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Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 32

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  3. Capítulo 32 - 32 RYLOTH LUZ Y OSCURIDAD
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32: RYLOTH: LUZ Y OSCURIDAD 32: RYLOTH: LUZ Y OSCURIDAD El viaje continuó de manera tranquila, en compañía de las jóvenes Twi’lek que son muy buenas con los masajes.

Tos…

Ya podía observar el planeta Ryloth.

Nuestro destino era un pueblo mediano Twi’lek, con una población aproximada de 10 000 habitantes.

La vida en ese planeta era muy dura debido al clima extremo.

Una mitad con noche eterna y fría extremo, la otra con día perpetuo y calor intenso.

La nave aterrizó en un hangar creado exclusivamente para el uso de mi Corporación “Origen Estelar”.

Al bajar de la nave ya nos esperaban los encargados de la Clínica.

No quise perder mucho tiempo, solo me acompañaron Ali y Val a ver el funcionamiento de esta nueva inversión.

La clínica era bastante amplia, en la parte trasera estaba el hangar y la atención se daba en un enorme edificio adelante.

Este contaba con dos plantas superiores y una subterránea.

Nos llevaron a un amplio salón, donde comenzamos la reunión.

El encargado de la clínica se llamaba Hass, era un excelente administrador, uno de los muchos talentos de la Casa Fen’ruus.

Comenzó su presentación proyectando imágenes donde organizaba toda la información.

—Joven maestro, la situación económica de la Clínica demuestra un gran margen de ganancias, aunque nuestros tratamientos son baratos, la demanda es gigante.

Muchos de los habitantes trabajan en minas, lo que les ocasiona severos problemas pulmonares, además de diferentes enfermedades relacionadas.

—Actualmente atendemos a más de 100 habitantes diarios.

Ya comenzamos a hacernos conocidos en otros pueblos pequeños y medianos.

Se estima que en menos de un mes podríamos quedar saturados, por lo que ya se está llevando a cabo la construcción de otra Clínica.

Fueron excelentes noticias, esto generaría un nuevo ingreso para la Casa, además de los cultivos.

—Gran trabajo, continúa en ese camino.

Ahora, ¿ha tenido algún problema con las bandas locales?

Supongo que no dejarán pasar este trozo de carne.

Esto último lo dije en un tono más serio.

En ese momento la encargada de la inteligencia en Ryloth se levantó.

Se llamaba Gina, perteneciente al Clan Luna Roja.

—Maestro Azmar, le doy la bienvenida.

Como usted ordenó, creamos una fachada para nuestras operaciones.

Nos guiamos de su idea de comida rápida y establecimos una franquicia, como nos explicamos.

En ese momento casi me ahogué con mi saliva.

Recuerdo que solo les hice una recomendación en tono de broma, nunca pensé que se lo tomaran al pie de la letra.

—Al inicio nos fue difícil adentrarnos en el bajo mundo, pero gracias a las papas fritas y los refrescos creados por usted, fueron bien recibidos por toda la población Twi’lek: comerciantes, hasta criminales del bajo mundo.

—Una banda pequeña, al ver nuestra prosperidad, quiso atacarnos y hacerse del control total, pero en compañía del escuadrón (8) de droides F1 logramos eliminarlos con todo y su líder, ganándonos el respeto de las demás bandas criminales.

—Con lo que respeta a la Clínica, ya enviamos una advertencia: pertenece a la Corporación “Origen Estelar”, la cual nosotros protegemos.

—Al inicio ninguna organización pequeña y mediana se atrevió a pedir cuotas de protección, pero según nuestras últimas investigaciones, ya no pueden ocultar su codicia por las ganancias que crea la Clínica.

Los líderes de estas bandas se han unido y probablemente planean un ataque a las instalaciones.

—Ya envié esta información a Concordia, pero con su llegada podemos exterminar todas las bandas enemigas.

Esa es mi sugerencia, maestro.

Me puse a meditar por un momento.

Exterminar esas bandas sería beneficioso, pero también conllevaría hacernos posibles enemigos.

— ¿Esas bandas están aliadas con alguna facción poderosa o clan criminal que pueda ocasionar represalias?

—Maestro, según nuestra investigación, todas son independientes.

Elegimos este pueblo basándonos en esa información.

Al saber eso, ya no me preocupaba nada.

—Genial, tienes un día para organizar la información de sus bases y tropas.

Después de eso comenzaremos el ataque.

—Como ordene, Maestro.

Gina y Hass se despidieron dándome una reverencia.

El ambiente se quedó en silencio.

Me quedé solo con Ali y Val.

Ellas me dieron una mirada de reproche.

Les había prometido que paseáramos por la ciudad, pero ahora tenían que prepararse para una batalla.

Lo único que les dije fue: — ¿Qué bueno puede tener Ryloth?

Solo recibí una mirada vacía… y se retiraron a la nave.

Solo pasaron unas horas para que Gina me trajera la información completa.

Eran cuatro bandas criminales pequeñas y dos medianas que estaban orquestando el ataque a la Clínica.

Decidí atacar después de que todos se recuperaran del viaje.

Aunque no había sido largo, quería estar en nuestro mejor rendimiento.

En Ryloth, en la zona habitable no existe el concepto de día y noche; Simplemente depende de qué tan cerca estés de una zona, habrá más luz u oscuridad constante.

Se formaron dos equipos: Val, Alf y Ali se encargarían de las bandas pequeñas con ayuda de Gina; Mientras yo me encargaría de las bandas medianas con Efi y los droides F1 modificados por ella.

Ella los llamaba sus juguetes exclusivos… lo único que puedo decir de ellos es que son letales.

Partimos a nuestros objetivos.

Ragnar estaba conmigo, nos movíamos rápidamente entre los edificios mientras Efi usaba su jet pack, al igual que sus droides.

La primera banda tenía su base en una cantina.

Entramos sin pedir permiso.

Ya tenía claro mis objetivos.

Al principio nadie reaccionó… pero cuando las cabezas comenzaron a volar, se formó una tormenta de disparos.

Refrescante.

No sería divertido si no se defendieran.

La pelea duró poco.

Eran simples sabandijas sin poder de combate.

El único que dio pelea fue su líder… pero murió desintegrado por uno de los juguetes de Efi.

Ella, a veces, da más miedo que yo.

La segunda banda era más grande.

Contaban con 40 integrantes, tenían una guarida decente, pero ante las bombas de los droides de Efi quedaron reducidas a cenizas.

Ragnar fue el que más se dividió, ya que tuvo mucho espacio para maniobrar.

Por parte de Val, no tuvo problemas.

Acabaron fácilmente con las bandas pequeñas.

Una victoria más para el grupo del Lobo de la Calamidad.

Después de tal demostración de poder, los habitantes se sintieron más seguros.

Muchos comenzaron a visitar la franquicia, Comida rápida OE, y la Clínica OE Le agregué las iniciales de la corporación, algún día será reconocidos por toda la galaxia.

Terminado ese evento, comenzamos a explorar diferentes ciudades y pueblos con mi grupo de compañeros, al cual se unió el extrovertido Ratatosk, que fue un dolor de cabeza… pero bueno, tenía que cumplir mi promesa.

Viajábamos de un pueblo a otro, a veces ayudando a resolver problemas como despejar rocas que cayeron a un pozo de agua, matar piratas que saqueaban aldeas, acabar con algunos esclavistas, entre otras cosas más.

Esto era diferente a las misiones que tomábamos en el gremio.

No lo hacíamos…

por dinero sino porque…

queríamos.

Porque nacía de nosotros ayudar a los que no se pueden defender.

Con el tiempo comenzamos a hacernos conocidos.

Ahora, a cada pueblo que llegábamos, éramos recibidos cordialmente.

Claro, también nos ganamos unos enemigos extra.

Pero al ver nuestras armaduras mandalorianas evitaban atacarnos.

Era peor si veían a Ragnar.

El miedo… los paralizaba.

Luego de casi un mes de esta aventura, visitaríamos un último pueblo.

Este era el más grande, o con la mayor población hasta ahora, de más de 100 000 habitantes, en su mayoría twi’lek.

Antes de entrar pagamos peaje, lo que fue raro, ya que en ningún otro lugar nos pasó.

Luego de investigar, descubrimos que esta ciudad estaba controlada por Xeon el Hutt, quien sobornaba a los nobles corruptos Twi’lek para minar y controlar la especia Ryll, además de esclavizar a su propio pueblo.

La esclavitud en esta ciudad era normal.

Muchos Twi’lek se vendían a sí mismos con la única finalidad de que el dinero sirviera para alimentar a sus familias.

No éramos superhéroes.

Sabíamos nuestras limitaciones.

Aunque odiáramos la esclavitud no podíamos hacer nada.

El Clan Hutt no era algo que pudiéramos manejar aún.

Eso no significaba que les tuviéramos miedo simplemente eran más problemas.

Abrir más frentes de batalla… y como aprendimos de Alemania, eso lleva a la derrota total.

Nos hospedamos en una pequeña posada.

Nuestra misión era simple: reunir información sobre este tal Xeon el Hutt y encontrarnos con un noble Twi’lek llamado Logg Salac, quien había obtenido nuestra información para el comercio de alimentos.

No pasó mucho tiempo para que llegaran unos soldados enviados por Logg.

Nos invitaron a un banquete que había preparado para nuestra llegada.

Simplemente llevamos nuestras armaduras y armas puestas.

No éramos tan tontos como para ir desarmados con trajes caros.

Claro, Ragnar y los lobos se quedaron en un establecimiento que habíamos alquilado.

El único que se escabulló fue Ratatosk, había formado una extraña relación de mascota y amo con Ali.

Ella lo llevaba sobre su hombro a todos lados.

La mansión de este noble se encontraba construida en la base de un acantilado.

Se podía intuir la riqueza que ostentaba.

Entramos, e inmediatamente fuimos llevados a un gran salón.

Este estaba repleto de comida y bailarinas Twi’lek.

Sentado en un “trono” se encontró un gran Hutt, atendido por dos bellas mujeres Twi’lek, además de contar con tres guardias gamorreanos.

En el momento en que los cinco ingresamos, la sala se quedó en silencio por un instante.

Aunque nuestros cascos estaban colgados de nuestras cinturas, la armadura que llevábamos no contrastaba con la fiesta…  Una voz ronca y áspera salió de la boca de un Twi’lek alto con ropas muy elegantes.

—Bienvenidos, ustedes deben ser los representantes de la Corporación “Origen Estelar”.

Creo haber dicho a mis guardias que esta es una celebración por su visita… al parecer no vienen vestidos adecuadamente.

Como líder del grupo di un paso adelante.

En un tono de voz medido, pero cargado de poder, le respondí: —Noble Logg Salac, agradecemos su invitación, pero esta es nuestra ropa tradicional como guerreros Mandalorianos.

—Jamás pensé que la Corporación “Origen Estelar” tendría la capacidad de contratar Mandalorianos… cada vez tengo más curiosidad por esta corporación.

—No quiero ser grosero, pero nosotros vinimos a hacer negocios.

Nuestro tiempo es valioso.

—Entiendo, entonces comencemos nuestra reunión.

Pero antes, déjenme presentarles a Xeon el Hutt.

Él también está interesado en los alimentos que venden.

En ese momento Xeon comenzó a balbucear en su idioma natal.

A su lado, un droide de protocolo comenzó a traducir.

—Al gran Xeon el Hutt le interesan mucho sus productos, así que pide unirse a esta reunión para negociar los términos de su adquisición.

No pensé mucho.

Los Hutt eran grandes consumidores de alimentos y tenían muchos créditos.

Sería beneficioso.

Y eliminarlo, podría terminar mal.

—Está bien, es bienvenido.

—Excelente, acompáñenme por aquí y que continúe la fiesta —dijo Logg Salac.

Mientras nos llevaba a una habitación más apartada, Xeon el Hutt ni siquiera se movió.

Simplemente llamó a unos seis Twi’lek… estos alzaron su “trono”, moviéndolo con mucha dificultad.

A nadie pareció importarle su sufrimiento.

La reunión se llevó a cabo de manera normal.

Aunque el ruido de fondo era molesto, se logró una gran venta a Logg Salac y compañía.

Este último quiso pagar con especias Ryll, pero ante mi poderosa aura terminó aceptando los créditos.

Ya no quería estar más con ellos.

Ya estábamos por retirarnos cuando entró una extraña criatura gigante.

Era un Wampa (Jeti) un guardia de Xeon el Hutt.

Él simplemente comenzó a gritar.

Nadie lo entendía, pero el droide de protocolo comenzó a traducir para todos.

—El Wampa dice que los Jedis atacaron la mina, mi señor Xeon… liberaron a los esclavos e incendiaron los almacenes de Ryll.

Xeon el Hutt, al escuchar esto, se puso furioso y reprendió al Wampa por no cumplir su labor.

El Hutt, sin previo aviso, se tragó a uno de los Twi’lek que le servía.

Molesto, obligó a los cinco que quedaban a cargarlo y llevarlo a los almacenes.

Quería ver las pérdidas.

Sus guardias lo siguieron excepto el Wampa, que molesto comenzó a destruir todo lo que se le cruzaba.

Nadie fue a detenerlo.

Hasta para un guerrero experimentado podría ser su sentencia de muerte.

A Logg Salac tampoco le importó.

Se retiró, dando órdenes a sus esclavos para que limpiaran cuando el Wampa se agotase.

Ahora era nuestro problema.

Bloqueaba la salida.

Podríamos salir por la ventana… pero se vería patético.

Justo cuando comenzaba a agarrar mi lanza, la bestia se dirigió a plantas inferiores, atacando a todo aquel que se le interpusiera.

En ese instante… sentí una extraña sensación.

La Fuerza…

me llamaba.

Mis compañeros no entendieron cuándo desaparecieron.

Me moví muy rápido, derrumbando el suelo y saltando.

Pude observar como una niña Twi’lek de piel azul intentaba escapar del Wampa.

Ella, inconscientemente, usó la Fuerza para mover una pequeña caja… intentando protegerse de la bestia.

Antes de que este la atrapara, expulsé mi lanza, inyectada con Fuerza, destrozando el cráneo de la bestia.

La criatura se desplomó inmediatamente.

La niña estaba avergonzada por lo sucedido.

Hace unos instantes pensó que moriría… y ahora la bestia yacía muerta frente a ella.

Lentamente me acerqué.

Podía sentir su miedo… pero también algo más.

Algo que reconocía.

Le limpió las lágrimas que se le acumulaban en los ojos.

En un tono de voz reconfortante le habló: —Tranquila, pequeña… todo está bien.

¿Cuál es tu nombre?

Ella, con una voz tierna y suave, respondió: —Aayla Secura… gran benefactor.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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