Steven Universe: ¿Soy que? Sobrecarga - Capítulo 33
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33: Capitulo 33: Un lugar olvidado.
33: Capitulo 33: Un lugar olvidado.
-¿Dónde estoy?, eso era lo que me preguntaba mientras miraba hacia todos lados.
Era algo extraño para mí; no sentía absolutamente nada.
Todo el cansancio mental y físico simplemente había desaparecido, como si nunca hubiera existido.
-Suspiro- Da igual, dije mientras observaba en cualquier dirección, aunque resultaba imposible orientarse porque no había un arriba o un abajo, solo un vacío silencioso que parecía tragarse el tiempo.
Según Steven estaría caminando, o en realidad no?, era difícil saberlo.
Mis pasos no dejaban sonido, ni sombra, ni un indicio de que realmente avanzaba, pero aun así continuaba porque no tenía absolutamente nada que perder.
Luego de varios minutos caminando, minutos que en mi mente parecieron horas, Steven miraría una luz distante.
Algo de vida, se dijo a sí mismo mientras comenzó a correr hacia esa luz que brillaba como la única cosa real en ese vacío.
Con un impulso final, antes de alcanzarla, entraría de lleno en ella.
Una luz envolvería a Steven.
Oh vamos, ahora es blanco?, dijo a nadie en particular mientras sentía cómo todo se distorsionaba a su alrededor.
Una voz se escucharía.
-perla, deberiamos de seguir con lo de Rose cuarzo?, no crees?.
Steven se quedó completamente quieto, paralizado por la sorpresa.
Esa voz la reconocería en cualquier parte.
-claro que si mi diamante, respondió otra voz aún más familiar, una que despertó en él algo entre nostalgia y miedo.
esto es nuevo, se dijo Steven a sí mismo mientras el ambiente cambiaba del blanco absoluto a algo completamente distinto.
El lugar parecía un museo, pero uno lleno de tecnología brillante, formas geométricas pulidas y una perfección imposible de describir.
Steven miraría ahora por todo el lugar y observaría cómo incluso había ventanas gigantescas que mostraban vistas colosales e imposibles.
steve: la tierra, murmuró mientras contemplaba el planeta con incredulidad.
Su mirada bajó hacia una especie de torre pequeña, claramente diseñada para sostener un asiento importante.
Steven caminaría lentamente hacia la torre, sintiendo cómo cada paso resonaba más en sus emociones que en el suelo inexistente.
Al llegar, notaría la presencia de una gema.
mi diamante, dijo Perla, la cual estaba al lado de un asiento.
Su vestido era totalmente diferente; se veía incluso aún más fina y elegante de lo que Steven recordaba, con una presencia que imponía sin necesidad de moverse.
Ese cambio dejó a Steven con la boca abierta, sorprendido por lo distinta que era a su versión actual.
-la serie no le da lo que debería de belleza, dijo Steven mientras la observaba con cierta admiración y caminaba a su lado como si realmente estuviera allí.
Por obvias razones Perla no lo notaría, mantenía su mirada firme hacia su diamante, concentrada en cada movimiento como si cada gesto fuera una orden silenciosa.
Pero Steven no estaba interesado en Perla esta vez; levantaría la vista, sintiendo un ligero temblor en el pecho al reconocer una figura gigantesca frente a él.
diamante rosa, dijo Steven mientras hacía un saludo que, al menos para él, parecía adecuado aunque no tenía idea si lo estaba haciendo bien.
Pasaron varios minutos en los cuales Diamante Rosa estaba sentada con una enorme tableta entre sus manos, concentrada en tareas que Steven no podía descifrar.
No le importaban demasiado, pero aun así las observaba, tratando de encontrar algo interesante en aquellas líneas brillantes.
Sin embargo, la expresión cansada de Diamante Rosa decía lo suficiente: aquello no era divertido para nadie.
diamante rosa: perla, ¿deberíamos de seguir o simplemente me rindo?, he estado tratando que las diamante dejen este planeta pero simplemente me ignoran, parece que no soy una diamante, como si no importara mi rango.
perla: mi diamante, dijo mientras hacía la pose formal de diamante y trataba de buscar una manera de ayudarla, aunque su propio nerviosismo casi se le escapaba por la mirada.
Steven solo observaría por unos segundos antes de dejarse llevar por un impulso extraño.
Sin pensarlo demasiado, saltó hacia la cabeza de Diamante Rosa, guiado por esa sensación que le decía que debía tocarla, escucharla, entenderla.
Al rozar su superficie luminosa, un eco mental le golpeó de inmediato.
pensamientos de diamante rosa: ¿debería de seguir con el plan de Bismuto?
sí… Bismuto tenía algo de razón.
Haré como que me romperé y así, aunque no le hagan caso a Diamante Rosa, tendrán que hacerle caso a Rose Cuarzo.
Con un movimiento repentino, y sin advertencia alguna, Diamante Rosa cambió de forma.
Su cuerpo brilló intensamente y Steven cayó de cara al suelo, sin poder evitarlo, mientras la figura enorme se encogía y moldeaba en una transformación suave pero poderosa.
Diamante Rosa ahora era Rose Cuarzo.
-perla sígueme, es hora de hacer que me escuchen mis hermanas, dijo mientras avanzaba con un paso firme hacia el portal más cercano, su presencia más cálida pero igual de decidida.
Perla: …, ella permanecería en silencio un momento, respirando hondo como si necesitara reunir valor.
Luego suspiraría y caminaría detrás de su diamante, sosteniendo las manos juntas con un respeto casi ritual.
Steven miraría cómo el asiento quedaba totalmente vacío y, por curiosidad, intentaría tocarlo.
Su mano atravesaría el objeto sin ofrecer resistencia.
me lo imaginé, dijo Steven con un suspiro resignado.
Y sin nada que perder, caminaría detrás de Rose Cuarzo, sintiendo que cada paso lo llevaba más profundo en un recuerdo que no era suyo, pero que ahora lo envolvía por completo.
cambio de perspectiva Las chicas, al llegar, notarían de inmediato el lugar en el que estaban.
El ambiente parecía contener un silencio familiar, como si el aire recordara todo lo que había sucedido allí.
aqui estaban las lagrimas de rose, no?, dijo Amatista mientras miraba hacia todos lados, notando cómo aún había algunas enredaderas trepando por las paredes, aunque no tantas como la última vez que habían visitado este sitio.
Era como si el lugar hubiera cambiado con el tiempo, conservando su esencia pero respirando un tono más apagado.
–te preguntaras por qué fueron hacia allí antes y no lo dije en la serie?, bueno es facil, ellas desde el primer episodio donde steven fue a una mision tuvieron en cuenta que si steven se lastimaba necesitarian este lugar y bueno tuvieron razon, en algo, aunque esto de igual manera sirve.
Garnet bajaría rápidamente de León junto a las demás.
Con suavidad pero con urgencia, cargaría a Steven entre sus brazos, como si fuera una pieza demasiado importante para sostenerse con cualquier descuido, y lo llevaría hacia un punto específico del santuario de las lágrimas.
Perla caminaría detrás de Garnet con una preocupación evidente en su mirada.
Sus manos temblaban ligeramente, como si quisiera hacer algo más, algo inmediato, pero aún no supiera cómo.
Solo Amatista y Lapiz se quedarían atrás, y León también, aunque este último no tardaría en abrir un portal brillante y desaparecer hacia algún lugar desconocido sin una explicación aparente.
Amatista miraría a Lapiz, quien mantenía la mirada baja, casi escondiéndola, como si la culpa fuera un peso que no supiera dónde colocar.
vamos chica, dijo Amatista luego de unos segundos.
Le daría una palmada en el hombro, una acción simple que aun así haría que Lapiz se tensara primero y luego se relajara lentamente.
deberiamos ayudar a steven, no quieres que este te mire asi, no?.
Como si esa frase encendiera un interruptor en su interior, Lapiz levantaría la mirada de inmediato, con una determinación inesperada.
Amatista apenas alcanzaría a sorprenderse antes de sentirse elevada sin esfuerzo por los brazos de Lapiz, como si fuera tan ligera como una almohada.
Lapiz avanzaría con paso firme, llevándose a Amatista directamente hacia donde habían ido las otras chicas.
steven no puede verme asi, dijo con un tono que mezclaba ansiedad y urgencia, mientras Amatista solo suspiraba, resignada.
“esta loca, no tienes amigas normales steven?”, pensó Amatista en su mente, pero aun así se dejó llevar.
Después de todo, conociendo a Lapiz, oponerse habría sido inútil.
Y además, una caminata menos siempre era un beneficio.
Cambio de perspectiva Steven estaría en un cambio de perspectiva tremendo.
Habían atravesado demasiados lugares, demasiados recuerdos, tantos que empezaban a mezclarse entre sí, dándole una comprensión distinta de su madre, una que no se parecía del todo ni a la serie ni a la realidad que él conocía.
¿quien diria que a mi madre le gustaba el color canela en lugar del rosa?, sinceramente sí me sorprendí, se dijo a sí mismo Steven mientras observaba la escena frente a él, aquella donde Perla apuñalaba a Diamante Rosa.
Esta era la última etapa de la historia de Diamante Rosa, el momento en el que era “destrozada por Rose Cuarzo”.
Steven solo miraría cómo el entorno se difuminaba y se convertía en un blanco absoluto.
supongo que como su forma fisica se fue ahora no hay recuerdos, murmuró para sí mientras caminaba sin rumbo en aquel espacio vacío.
Fue entonces cuando distinguió una figura familiar en la distancia, una silueta inmóvil en medio de la luz.
Sin pensarlo, se dirigió hacia ella.
Steven se posicionó al lado de la figura, que continuaba mirando hacia la profundidad luminosa como si algo importante estuviera esperándola allí.
sabes, deje un miniholograma para ti, dijo Rose Cuarzo, la figura que permanecía de pie, serena, bañada en esa luz que no parecía provenir de ningún lugar.
Steven solo asintió con la cabeza.
No era sorpresa.
Era más bien un reconocimiento silencioso de algo que siempre supo que tendría que enfrentar.
no pareces sorprendido hijo mio, dijo el holograma de Rose Cuarzo.
no, no lo estoy, era algo obvio sabes?, dijo Steven con una leve risita, aunque la voz se le quebraba un poco.
pero de igual manera no creo que me tengas aqui por el gose de hablar contigo pudiendo regresar en el tiempo.
El holograma de Rose Cuarzo guardó silencio por un momento.
Luego, con un gesto suave, extendió su mano hacia él.
Steven levantó una ceja con dudas.
Miró a su semi madre, tratando de descifrar sus intenciones.
Ella solo le sonreía, con una dulzura que dolía un poco.
pense que necesitarias una charla o algo, pero parece que no me necesitas.
Steven la miró a los ojos y notó algo que lo descolocó: estaba cansada.
No físicamente, sino emocionalmente.
Cansada como alguien que por fin se atreve a admitir todo lo que calló.
rose seguiria, sabes steven no pense que lidiarias con mis problemas, asi que dejame ayudarte, se que en si ya no existo pero almenos se que mis sentimientos holograficos son reales por ti, eres y seras mi hijo y siempre te cuidare aunque ya no este contigo, Rose soltaria una lagrima pero aun asi continuaria, si me das tu mano ahora se podran desbloquear tus poderes diamante, se que lo que viene ahora no sera igual de facil, y se que explicarle a las chicas sobre tus poderes sera aun mas dificil, no quiero que ocultes lo que yo hice, no quiero que dañes a las personas que te aman, asi como yo dañe a las mias.
hijo mio, no sigas mis pasos, se que no los estas siguiendo pero siento que podrias hacerlo, solo, suspiro profundamente, solo sigue siendo tu mismo, dijo mientras ponia una mano en su hombro, te quiero hijo mio.
En ese instante, un brillo intenso envolvió ambas figuras, un resplandor cálido que parecía más una fusión emocional que física.
La luz los consumió lentamente hasta que solo quedó Steven, arrodillado en el blanco infinito, con lágrimas cayendo sin control.
que pasa?, se dijo mientras intentaba secarse los ojos sin éxito.
se que la extraño pero, si, si la extraño, admitió en voz baja, dejando que sus emociones finalmente lo alcanzaran.
siempre pense que no tendria los sentimientos del steven original pero tal parece que esto ya viene por la gema.
Suspiró mientras las lágrimas golpeaban el suelo blanco, desapareciendo al tocarlo.
deberia de ver que mas encuentro, supongo que si sigo aqui es porque mi cuerpo no esta curado, o mi mente, asi que mejor camino, dijo mientras, con los ojos aún húmedos pero con un poco más de calma, empezaba a avanzar hacia cualquier punto del vacío, esperando encontrar la salida… o el siguiente recuerdo.
cambio de perspectiva Lapiz estaría justo a la par de Steven, quien permanecía sumergido en el agua, flotando con una tranquilidad engañosa.
Lapiz mantenía el control del agua con precisión, dejando únicamente su cabeza fuera para que no se ahogara.
Lo observaba con una culpa tan intensa que parecía oprimirle el pecho, pero aun así se repetía a sí misma una y otra vez: “dare todo para que lo que tu diste sea devuelto” Amatista observaba desde la distancia.
Miraba a Lapiz con una mezcla de incomodidad y desconcierto, pensando que la expresión perdida de la gema azul parecía incluso más esquizofrénica que la que Steven había tenido en sus peores días.
Con una gota de sudor recorriéndole la sien, Amatista volteó hacia Garnet.
Ella simplemente hizo un gesto de asentimiento, firme y seguro, lo suficiente para calmar a Amatista aunque fuera un poco.
Mientras tanto Perla caminaba en círculos, nerviosa, con las manos entrelazadas y el corazón acelerado.
Greg estaba tirado en el suelo, obviamente desmayado, respirando apenas.
El ambiente era tenso, silencioso… hasta que un sonido rompió todo.
Un teléfono empezó a sonar.
Las chicas miraron inmediatamente hacia Greg, quien tenía el celular vibrando dentro de su bolsillo.
Perla corrió con rapidez, tomó el teléfono y miró quién llamaba.
ah, es connie, dijo con una simplicidad totalmente incompatible con el momento, y contestó de inmediato.
¿¡Es connie!?
gritó Amatista con pánico, intentando arrebatarle el teléfono a Perla, pero ya era demasiado tarde.
hola?, señor greg?, es alli?, se escuchó la voz de Connie desde el auricular.
Perla carraspeó un poco para limpiar los llantos que arrastraba desde hacía rato y respondió.
Perla: hola connie, este, greg ahora mismo esta indispuesto, dijo mientras volteaba a ver a Greg, quien parecía aún más derrotado que Steven, casi decorativo en su posición.
bueno un poco indispuesto seria poco, comentó Garnet mientras acomodaba a Greg con más cuidado, dejándolo en una postura tan cómoda que su expresión cambió a una de alivio instantáneo.
connie: ¿esta garnet alli?, preguntó con duda.
Perla: eh, si?, respondió Perla confusa.
connie: pasamela, dijo con una firmeza que hizo a Perla enderezarse como si estuviera frente a una diamante.
Perla extendió el teléfono a Garnet, quien lo recibió con una tranquilidad absoluta.
Garnet: ¿si?, dijo ajustándose las gafas con calma, ah si steven, agregó en el mismo tono relajado.
Amatista se tensó al instante.
Perla también.
Ambas sabían que Garnet explicando cosas nunca significaba buenas noticias.
Garnet: claro, esta en una torre siendo curado luego de enfrentarse al planeta madre.
Amatista y Perla casi se desmayan en seco.
Garnet: claro, casi muere, dijo mientras se ajustaba las gafas de una manera tan épica que hubiera quedado bien en un tráiler dramático.
claro, te dire si vive, claro, cuelga epicamente.
Cuando Garnet levantó la vista, vio a Perla y Amatista completamente pálidas.
Garnet: lo di todo chicas, dijo con una emoción orgullosa.
Perla y Amatista cayeron de cabeza ante lo que acababan de presenciar, pero algo aún más impactante las sacó del momento.
lapiz: este gemas, es normal que los humanos lloren?, preguntó mientras observaba cómo Steven comenzaba a llorar a mares, incluso dormido.
Amatista: ¡No!, eso no es normal, gritó con pánico corriendo hacia Steven.
Perla: ¡Mi bebe!, eso no es normal lapiz, sacalo, o dejalo, no se, AYYYYY, dijo mientras abría su gema y sacaba cosas al azar buscando algo que pudiera servir, lanzando objetos inútiles por todos lados.
Garnet caminó hacia Steven con la calma de siempre, mientras Amatista le tomaba la temperatura, intentando mantener el control del caos.
Garnet se quitó sus lentes y miró directamente a Steven con sus tres ojos, y por primera vez en mucho tiempo, su expresión se volvió realmente preocupada.
no se que passa, murmuró para sí.
Lapiz sintió un escalofrío.
Su mente iba a mil por hora.
le habre usado mucho control de agua?, sera que mi agua llego dentro de su forma organica?, ¿y si le hice daño sin querer?, pensamientos similares se atropellaban dentro de ella.
Era casi irónico lo nerviosa que estaba la gema… viva la rebundancia.
nota del autor: hola, he vuelto.
Solo quería saber si les está gustando esta forma de escritura, por eso este capítulo quedó un poco corto, ya que quería medir su opinión y ver si este estilo les resulta cómodo y entretenido.
Para mí es un placer seguir escribiendo para ustedes y agradezco profundamente todo el apoyo que me han dado a lo largo de estos dos meses en los que hemos construido esta historia juntos.
Si siguen apoyando con el mismo cariño, continuaré trayendo más capítulos para ustedes, y lo haré con aún más ganas, guiño guiño.
Fin capitulo 33.
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