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Steven Universe: ¿Soy que? Sobrecarga - Capítulo 24

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24: Capitulo 24: Té verde.

24: Capitulo 24: Té verde.

Nota del autor: Realmente me sorprendieron.

Me fijé casi al día siguiente y rompieron la meta, algo que me emocionó muchísimo.

Gracias a eso me esfuerzo aún más y aprovecho cualquier oportunidad para seguir creando esta historia para ustedes.

Sigan así, y como lo prometido es deuda, aquí tienen tres capítulos seguidos.

Gracias por todo su apoyo, intentaré traer más capítulos lo antes posible.

Buenas noches, tardes o días, según donde estén.

Unos pasos se escucharon dentro de la casa.

La persona caminó hacia la cocina y, con gran satisfacción, preparó un té verde, algo que siempre lo relajaba en esos días lluviosos.

Luego de hacerlo, la figura caminó hacia la ventana que daba al mar y observó con serenidad cómo las olas se volvían cada vez más fuertes.

¿Le preocupaba que llegaran hasta esa altura?

Para nada.

Solo estaba allí, existiendo de una manera tan tranquila que nunca antes había sentido.

Este té es perfecto, murmuró mientras tomaba sorbo a sorbo, saboreando cada sensación del líquido caliente.

De repente, el portal detrás de él se activó.

Las tres chicas estaban allí.

La figura, ahora conocida como Steven, se volteó con calma.

Hola, chicas, dijo con tranquilidad.

Hola, Steven, respondieron las tres al unísono.

Amatista caminó hacia la encimera y empezó a comer lo primero que encontró a su alcance.

Perla, en cambio, se dirigió al sofá y se sentó con elegancia.

Garnet…

bueno, Steven notaba algo diferente en ella últimamente.

Y no era para menos; desde su última misión en el mar no habían tenido una conversación real.

Dando otro sorbo a su té, Steven la miró.

Ella también lo observó.

Ninguno dijo palabra, pero ambos sabían que había algo que debía hablarse.

Amatista, Perla, dijo Garnet con su voz tranquila.

Ambas levantaron la mirada de lo que estaban haciendo.

¿Creen que puedan dejarme a solas con Steven?

Necesito hablar con él de cosas que solo puedo discutir con él mismo, añadió cruzándose de brazos.

Las dos chicas se miraron confundidas al principio, pero rápidamente captaron el significado.

Por supuesto, chica, respondió Amatista con una sonrisa, mientras levantaba a Perla como si fuera un saco de papas.

La pobre solo se resignó a la situación.

Que les vaya bien en…

lo que sea que vayan a hacer, dijo la morada antes de cerrar la puerta de la habitación.

Garnet se sentó tranquilamente en el sofá.

Steven, sin decir nada, caminó hacia la cocina y preparó otra taza de té verde.

¿Quieres té, Garnet?

preguntó sin volverse.

Garnet pensó un momento.

Por qué no, respondió con una sonrisa suave.

Steven asintió, y durante un rato reinó un silencio cómodo.

Al menos, Steven lo sentía así.

Garnet, sin embargo, estaba en un conflicto interno.

No sabía qué hacer.

Su visión futura, en ese momento, la conducía a muchos desastres posibles.

Estaba dividida, llena de dudas.

Y justo cuando Steven le daba la espalda, su cuerpo comenzó a brillar tenuemente.

Pero, al notar lo que ocurría, respiró hondo y logró recomponerse.

Steven caminaba con una taza de té en las manos y vertía un poco en un vaso para Garnet.

Decía con una sonrisa que sabía que las gemas no podían beber, pero que ese té era perfecto.

En ese momento, su mente estaba en calma, sin la avalancha de pensamientos que normalmente lo acompañaban.

Solo estaban él, Garnet y el té.

Se sentó a su lado y, con un gesto amable, le ofreció una taza.

Garnet la tomó, observándola con una sonrisa antes de beber un sorbo.

Y debía admitirse que estaba perfecto.

Continuó bebiendo, sorprendida por el hecho de que aquel momento no había aparecido en sus visiones futuras, pero ahora lo agradecía.

Si un simple té podía generarle algo que escapaba de su visión, entonces quizá no la necesitaba por ahora.

Así que, con serenidad, decidió desactivar su visión futura.

Pasaron varios segundos sin que ninguno dijera nada.

El silencio se sentía cómodo, pero pronto Steven habló.

Garnet, dijo con tranquilidad.

Ella lo miró aún tomando pequeños sorbos.

¿Alguna vez has pensado que no perteneces aquí?, preguntó con una sonrisa.

Garnet detuvo su taza y lo observó con más atención.

Sigue, respondió ella, deseando escuchar la historia de su casi hijo.

Bueno…

soy una anomalía, dijo Steven con tono calmado mientras tomaba otro sorbo.

Soy mitad humano y mitad gema, algo que, si mis fuentes no me fallan —las cuales, por cierto, son cien por ciento confiables— me hace único en mi especie.

A veces siento que estoy solo en el universo.

Después de todo, ¿quién más tomaría una decisión tan loca como la de mi madre?

Dejar su forma física solo para traerme al mundo.

Bajó la mirada un momento antes de continuar.

Cuando estoy así, sin hacer nada, me pongo a sobrepensar.

¿Fui un capricho?

¿Fui planeado?

¿O simplemente mi madre quiso tomar un camino diferente al de la destrucción de su gema?

Me hago muchas preguntas.

¿Tuvo razón al tenerme?

¿O solo fue el destino el que quiso que yo existiera, para estar aquí, hablando contigo sobre cosas que me dan vueltas en la cabeza?

Supongo que soy especial, dijo ladeando la cabeza y apoyando una mano en el mentón.

Garnet lo observó en silencio durante varios segundos.

Finalmente, habló con voz tranquila pero firme.

Steven, realmente eres una anomalía.

Tu personalidad y tu mera existencia lo confirman.

Créeme, lo comprobé.

Tu visión futura, ¿no es así?, dijo Steven con una sonrisa mientras servía más té.

En ese momento, León atravesó un portal y se acomodó en su cama.

No me dejes pelos, gritó entre risas.

Mi visión, para qué ocultártela, respondió Garnet con una sonrisa.

Es una visión de posibles futuros.

¿Quieres que te la explique?

Claro, dijo Steven con entusiasmo.

Una cosa es tener especulaciones y otra muy distinta es escuchar la verdadera fuente.

Con una mano sostenía el té y con la otra hizo un gesto amplio, como si resaltara la importancia del tema.

La visión de Garnet trataba sobre diferentes casualidades y probabilidades.

Le preguntó a Steven si alguna vez había visto las matemáticas de ese mundo, a lo que él respondió que sí, prestando más atención.

Garnet sonrió y comenzó a explicar.

Dijo que su visión era como una probabilidad X: tienes una fórmula, una pregunta y un ejercicio.

Imagina que hay veinte estudiantes; uno de ellos decide no hacer el examen y, por tanto, no tiene nota.

Ese sería el primer futuro.

Steven la observaba, atento a cada palabra.

Garnet continuó con calma.

Explicó que otro estudiante podría usar la fórmula correcta y llegar a un resultado similar, mientras que alguien más la aplicaría mal en el proceso.

Otro podría ignorarla por completo y hacer algo que nada tuviera que ver con la respuesta.

Según ella, los futuros eran igual de complejos y prácticos que ese ejemplo.

Si lo piensas bien, Steven —dijo con una leve sonrisa—, un futuro es como todos los posibles resultados matemáticos que pueden llevarte a una respuesta.

Algunos estaban en tus planes, otros no, y muchos son parecidos entre sí.

Todos esos futuros los veo a diario.

Solo debo concentrarme en cuál es el más probable, y gracias a eso…

bueno, soy la líder actual de las gemas.

Steven sonrió con curiosidad.

Encontraba fascinante el concepto.

Le dijo en tono juguetón que, si podía ver futuros, entonces tal vez podía darle los números de la lotería, porque necesitaba cambiar de teléfono.

Garnet negó con la cabeza y, con una sonrisa enigmática, le dijo que tal vez.

Steven soltó una risa mientras se estiraba.

Entonces la miró con más seriedad y preguntó qué le pasaba.

Garnet se tensó.

Steven la observó con detenimiento y dijo que era por la fusión, que estaba molesta porque a él no le gustaba.

Garnet se sorprendió.

¿Cómo lo supiste?, preguntó después de unos segundos.

Era obvio —respondió Steven—.

Tuviste un gran cambio de actitud desde que dije lo que opinaba sobre la fusión.

Garnet intentó justificarse diciendo que había estado mal, pero Steven la interrumpió con una sonrisa tranquila mientras tomaba otro sorbo de té.

Para nada.

Somos humanos…

bueno, seres pensantes, se corrigió.

Tenemos opiniones, y eso está bien.

Tú tienes la tuya sobre la fusión, y supongo que es algo privado.

Por mí no hay problema, me lo dirás cuando estés lista.

Garnet lo miró sorprendida y luego sonrió con suavidad.

Volviendo al tema —continuó Steven—, tú tienes tus opiniones y yo las mías.

Solo necesitamos respetar lo que cada uno piensa, sinceramente.

Terminó lo poco que quedaba de té y se levantó.

Debería preparar té más seguido, pensó.

Bueno, Garnet, sé que no era la charla que querías…

o tal vez sí, no lo sé.

Espero haber ayudado con lo que sea que te preocupaba.

Pero necesito caminar.

La lluvia aquí es horrible, así que haré ejercicio en la arena celestial.

Se despidió agitando la mano y gritó, nos vemos.

Ah, sí, ¡León, ven!

El león, que dormía plácidamente, se levantó y lo siguió con pereza.

Steven le pidió que fuera a buscar a Connie porque quería entrenar con ella.

León asintió y abrió un portal.

Sabes, Garnet, de todas las madres que tengo, eres mi favorita, dijo Steven con una sonrisa antes de desaparecer en la luz del portal.

Garnet permaneció en silencio durante varios segundos.

Había sobrepensado la situación, pero ahora sonreía.

Se levantó y, con una ligera alegría, caminó hacia su habitación antes de cerrar la puerta.

Pero ninguno de los dos sabía del peligro que se avecinaba, una batalla cuyo ganador aún era incierto.

La vista se alejó de la casa, del país, del continente, del planeta, del sistema solar, hasta llegar a un planeta dividido en varias zonas.

Una gema verde caminaba con nerviosismo por una gran sala.

Si hubiera sabido que esto era algo directo de las Diamantes, jamás lo habría aceptado, pensó con preocupación.

Al llegar al frente, se detuvo ante una figura imponente: una gema amarilla de brillo cegador.

A sus órdenes, mi Diamante Amarillo, grandiosa y brillante Diamante Amarillo, dijo la gema verde haciendo una reverencia con sus manos y dedos flotantes.

Al levantar la vista, se reveló la majestuosa figura de quien era conocida como Diamante Amarillo.

¿Quién?, preguntó con voz firme sin mirarla directamente.

Peridot Facet-2F5L Cut-5XG, respondió la gema con respeto.

Peridot, has escogido una buena misión.

Si la completas, tendrás grandes recompensas…

incluso una Perla, dijo la Diamante con una sonrisa apenas perceptible.

Peridot se mostró entusiasmada.

La misión que has aceptado es…

el Cluster.

Fin del capítulo 24.

Capitulos cortos, pero son capitulos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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