeó.

Tragó saliva.

—¡Si quieres te lo dejo!

El venerable de las sombras asintió.

Con una sonrisa torcida, Vaelithra miró el sol de la mañana.

Y pensó:

«¿Dónde rayos está esa esclarecida? ¿Solo me dejó aquí para morir?»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo