Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 19
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
19: PROGRESO II 19: PROGRESO II El tiempo no se detiene nunca.
Después de pasar la prueba de caza con éxito y crear mi lanza Destino, mi vida continuó con la misma rutina de entrenamiento y con la creación del taller de droides.
Mi grupo de compañeros y yo seguimos entrenando bajo la guía de mi tía como instructora.
Comenzamos a practicar la segunda forma de lanza de Fenrir.
Gracias a las salas de entrenamiento, todos lograron alcanzar la competencia en la primera forma.
Yo me encontraba en un cuello de botella en la primera forma.
Ya estaba cerca del nivel avanzado, pero me lo tomé con calma; ya no me iba a frustrar, tenía claro mi objetivo.
Los meses pasaron rápidamente.
Hoy cumplía 11 años y me encontraba junto a mis compañeros celebrando en una pequeña tienda del mercado del clan, comiendo carne de ciervo blanco.
Su carne era deliciosa.
Todos estábamos felices; cada uno había progresado en aquello en lo que mejor sobresalía.
Alf ya había comenzado a aprender la segunda forma de lanza de Fenrir.
Había crecido más alto, claro, después de mí.
Cada vez se adaptaba más a su rol como tanque del equipo.
Aunque aún no había conseguido su lanza de cristal caótico, mi tía comentó que pronto se realizaría una prueba para entrar a la cueva del lobo y obtener estos cristales.
Por lo tanto, se esforzaba todos los días.
Es un guerrero tenaz; eso es lo que más puedo resaltar de él.
Ali, al igual que Alf, también participaría en esa prueba.
Ella comenzó a especializarse más en el arco láser, pero nunca dejó de entrenar con la lanza.
Su rol en el equipo sería similar al de un guardabosques asesino.
Ya había comentado que crearía su arco con su cristal caótico y un par de lanzas pequeñas para cada mano, lo cual no la incomodaría para moverse con agilidad.
Efi seguía ayudándome con la creación de la fábrica de droides.
Ella, además de su lanza, decidió crearse dos pistolas bláster similares a un revólver.
Yo le di esa idea y le gustó mucho.
Pasamos días creando el modelo hasta lograr hacerlo funcional.
Nunca se separaba de ellas.
Su cachorro lobo creció más rápido que los de su edad; supongo que la poción tuvo mucho que ver.
Y por último, Val.
Supongo que si yo no existiera, ella sería una gran candidata a la próxima líder del clan.
Ya había comenzado a aprender la segunda forma de lanza y había alcanzado el nivel de aprendiz.
Creo que era la forma que mejor se le daba.
Todos los demás, incluyéndome, aún estábamos tratando de culminar la rutina completa.
¿Qué puedo decir de mí?
Había logrado superar mi cuello de botella en la primera forma, entrando finalmente en el nivel avanzado.
Mi haki de observación había ampliado su rango a un radio de 400 metros y podía usarlo de manera constante en un radio de 75 metros.
En lo que respecta al uso de la fuerza, había logrado utilizarla de manera más eficiente y con mayor destreza.
Podía realizar reparaciones y construcciones de droides con mayor precisión usando solo esta habilidad.
Gracias a mi inteligencia mejorada podía realizar muchas tareas al mismo tiempo, aunque trataba de no abusar, ya que una vez mi cerebro se saturó y tuve que descansar una semana completa, además de soportar el regaño de mi madre.
Con respecto a mi fábrica de droides, decidí crear primero un super droide táctico, el cual sería el cerebro de la fábrica y un asistente perfecto gracias a su capacidad de procesamiento avanzada.
Usaría la inteligencia artificial de la Biblioteca del Conocimiento, lo cual me ahorraría mucho tiempo, ya que crear una inteligencia de esa magnitud tomaría años.
Al inicio no avancé mucho.
El conocimiento requerido era demasiado avanzado.
Pero con la ayuda de Atena y de la inteligencia artificial de la biblioteca, comencé la construcción de este super droide táctico.
Mi principal desafío fue crear un cerebro mecánico capaz de contener la inteligencia artificial y utilizar al menos un 10 % de su capacidad.
La biblioteca contaba con un enorme espacio donde se encontraba el núcleo de la inteligencia artificial: una gran esfera negra con un radio de tres metros.
No tenía nombre ni sentimientos, a diferencia de Atena; era simplemente una máquina de análisis extremadamente avanzada.
Pasamos meses creando el prototipo de ese cerebro mecánico y no veíamos ningún avance.
Pero un día me llegó la inspiración.
Tal vez no debía concentrarme solo en la cabeza del droide; también podía utilizar el torso como parte del procesador.
Gracias a esa nueva idea avancé mucho más rápido en la creación del droide.
Los materiales más importantes me los proporcionó Atena.
En el Bosque del Origen existía un almacén de varias hectáreas lleno de recursos.
Actualmente tengo la construcción del super droide táctico en un 70 %.
Lo único que me falta es vincular la inteligencia artificial de la Biblioteca del Conocimiento con la del droide.
Ese es el paso más complicado.
Después de eso tendré un asistente extraordinario.
Claro, además de Atena, aunque ella aún no puede aparecer dentro del clan Fen Ruus.
Una vez terminado este proyecto comenzaré a construir droides médicos.
Como sabemos, la industria médica es una de las más lucrativas y me ayudará a acumular suficientes recursos para mi próximo objetivo: droides comando BX.
Solo unidades de élite, pero con un diseño adaptado al estilo del clan.
Con respecto a la exportación y venta de las patatas, el producto se volvió muy solicitado por la élite social y por gobernadores de los planetas exteriores.
Actualmente aumentamos el número de nuestras naves.
Mi madre tiene una amiga en Mandalore, lo que hace más fácil la adquisición de cargueros.
Aumentamos nuestra flota de dos naves cargueras de 100 toneladas a diez.
Pero no solo eso: también incrementamos nuestras naves escolta de dos a cuatro gunship ligeros modificados, con mayor capacidad para viajes largos y defensas más sólidas.
El arsenal aún no se ha mejorado demasiado, pero está en proceso.
Entre nuestros principales compradores se encuentra la élite gubernamental del planeta Ryloth, los twi’lek.
También vendemos a los Toydarianos del planeta Toydaria; fueron nuestros primeros clientes.
Obtuvimos esa cooperación gracias a la madre de Efi, que rescató a uno de los hijos de la élite toydariana.
Por último, también comerciamos con el planeta Ord Mantell, conocido por su papel como mundo portuario y refugio de contrabandistas.
Debido a su ambiente contaminado por la industrialización, es muy difícil producir alimentos allí.
Su gran población lo convierte en un excelente mercado para nuestro producto.
Aunque es peligroso, deja enormes ganancias.
También iniciamos una ampliación en las hectáreas de cultivo de patatas.
Comenzamos a talar parte del bosque exterior y a construir un muro para proteger las plantaciones de las incursiones de bestias salvajes.
Al inicio fue complicado.
Tuvimos que destruir algunos hábitats de conejos de ojos rojos, pero era necesario para nuestro progreso.
Con la ayuda de droides y robots de construcción industriales levantamos el muro defensivo muy rápido.
Solo tardamos un mes.
Nuestra estimación era duplicar las plantaciones en un año y, con ello, nuestras exportaciones.
Los guerreros del clan se habían vuelto más fuertes después de consumir las mejores patatas durante dos años.
Habían mejorado su físico en un 10 %.
Puede parecer poco, pero para un Colmillo Feroz o un Guardián Lobo Oscuro esa diferencia puede significar la distancia entre vivir o morir.
Mi madre, mi tía y la anciana también mejoraron su físico, pero para ellas era más difícil.
Se encontraban en un nivel mucho más alto, por lo que les llevaría más tiempo alcanzar ese porcentaje de mejora.
Con respecto a Ragnar, crecía muy rápido.
Ya tenía el tamaño de un lobo juvenil.
Había aprendido a controlar mejor sus habilidades y podía moverse por el espacio con mayor facilidad.
Sin embargo, aún no era capaz de llevarme con él y solo podía recorrer distancias cortas.
Supongo que todavía le falta mucho para poder viajar entre planetas.
Todo paso a paso.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com