Steven Universe: ¿Soy que? Sobrecarga - Capítulo 31
- Inicio
- Steven Universe: ¿Soy que? Sobrecarga
- Capítulo 31 - 31 Capitulo 31 Una mano verde
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
31: Capitulo 31: Una mano verde.
31: Capitulo 31: Una mano verde.
Nota del autor: es ahora o nunca.
Mañana publicaré el capítulo, o bueno, una parte de él que para mí es clave para la trama.
Espero que apoyen bastante a partir de ahora, ya que esto se va a poner bueno.
Dejen sus piedras, esto se pondra bueno.
Steven miró hacia el cielo con una mezcla de preocupación y miedo.
Les había dicho a las chicas hacía aproximadamente cinco horas que sentía que algo se acercaba, que ya venían.
Al principio no le creyeron, hasta que Garnet, con el ceño fruncido y las manos temblando, miró hacia el futuro y confirmó lo que él había dicho.
En ese momento el pánico se apoderó de todos.
Corrió lo más rápido que pudo hacia el ayuntamiento, donde el alcalde Dewey contaba tranquilamente los votos para las próximas elecciones.
Steven llegó casi sin aliento.
Tenemos un problema, señor alcalde, dijo con la voz agitada.
No le agradaba mucho Dewey, pero sabía que era necesario advertirle para evitar que los ciudadanos estuvieran en peligro.
Ah, ¿sí?
¿Cuál es el problema?, preguntó el alcalde levantando una ceja con escepticismo.
Steven le explicó apresuradamente cómo una nave alienígena estaba por llegar a la Tierra en cuestión de horas y cómo Ciudad Playa podía ser el punto de aterrizaje.
El alcalde se quedó en silencio unos segundos, luego su rostro cambió a una expresión seria.
Entiendo, Universe.
Si noto algo raro lo anunciaré de inmediato.
También advertiré a todos en Ciudad Playa para que estén preparados.
Gracias, Universe, y por favor, ten cuidado, dijo mirándolo con preocupación genuina.
Lo tendré, respondió Steven con una sonrisa breve antes de salir corriendo hacia la casa.
El cielo comenzaba a tornarse de un verde enfermizo y espeso.
Maldición, murmuró, viendo cómo algo enorme se acercaba desde las alturas.
Corrió hacia el taller de su padre.
Padre, gritó con desesperación.
¿Qué pasa, Stevo?, preguntó Greg, notando el cambio en el ambiente.
Ya vienen, dijo Steven con voz tensa.
Necesito que te vayas, ahora.
Le entregó su teléfono.
Si alguien llama, di que estoy en una misión, pero tenlo contigo, insistió.
Greg tomó el teléfono con preocupación.
¿Estarás bien, hijo?
Totalmente, respondió Steven con una sonrisa que intentaba transmitir confianza, aunque su cuerpo entero temblaba.
Bien, dijo Greg tras unos segundos de silencio, cuidate, hijo…
y por favor, vuelve.
Su voz se quebró mientras arrancaba la camioneta.
Steven observó cómo su padre se alejaba por el camino, el vehículo perdiéndose entre las luces del atardecer.
Faltan dos horas, pensó en silencio, con el corazón apretado.
Corrió hacia la playa.
Las gemas estaban allí, nerviosas, rodeadas por los cañones de Rose.
Amatista estaba desesperada.
¿Cómo los activamos?, gritó.
Activense…
este, Rose activado…
cañón activar…, balbuceaba una y otra vez sin resultado.
Yo sé, gritó Steven corriendo hacia los cañones.
¿Están apuntados ya?
Sí, respondió Garnet sin apartar la vista del cielo.
La nave estaba cada vez más cerca.
Perfecto, dijo Steven, respirando profundo antes de añadir con una sonrisa tensa, si las chuletas de cerdo fueran perfectas, no tendríamos los perros calientes.
Los tres cañones comenzaron a brillar al mismo tiempo.
Con un rugido ensordecedor, las luces rosadas volaron hacia el cielo, fusionándose y tomando la forma de Rose.
Las tres figuras luminosas se unieron y golpearon directamente la nave.
No le hizo nada, murmuró Garnet, con la mandíbula tensa.
Maldición, exclamó Perla, una palabra tan rara en ella que nadie se atrevió a mencionarlo.
Amatista, gritó Garnet, fusiónate con Perla, ¡ahora!
En camino, respondieron ambas, concentradas.
Se movieron con rapidez, girando en perfecta sincronía hasta que de la luz surgió Opalo.
Con su arco gigante, apuntó al cielo y cargó una flecha de pura energía durante un minuto entero antes de soltarla.
La flecha surcó el aire y se dirigió con furia hacia la enorme mano verde que descendía sobre la ciudad.
La mano, que antes permanecía inmóvil, se movió.
Levantó su palma con elegancia, y con un simple gesto detuvo el proyectil.
Maldición, murmuró Opalo.
Steven se colocó detrás de ellas.
Inspiró hondo, tratando de controlar el miedo que lo oprimía.
Sentía cómo su corazón se aceleraba, pero no podía fallar.
Perla y Amatista, agotadas, se separaron de la fusión.
No podían mantenerla por más tiempo en medio de aquella presión.
El aire estaba cargado, el cielo completamente verde, y la sombra de la mano se cernía sobre toda Ciudad Playa.
La mano llegaría al frente de ellos y con una vuelta se pondría en una posición como para que alguien bajara, y eso fue lo que pasó.
Una burbuja como las anteriores, las cuales contenían los robots con un líquido dentro de ella, apareció; pero viéndola bien, esta se miraba notablemente diferente.
La esfera ascendería y con un pof se desvanecería, dejando salir dos figuras visibles.
Estas son, dijo Peridot, la cual era visible desde la altura.
Estas son las gemas, aunque miraría a Steven.
Ese es nuevo, ¿será una mascota de este planeta?
Las chicas se tensarían por la manera en que llamaron a su hijo no declarado.
Váyanse de este planeta, rugiría Garnet, pero notaría la otra figura a la par de Peridot y se tensaría.
La recordaba muy bien de la guerra.
Estas gemas podridas, diría la ahora conocida como Jasper.
Son estas las traidoras, dijo mientras jalaba a otra gema que estaba detrás de ella.
La que jaló era Lápiz, la cual estaba con la cara hacia abajo.
Miraría a todas y notaría a Steven, tensándose.
Ella sí, pero el de atrás solo es un humano.
Un estúpido humano, diría Jasper.
Solo tírales un rayo y ya, no merecen mi tiempo.
Peridot, con fastidio, respondería que como sea, dejando claro que preferiría estar en otro lado.
Con un gesto de la mano haría un movimiento y la nave detrás se levantaría, señalando con un dedo.
Fuego, dijo secamente Peridot.
No en mi presencia, se escucharía una voz detrás de las gemas.
Steven.
El mencionado saltaría y con un gesto de su mano invocaría su escudo antes de caer.
Un sonido retumbaría por toda la playa.
¿Eh?, Jasper se giró totalmente confundida por el sonido, y lo que notó la dejó helada.
Tú…
tú…
¡tú!
El escudo de Steven se daría a conocer, algo que claramente se miraba en su símbolo, lo cual hizo que Jasper estallara de furia.
Rose Cuarzo, ¿te atreves a estar frente a mí y engañarme en esa forma tan patética?
Steven daría tres pasos hacia atrás, no por miedo…
bueno, un poco, sino por estrategia.
Jasper gruñiría con odio.
Rose Cuarzo, la gran líder de las gemas rebeldes, la traidora, la que rompió…
Apretaría los puños.
A mi diamante.
Todo el lugar se quedó en silencio.
Incluso Peridot, que iba a discutir, simplemente se quedó callada.
Ella sabía cuándo hablar.
Garnet tenía los dientes apretados y con un arranque de ira avanzó.
Vete de nuestro planeta, gritó con fuerza mientras se lanzaba contra Jasper.
Jasper solo mostró una sonrisa cargada de furia contenida.
Oh, vamos, una fusión patética.
Ambas corrieron una contra otra y con un impulso…
Pum.
Un sonido retumbó por toda la playa mientras Jasper y Garnet comenzaban a pelear entre sí.
Amatista, rugía Perla con su lanza en mano mientras corría hacia Peridot.
Tengo que ganar por Steven, por Rose…
no, por Steven, se repetía Perla en su mente para no caer en la locura.
Tengo que enmendar mi error, tengo que ganar, pensaba Amatista mientras ambas arremetían contra Peridot.
Steven volteaba a ver a Jasper y rápidamente corría hacia ella.
Rose, dijo Jasper con una voz cargada de años de dolor y furia, te mandaré con la maldita Diamante.
Y corrió hacia Steven con toda su furia.
-Mierda-, dijo Steven en su mente mientras invocaba su escudo normal y esquivaba a Jasper, la cual no se miraba muy alegre.
Garnet le gritó que se fuera de allí, que no podía pelear contra ella, que era demasiado fuerte.
Lo dijo totalmente alterada, aunque sin apartar la vista de Jasper.
Tranquila, Garnet, murmuró Steven mientras pasaba saliva por una pequeña herida y esta sanaba.
Hoy se pone a prueba todo lo que aprendí de ustedes, y por mí, si cae una, caemos todos.
Jasper se levantaría tranquilamente del suelo mientras se tronaba el cuello con calma.
¿Sabes, Rose?, nunca pensé que te debilitarías tanto.
Esa forma, ¿qué es?
¿Una burla hacia las Diamantes?
Oh, simplemente te burlas de mí.
Se tronaría las manos, aunque no se sabe de dónde, si se supone que no tiene articulaciones.
Steven tragaría saliva.
Este…
¿me creerías si te dijera que yo no soy Rose?
Jasper lo miraría con más intensidad.
No aguantes nada, dijo Steven, preparándose.
Rápidamente puso su escudo frente a él para protegerse de un golpe de Jasper.
¡Steven!, gritó Garnet saliendo corriendo hacia Jasper, que estaba de espaldas y no notó cómo ella tenía un arma en la mano.
¡No te acerques, Garnet!, gritó Steven, pero ya era tarde.
Jasper dio de lleno en el estómago a una velocidad brutal y, con un gesto de la mano, atravesó con su arma el abdomen de Garnet.
Garnet cayó de frente, mirando por última vez a Steven, y con un sonido de gema al ser pufeada, dos gemas cayeron al suelo, haciendo un sonido seco que hizo que las demás comprendieran lo que acababa de pasar.
¡Garnet!, gritó Perla con horror.
¡No!, exclamó Amatista, casi llorando por su compañera.
Jasper miró hacia Steven con una sonrisa despiadada y, con un tono helado, dijo que si de verdad Rose creía que mandar a su mascota bastaría para vencerla, era patético.
Ahora disfrutaré al entregarte a las Diamantes.
Corrió hacia Steven, que aún estaba en shock.
Esto no debía pasar, se murmuraba con terror, pero logró reaccionar a tiempo para esquivar un ataque.
¿Quieres pelea?, ¡la tendrás, carajo!, gritó Steven mientras corría hacia Jasper, que sonreía con ansias de batalla.
A un lado, se decía a sí mismo mientras esquivaba un puño de Jasper.
Abajo, murmuró con pánico al notar cómo los movimientos de ella se volvían cada vez más rápidos.
No puedo seguir de esta manera, pensaba Steven.
No puedo poner una burbuja, ella tiene inteligencia, y no podré curarme.
No como con Sugilite.
Tendré que ver qué puedo hacer.
No puedo fusionarme, las chicas están bajo una presión gigante, no creo que la fusión sea estable.
Mierda, ¿qué puedo hacer?
Jasper notó cómo Steven se distrajo unos milisegundos, suficientes para aprovecharlo.
Con un gesto de su puño, lo golpeó de lleno en el estómago, haciéndolo escupir sangre por el impacto.
Nunca había sentido un golpe tan fuerte, ni siquiera el de Sugilite.
¿Acaso este es el poder de la gema perfecta?, alcanzó a decir Steven mientras su vista se nublaba, cayendo inconsciente con un leve movimiento de cabeza.
Jasper miró su mano confundida, notando cómo un líquido rojo la manchaba, aunque no le dio importancia.
Patético, murmuró mientras agarraba a Steven por la camisa, notando que no se pufeaba como una gema.
Caminó lentamente hacia Peridot, que tenía problemas con las gemas.
Con un gesto rápido, Jasper noqueó a Perla y Amatista.
(¿Por qué las noqueó rápido?
Porque estaban enfocadas en Peridot.
¿Guionazo?
Puede ser, pero una batalla que llevara a lo mismo no tenía sentido para mí).
Jasper lanzó a Steven hacia Lápiz Lázuli, que lo agarró con pánico al notar que estaba totalmente ensangrentado.
Llévatelo, dijo Jasper con frialdad.
Si no lo cargas, te cortaré la mano.
Y se fue hacia la cabina.
Steven…, murmuró Lápiz con pena, una lágrima cayendo de sus ojos.
Peridot tenía a las demás, incluyendo las dos gemas pufeadas.
¿Qué esperas?, soltó con sarcasmo.
¿Una charla motivadora?
Si no vienes con nosotros, el planeta madre te caerá encima.
Llévatelos o las destrozo aquí mismo.
Lápiz guardó silencio y llevó consigo a las que podía.
No lo hago por ustedes…, lo hago por él, pensó mientras miraba con frustración el estado de su amigo, aquel que la había ayudado cuando más lo necesitaba.
Sin él, todavía estaría atrapada en el espejo.
¿Y cómo le pago?, con traición, se dijo con lágrimas traicioneras.
Peridot, mientras tanto, seguía en su pantalla, ajena al conflicto interno que tenía justo frente a sus ojos.
Y así, las Gemas de Cristal fueron capturadas junto a Steven.
¿Qué pasará en el siguiente capítulo?
Ni yo mismo lo sé, mi gente.
Si quieren dejar sugerencias, sería perfecto, y veré cómo las agrego, así como en capítulos anteriores, en los cuales me basé en las ideas de la gente de Wattpad y Webnovel 😉 Fin del capítulo 31.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com