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Steven Universe: ¿Soy que? Sobrecarga - Capítulo 37

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37: Capitulo 37: Arena Celestial 37: Capitulo 37: Arena Celestial Nota del autor: Hola, muchas gracias de verdad por todo el apoyo.

Solo quiero saber si les sigue gustando cuando escribo en tercera persona; últimamente he estado probando varios estilos y me interesa saber cuál disfrutan más.

Además, gracias por los 100k de visualizaciones y por ese nuevo récord de más de 96 gemas.

Ojalá pronto lleguemos a las 100, sería increíble.

Realmente son ustedes quienes hacen que todo esto valga la pena.

Dejen sus comentarios, así sabré a quiénes todavía les encanta seguir esta historia.

Gracias por el apoyo constante y por quedarte aquí capítulo tras capítulo.

Los quiero <3.

Continuemos.

Habían pasado algunos días en los que Steven logró comunicarse con sus amigos, y en especial con su padre y Connie.

Sin embargo, ahora mismo eso quedaba atrás, porque solo iría con las gemas hacia la Arena Celestial.

Lápiz no quiso acompañarlo, asegurando que ese lugar y ese entrenamiento eran para ellas, no para ella.

Steven negó con la cabeza mientras el brillo del portal se desvanecía, revelando el enorme espacio celestial en el que habían vivido experiencias tanto buenas como malas, aunque —si se veía con cariño— habían sido más buenas que malas.

—Vamos, viejo —dijo Amatista mientras lo jalaba con emoción y sin esperar respuesta.

Perla caminaba detrás, negando con la cabeza con una mezcla entre nervios y entusiasmo.

Garnet mantenía su típica sonrisa tranquila mientras avanzaba junto a ellos.

Los cuatro se posicionaron dentro de la arena, ahora preparada específicamente para entrenamiento.

El silencio se extendió unos segundos hasta que Steven decidió romperlo.

—¿Y qué haremos?

—preguntó finalmente, al ver que nadie explicaba nada.

Perla mostró un gesto nervioso y Steven levantó una ceja, confundido.

Amatista solo sonrió como si supiera algo divertido, y Garnet amplió su sonrisa de forma notable.

Steven los observó a todas en silencio y suspiró.

—Es la fusión, ¿verdad?

—comentó resignado.

—Totalmente —respondió Garnet mientras se ajustaba los lentes—.

Necesitas aprender nuevas maneras de usar tus habilidades y tu fuerza.

Sabemos que puede ser incómodo, pero necesitas más experiencia aparte de Connie y Perla.

No queremos forzarte, pero es necesario.

Steven asintió, comprendiendo la importancia, y comenzó a estirar sus brazos y piernas para entrar en ritmo.

Perla miraba emocionada, como si esperara este momento desde hacía años.

Garnet aprobó con un leve movimiento de cabeza y Amatista solo observó, encogiéndose de hombros como diciendo que le daba igual el sistema, mientras fuera divertido.

Perla se acercó rápidamente a Steven, quien la observó de reojo mientras terminaba de calentar.

—¿Están listos?

—preguntó Garnet, sacando inesperadamente un reloj de quién sabía dónde.

—Siempre —respondió Steven con una sonrisa mientras comenzaba un baile suave para coordinarse.

Perla, por su parte, empezó a moverse con total elegancia, cada paso fluido y preciso, como si hubiese estado esperando este momento por muchísimo tiempo.

Los dos quedaron frente a frente, y Steven colocó sus manos en las caderas de Perla para impulsarla hacia arriba.

Ella se dejó llevar y en el aire adoptó una postura parecida a un clavado, cayendo hacia él con una sonrisa animada.

Aunque a Steven aún le costara acostumbrarse, en estos tiempos siempre intentaba sacarle una sonrisa a la vida.

Ambos chocaron suavemente y una intensa luz brilló, envolviéndolos mientras sus gemas giraban.

Una luz cegadora iluminó toda la arena, obligando a Amatista y Garnet a cubrirse los ojos para no quedar viendo puntitos luminosos por horas.

Después de varios segundos, en los que solo se escucharon pasos suaves acercándose, ambas gemas abrieron los ojos lentamente para observar la nueva figura fusionada frente a ellas.

Nota del autor: Este es un ejemplo, no me convence del todo el diseño actual de Cuarzo Arcoíris.

Si en algún momento ven que rediseño algunas fusiones, no se sorprendan, es más que nada por estética…

y claro, por el cambio en la personalidad de Steven, lo cual influye directamente en cómo se ven las fusiones.

Y si alguien pregunta por qué o cómo, recuerden: un mago lo hizo.

La fusión apareció envuelta en un destello suave, observándose la chaqueta que llevaba puesta, la cual se había ampliado y adaptado sin que nadie entendiera cómo.

La ropa de Steven y la de Perla se habían mezclado de una forma más armónica que antes, con un diseño elegante y limpio, algo que Steven definitivamente querría estudiar después con calma.

—Hola, soy yo —dijo ahora la nueva Cuarzo Arcoíris mientras sonreía de oreja a oreja—.

¿Cómo están las gemas que más quiero?

Garnet y Amatista la observaron con una expresión totalmente seria, como si no supieran si responder, aplaudir, suspirar o simplemente fingir que no escucharon nada.

—Bien, bien, entendido —respondió Cuarzo Arcoíris despidiéndose con la mano como si nada hubiera pasado.

La fusión comenzó a observarse con más detenimiento, notando pequeños detalles físicos que antes no había percibido.

Con un movimiento suave sacó de la gema de Perla un espejo para examinarse mejor.

—Solo tengo dos ojos en lugar de los cuatro que tenía cuando me fusionaba con Rose —comentó mientras movía su cabeza ligeramente para observar su reflejo—.

Interesante…

definitivamente esto es muy diferente.

A pesar de que parecía satisfecha, todavía analizaba cada detalle, como si cada centímetro de su cuerpo fuese una pista sobre lo que ella misma representaba.

Garnet miró hacia Amatista con calma y señaló: —Entrenemos mientras ellos investigan nuevas formas de funcionar.

—Por mí está bien —respondió Amatista, encogiéndose de hombros con una sonrisa relajada.

Ambas se posicionaron listas para combatir.

Amatista fue la primera en moverse, corriendo en círculos alrededor de Garnet para intentar confundirla.

Garnet mantenía su mirada fija en ella, concentrada.

Esta vez no utilizaría su visión futura, sabía que había dependido demasiado de ella y que en enfrentamientos prolongados podía convertirse en un punto débil.

Sin anunciarlo, Garnet dio un salto y corrió directamente hacia Amatista.

Amatista lo notó justo a tiempo y se agachó para evitar el ataque, pero no vio que Garnet ya había invocado sus guantes, con los cuales lanzó un golpe directo hacia el abdomen inferior de Amatista, enviándola volando hacia una columna.

Antes de impactar, Amatista reaccionó y lanzó su látigo, enredándolo en la columna para usarlo como soporte.

Con un impulso rápido, se impulsó hacia abajo, cayendo con firmeza pero sin perder ritmo.

Antes de tocar el suelo, comenzó a correr nuevamente mientras giraba sobre su propio eje, multiplicando su velocidad con cada segundo, como un tornado corporal listo para golpear.

Para detenerla, Garnet golpeó el suelo.

No lo rompió por completo para no dañar la arena, pero sí lo suficiente para que Amatista perdiera el equilibrio y redujera su velocidad.

Garnet esquivó el ataque inicial de Amatista sin mayor problema, pero no se dio cuenta de que el látigo había quedado sujeto a una roca flotante, la cual Amatista impulsó directamente hacia ella.

Garnet apenas tuvo tiempo de cubrir los puntos vitales antes de recibir el impacto de lleno.

Cuarzo Arcoíris observó la batalla durante un par de minutos, notando cómo ambos estilos se volvían cada vez más intensos a medida que pasaban los segundos.

Negó suavemente con la cabeza mientras invocaba ambas armas para examinarlas con calma.

La fusión giró la lanza entre sus dedos, sintiendo la forma, el peso y el filo.

Mi lanza es mucho más afilada…

y se siente más resistente.

No sé de qué forma la luz puede hacerse más dura, pero definitivamente lo está, pensó mientras pasaba un dedo por el borde con una curiosidad científica casi infantil.

Luego levantó el escudo, girándolo para apreciar los cambios.

El escudo parece igual, aunque ahora tiene picos en los costados…

dejó de ser tan redondo.

Esto podría ser útil como arma secundaria o incluso como distracción si el enemigo asume que solo sirve para defensa.

Sin perder tiempo, abrió la chaqueta de Steven y sacó un pequeño cuaderno desgastado, ese mismo donde Steven anotaba pensamientos, entrenamientos y cualquier teoría absurda o brillante que se le cruzaba por la cabeza.

Empezó a hojearlo rápidamente.

Veamos…

murmuró mentalmente mientras pasaba por páginas llenas de apuntes, dibujos y diagramas.

Entre todo, una nota escrita con prisa llamó su atención, provocando que levantara una ceja con evidente interés.

“Una figura aparece en mis sueños.

Es alta y rosa.

No sé qué significa, pero lo descubriré.” La fusión permaneció unos segundos en silencio observando esas palabras, con una mezcla de incomodidad, nostalgia y comprensión.

Perla bloqueó el pensamiento de inmediato, intentando mantener su mente nítida como una hoja recién planchada, mientras Steven, desde la parte más profunda de la fusión, contenía una risa nerviosa por la obvia intención que tuvo al escribir eso.

Ser una fusión es extraño, razonó internamente Steven.

Es como existir y no existir al mismo tiempo.

Desde que me fusioné con Connie aprendí a filtrar pensamientos, como si fuéramos dos computadoras usando un mismo procesador.

Compartimos una pantalla, pero cada uno puede enviar información cuando decide hacerlo.

Eso hace que todo esto sea más fácil…

pero si no es necesario fusionarme, prefiero no hacerlo.

Cuarzo Arcoíris encontró finalmente una página en blanco y comenzó a escribir con rapidez todas las observaciones físicas, emocionales y tácticas que acababa de descubrir.

Para ella era mucho más eficiente estar fusionada al momento de documentarse que hacerlo luego por separado.

Al terminar, cerró el cuaderno con una palmada suave y volvió a enfocarse en sus armas.

En un movimiento fluido, ambas se fusionaron, convirtiéndose en un paraguas táctico, idéntico al que alguna vez había usado la fusión entre Rose Cuarzo y Perla.

—Veamos —susurró mientras invocaba, desde la gema de Perla, un holograma de sí misma.

La réplica apareció frente a ella con total neutralidad, esperando recibir instrucciones.

—Dame un momento, guapa —dijo con picardía mientras se quitaba la chaqueta y guardaba el cuaderno con cuidado—.

Solo quiero estirar las piernas.

Ya sabes…

llevo tiempo sin existir, ¿entiendes?

La holografía permaneció inmóvil mientras Cuarzo Arcoíris hacía pequeños estiramientos, moviendo el cuello, los hombros y los brazos, preparando cada músculo para la siguiente parte del entrenamiento.

Su mirada se mantuvo fija en su reflejo luminoso con una expresión que mezclaba análisis, emoción y una chispa de peligro.

Cuarzo Arcoíris respiró hondo mientras flexionaba los dedos y adoptaba una pose firme, casi felina, como si su cuerpo recordara una rutina que su mente había dejado en pausa por años.

En su interior se preguntaba si todavía poseía la misma destreza, si su flexibilidad seguía intacta o si el tiempo la había oxidado en silencio.

Con un aire desafiante, invitó a la figura frente a ella a comprobarlo.

Quería sentir nuevamente la adrenalina, el ritmo frenético de los reflejos y la sensación de que cada movimiento podía decidir el resultado de la batalla.

El holograma respondió sin emoción mientras sus dos ojos se tornaron rojos como un sistema de combate recién activado.

Declaró el inicio del entrenamiento y, sin más aviso, se lanzó a toda velocidad contra ella.

Cuarzo Arcoíris reaccionó con precisión, ladeando su cuerpo con un gesto fluido que la sorprendió incluso a ella misma.

Sintió cómo la flexibilidad recorría sus músculos como si hubiese despertado algo dormido, algo que había esperado demasiado tiempo para volver a ser utilizado.

El holograma comenzó a atacar con una ráfaga de puñetazos directos, veloces, casi mecánicos, probando cada ángulo posible para quebrar su defensa.

Cuarzo Arcoíris se movía con gracia mientras el aire cortaba como cuchillas invisibles alrededor de ambos.

En su mente surgía una conclusión: necesitaba reconocer los nuevos límites de su cuerpo, pero el movimiento le confirmaba que quizá ese límite era mucho más alto de lo que recordaba.

Retrocedió unos pasos y aceleró corriendo de manera impecable.

El holograma reaccionó invocando la lanza de Perla, disparando rayos como si fuese un arma de energía.

Cuarzo Arcoíris respondió con movimientos dignos de un bailarín acrobático, deslizándose hacia el suelo mientras sus piernas se estiraban más de lo que sería posible para un ser humano, demostrando una plasticidad que Steven jamás lograría por sí solo.

La arena vibró cuando el holograma cambió de arma y desató el escudo de Steven, avanzando con fuerza para embestirla.

Cuarzo Arcoíris también invocó el mismo escudo, chocando contra el ataque.

El golpe resonó como un trueno dentro de la arena, un sonido metálico y profundo que hizo que Garnet y Amatista detuvieran su propio entrenamiento para observar con sorpresa.

La fusión sonrió con cierta satisfacción, como si aquel impacto hubiese despertado algo más que fuerza: la sensación de pertenecer a la batalla.

Con un movimiento certero, lanzó una patada baja con la pierna mientras el holograma se defendía con su escudo, quedando ambos en un punto muerto donde nadie dominaba y ambos analizaban cada pequeño error.

Retrocedieron con cautela, procesando fallas, calculando debilidades, midiendo ritmos.

El entrenamiento estaba funcionando.

Cuarzo Arcoíris decidió entonces combinar sus armas con una maniobra elegante, obligando al holograma a replicarla.

Ambos se elevaron sobre sus propias armas como si fuesen plataformas, ascendiendo lentamente hacia el aire para pelear en terreno libre, donde la gravedad solo sería un invitado.

Desde lo alto, Cuarzo Arcoíris se impulsó desde su paraguas hacia el holograma, pero este esquivó rápidamente.

Lo que no tomó en cuenta fue que el paraguas podía maniobrarse a distancia, y aun en pleno aire, regresó para impactarlo.

El holograma titubeó, parpadeando por unos segundos, no porque su resistencia hubiese disminuido, sino porque Cuarzo Arcoíris había decidido no permitir que el entrenamiento terminara tan fácilmente.

La batalla continuó en el cielo, donde el viento se mezclaba con energía, destellos, golpes, escudos y rayos sin descanso.

Los sonidos ya no eran propios de una arena de práctica, sino de un verdadero campo de guerra.

La tranquilidad que existía minutos antes había desaparecido por completo; ahora era un escenario donde la fuerza, la técnica y la voluntad resonaban con cada impacto.

En ese instante, Cuarzo Arcoíris comprendió que no había regresado para recordar…

había regresado para superarse.

Pasaron los minutos hasta casi llegar a una hora completa, en la que Cuarzo Arcoíris se dedicó a explorar y recordar habilidades antiguas mientras analizaba su forma actual.

Descubrió que poseía una especie de telequinesis débil, casi infantil, pero aun así funcionaba.

Pensó que quizá no era increíble, pero cualquier avance siempre era mejor que nada.

Se encontraba sentada con tranquilidad mientras hablaba en voz alta, dejando fluir sus ideas como si fueran una clase improvisada, y el holograma escribía con una velocidad increíble, sin perder ni un solo detalle de la explicación.

Observó la libreta casi llena y sintió una gota de sudor recorrer su mejilla.

Debería comprar otra libreta, pensó con una mezcla de incomodidad y resignación, justo cuando notó que el holograma reducía drásticamente el tamaño de la letra para ahorrar espacio, como si fuese la libreta oficial del fin del mundo.

Aquello le recordó el hábito de Perla de cargar siempre libros adicionales para emergencias intelectuales o emocionales de Steven, así que con un gesto invocó dos libros más para que el holograma siguiera escribiendo de forma cómoda y ordenada, permitiendo que Steven entendiera todo más tarde.

Por un momento creyó ver una especie de gesto de agradecimiento en la expresión del holograma, lo cual la desconcertó.

Negó con la cabeza al pensar en lo absurdo que sonaba, sabiendo que la parte humana y emocional de Steven podía hacerle imaginar cosas.

De hecho, recordaba que Steven decía que a veces escuchaba voces, pero ella no oía nada y decidió ignorarlo.

Cuando levantó la mirada observó a Garnet y Amatista exhaustas en su propio entrenamiento.

Garnet se fusionaba y desfusionaba repetidamente, casi como si lo hiciera a propósito para condicionar su cuerpo emocional a un estrés más prolongado y así reforzar su resistencia en futuras batallas.

Finalmente ambas caminaron hacia Cuarzo Arcoíris con pasos lentos y algo descompuestos, y se sentaron a su lado sin decir nada por algunos segundos.

Garnet habló con calma mientras analizaba a la fusión con sus lentes brillantes, preguntándole cómo había ido su entrenamiento.

Comentó que parecía cansada, pero aún se mantenía fusionada, lo cual evidenciaba un nivel de control notable.

Cuarzo Arcoíris soltó una pequeña risa mientras apoyaba una mano en su propio pecho, sintiendo orgullo tanto interno como externo, divido entre Perla y Steven.

Quien se toma algo en serio siempre llega lejos, pensó.

Steven se había propuesto un desafío personal de ver cuánto tiempo podía mantenerse fusionado.

Perla no se opuso, y aquello daba más fuerza a la idea de perseverancia.

Admitió sentirse cansada y que probablemente podría desfusionarse en cualquier momento si se relajaba, pero quería esforzarse lo máximo posible para mejorar, incluso si eso implicaba rozar el límite.

Comentó también, con una mano bajo el mentón analizando las sensaciones recientes, que Steven quizá podría aprender a volar en el futuro.

Sentía que la experiencia aérea durante el entrenamiento había dejado una conexión mental y muscular interesante, como una semilla que podría florecer si se regaba con práctica y persistencia.

Después de todo, ella era Steven y no lo era al mismo tiempo, lo cual la confundió y terminó golpeándose a sí misma para dejar de pensar tanto.

Amatista la observaba con calma mientras bebía agua por puro hábito, sabiendo que no la necesitaba pero disfrutando del gesto post entrenamiento.

Preguntó finalmente si al día siguiente le tocaría continuar a ella.

Cuarzo Arcoíris sonrió con tranquilidad, afirmando que sí, aunque les sería un poco más difícil porque no tenían tanta experiencia previa en habilidades mixtas.

Amatista simplemente aceptó con naturalidad, con la esperanza de que habría tiempo suficiente para aprender.

Garnet no añadió nada más, dejando fluir la calma del momento.

El día finalizó entre entrenamiento, descanso, pensamientos, risas y silencio compartido.

Ya entrada la noche, un sonido fuerte resonó en la sala, haciendo que Lápiz levantara la mirada del teléfono que había tomado prestado de Steven.

Estaba completamente inmersa en discusiones de Internet con gente que se quejaba de algunos episodios, especialmente aquellos donde ella utilizaba espada y escudo.

Defendía con pasión lo que le gustaba y había pasado horas discutiendo con alguien hasta sentir que estaba atrapada en una batalla digital interminable.

Incluso llegó a pronunciar con furia un mensaje desafiante contra el usuario llamado Noobmaster67, mientras sus ojos parecían emanar pequeñas chispas imaginarias por la frustración.

El sonido del portal la obligó a dejar su atención fija en la pantalla, y como acto reflejo se levantó para recibir a quien fuese que llegaba, sin detener su discusión en línea.

Mientras caminaba sin apartar la vista del teléfono, no notó inmediatamente a la mujer extremadamente alta que la observaba con expresión divertida y una ceja levantada.

Cuando por fin levantó la mirada comentó lo testarudos que eran los humanos en Internet y mencionó haber pasado más de siete horas discutiendo por el romance entre una criada y un conserje, como si fuese un debate crítico para la humanidad, pero se quedó congelada al ver a la mujer gigante que tenía dos gemas, una en el estómago y otra en la cabeza.

Quedó confundida mientras Cuarzo Arcoíris saludaba con cansancio y se agachaba, haciendo que sus huesos tronaran por el exceso de esfuerzo.

Se presentó como la fusión entre Perla y Steven, explicando que ese había sido su entrenamiento del día.

Lápiz guardó silencio mientras los observaba, luego miró a Garnet, luego a Cuarzo Arcoíris, y finalmente hizo una pregunta que nadie esperaba.

Quiso saber si planeaban mantenerse como Garnet todo el tiempo.

La pregunta provocó una reacción interna tan fuerte entre Perla y Steven que la fusión terminó colapsando y ambos se separaron en un instante, cayendo al suelo de cara con un grito nada digno.

Amatista estalló en risas sin piedad mientras Garnet saludaba con la mano a Lápiz tratando de contener la suya, aunque también estaba riendo en silencio para no hacer todo más caótico.

Lapiz observó la reacción de todos con sorpresa, sentía un leve temblor en la voz y no sabía si debía disculparse, así que preguntó con confusión si había dicho algo malo.

Steven se levantó lentamente mientras se sobaba la cara por la caída, asegurando con voz tranquila que no había hecho nada incorrecto.

Lápiz suspiró con alivio y luego miró a Perla, quien continuaba con la mirada perdida en algún punto invisible, como si su alma se hubiera quedado atrapada entre recuerdos y teorías imposibles.

Amatista observó la escena unos segundos y decidió que era mejor intervenir antes de que Perla entrara en colapso existencial, así que la agarró como si fuera un saco de papas y se la llevó caminando hacia el cuarto con total naturalidad.

Garnet se despidió con calma, recomendando que descansaran antes de retirarse a su habitación.

El ambiente quedó silencioso y relajado mientras Steven y Lápiz permanecían en el lugar sin saber exactamente cómo continuar.

Fue Lápiz quien decidió romper el silencio con una pregunta repentina.

Quiso saber si Steven creía que ella también podía fusionarse algún día.

Él levantó una ceja porque no esperaba esa pregunta, y en su mente recordó que ahora Lápiz no tenía el trauma que obtuvo en el pasado con Jasper, lo cual hacía todo más ligero, como una segunda oportunidad para aprender sin miedo.

Respondió con sinceridad que sí podía hacerlo, siempre y cuando entrenara y se esforzara, porque al final la fusión era una combinación de sincronía mental, emocional y corporal, no algo imposible.

Lápiz asintió con esperanza, aunque también con nervios, y preguntó si algún día Steven se fusionaría con ella.

Steven se quedó callado, no por incomodidad, sino porque estaba sobreviviendo únicamente gracias a la fe en Dios y dos vasos de agua que había tomado horas antes.

Admitió que en ese momento no lo creía conveniente, pero en otro momento quizá sí.

Lápiz comprendió, asintió sin resentimiento y la conversación terminó con tranquilidad.

Ambos siguieron con sus hábitos nocturnos, Steven bañándose mientras intentaba relajar sus músculos agotados y Lápiz regresando a su épica guerra virtual contra Noobmaster67, convencida de que era una batalla digna de honor y de que debía defender sus episodios favoritos hasta la muerte emocional.

Finalmente ambos fueron a dormir, cada uno con pensamientos diferentes sobre el futuro, imaginando lo que vendría, lo que aprenderían y lo que el destino les tenía preparado en los próximos días.

Fin del capítulo 37.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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