Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 23
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23: PREPARATIVOS 23: PREPARATIVOS Concordia La incorporación de los clanes Luna Roja y Llama Negra se llevó a cabo con mucha facilidad gracias a Omega.
Cada uno seguiría administrando su propio territorio como lo venían haciendo.
Por el momento no anunciaríamos la creación de nuestra Casa Fen’ruus a otros clanes de Concordia o Mandalore.
La guerra civil en el planeta principal estaba en pleno apogeo y no tenían ojos puestos en Concordia, por ahora, según la red de inteligencia del clan.
El clan Luna Roja se encargaría de la nueva red de inteligencia que formaríamos, no solo para Mandalore, sino para todo el universo.
Sería un proyecto largo, pero sus frutos nos pondrían un paso adelante de nuestros enemigos.
Mientras tanto, gracias a las capacidades del clan Llama Negra, buscaríamos la creación de fábricas de droides más avanzadas, mejoras en nuestros equipos, entre otros desarrollos.
Con su incorporación, el proyecto de las clínicas médicas avanzaría más rápido y obtendríamos otra fuente de ingresos que inyectaría capital a nuestra casa para la creación e investigación de nuevos proyectos.
Después de una semana de la incorporación de los clanes, comenzamos con los preparativos para la guerra que afrontaríamos.
Por el momento, ninguno de los clanes afiliados a la Casa Vizsla se había dado cuenta de nuestras intenciones.
Nuestros espías trajeron noticias importantes: aproximadamente el 30% de sus tropas había sido transportado a Mandalore.
Al parecer, tenían previsto un gran ataque.
Debíamos aprovechar esta oportunidad para tomar el control de Concordia.
Organizamos una reunión con todos los jefes de clanes vasallos para iniciar los preparativos de la batalla: suministros logísticos y militares.
El ataque se llevaría a cabo en aproximadamente una semana, tiempo suficiente para completar nuestro batallón de droides (512).
Aunque aún nos superarían en número, debíamos recordar que, aunque los mandalorianos son grandes guerreros, no todos pueden ostentar ese título.
De los 3,500 y 6,300 soldados de los clanes Hacha Negra y Vask, respectivamente, no todos eran de élite ni contaban con armadura completa de beskar.
Según informes de nuestros espías, solo el 1% representaba una verdadera amenaza para nuestros Colmillos Feroz.
El otro 99% eran guerreros novatos con armaduras de aleación simple, encargados principalmente de supervisar esclavos y proteger las minas, su principal fuente de riqueza.
Según el análisis de Omega, nuestra fuerza droide equivalía a entre tres y cinco de estos guerreros novatos.
Nuestra principal ventaja estaba en nuestras naves: cazas clase Kom’rk y gunships ligeros modificados.
Este era el mayor secreto que habíamos ocultado.
Aunque sospechaban de nuestra empresa Origen Estelar, nunca imaginaron que nuestras propias naves eran las que transportaban la mercancía.
Los cazas contaban con sistemas para evadir radares y, una vez dentro de nuestro territorio, eran invisibles para observadores externos.
Ambos clanes enemigos, confiados en su superioridad numérica, no contaban con una defensa sólida contra un ataque aéreo.
Si bien tenían sus propios cazas y naves de transporte, tras la movilización solo contaban con cinco cazas Kom’rk; el resto eran naves mineras o de carga.
Nuestra estrategia sería simple: un ataque relámpago.
Primero eliminaríamos al clan Hacha Negra, que contaba con menos tropas, para luego atacar al clan Vask.
Usaríamos nuestras naves para realizar un ataque preciso contra sus líderes, mientras que los droides y guerreros atacarían de frente como distracción.
Una vez eliminados sus líderes, la conquista sería mucho más sencilla.
Los droides formarían la primera línea de batalla para reducir las bajas de nuestros guerreros.
Aún no contábamos con tanques de asalto ni vehículos blindados.
Una semana después… Salón de guerra Me encontraba en una sala especial junto a los líderes de ambos clanes vasallos, mi madre, mi tía y Omega.
Sobre una gran mesa se proyectaba la imagen geográfica y los planos de la ciudad ocupada por el clan Hacha Negra.
Omega comenzó con la exposición: —Según el análisis de nuestras tropas, las enemigas y todas las variables posibles, he llegado a la siguiente estrategia, maestros.
—Actualmente contamos con 2,000 guerreros de clanes vasallos, los cuales serán comandados por sus respectivos líderes.
Los dividiremos en dos ejércitos de 1,000.
—El líder del clan Llama Negra atacará la puerta oeste, mientras la líder del clan Luna Roja se encargará de la puerta este.
Su misión será tomar y defender dichas posiciones.
—Mientras tanto, la Señora Fela comandará los droides F1 y el 80% de los guerreros del clan Fen’ruus en un ataque a la puerta principal.
—Su misión será la misma: tomar la posición y defenderla.
—Es probable que los refuerzos del clan Vask lleguen rápidamente mediante sus naves, por lo que utilizaremos las defensas del propio clan Hacha Negra para resistir y sorprenderlos.
—Mientras tanto, el maestro Azmar liderará un grupo de élite formado por Guardianes Lobo Oscuro, utilizando naves de combate para atacar el centro de mando enemigo y eliminar a sus líderes.
Todos aceptamos la estrategia de Omega.
Mañana comenzaría la toma de Concordia.
Destruiríamos a los clanes vasallos de la Casa Vizsla.
¿Por qué no someterlos?
La respuesta era simple: eran fanáticos de la guerra.
¿Y por qué nunca nos atacaron?
Porque nos consideraban insignificantes.
Un error.
Mañana lo pagarían.
Llevaría a Ragnar conmigo en la nave.
Sería una gran ventaja.
Los guerreros que me acompañaban eran los mejores.
La madre de Efi llevaría a su lobo, antes tuerto, ahora completamente recuperado gracias a la mejora de linaje, aunque mantenía su cicatriz, lo que lo hacía aún más intimidante.
Su tamaño… similar al de un bisonte.
Quería ver la reacción de nuestros enemigos.
En estos últimos cuatro años, la mejora de linaje se había aplicado al 30% de los Lobos Fen.
No solo aumentaron de tamaño.
Todos sus atributos físicos se duplicaron: fuerza, resistencia, agilidad.
El lobo de mi madre desarrolló una habilidad especial: podía endurecer y afilar sus garras hasta el punto de penetrar diez centímetros de metal.
Al día siguiente… Todos estábamos listos.
Yo me encontraba en el hangar junto a Ragnar, esperando la orden de mi madre.
Detrás de mí, los guerreros formaban filas.
Usaríamos dos naves de combate.
Diez personas por nave.
Algunos con sus lobos.
Las naves habían sido modificadas para transportarlos.
Mi madre llegó montada en su lobo.
Este se inclinó levemente para que descendiera.
—Hijo, hoy tendrás una gran responsabilidad.
De ti dependerá que el enemigo se rinda rápidamente y que reduzcamos nuestras bajas.
Confío en ti.
—Lo haré, madre.
Cumpliré mi misión con precisión.
Junto a mis hermanos guerreros, destruiremos a nuestros enemigos.
Di un paso al frente.
—¡Guerreros!
¡Nuestro destino está en nuestras manos!
—¡Y lo forjaremos a nuestro favor!
—¡Que el destino sea!
—¡Que el destino sea!
—¡Que el destino sea!
Organización básica del ejército de droides del Clan Fen’ruus 8 droides = 1 escuadra 32 droides = 1 pelotón 128 droides = 1 compañía 512 droides = 1 batallón 2,048 droides = 1 regimiento 8,192 droides = 1 brigada 16,000 – 20,000 droides = 1 división Varias divisiones (5–10) forman un cuerpo de ejército, con entre 100,000 y 300,000 droides.
Varios cuerpos (3–5) constituyen un ejército completo de invasión, que puede superar el millón de unidades.
En esta estructura, los droides F1 conforman la mayoría de la infantería, mientras que los F2 y unidades especializadas refuerzan las formaciones superiores.
El mando estratégico recae en droides tácticos F0, que coordinan las operaciones a gran escala.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com