Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Star wars: Nace una leyenda - Capítulo 7

  1. Inicio
  2. Star wars: Nace una leyenda
  3. Capítulo 7 - 7 NOTICIAS
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

7: NOTICIAS 7: NOTICIAS Llevábamos seis meses con la misma rutina de entrenamiento: correr, hacer abdominales, planchas y todo tipo de ejercicio físico.

Pero, en comparación con mis compañeros, yo parecía haber crecido más.

Algo que no me sorprende, la verdad… la Fuerza tiene sus preferidos —¡tos!—.

Antes ya les llevaba unos diez centímetros; ahora les saco casi una cabeza completa, lo cual incluso para mí es difícil de creer.

Con el transcurso de los entrenamientos nos volvimos cada vez más cercanos, y pude observar las cualidades que hacían especial a cada uno.

Por ejemplo, Efi, la más alegre del grupo.

Era increíble con máquinas y droides; podía entrar en sus memorias y codificar pequeñas secuencias que usábamos frecuentemente para hacer bromas.

Aún me causa gracia aquella vez que utilizamos un droide de carga.

Lo programamos para bajarle los pantalones a un comerciante que siempre intentaba pagarnos menos por nuestras mercancías.

El muy imbécil pensó que el droide le ayudaría a acomodar la carga.

Lo observábamos desde lejos.

El idiota ya estaba insultando al droide para que subiera las cajas a su transportador cuando este se le acercó y, sin previo aviso, le arrancó los pantalones de golpe.

No contamos con la fuerza que usaría el droide… ni con la escena bochornosa que crearía.

El pobre infeliz quedó colgado de lo que parecía su ropa interior, gritando por ayuda mientras todos miraban.

Fue glorioso.

Lamentablemente, no sé cómo mi madre se enteró de que fuimos nosotros, y desde entonces dejamos ese tipo de travesuras… por el momento.

Luego está Ali, la más tímida.

Muchas veces teníamos que arrastrarla para que participara en nuestras bromas, pero era la que más reía cuando todo terminaba.

Frente a otras personas seguía siendo la niña callada.

Era muy ágil y tenía una coordinación motora excelente.

Después de mí, era la mejor en la carrera de obstáculos.

Además de la lanza tradicional del clan, tenemos un arco especial que genera flechas láser a partir de una celda de energía, similar a un bláster.

No necesita munición física: las proyecta con energía pura.

Ella quería especializarse en esa arma, y la verdad le beneficiaría mucho considerando sus habilidades.

A mí también me interesó.

Me imaginé como Ojo de Halcón, acertando cada disparo en el blanco.

Con mi “haki de observación” desarrollado gracias a la Fuerza, sería un complemento perfecto para mi arsenal a distancia.

Val… solo puedo decir que se convertirá en una guerrera y líder excepcional.

Tiene una mente inquebrantable y una inteligencia emocional muy avanzada para su edad.

Sabe levantar el ánimo de cualquiera con pocas palabras.

Además, tiene una conexión especial con los lobos.

Su madre es una de las capitanas mercenarias de una nave que realiza misiones por la galaxia.

Nos contaba historias sobre escoltas, cacerías de fugitivos y los distintos planetas que visitaban.

Yo, por supuesto, estaba más interesado en las razas Twi’lek y Togruta.

Sí, es lo que estás pensando.

En las mujeres de esas razas.

¿Qué puedo decir?

Es una fantasía mía.

Siempre quise tocar y acariciar esas extrañas trenzas, observar de cerca esos cuerpos sensuales Twi’lek… ¡Tos!

¡Tos!

Regresemos al tema.

Aún falta mucho para analizar anatomía extraterrestre con fines científicos.

Y luego está Alf.

Si tuviera que explicarlo con una analogía simple: yo sería Han Solo y él mi Chewbacca.

Era muy fuerte para su edad, leal y valiente.

Siempre decía que sería el “tanque” del grupo, que recibiría todos los disparos y protegería a los demás.

Recuerdo aquella ocasión cuando Ali intentó romper mi récord en la carrera de obstáculos.

Se tropezó escalando un muro de troncos y cayó hacia atrás, directo de cabeza.

Lo vi todo en cámara lenta.

Intenté reaccionar, pero estaba demasiado lejos.

Y entonces apareció él.

Alf saltó con todas sus fuerzas y logró amortiguar la caída con su propio cuerpo.

Desde ese momento se ganó el apodo de “Valiente Alf”.

No cualquiera arriesgaría su integridad por otro sin pensarlo.

Terminó con los brazos adoloridos y llenos de moretones, pero seguía sonriendo mientras consolaba a Ali.

Ese es el tipo de persona que es.

Como siempre, terminamos la rutina en el campo de entrenamiento y nos preparamos para ir a casa.

Me despedí de cada uno y continué mi camino.

Pero esta vez decidí pasar por el mercado; hacía tiempo que no iba y quería ver si había algo interesante.

El lugar estaba más concurrido de lo habitual.

Las personas se agrupaban y hablaban en voz baja.

Algunas parecían preocupadas, otras nerviosas.

Me acerqué en silencio y, gracias a mi capacidad física, llegué detrás de un carro de mercancías sin ser visto.

Aldeano 1: ¿Escuchaste?

En la capital de Mandalore nació la hija del duque Kryze.

La nombraron Satine Kryze.

Ahora la facción pacifista tiene heredera.

Aldeano 2: Los clanes tradicionales la consideran una amenaza.

Enviaron asesinos, pero los capturaron a tiempo.

Aldeano 3: La situación en Mandalore es cada vez más difícil.

No creo que el planeta resista otra guerra a gran escala.

Solo espero que no termine en guerra civil.

Aldeano 1: Yo solo espero que no afecte a nuestro pueblo aquí en Concordia y que nuestro clan prospere.

Me quedé congelado.

Mi mente comenzó a trabajar de inmediato.

Sabía que estaba en una época previa a las Guerras Clon, porque los Jedi aún existían.

Había escuchado comerciantes hablar de ellos y rumores sobre senadores de la República.

Eso significaba que el Imperio aún no había nacido.

Con esta nueva información podía afinar la fecha.

El nacimiento de Satine Kryze me daba una referencia clara.

Si mis recuerdos no fallaban, estaba aproximadamente 55 años antes de la Batalla de Yavin.

Eso significaba que faltaban unos veintitrés años para que comenzara oficialmente el canon cinematográfico.

Era mucho tiempo.

Tiempo suficiente para prepararme.

Nunca pensé involucrarme tanto en la historia: salvar a Padmé, evitar que Anakin cayera al lado oscuro, desenmascarar a Palpatine como Lord Sith, impedir la extinción de la Orden Jedi… Aunque, siendo honesto, entre los Jedi me interesaban más Ahsoka Tano, Barriss Offee y Aayla Secura.

Sí.

Solo mujeres.

Al diablo con Obi-Wan o Yoda, el viejo verde.

Aunque debo admitir que el Conde Dooku siempre fue de mis favoritos.

Fue el único que vio la corrupción del Senado y la decadencia de la Orden.

El problema fue que eligió el camino fácil: se convirtió en una marioneta del lado oscuro en lugar de liderar una verdadera revolución.

Saber la cronología me da ventaja.

Buscaré aliados.

Personas que sufrieron, que fueron traicionadas, que estuvieron al borde del lado oscuro.

Tal vez pueda cambiar algunos destinos.

Pero por ahora no planearé demasiado.

Seguiré entrenando.

Y cuando llegue el momento… estaré listo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo