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The Dark Dreams Book: Dragon Hunt - Capítulo 136

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  3. Capítulo 136 - 136 El descenso de la primera
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136: El descenso de la primera.

136: El descenso de la primera.

Nia Onova apenas pudo resistir, gracias al hechizo de Arzelen, el encanto involuntario de Krasny, trato de mirar a cualquier lado, pero sus ojos se movían inconscientemente a la figura divina de la diablesa Bel.

Valduvar, sin embargo, cayó completamente hechizado por la primera “humana” de Xera.

Pero no perdió el control, solamente porque a Bel no le servían los servicios de un mercenario debilucho sin poderes.

Cruzaron entonces el portal.

-¿Esto nos lleva donde Van?- pregunto Bel mientras caminaban a duras penas el trayecto dentro del bucle cósmico.

-Si- respondió Galeona;- con tu poder tendremos lo suficiente para poder sortear las defensas que impiden llegar al trono de Diablo-.

-…Diablo- suspiro la mujer demonio; – alguna vez lo fue todo para mí, yo le traicione con Kaldrasus, pero, él y Nefar le devoraron como animales, debo llevar justicia contra ese par de enfermos psicópatas, ya no son mis hermanos, solo Diablo y Ala Negra-.

Hasta donde podía llegar el rencor de los eternos, seres con miles de años encima de ellos, Gar’Dal era igual, una vorágine de resentimiento, dolor y perdida que lo volvía el Rey Demonio al que todos los mortales de Xera temían, y odiaban.

Todos cruzaron el portal, luego se cerró, si todo salía bien para Bel, no volvería a Skyland, eso esperaba.

*** El cuerpo enorme y deforme de Redhand como orco le incomodaba, ahora, aunque fuerte y resistente estaba recibiendo una paliza del veloz Van Der Gir.

El ojinegro se reía de su rival, disfrutando cada golpe que le daba.

-¿qué paso con esa velocidad de la que tanto te enorgullecía, humano?-.

Si algo enfurecía realmente a Orion era que se burlaran de su fuerza, pocos lo habían hecho, pero recordando a Nugg, a Kyl, a Gar’Dal e Illarian le habían dado una buena tunda de golpes.

Necesitaba algo para tomar ventaja, alguna apertura en la defensa y postura perfecta del longevo demonio.

De pronto escuchó algo zumbar sobre el bosque, sonido que perturbo incluso a Der Gir, hasta el punto que Orion pudo contraatacar.

Terminaría rápido con esto, en una exhibición de toda su destreza, aunque ese cuerpo tan deforme y exagerado no le era nada cómodo.

Saltó hacia delante con velocidad, y Diablo se vio obligado a subir su guardia, no pudo sin embargo esquivarlo, el “Taladro” del asesino de hombres se clavó en el hombro de Van hasta hacerlo aullar de dolor, nunca le habían hecho sangrar en esa forma, no como el hijo perfecto de los dioses.

Entonces se escuchó el zumbido de vuelta, “otra oportunidad” se repitió Red en su mente, pero esta vez sí cayó algo del cielo.

Una metralla de alto calibre dio de lleno en la espalda del Ojinegro, clavándolo al suelo como si le golpearan con un planeta.

Redhand miró al cielo, era una ventaja, pero necesitaba saber quién le estaba apoyando.

Sorprendido vio un biplano volar el cielo, uno rojo con la cruz de hierro alemana pintada en su costado y alas.

-¿El Barón Rojo?- ya nada le extrañaba en Xera, era probable que otro distinguido guerrero hubiera llegado de la Tierra.

-Uno de los perros de Brannigan- gritó uno de los cultistas que aún quedaban en la guardia de Diablo;- Señor, enviaremos nuestra unidad aérea por esa sabandija escurridiza-.

-¡Háganlo!- gritó Diablo poniéndose de pie, su rostro comenzaba a deformarse, sus colmillos salían como los de un tiburón y uno de sus ojos se hinchaba como si explotara de sus cuenca;- qué nadie perturbe esto, es mi pelea, ¡es mi pelea!-.

Red sintió como si tuviera una radio dentro de su cabeza, sintió incluso interferencia.

-¿qué demonios?-.

-un regalo del Almirante Brannigan, guerrero del futuro- se escuchó una voz, hablando español pero con un acento alemán muy marcado;- acá el Capitán Erich von Falken a sus ordenes Comandante-.

-Así que después de todo no eres Richthofen-.

-Digamos, como dicen ustedes… yo y mi escuadrón somos una banda tributo-.

Entonces el zumbido se volvió una colmena, una docena de biplanos cruzaron los cielos, descargando su pesada artillería sobre el campo de batalla, diezmando masivamente la guardia de Diablo.

-¡Maldición!- gritó Der Gir encolerizado;-dije que no lo dejen interferir en MI PELEA-.

Entonces, grotescamente, salieron de su espalda dos alas demoniacas, deformando más su cuerpo, estaba de poco, a medida que perdía el foco, volviendo a su forma bestial-.

El demonio despego del suelo en un brutal salto que lo puso frente a frente contra el Barón Rojo de Von Falken.

Pero aquel humano ordinario con nervios de acero, tomo una pesada bomba, le saco la espoleta con los dientes y la lanzó a la cara de Diablo, al momento que haciendo una pirueta le esquivo hábilmente.

Diablo miró aquella pelota de metal acercarse, la pudo eludir, o destruirla con su inmensa fuerza, pero la duda de que era en realidad lo hizo esperar a ver que hacía.

Explotó.

Van der Gir supo entonces que esa no era un arma hecha por humanos corrientes, su cuerpo salió eyectado al otro lado del bosque, al momento que un pequeño sol fulguró en el aire, esa bomba era una supernova de bolsillo.

El poder de una bomba atómica diminuta.

El escuadrón de pilotos maniobró hábilmente sus naves para escapar de la onda de choque que pudo destruirlas con facilidad, aquellos tipos estaban dementes.

Orion respiró, la batalla no había terminado, esa cosa, con seguridad, solo había hecho enfurecer a Diablo otro poco más.

No fue a buscar a su enemigo herido, debía aumentar su nivel de pelea si quería continuar la lucha.

Se sentó en el suelo y comenzó a meditar, de sus ojos salió tanto poder que los demonios y cultistas del dragón no se atrevieron en ayudar a su maestro.

En vez de eso se dispersaron, como si dieran por sentado o bien la furia de Diablo o su inevitable derrota, cualesquiera de las dos opciones significarían su irremediable muerte, mejor huyeron.

El momento de paz para Red se extendió gratamente más de lo que esperaba.

Debía controlar su metamorfosis.

Escrudiñó entonces, entre su ira y su mente qué hacer, cómo dominar aquel cuerpo excesivamente fuerte pero deforme.

Respiró hondamente.

“Zeraki”, pensó,” Tania”, “Kalair”, “Galeona”, incluso a la bruja de piel oscura, de ojos encantadores, estaba enamorado de todas ellas, ¿era posible?, debía protegerlas, pero su fuerza era volátil y mientras más las quería, mientras más permanecía cerca de ellas, más las ponía en peligro, Zeraki ya había muerto una vez, Tania, no sabía cómo estaba, la había dejado sola contra un enemigo imposible de derrotar.

Kalair, le había desgraciado la vida desde que eran unos niños, “Galeona”, la conocía desde hace tan poco, pero cerca de él su tragedia era inevitable.

Abrió entonces los ojos, no había encontrado ni paz ni foco, pero si un motivo, debía vivir para verlas una vez más, Gritó encolerizado, y como lo había hecho algunas veces en la Tierra, controló sus músculos y los redujo, tanto que se volvió delgado, casi tanto como su musculada forma humana.

Sintió la ira de Van der Gir, corría hacia él, qué tan herido estaba.

Lo vio.

Ya no era el ser que le había mostrado, su rostro deformado por la explosión, su cabello serpenteante había crecido mucho, su musculatura se había perdido, le faltaban pedazos en todo el cuerpo, parecía un muerto andante.

No se detuvo a contemplar al ahora más imponente Red, corriendo psicóticamente, entre gruñidos y gritos, lanzó uno tras otro zarpazo al aire.

Esta vez Orion podía esquivar aquello, era un tanto frustrante que tan duro rival hubiera bajado tanto.

Pero todo era demasiado bueno, debía de haber alguna trampa, si contraatacaba mataría a Diablo de un par de golpes.

Entonces se dio cuenta.

Van der Gir era más de lo que aparentaba, antes y ahora.

Sintió un frío cruzarle la espalda, sus pelos se erizaron y su mandíbula tirito, algo impío estaba atrás de él, algo peor que Diablo, Illarian y Gar’Dal unidos.

Krasny Bel.

Y en tanto Van la vio, sus heridas se sanaron, de un pestañeo a otro volvió a ser el hijo perfecto de los Antiguos.

Van der Gir, el Rey del Mundo bajo las Nubes.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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