Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 20
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20: PROGRESO III 20: PROGRESO III Los conflictos en Mandalore eran cada vez mayores.
Ya habían iniciado muchas pequeñas escaramuzas entre los clanes tradicionales y la facción pacífica del duque Kryze.
Este último tenía mayor apoyo de la población; el pueblo estaba cansado de las guerras que llevaron al estado actual de Mandalore, obligándolos a vivir en domos como si fueran animales.
Según el calendario que deduje a partir del nacimiento de Satine Kryze, nos encontrábamos aproximadamente en el año 48 antes de la Batalla de Yavin.
Aún faltaban seis años para que la guerra escalara a un nivel total, lo que marcaría la llegada del caballero Jedi Qui-Gon y su padawan Obi-Wan Kenobi.
En ese momento ellos la protegerían, y Satine lograría posicionarse como la nueva duquesa, gobernante máxima de Mandalore, exiliando a los clanes tradicionales a Concordia.
Claro, esto no sucedió al instante; le tomó cerca de dos años lograrlo después de la llegada de los Jedi.
Aún no tenía claro si me involucrase en esta guerra, pero lo seguro era que tarde o temprano tocaría mis puertas y tendría que elegir un bando.
Siempre me pareció una belleza y una gran líder la duquesa Satine.
Aunque era idealista para mi gusto, se apegaba firmemente a sus creencias pacifistas.
A veces resultaba exasperante, pero era difícil odiar a alguien así.
Además, me enteré de algo interesante: el contacto que tenía mi madre en Mandalore era nada menos que la madre de Satine, con quien mantenía una amistad desde hacía años.
Fue gracias a su ayuda que obtuvimos las naves cargueras más rápido y a un precio moderado.
Debido a estas razones decidí que apoyaría a Satine, aunque todavía no lo haría públicamente.
Aún estábamos en desarrollo y podría ser contraproducente.
Cuando llegue el momento indicado estaré ahí para ella.
Lo siento, Obi-Wan, pero contigo nunca funcionó.
Fue una lástima que Satine muriera por su culpa a manos de Darth Maul.
No me considero un salvador ni nada por el estilo.
Solo quiero vivir mi vida al máximo y llevar a mi clan a la prosperidad.
Si funciona con Satine sería genial, pero este universo es enorme y está lleno de bellezas; no pienso tener solo una pareja.
La poligamia se practica en muchos mundos y no es mal vista en este universo.
Siempre fue mi sueño tener un harén, pero tampoco voy a tener una relación con cada mujer hermosa que encuentre; también tengo límites.
Como diría un viejo dicho chino: tres esposas y cuatro concubinas.
Esa sería mi máxima cantidad de parejas.
Tos, tos… Creo que nos desviamos un poco del tema principal.
Como comentaba, aún faltaban seis años para una guerra a gran escala.
Mis preparativos ya están en marcha y los resultados se verán en unos cuatro años.
Solo me queda esperar, seguir con mi entrenamiento y continuar con la creación de mi fábrica de droides.
El destino se forja con decisiones y acciones.
El mío ya comenzó.
Cuatro años después… En estos últimos años mi clan se ha expandido a gran escala.
Los preparativos pasados por fin dieron sus frutos y ya no somos una presa fácil para los grandes clanes.
Actualmente contamos con 30 naves cargueras medianas de 100 toneladas y 5 grandes cargueras de 1000 toneladas.
Las naves escolta habían aumentado a 10 gunship ligeros modificados, que ahora cuentan con un sistema de armas más avanzado.
También compramos 4 cazas clase Kom’rk para escoltar los grandes cargueros.
Estos eran más móviles y letales para las batallas espaciales contra piratas estelares.
Además, podían transportar hasta 24 pasajeros además del piloto, lo cual era necesario para proteger los cargamentos en la superficie de los planetas.
De esos 24 pasajeros no todos eran guerreros, aunque en los últimos cuatro años nuestra población había aumentado considerablemente.
Actualmente contamos con: 10 000 habitantes De ellos: 200 cachorros de Sangre 300 colmillos Feroz 50 guardianes Lobo Oscuro 3 señores Lobo del Abismo El aumento de población se debió principalmente a la migración de pequeños clanes tradicionales de Mandalore que huyeron de la destrucción de sus hogares.
Claro, todos debían pasar por un filtro; solo aquellos que lo superaban eran aceptados.
Cada nave gunship estaba formada por un piloto y un equipo de seis personas: un líder de equipo, que era un Guardián Lobo Oscuro, y cinco Colmillos Feroz, además de un droide astromecánico serie R2.
Los cazas contaban con una disposición similar de personal.
Pero como había culminado mi proyecto del taller de droides, creé mi propio droide de batalla serie F1.
Eran mejores que los droides B1.
Tenían mayor duración en combate, una altura de 1,93 metros y un blindaje medio capaz de resistir entre cuatro y siete disparos de un bláster estándar.
Al inicio pensé en construir solo droides de élite, pero la realidad fue otra: eran demasiado caros de producir.
Aunque contaba con materiales del Bosque del Origen, no podía justificar su costo.
Así que decidí comenzar con estos droides, que, aunque no fueran élite, superaban claramente a los B1.
Todos eran controlados por mi super droide de comando, que utilizaba la inteligencia artificial de la Biblioteca del Conocimiento.
Lo nombré Omega, mi super asistente.
Es mi mano izquierda, mientras que Atena siempre será mi principal asesora.
Cada nave caza contaba con dos escuadras de droides F1.
Su composición era de siete soldados y un líder de escuadra.
Cumplían funciones de patrulla, vigilancia y combate básico.
Su letalidad era: Combate individual: media Combate cercano: media Combate a larga distancia: baja Fueron de gran apoyo para el clan.
Nuestro crecimiento avanzaba a pasos agigantados y la población no podía seguir el ritmo.
Los droides eran la solución más eficiente para cubrir diferentes funciones.
Actualmente contamos con 1 compañía de droides F1 (128 unidades), formada por 4 pelotones (32) o 16 escuadras (8).
Están asignados a diferentes misiones: seguridad del clan, escolta de cargamentos y protección de las plantaciones en la superficie de los planetas.
Podría construir más, pero es lo máximo que nuestra economía puede mantener actualmente.
Los droides requieren mantenimiento constante y reparaciones tras los combates.
Las patatas ya eran muy conocidas en los planetas del Borde Exterior y en algunos del Borde Medio.
Habíamos ampliado las plantaciones todo lo posible dentro de las tierras del clan y en los bordes exteriores del bosque.
Ahora buscábamos un planeta que pudiéramos colonizar para ampliar nuestra producción, ya que este seguía siendo nuestro principal ingreso.
También planeaba incursionar en la industria médica.
Los droides médicos ya podían producirse en masa y, gracias a nuestra red de contactos, sería cuestión de tiempo abrir clínicas en diferentes mundos del Borde Exterior.
Cada clínica contaría con su propia escuadra de droides F1 para evitar incidentes.
Como sabemos, muchos planetas del Borde Exterior están dominados por piratas, contrabandistas y bandas criminales.
En cuanto a mí, ahora tengo 16 años.
La primera forma de lanza de Fenrir sigue en nivel avanzado.
Llevarla hasta el nivel maestro resultó mucho más difícil de lo que pensé.
Domino la segunda forma, “Furia de Fenrir”, a un nivel competente.
La tercera forma, “Emboscada de Fenrir”, recién ha alcanzado el nivel principiante.
Aunque sigo siendo un Gran Colmillo Feroz, ya puedo luchar de igual a igual contra Guardianes Lobo Oscuro.
Mis compañeros también han mejorado mucho.
Cada uno obtuvo su cristal caótico y forjó su propia arma.
Éramos el equipo más poderoso bajo el liderazgo de mi tía.
Visitamos muchos planetas en misiones de cazarrecompensas, escolta y protección.
Llevábamos un año realizando estas misiones y éramos el equipo con mayor tasa de efectividad.
En el bajo mundo comenzaban a reconocerme.
Me apodaron “El Lobo de la Calamidad”, por mi atuendo característico y porque nunca traía a los criminales con vida.
Llevaba caos y destrucción a todo aquel que consideraba una aberración para el mundo.
No era justicia lo que sentía.
Era la satisfacción de demostrar que nadie es invencible ante el filo de mi lanza.
Por otro lado, Ragnar ya había crecido hasta alcanzar el tamaño de un león adulto.
Era capaz de desplazarse por el espacio en un radio de 2 kilómetros y podía llevarme con él, aunque aún era peligroso.
Necesitaba más tiempo para estabilizar las grietas espaciales.
Y después de cada viaje degastaba mucha resistencia física, como máximo utilizándolo 2 veces al día.
Actualmente estamos aproximadamente en el año 44 antes de la Batalla de Yavin.
La guerra en Mandalore escaló más rápido de lo que pensé.
Creí que aún me quedaban dos años.
Pero los clanes de Concordia ya comenzaron a moverse, principalmente los pertenecientes a la Casa Vizsla.
Ya no podemos seguir al margen.
Es momento de tomar Concordia.
Y que solo le pertenezca a nuestro clan Fen’ruus.
Que el destino sea.
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