Telarañas y Omnitrix - Capítulo 2
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: Despertar en Miniatura 2: Despertar en Miniatura Capítulo 2: Despertar en Miniatura Cuando abrió los ojos todo era borroso, una mezcla de blanco con sombras que se movían sin forma clara, mientras sonidos suaves lo rodeaban como si vinieran de muy lejos.
Sintió el contacto de unas manos que lo sostenían con firmeza, y casi al mismo tiempo un llanto fuerte llenó el espacio.
Tardó un segundo en entenderlo.
‘Mierda… que alguien calme a ese niño…’ El sonido continuó, insistente, y entonces algo encajó.
‘…espera… ese soy yo.’ Intentó hablar, decir cualquier cosa para confirmar que seguía siendo él, pero su cuerpo no respondió como esperaba.
Solo salió un sonido torpe, un balbuceo sin forma que no se parecía en nada a palabras.
La mujer que lo sostenía, probablemente la partera, lo movió con cuidado antes de entregarlo a otra persona.
Su campo de visión se acomodó lo suficiente para distinguir a una mujer recostada en una cama, completamente agotada, el cabello desordenado pegado al rostro, pero con una expresión que no necesitaba traducción.
Era su madre en esta vida.
A su lado, un hombre alto la abrazaba por los hombros, inclinándose hacia ella mientras miraba al bebé con una mezcla de cansancio y felicidad.
—È un bambino sano e con polmoni forti —dijo la partera en francés, con un tono profesional pero amable.
La mujer sonrió débilmente mientras lo acercaban a ella.
—Ciao, piccolo… guarda quanto sei bello… —susurró en italiano, con una voz fina y cansada.
El llanto se detuvo casi de inmediato, más por instinto que por decisión consciente, y el bebé se quedó mirándola fijamente.
‘…ok, eso funcionó.’ No entendía las palabras, pero el tono era claro.
Había algo en esa voz que calmaba sin necesidad de comprender.
‘¿Qué idioma es este…?
Suena a italiano… creo.’ El hombre soltó una pequeña risa, inclinándose más cerca.
—Hai visto?
Ha cambiato subito faccia… sembra che ti abbia capito —dijo con un tono cálido.
La mujer sonrió con más suavidad, todavía agotada.
—Sarà un bambino molto intelligente… lo sento —respondió, sin dejar de mirarlo.
‘Claro… inteligente… si supieran.’ La partera se acercó nuevamente, interrumpiendo con cuidado.
—Je vais devoir l’emmener pour le nettoyer.
Vous devez vous reposer —dijo en francés, con una sonrisa tranquila.
El hombre asintió, aunque no parecía muy dispuesto a separarse todavía.
—Va bene… —respondió en italiano, aunque con cierta duda.
La madre acarició suavemente la cabeza del bebé antes de que se lo llevaran.
—Torna presto… piccolo mio… El cambio de brazos fue rápido pero cuidadoso, y en poco tiempo lo estaban alejando de la habitación hacia otro espacio más iluminado.
El movimiento le dio tiempo para pensar.
‘Bien… resumen rápido.
Morí, me encontré con un tipo que se hacía pasar por Jesús, me habló como si me conociera de toda la vida, y luego me dio deseos.’ Miró sus brazos como pudo.
Nada.
Ni reloj, ni tecnología, ni nada fuera de lo normal.
‘Y el Omnitrix… brilla por su ausencia.’ Frunció el ceño internamente.
‘Bueno… acabo de nacer.
Sería raro aparecer con un aparato alienígena pegado al brazo desde el minuto uno.’ Intentó mover los brazos otra vez, más consciente esta vez, y notó algo que lo hizo detenerse.
Podía controlarlos.
No perfectamente, no con precisión adulta, pero había respuesta.
No era ese caos total que recordaba de cómo se suponía que funcionaban los recién nacidos.
‘…ok, esto no es normal.’ Movió ligeramente una pierna.
Respondió.
‘¿Los bebés pueden hacer esto?
Porque no lo recuerdo así.’ Se quedó unos segundos probando los límites de su propio cuerpo.
‘No está mal… para ser nivel tutorial.’ Una idea cruzó su mente.
‘¿Será por los poderes de Spider-Man?
¿O estoy sobreinterpretando y esto es normal?’ Se quedó en silencio interno un momento.
‘Bueno… solo Dios sabe… o el tipo que se hacía pasar por Él.’ Lo llevaron a una superficie donde empezaron a limpiarlo con cuidado.
El contacto era extraño, telas suaves, agua tibia, movimientos precisos.
No entendía exactamente el proceso, pero podía notar que era rutinario, mecánico, algo que hacían todos los días.
Mientras lo limpiaban y lo envolvían en mantas, su mente volvió a divagar.
‘Ok… nuevo mundo, nuevo idioma, nueva familia… y un tipo raro que me concedió deseos con una sonrisa sospechosa.’ Intentó recordar más, pero cuando su pensamiento empezó a desviarse hacia su vida pasada, hacia su familia, hacia lo que había dejado atrás, algo en él se detuvo.
‘No.’ Se quedó en silencio un segundo.
‘Paremos ahí.’ La idea no era negar lo que había pasado, sino evitar quedarse atrapado en eso.
‘No sirve de nada pensar en eso ahora.
Ya pasó.
Ya no estoy ahí.’ Exhaló suavemente.
‘Sea esto real o no… voy a improvisar.’ Después de limpiarlo y envolverlo bien, una enfermera lo tomó en brazos y lo llevó de vuelta a la habitación.
La luz era más tenue ahí, más tranquila.
La madre estaba dormida, profundamente, mientras el padre permanecía sentado a su lado.
En cuanto lo vio, se levantó de inmediato.
—Ah… eccoti… —dijo con una sonrisa cansada mientras lo recibía en brazos.
Lo sostuvo con cuidado, observándolo con atención.
—Hai preso proprio il viso di tua madre… —añadió con un tono suave.
Luego miró a la enfermera y asintió con gratitud.
—Grazie mille.
—De rien —respondió ella con una sonrisa.
La enfermera señaló una pequeña cuna transparente al lado de la cama.
—Quand il s’endort, vous pouvez le mettre ici.
Il a besoin de repos, et vous aussi —explicó con calma.
El hombre asintió.
—Va bene… grazie.
La enfermera salió de la habitación, dejando un silencio tranquilo detrás.
El padre volvió a sentarse, acomodando al bebé en sus brazos con más confianza ahora, mirándolo con una mezcla de orgullo y curiosidad.
—Sai… non ho idea di cosa stai pensando adesso —dijo en voz baja, casi como si hablara consigo mismo—, ma prometto che farò del mio meglio.
El bebé lo miró fijamente.
‘…ni idea de lo que dices, pero suena importante.’ El hombre soltó una pequeña risa.
—Hai già un’espressione strana… come se stessi giudicando tutto.
El bebé hizo una mueca involuntaria.
‘Es realmente molesto no entender nada.’ El padre negó con la cabeza, divertido.
—Andrà tutto bene… vedrai.
El bebé siguió mirándolo, sin entender las palabras, pero captando el tono.
Cansado, pero feliz.
El cuerpo finalmente empezó a pasarle factura.
El cansancio llegó sin aviso, pesado, inevitable.
Sus ojos comenzaron a cerrarse poco a poco.
‘Bueno… primera interacción social… aprobada.’ La última imagen que tuvo fue la del hombre mirándolo con una sonrisa suave, antes de que todo se volviera oscuro otra vez.
‘Mañana sigo pensando en… lo que sea que sea esto.’ Y esta vez, simplemente se dejó llevar por el sueño.
… Cuando abrió los ojos no vio nada claro al principio, pero sí sintió algo muy definido: su boca estaba ocupada, succionando de forma automática mientras un líquido cálido y suave entraba con un sabor sorprendentemente agradable.
No tuvo que pensar para hacerlo, su cuerpo ya sabía exactamente cómo responder.
‘…ok… esto está peligrosamente bueno.’ La sensación era tan simple y directa que por un momento dejó de lado todo lo demás.
‘No voy a mentir… empezar así no está nada mal.’ —Ciao, piccolo… ti sei svegliato… —escuchó una voz suave justo encima, cargada de ternura—.
Sei la cosa più bella del mondo… Parpadeó lentamente mientras su vista se ajustaba.
La mujer que lo sostenía lo miraba con una mezcla de agotamiento y felicidad que no necesitaba traducción.
Seguían en el hospital, eso era evidente por el ambiente blanco, las luces suaves y el silencio controlado.
‘No entiendo nada… pero definitivamente suena a algo bueno.’ La mujer lo acomodó un poco mejor entre sus brazos, observándolo con atención.
—Mangia con tanta voglia… —murmuró con una pequeña risa.
‘Sí… eso sí lo confirmo.’ La puerta se abrió suavemente y el hombre entró, cerrando detrás de él con cuidado.
Caminó hacia la cama mientras hablaba.
—Amore, ho parlato con i medici.
Dicono che domani potrai uscire, ma per oggi devi riposare —dijo con tono tranquilo.
La mujer sonrió de lado, claramente divertida.
—Tesoro, l’infermiera ce lo ha già detto prima.
El hombre se quedó un segundo en silencio y luego soltó una risa suave.
—Ah… allora scusami se mi preoccupo troppo.
Ella negó con la cabeza, todavía sonriendo.
—Non è un problema… è carino.
El hombre se acercó más, inclinándose para mirar al bebé.
—Guarda come mangia… —comentó con una sonrisa—.
È già forte.
‘No sé qué dices, pero asumo que es algo positivo.’ La mujer bajó la mirada hacia él, acariciándolo con suavidad.
—È tranquillo… mi piace —dijo en voz baja.
—Vedrai che sarà intelligente —añadió el hombre—.
Si vede già.
Ella rió bajito.
—Speriamo solo che non sia troppo testardo… —Ehi —respondió él con una risa—.
Questo è un attacco personale.
Ambos compartieron una pequeña risa, relajados, como si ese momento fuera suficiente.
Luego la mujer suspiró suavemente, su expresión cambiando un poco.
—Mi dispiace che i miei genitori non siano potuti venire… —dijo con un tono más bajo.
El hombre asintió con comprensión.
—Lo so… ma con la loro salute è meglio così.
Li vedremo quando sarà il momento.
Ella asintió.
—Sì… voglio che lo conoscano presto.
El hombre sonrió levemente.
—E lo faranno.
Luego añadió con un toque más ligero: —Mia sorella invece… sono sicuro che sta già raccontando a tutti che è diventata zia.
La mujer rió.
—Questo è sicuro.
‘Perfecto… conversación importante en progreso… y yo sin subtítulos.’ El bebé siguió alimentándose mientras su mente divagaba.
‘Ok… pregunta seria… ¿hay alguna forma de saltarse esta etapa?’ Intentó mover una mano otra vez, sintiendo esa respuesta leve pero existente.
‘Porque esto de no poder hablar ni hacer nada útil… va a ser lento.’ Observó sin mucho que hacer mientras sus padres seguían hablando.
‘Supongo que toca paciencia… cosa que claramente no es lo mío.’ Al día siguiente, el cambio fue evidente.
Ya no estaban en el hospital.
Ahora estaba en el asiento del auto, sujeto con firmeza mientras el movimiento constante lo mantenía ligeramente balanceado.
Esta vez estaba más despierto, más consciente.
El padre conducía, concentrado, mientras la madre hablaba por teléfono en el asiento del copiloto.
—Sì, mamma, stiamo tornando a casa… —decía con tono cálido—.
Sta bene… è tranquillo.
Hizo una pausa, escuchando.
—Sì… lo so… anche io.
De vez en cuando giraba la cabeza hacia atrás para mirarlo.
La madre sonrió ligeramente.
—Te lo faremo vedere presto, promesso.
Colgó y miró hacia atrás otra vez, observándolo unos segundos.
—È così calmo… —dijo suavemente.
El padre respondió sin apartar la vista del camino.
—Meglio così… almeno uno di noi tre.
Ella rió bajito.
—Hai ragione.
El bebé giró la cabeza como pudo hacia la ventana.
Las calles pasaban lentamente, edificios elegantes, árboles alineados… y entonces algo captó su atención.
Una estructura alta, inconfundible.
La Torre Eiffel.
Se quedó mirándola lo mejor que pudo.
‘Así que estamos en París.’ La idea se asentó con naturalidad.
‘Nada mal.’ Observó el entorno con más atención.
Una pequeña emoción apareció.
‘No puedo esperar para ver a los héroes parisinos… Ladybug, Cat Noir…’ Hizo una pausa interna.
‘Tal vez me cruce con ellos un par de veces.’ El auto finalmente se detuvo frente a un edificio elegante.
El padre salió primero y luego abrió la puerta trasera con cuidado.
—Eccoci… —murmuró mientras lo tomaba.
La madre se acercó enseguida.
—Finalmente a casa… Entraron juntos, moviéndose con calma.
El ambiente cambió al instante: más cálido, más personal.
El padre lo dejó en un lugar seguro mientras la madre se acercaba de inmediato.
—Ciao, piccolo… —dijo inclinándose—.
Sei stanco?
Movió una mano frente a él, intentando llamar su atención.
—Guarda mamma… El bebé la miró fijamente.
‘No entiendo nada… pero claramente quieres una reacción.’ Ella hizo una expresión exagerada, intentando hacerlo reír.
—Così serio… già così serio?
El padre rió desde atrás.
—Sta già pensando a qualcosa.
—Sì, sicuramente —respondió ella sonriendo.
El bebé hizo un pequeño gesto involuntario.
‘Si supieran.’ La madre siguió intentando hacerlo reaccionar, moviendo suavemente su mano.
Miró el techo un momento.
‘Esto va a ser raro…’ Exhaló internamente.
‘Comer, cagar y dormir… mientras descubro cómo demonios funciona todo esto.’ — Buenos días, buenas tardes y buenas noches.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Imitadora sigues aqui