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TerraMonsters - Capítulo 31

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Capítulo 31: Capitulo 31: Rumbo a un Destino

“no puedo escuchar nada”

“Maldita sea mi cabeza”

“¿alguien tiene vendajes?”

Fue los murmullos que Sakeichi empezo a despertarse. Poco a poco recobraba la conciencia, como si su mente emergiera desde el fondo de un mar oscuro. Los recuerdos comenzaron a llegar fragmentados… confusos… pero cada vez más claros.

Recordó a aquel monstruo aterrador que Talón había sospechado. Recordó el momento en que irrumpió en el barco… el caos… los gritos… la impotencia. Recordó cómo estuvo a punto de morir, cómo nadie parecía capaz de detener a esa cosa… y, finalmente, el acto de aquel hombre que se sacrificó para acabar con el monstruo.

Al abrir los ojos, lo primero que vio fue polvo suspendido en el aire y trozos de madera y metal esparcidos por el suelo. Todo estaba destruido. Todo estaba en silencio… excepto…

Un llanto.

Débil al inicio, pero cada vez más claro.

—Estrellita… —murmuró Sakeichi con la voz seca.

Con dificultad, se incorporó. Su cuerpo le pesaba, pero aun así avanzó, observando a su alrededor. Vio a sus amigos… al grupo de Hiro… todos golpeados, pero vivos.

La bebé comenzó a llorar con más fuerza.

Sakeichi se acercó rápidamente y la tomó en brazos, abrazándola con cuidado, intentando calmarla.

—Tranquila… tranquila…

—Maldición… —murmuró una voz cargada de dolor.

Talón había despertado. Se llevó una mano al oído, claramente afectado, intentando recuperar su audición mientras el zumbido disminuía poco a poco.

Al alzar la mirada, vio a Ian, quien tosía mientras intentaba ponerse de pie.

Ian logró incorporarse… y entonces vio la escena.

El monstruo yacía en el suelo, partido a la mitad. Su cuerpo deformado estaba esparcido, y un líquido oscuro cubría el piso.

Ian frunció el ceño.

—¿Esa… es su sangre…?

Había algo extraño en ella.

—¿Están bien? —preguntó, mirando a Talón y a Sakeichi.

—No estamos muertos… ¿qué significa eso para ti? —respondió Talón con sarcasmo.

—¡Talón! —replicó Sakeichi, molesto.

Luego señaló hacia un lado.

Allí estaba la hija del hombre que se había sacrificado… sentada en el suelo, escondiendo su rostro entre las piernas, temblando. No hacía ruido… pero lloraba.

Los tres chicos compartieron el mismo sentimiento al verla.

Pena.

—Mierda… —murmuró Hiro, saliendo de su trance.

Miró a su alrededor… y luego bajó la vista.

Su lanza estaba rota.

Sus ojos se abrieron con frustración.

—No… no puede ser…

La tomó entre sus manos, observando la madera partida.

—Maldita sea…

—Mierda… —se escuchó una voz femenina.

Hiro volteó rápidamente.

Rei se estaba despertando, llevándose la mano al rostro.

—Mi ojo… —se quejó con dolor.

—Rei —dijo Hiro, acercándose de inmediato para ayudarla.

No muy lejos, Stiches abrió los ojos.

Miró su cuerpo… y luego su brazo.

O más bien, donde debería estar.

Su brazo robótico había sido arrancado.

—Oh, genial… se repite la ocasión… —dijo con una risa amarga mientras se levantaba—. Qué suerte la mía.

Aun así, comenzó a caminar hacia Hiro y Rei.

Poco a poco, más sobrevivientes despertaban.

Hanzo abrió los ojos, observando el caos, y luego vio a Castro empezando a reaccionar.

—¿Estoy en el infierno…? —murmuró Castro.

—Así es, amigo —respondió Hanzo, ofreciéndole la mano.

Castro la tomó.

—Me cago en la puta…

Se incorporó… pero al hacerlo, vio su rifle destruido.

Su expresión cambió.

—Oh… mi amiga…

Hanzo suspiró.

—Tranquilo, viejo. Conseguiremos otro rifle—

—Ningún rifle será igual que el que llevé toda mi vida —interrumpió Castro con pesar.

Intentó caminar… pero el dolor lo hizo tambalear.

De inmediato, los que estaban en mejor estado comenzaron a auxiliar a los heridos.

Rei terminó con el ojo vendado.Castro con la pierna tratada.Y Stiches… sin brazo.

Aunque, para él, no parecía importar demasiado.

—Era el que menos usaba —dijo sin darle importancia.

—Oigan… ¿qué mierda es eso? —preguntó uno de los sobrevivientes, señalando el líquido del monstruo.

Hanzo se acercó y olfateó.

Su expresión cambió.

—Huele a… combustible.

—Así que este es el hijo de perra que dejó sin energía al barco —dijo Stiches, pateando la cabeza del monstruo.

—Tenemos que recogerlo —afirmó Castro.

—¿Y con qué? —preguntó Rei.

—Tercer piso —respondió Hiro de inmediato.

Recordando lo que Castro había mencionado antes, el grupo se dirigió rápidamente hacia arriba.

Mientras tanto…

los 3 niños escuchaban los llantos de aquella niña.

—Hola eh…. me puedes decir tu nombre—dijoSakeichi acercando su mano.

sin embargo….

La niña se levanto y salió corriendo de repente.

—¡Oye, espera! —gritó Sakeichi.

Los niños fueron tras ella.

—¡Déjenme sola! —gritó la niña, entrando a una habitación y cerrando con seguro.

—Por favor, abre la puerta… lo siento mucho por tu padre, pero— —intentó decir Ian.

—Déjenla —interrumpió Talón con voz seria—. Necesita estar sola. Es el primer paso.

Sakeichi bajó la mirada.

—Sí… solo espero que podamos ayudarla después…

La bebé volvió a llorar.

Sakeichi la miró, incómodo.

—Eh… ¿acá hay leche…?

Talón e Ian lo miraron en silencio.

Confundidos.

En el tercer piso, Castro encontró un kit de herramientas.

Al abrirlo, revisó rápidamente… hasta que algo llamó su atención.

—Miren esto…

Era una especie de extractor, similar a una herramienta médica, pero con un tubo grande adaptado.

—Listo… tenemos nuestro boleto de salida.

Regresaron al segundo piso y comenzaron a succionar el líquido del monstruo.

El tubo se fue llenando lentamente… mientras el cuerpo de la criatura se vaciaba.

—No es mucho… pero será suficiente —dijo Castro.

Luego bajaron hacia el sistema de combustible.

Abrieron una compuerta.

Ocho entradas.

Vacías.

—Lo que no entiendo es… cómo esa cosa lo extrajo —dijo Rei con inquietud.

—Espero que solo sea una anomalía… —añadió Hiro—. Y no algo peor.

Nadie respondió.

Pero todos pensaron lo mismo.

Castro rellenó uno de los conductos y cerró la compuerta.

Minutos después, todos —incluidos los niños, excepto la niña— estaban en la sala de control.

Hiro respiró hondo.

Y presionó el botón.

Las luces se encendieron.

Un mecanismo se activó.

Y un timón emergió frente a él.

Hiro lo sujetó con firmeza.

Giró.

El barco… se movió.

Un silencio.

Y luego—

Alegría.

Pero Hiro alzó la voz.

—¡Esperen! Aún falta algo.

Horas después…

En el primer piso, los cuerpos de los caídos estaban cubiertos con mantas.

Cada sobreviviente se despidió en silencio.

En el centro…

Una manta distinta.

Sin cuerpo debajo.

Solo un mensaje:

“Que Dios glorifique su sacrificio.”

En honor al hombre que lo dio todo.

El barco finalmente zarpó.

Dejó atrás la isla… cargada de dolor… y también de recuerdos.

Pero en sus mentes…

Las preguntas no desaparecían.

¿Encontrarán otros sobrevivientes?¿Qué monstruos les esperan?¿Quién será el siguiente en caer?

Mientras el barco desaparecía entre la neblina…

En lo alto de la isla…

Una figura encapuchada observaba en silencio.

A su lado…

Otra figura enorme.

Alta.

Inmóvil.

Ambos… mirando cómo el barco se perdía en la distancia.

Como si esto…

Apenas estuviera comenzando.

31 capitulos del primer arco finalizado. la verdad es que este arco debio ser terminado en el año 2025 sin embargo mi horario por la universidad + lo desapercibido de mi obra me desmotivaba a continuar pero agradezco por aquellas personas que lo estan incluyendo para su biblioteca. sin nada mas que decir nos vemos en el segundo arco. 🙂

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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