Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Sistema de Evolución Universal - Capítulo 172

  1. Inicio
  2. Sistema de Evolución Universal
  3. Capítulo 172 - Capítulo 172: Mundo afuera, ilusión adentro: lo desconocido
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 172: Mundo afuera, ilusión adentro: lo desconocido

Un silencioso relámpago iluminó el cielo, trayendo una suave lluvia.

Las gotas salpicaban en las hojas, deslizándose hasta la tierra.

Las flores y las ramas mojadas comenzaban a levantar su perfume.

Maribel volteó a la derecha, una zona más baja donde el bosque abría paso a un despoblado de árboles.

El recuerdo de una pantera que casi la come.

Levantó el rostro, las gotas cayendo sobre sus ojos cerrados.

Se quedó quieta por varios segundos; sintiendo el agua recorrer su cuerpo, un escalofrío le recorrió la piel, ella sonrió.

Nadir estaba libre de humedad, una capa de qi silenciosa cubría su cuerpo. Solo su calzado conociendo el frío abrazo húmedo de la tierra.

Pero él… él estaba confundido.

—¿Estás de buen humor? ¿Estás triste? ¿Estás… qué te pasa? No puedo entenderte… ¿por qué sonríes bajo la lluvia, cuando deberías estar exhausta? Quienes se detienen bajo la lluvia así suelen llorar.

Maribel volteó ligeramente, ojeras bajo sus ojos mostrándose en el resplandor de un relámpago en el cielo; una sonrisa tranquila contradijo su tez.

—Se llama descanso, eso es lo que me pasa. En los horarios apretados y agotadores, solo pequeños suspiros…

Él miró aquella imagen con extrañeza, sus cejas se levantaron y… sus ojos se abrieron con asombro.

—Esto… esta imagen… ¡qué poético! —estiró ambas manos con anticipación —No te muevas, ¡quiero apreciarte más!

Maribel se movió ligeramente, el agua queriendo entrar a sus ojos.

Nadir llevó las manos a la cabeza, lamentando el cambio de postura.

—Al menos tengo el recuerdo de tal escena. —se consoló.

Maribel soltó una risita; limpiándose la lluvia de los ojos.

Al estirar una brazo, sintió el agua correr por su piel; viéndola caer a tierra.

—Sigamos caminando, Maestro Nadir. —lo llamó con ironía. —Aunque ahora yo soy quien te enseñó algo.

Las escaleras vislumbraban limpieza, como recién lavadas; las pequeñas basurillas pueden irse, pero el moho queda y resbala.

Abajo donde las formaciones eran dibujadas, el negro hollín se lavó, pero los cuerpos aún están apilados en una fosa.

Nadir estaba hablando con un anciano de bata larga y morada.

El hombre casi era la imagen de un anciano de barba larga.

Maribel lo escaneó, una sensación rara en su conciencia.

—Esta persona… ¿se considera humano? —murmuró para sí misma.

El mago, inesperadamente, le devolvió la mirada con expresión confundida.

La conversación reanudó entre los hombres, asintieron entre sí y Maribel notó que la llamaban.

—¿Qué pasa?

Nadir indicó una casa derrumbada.

—Necesitamos energía y la secta no quiere gastar cristales para suministrarlo, así que los cultivadores lo hacen. Me preguntaba si podrías ayudarnos con eso.

Maribel ladeó la cabeza, como si lo estuviera pensando.

«¿Me lo pide… aunque no soy de la secta?»

Soltando un suspiro, se encogió de hombros.

—Claro, ¿por qué no?

En el interior de una casa, el agua escurría afuera, alejado del interior por un techo invisible.

Ella observó eso con singular inexpresión.

Un mago diferente le indicó como circular correctamente los canales en los grabados.

Pronto la formación circular se iluminó, trayendo consigo un pulso que frenaba apenas ante cuerpos y estructuras, pasándolas poco después; siguió de largo hasta cubrir toda la ciudad.

En el centro, bajo la protección de un tejado que protegía de la lluvia, el anciano de barba levantaba un báculo con un cristal en la punta; las inscripciones en el edificio brillaban en blanco.

Finalmente todos se reunieron bajo techo.

Algunas líneas de las inscripciones aún visibles incluso ahí.

«Huele a aceite. ¿Tal vez ungüento?»

Se preguntó, con la lluvia en sus oídos.

El anciano golpeó el suelo con la vara, el cristal brillando; tragó saliva.

Entonces una luz blanca salió, esparciéndose por el suelo y llenando la casa con líneas brillantes.

Poco después, tomaron forma.

Un mapa detallado y plano.

El anciano movió la mano desde arriba; como si fuera una pantalla, el mapa se movió mostrando una imagen casi fotográfica, como si estuvieran ahí mismo.

Con la mirada gacha, Maribel observaba pasar las imágenes de la ciudad monocromática.

Pasó un buen rato de búsqueda.

Expresiones decepcionadas comenzaban a mostrarse.

Todos soltaron un amargo suspiro.

—¿Pasa algo?

El mago anciano asintió.

—No hay nadie, ni siquiera los espíritus en los cementerios; pensar que había tantos antes, pero incluso ellos no están…

Maribel levantó una ceja.

—Ya veo.

El anciano se estremeció.

—¡Que indiferencia! Generaciones están enterrados ahí, incluso cultivadores fantasmas que vivieron siglos.

Maribel asintió, reiterando su respuesta con énfasis.

—Ya veo.

Nadir agitó una mano.

—Déjala ser, pasó por cosas estos últimos días. Tal vez simplemente no te entiende.

El anciano soltó un gruñido, acomodándose las gafas.

—Estamos acabados, no tenemos idea de dónde pudieron irse las almas de la ciudad.

Los magos de alrededor se inquietaron.

Uno levantó la mano.

—Aún existe la posibilidad de que hayan sido consumidas.

El anciano se burló.

—No hay quien sepa consumir almas, esas técnicas de refinamiento se perdieron en la historia.

Un cultivador salió del fondo entre la multitud, empujando al resto.

Sus miradas se encontraron.

—No se perdieron, ustedes los magos los borraron.

Cruzándose de brazos, el anciano se enfurruñó.

—Mis ancestros hicieron bien, ¿quién sabe lo que harían los locos si no quemaban esas cosas profanas?

Nadir suspiró.

—Pero ahora saber más de almas sería útil.

El silencio se cernió en el edificio.

Maribel miraba el suelo con indiferencia, entonces su expresión cambió.

—Yo… creo conocer a alguien…

Todos giraron a la vez.

Casi podría jurar que sus cabezas agitaron el viento, causando un sonido organizado.

Ella se encogió nerviosa.

—Pero… si lo traigo…

Una maga voluptuosa levantó el puño al aire.

—Deja de dudar mujer, incluso lo inútil es ayuda ahora mismo.

El resto asintió en acuerdo.

Maribel suspiró.

Desviando la mirada a la salida, preguntó al sistema.

«¿Crees que esté bien traerlo?»

La voz contestó.

«Eso lo decides tú; las cosas están dispuestas, pero ya no suceden igual.»

Un leve gemido salió de sus labios.

Caminó hasta la salida, al aire libre.

Unas pocas personas la seguían detrás.

«Sistema, ¿puedes traer a Rin?»

Un silencio incómodo llegó a su mente.

«¿Estás ahí?»

La respuesta fue como un foco de luz reaccionando tarde.

«Tráelo tú si quieres.»

Ella levantó una ceja.

«Es que no se dónde está exactamente.»

Una risita bailó en su cabeza.

«Entonces te lo diré yo.»

Ella asintió ligeramente.

«Gracias.»

Nadir se acercó, aclarándose la garganta.

—No hay rey, no hay aspirantes… solo enemigos no proclamados y sectas desunidas. Si recuperamos a los mortales, podremos asegurar un futuro. —Nadir bajó la cabeza. —Por favor, convence a tu conocido.

No hubo respuesta.

El viento había dejado de soplar en la lluvia.

La secta no resistía el enjuague del cielo.

Hojas caídas, arrastradas por la lluvia en el piso.

Maribel no estaba.

Algunos sacudieron la cabeza, otros se frotaron los ojos.

¿En qué momento se fue?

Un sentimiento se arrastraba en el corazón de todos: nunca estuvo aquí.

Nadir se rascó la cabeza.

—Ella… ¿esperó a escuchar lo que le dije?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo