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Steven Universe: ¿Soy que? Sobrecarga - Capítulo 51

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51: Capitulo 51: ¿Ayudaras?

51: Capitulo 51: ¿Ayudaras?

Nota del autor: Capítulo corto porque ando revisando otros borradores y programando el lore de esa cosa XD.

valen madres las piedras, solo con que comenten me siento orgulloso de esta madre que estoy creando, chao mis niños.

Entonces dije mientras miraba a Lars.

Le pregunté si la relación con Sadie iba bien o si todavía se awitaba por todo.

No respondió de inmediato.

En lugar de eso, Lars me dio un golpe en la nuca.

Ay, dije con dolor fingido, llevándome la mano a la cabeza.

Vamos poco a poco, susurró Lars para que Sadie no lo escuchara.

Simon, wey, dije con total seriedad.

Como dijo un gran sabio, ve por escalones.

Existen quince escalones, ve poco a poco.

Lars levantó una ceja, claramente intrigado.

¿Y qué hay en el escalón quince?, preguntó con una ceja aún más alzada.

Lo miré con una expresión significativa, sin decir nada más.

Oh, dijo Lars mientras se ponía rojo, aunque una sonrisa de suficiencia apareció en su rostro.

Nah, tal vez vamos por el siete, añadió encogiéndose de hombros.

Perfecto, respondí mientras ambos nos mirábamos fijamente, como si acabáramos de sellar un pacto sagrado.

Después de unos segundos de silencio, le pedí mi café.

Lars tardó un segundo en reaccionar hasta que recordó a qué había ido.

Ah, sí, dijo mientras se giraba.

Yo solo me reí un poco, ya más tranquilo.

Es que es de mañana y es bueno ver a alguien conocido, ¿sabes?, comentó mientras me servía el café.

Da igual, no es para mí este café.

Si fuera para mí estaríamos hablando todo el rato, dije mientras agarraba unas cuantas donas y las pagaba.

Me despedí diciéndole que saludara a Sadie y salí caminando de la Gran Rosquilla.

Floté tranquilamente por la mayor parte de Ciudad Playa hasta caer con suavidad en la zona de lavado de autos.

¿Padre?, dije mientras caminaba hacia la camioneta.

Stevo, respondió Greg mientras salía del vehículo.

¿Ya vas a abrir?, pregunté con una ceja levantada.

Sí, aunque estos días tu padre ha estado bastante ocupado.

Hace poco arreglé cinco motores de turistas.

Increíble, ¿no?, dijo con orgullo.

Fua, respondí con genuina admiración.

Ahora no te falta nada para un buen café, ¿no?, añadí.

¿Un café?, dijo Greg con alegría mientras me agarraba el vaso.

Es de la Gran Rosquilla, ¿no?

La mera mera, respondí mientras me sentaba en una silla.

Saqué de mi bolsa unas frutas y le dejé algunas a mi padre para que cuidara su salud.

Debes comer bien, siempre te digo que estás muy regordete, le dije con total seriedad a mi padre, quien solo se rascó la nuca sin saber qué responder.

Ambos nos reímos y empezamos a hablar.

Ya tenía tiempo sin hablar tan ameno con él, y la verdad fue bastante nutritivo, no solo para el cuerpo, sino para la cabeza.

Las horas pasaron rápido.

Yo retomé un poco de lo que solía hacer estos días; siempre me gustó pasar tiempo con mi padre, pero por todo el estrés con Jasper no había podido hacerlo.

Aunque, siendo sincero, ese estrés aún no había terminado.

Me voy, padre, dije mientras empezaba a flotar.

Todo bien, Stevo, respondió mientras chocábamos los puños de una forma épica, como siempre.

Adiós, dije antes de salir volando por los aires.

Mientras miraba cómo el suelo se hacía cada vez más pequeño, cambié de rumbo y fui directo a la casa.

Caí tranquilamente frente a la puerta y la abrí.

No había nadie, ni siquiera Lápiz.

Las gemas se la habían llevado prácticamente arrastrada a una misión.

Negué con la cabeza al recordar cómo fue esa petición.

Caminé tranquilo hacia la puerta del templo y esta se abrió sola.

Cuando se cerró detrás de mí, apareció la ilusión de mi madre, caminando a mi lado con esa calma que siempre imponía.

Vas a ir, ¿no?, dijo.

Lastimosamente sí.

Confío en Perla, pero es mejor tener una técnica preparada.

El holograma de mi madre guardó silencio por un momento.

¿Y Bismuto?

Me quedé quieto.

El silencio se apoderó de toda la habitación.

Te olvidaste de ella, ¿no?

Mi silencio fue suficiente respuesta.

La imagen de mi madre empezó a reírse como loca.

JAJAJAJAJA, realmente se te olvidó.

Carajo, murmuré mientras me agarraba la cara.

Luego la saco, igual no siente nada, pensé mientras seguía caminando como si no hubiera escuchado nada.

El holograma de mi madre tuvo tres líneas de sudor, pero aun así caminó detrás de mí.

Bueno, tú decidirás.

De todos modos yo no puedo salir de aquí, dijo mientras me revolvía el pelo.

Tres líneas de enojo aparecieron en mi cabeza.

Mejor dime dónde está el tubo ese rojo para ir a las otras habitaciones, dije con fastidio.

Aquí está.

Y, hijo…

¿Sí?, respondí mientras me subía al tubo.

Buena suerte.

Asentí en silencio mientras descendía hacia las demás habitaciones.

Mi madre desapareció en cuanto dejé atrás la habitación principal.

Mientras descendía por el templo, no podía evitar pensar en qué le diría.

Además, sentía que incluso Peridot podría estar infectada, así que, por si acaso, antes de que pudiera regenerarse por completo, pensaba darle con mi saliva.

Si no recordaba mal la serie, Steven había querido hacer algo parecido con Jasper antes de que se transformara, así que la teoría estaba…

solo faltaba la práctica.

Bajé por distintas habitaciones: la de Perla, la de Amatista y, finalmente, la que buscaba.

Llegué al corazón del templo.

Miré a mi alrededor y vi muchas gemas.

¿Cientos?

¿Miles?

Tal vez.

Eran demasiadas, todas encerradas en burbujas flotantes.

Observé con cuidado, asegurándome de que Garnet no estuviera ahí.

Solo flotaba, caminando en el aire lentamente, mientras mis ojos recorrían gemas que ni siquiera aparecieron en la serie.

…

…

…

Mi mirada se detuvo en la gema de Jasper.

La observé durante un largo rato.

¿Debería romperte?, dije en voz alta, sin dirigirme a nadie en particular.

Mi gema comenzó a brillar suavemente, como si intentara calmarme…

y lo logró.

Negué con la cabeza.

Aun así, sabía que de alguna manera iba a usar a Jasper.

Volví a caminar por el aire, observando gemas de misiones pasadas: gemas de arena, de agua, algunas con formas extrañas, otras simplemente grotescas.

Babosa de mierda, murmuré al ver la décima de esas cosas…

y todavía faltaban más.

Aquí está, dije mientras observaba una gema triangular de color verde.

Parecía nítida, pero para estar seguro la bajé con cuidado hasta el suelo y la aparté del resto.

…

Me quedé mirando fijamente la burbuja durante varios segundos, en los cuales el lugar entero parecía estar esperando mi decisión.

Qué más da, murmuré mientras me untaba saliva en la mano y rompía la burbuja.

La gema no esperó más y comenzó a brillar.

Antes de que pudiera formarse por completo, le pasé la mano cubierta de saliva por encima.

El brillo se volvió más tenue, más tranquilo, como si se le hubiese quitado un peso enorme de encima.

Invoqué mi escudo por precaución y observé cómo la gema caía al suelo sin más.

Noté que en sus pies aún quedaban pequeños rastros de monstruificación.

Me mantuve atento, observando a la gema frente a mí, que solo miraba al suelo.

Miré lentamente a mi alrededor y noté cómo su rostro se volvía aún más pálido al ver todas las gemas encerradas.

Cuando cruzó miradas conmigo, esperé furia, tristeza, odio…

algo.

Pero no.

Ella comenzó a llorar y se dejó caer en el suelo, sollozando sin control.

Gracias…

gracias, gracias, repetía Peridot una y otra vez.

Me quedé sin palabras.

La Peridot que conocía de la serie, arrogante y orgullosa, con todo su desarrollo, ahora estaba prácticamente inclinada ante mí.

La observé en silencio durante varios segundos, dejándola llorar todo lo que necesitara.

Finalmente levantó la vista y me miró a los ojos.

Hola, dije con una sonrisa suave.

Bienvenida al mundo sin ser una fusión loca.

Creo que no fue lo mejor que pude haber dicho, porque empezó a llorar otra vez.

Me senté con calma a su lado, observándola.

Teníamos tiempo, o eso pensaba, ya que las chicas estaban en una misión y sinceramente no quería explicar por qué tenía a Peridot llorando desconsoladamente en el templo.

¿Ya estás bien?, pregunté con suavidad.

Ella asintió lentamente, aún con las manos apoyadas en el suelo.

¿Quieres salir ahora?, añadí.

Solo te advierto que podrían surgir algunos problemas afuera.

Levantó la vista mientras yo la miraba con una sonrisa tranquila.

Suspirá.

No me sacarías así como así, ¿cierto?

Resoplé.

Nada es gratis, Peridot, dije, pero le devolví una sonrisa tranquilizadora.

Ahora mismo tienes dos opciones.

Sus ojos se iluminaron con esperanza.

Puedes venir conmigo y ayudarme con lo del Cluster, o puedes permanecer en una burbuja.

Se tensó al escuchar la palabra Cluster, pero aun así tomó su decisión.

Te ayudaré, pero…

dijo mientras miraba una gema en particular.

A ella no la saques.

No lo haré, respondí de inmediato.

No lo merece.

Comencé a caminar hacia la salida del templo.

¿Vienes?

Peridot miró por última vez la gema amarilla, dedicándole una mirada llena de odio puro, y luego corrió detrás de mí.

Y así, sin más, comenzaba una nueva etapa en la vida aparentemente normal de Steven.

Fin del capítulo 51.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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