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Sistema de gacha mitológico - Capítulo 111

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Capítulo 111: La poseída Medea

(Pov Effiro)

Sin duda era Medea, pero su cuerpo y su presencia habían cambiado.

Un par de cuernos retorcidos que se curvaban hacia arriba, de color negro como el ónice , surgieron de su cráneo.

Sus ojos ahora eran de color amarillo, con un par de pupilas en forma de rendija.

Y su aura… era como una nube de gas venenoso.

La “No Medea” dejó escapar una carcajada estrepitosa y gutural antes de hablar.

–¡Oh, finalmente! ¡Este cuerpo es tan perfecto! Su poder físico es bajo, pero su magia es poderosa como ninguna otra. ¡Con esto, el mundo mortal se arrepentirá de haber olvidado el terror de Pitón!– su voz era una mezcla de la dulce voz de Medea con un tono chirriante y grave, con un ligero siseo serpentino.

Pitón… ¿Por qué será que me esperaba esto? Tal vez por el dibujo de la serpiente y mi mala suerte en estos temas.

Para cuando se fijó en mi presencia, mi puño ya estaba a milímetros de su rostro.

El golpe aterrizó con fuerza, impactando contra ¿ella? Y mandando su cuerpo a volar a través de la roca de la cueva, directo a la superficie.

Allí podría luchar con más comodidad.

Cuando salí de la cueva volcánica, me encontré cara a cara con Medea-Pitón, cuya mirada de serpiente estaba clavada en mí.

–Interesante, no esperaba encontrar a alguien con la marca de los dioses grabada en su esencia. ¿Estás aquí para detenerme, pequeño héroe? ¡Qué heroico de tu parte!– se mofó en mi cara sin ningún tipo de pudor.

–¿Sabes? Estoy harto de que fuerzas oscuras posean y corrompan a mis invocaciones. Ya fue suficiente con Nero como para que ahora pase lo mismo con Medea.

–¿Medea? Hace mucho que no aparezco en el mundo mortal, no desde que ese cabrón arrogante de Apolo me acribilló con sus flechas plateadas. Destrozaré este universo y, cuando mi esencia se recupere por completo, tendré mi venganza.

Dejé escapar un suspiro mientras miraba a la serpiente arrogante.

Claramente no se había enterado de nada de lo que había pasado en el mundo desde su derrota. Actualmente, lo más probable es que ni siquiera con su poder al máximo pudiera derrotar al Apolo actual. Había tenido tiempo de sobra para volverse más fuerte, y la diferencia debía de ser abismal.

–Estás en un cuerpo mortal. Si lo destruyo, tu esencia lo abandonará, ¿verdad?

Me miró fijamente, rumiando mis palabras.

–Así es. Pero soy una bestia divina. ¡Me reformaré tarde o temprano, y obtendré mi venganza igualmente!

Decidí no destruir las esperanzas e ilusiones de la serpiente divina, dejando que despotricase sobre sus deseos imposibles.

Volví a abalanzarme sobre ella, pero detuvo mi puñetazo cruzando ambos brazos frente a sí, retrocediendo varios pasos.

–¿Nunca te han dicho que es de mala educación interrumpir a alguien cuando habla?

–No si es el monólogo de un villano.

Ella solo gruñó, y una nube de gas amarillo verdoso se arremolinó alrededor de la punta de sus dedos.

Me apuntó con un gesto de desdén, y la nube de gas me envolvió como una capa maligna.

A pesar de mi resistencia al veneno era increíble, pude sentir cómo mis pulmones comenzaban a arder.

Era de esperarse que Pitón fuera más difícil de vencer de lo que parecía, aunque eso no lo hace menos molesto.

–Mmm, eres más resistente de lo que esperaba. Normalmente mi veneno habría matado a cualquiera que hubiera entrado en contacto con él. Supongo que estoy muy debilitado actualmente.

A continuación recibió un aluvión de cortes invisibles, que hicieron volar por los aires jirones de tela y sangre dorada.

¿Sangre dorada? ¿Este cabrón tiene también icor?

A Pitón no pareció importarle mucho mi ataque, y su carne desgarrada volvió a unirse como si nunca hubiera estado herida.

Maldita regeneración.

Esta vez fue ella quien dio un paso hacia adelante, con el puño ya listo para golpear mi cuerpo.

A duras penas logré esquivarlo, impulsándome hacia atrás con una poderosa ráfaga de viento.

Mi movimiento fue recibido con una patada directa al rostro, que me hizo volar varios kilómetros hacia el cielo.

Lo único que me faltaba era ser pateado por un ser mítico. Puedo tachar eso de mi lista de sucesos mitológicos por vivir.

La figura de Pitón apareció sobre mí, dejando caer un golpe de martillo que me hizo impactar contra el suelo con fuerza suficiente como para hacer temblar el mundo.

Mierda, dudo que algo bueno pueda salir de esto para la raza humana. Con un poco de suerte, las ciudades costeras podrán evacuar a sus habitantes antes de que lleguen los tsunamis que seguramente se están formando ahora mismo.

Me levanté a tiempo para bloquear un nuevo puñetazo, atrapándolo con mi mano.

–Eres realmente molesto, Pitón. Me molesta tu poder, me molesta que poseas a una de mis invocaciones y me molesta que me golpees. Ahora veamos si este nuevo cuerpo tuyo puede seguirme el ritmo.

Con esas palabras, conecté otro devastador puñetazo en su rostro, quitándomela de encima.

Aterrizó sobre el suelo con gracia, con su nariz rota y sangrando icor dorado.

–Tú eres quien me molesta a mí. Nunca me había encontrado con un mortal tan molesto y desagradable, aunque tampoco es que me hubiera enfrentado a muchos.

Sus ojos de reptil me fulminaron con la mirada, llenos de un intenso odio.

Entonces la tierra comenzó a temblar, como si el mundo mismo se estremeciera.

Una enorme cantidad de energía mágica surgió de la tierra, entrando en su cuerpo e impregnando cada célula de su ser.

¡Eso no es justo!

Me gustaría reclamarle por eso, pero los combates de este tipo nunca eran justos, así que solo me quedaba tragarme mis quejas y pensar en una manera de hacerle frente a este monstruo sin destruir el mundo en el proceso o morir en el intento.

Por suerte para mí, ya se estaba formando un plan en mi mente.

Mientras el maldito reptil mítico absorbía la energía mágica de la Tierra con avidez, crucé mis dedos y expandí mi Reality Marble, una habilidad que no utilizaba desde hacía mucho tiempo y cuyo efecto había cambiado desde entonces.

¿Por qué?

Porque el Reality Marble es el reflejo del alma de uno, convertido en una realidad propia que puede superponerse con la realidad ya existente.

Eso significa, por tanto, que puede mutar si una persona pasa por una serie de cambios, y yo he vivido suficientes cosas como para que mi Reality Marble se desarrolle de manera diferente.

Crucé mis dedos, y el mundo a nuestro alrededor cambió por completo.

La tierra bajo nosotros se convirtió en una gran planicie de hierba fresca, con estructuras de todo tipo surgiendo a nuestro alrededor: puertas torii, templos griegos, obeliscos egipcios…

Una amalgama de civilizaciones reunidas en un único punto, todo bajo un cielo púrpura incrustado de brillantes estrellas.

Este ya no era mi antiguo Reality Marble, Olimpo Eterno.

Ahora era la Convergencia de los Panteones.

–Bienvenido a tu tumba, Pitón. Vas a arrepentirte de haber elegido este momento y este cuerpo para venir al mundo mortal.

Y, con esas palabras, comencé mi contraataque.

El espacio se deformó cuando aparecí a sus espaldas, golpeándola en el cuello con fuerza.

No logré rompérselo, pero al menos pude enviarla volando como una muñeca de trapo.

Aquí podía manipular la realidad a mi antojo, pero tenía limitaciones. Me daría algo de ventaja, pero no sería suficiente para acabar con este reptil hiperdesarrollado tan fácilmente.

Así que invoqué a Artemisa. Ella debería de ser más que suficiente para hacerse cargo de esto.

La diosa se manifestó en un estallido de hojas y olor a bosque, con su arco plateado entre sus manos, listo para ser utilizado.

Sus ojos marrones se entrecerraron al ver a la Medea poseída, emitiendo un aura de hostilidad.

–¡Pitón!–exclamó, con la ira filtrándose por su voz.

–Artemisa, la hermana del engreído de Apolo Febo. Será un placer acabar contigo antes de tener mi venganza.

–Me gustaría verte intentarlo– y con eso, Artemisa disparó una flecha de energía lunar.

El proyectil plateado surcó el aire velozmente, atravesando con facilidad el nuevo cuerpo de Pitón antes de estallar en una poderosa explosión.

La piel de Pitón se quemó, pero todavía seguía vivo. Era de esperarse que no iba a caer tan fácil, incluso si se enfrentaba a una diosa.

Artemisa también se dio cuenta, dejando llover sobre la criatura maligna una lluvia de energía lunar purificadora, que destruyó todo a su paso con una potencia increíble.

Después de eso ni siquiera esperó a ver el resultado, lanzándose directamente a la nube de polvo que se había levantado, lanza en mano.

Llegó a su destino en cuestión de un momento, lanzando un golpe que despejó el aire e impactó de lleno a su objetivo.

La carne de la bestia divina no pudo soportar el golpe de la lanza, atravesada bajo la increíble fuerza de la diosa.

Lo que siguió solo puede ser descrito como una masacre: el cuerpo de Pitón fue atravesado y golpeado múltiples veces, hasta que ya no pudo seguir el ritmo del combate y su regeneración llegó al límite.

Al final, cayó al suelo, derrotado, con un agujero de unos pocos centímetros en medio del pecho, mientras se comenzaba a desvanecer.

Ah, no, eso sí que no.

Usé mi energía mágica para obligar al cuerpo a mantener su forma física por más tiempo y así poder hacer una píldora.

Me lo había ganado, después de todo.

Tiré el cuerpo de Pitón-Medea al Horno de los Ocho Trigramas y comencé el proceso de refinamiento que ya había llevado a cabo en veces anteriores.

Unos minutos después, en mis manos tenía el resultado de mi arduo trabajo: una pequeña esfera de color verde claro, cuya superficie estaba recorrida por vetas doradas.

No era tan bonita como esperaba, pero aún así debería de servirme.

Puse la píldora en mi lengua y, tras saborearlo por unos momentos, la tragué.

Tenía un delicioso sabor cítrico, y una sensación de frescor recorrió mi cuerpo, junto a un torrente de información.

Veamos los efectos de esta píldora.

-Cuerpo de la serpiente primordial: aumento de la capacidad regenerativa y más poder físico. Siendo sincero, no sé qué tan útil es esta regeneración. Ya soy inmortal, pero supongo que nunca viene mal un extra.

-Veneno espiritual: mi energía mágica adquiere cualidades venenosas. Esto puede ser bastante útil, y seguramente le dará un buen impulso a los Colmillos de Jörmungandr.

-Afinidad con la tierra primordial: aumenta la conexión con las líneas ley, también conocidas como venas de dragón, que trasportan la energía vital del planeta. Esto posiblemente hará más sencillo el cultivo.

Supongo que es una buena ganancia, incluso si me ha costado lo suyo.

No he recibido mucho daño en comparación con cuando luché contra Nero Draco, pero el gasto energético fue una locura.

No me encontraba en este estado desde que me enfrenté a Kuro.

¿Y de dónde viene este gasto de energía mágica? De Artemisa, por supuesto.

Mis invocaciones están conectados a mí y mi energía mágica, y el hecho de que Artemisa decidiera hacer esa demostración de poder fue lo que me drenó tanto.

Esa fue también la razón por la que solo la invoqué a ella. Invocar al resto podría haber sido agotador para mí.

La desinvoqué con un movimiento de la mano y deshice el Reality Marble, volviendo a la realidad, en las cercanías de Delfos.

Y, como si fuera una broma del destino, en ese mismo momento un rostro de dimensiones colosales apareció en el cielo, con sus seis grandes ojos carmesí de quién sabe cuántos kilómetros de diámetro fijos únicamente en mí.

Mierda.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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