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The Witch 4: Insurrection - Capítulo 13

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Capítulo 13: Diversión maestra

(1 de julio de 2021, Cuartel General de Yongsadan, 2:44 PM)

Cha-young se removió sobre la incómoda almohada de esponja. Apretó los párpados con fuerza y expresión de incomodidad, dandose cuenta de su pesadez. Cuando abrió los ojos, la encandilaban las luces del techo. Al bajar la mirada, vio su cuerpo reclinado en una silla de dentista.

“¡¿Qué—qué?¿D—dónde? Ella, ella no—!”

Se alarmó, al verse en un estrecho cuarto de pared herrumbrosa. Su miedo disminuyó cuando vio un rostro familiar abrir la puerta oxidada frente de ella. La persona en cuestión corrió a ella y la abrazó:

— ¡Abogada Hong!

Esta se levantó como un resorte, y tras darle un abrazo entre sollozos, la apartó por los hombros, mirándola con sorpresa, tocándola hasta las mejillas para ver si era real. Mucha más fue su sorpresa al verse a sí misma con bata y llena de vendas, y con dolores punzantes que la hicieron encogerse con un quejido ahogado. Apretó los dientes, sintiendo además el piso húmedo con los pies, un frío que no aydaba.

— ¡Aish!

— ¡Cuidado, está herida! Venga, siéntese.

Y llevada de vuelta a la silla, la abogada hizo la pregunta del millón:

— Mi-ri, ¿qué sucede? P—parezco una—momia—¡Ah!

Justo cuando era sentada de vuelta, y esta se echaba adolorida al respaldo, se asustó al ver que alguien más pasó, mirandola por arriba del hombro:

— Veo que ya se están poniendo al día, abodaga.

Esta joven de mejillas rozagantes se le hacía conocida a Cha-young, y miró de vuelta el brillo en sus ojos con desconfianza inmediata, hasta que algo hizo clic:

— ¿Y tú—eres quien creo? ¿La niña con leucemia—? —dijo sin aliento, y se bamboleó con una risa— Ay, me debo estar volviendo loca, una concursante de canto, hahah—

Una sonrisa burlona se dibujó en su rostro, cuando la joven le contestó:

— ¿Y quién le va a creer si lo dice? Mejor no perdamos tiempo valioso, y le diré lo que está pasando. Es de su interés que le diga esta información, si quiere hundir a Fundación K igual que yo.

Al oirla, a Cha-young se le quitó la sonrisa, y bajó la vista a la joven, seria:

— Huh. Ya. Cómo no.

Esta miró a Mi-ri, reclamando preocupada:

— ¿Con quién te has estado metiendo, eh?

— Larga historia. Yo tampoco tenía idea—de que una cosa así —miró de reojo a Ja-yoon— existiera, no me mire así. —y vio de vuelta a Cha-young— Pero qué bueno que Ark-1 pudo salvarla, es un alivio, sino yo—

Cha-young le paró la mano:

— Espera, espera, ¿Y eso—qué, o quién es? No estoy entendiendo —abarcó con sus brazos— nada—de esto.

Ja-yoon suspiró fastidiada, acercándose y asentando el brazo sobre el respaldo:

— Yay—

— Como podrá haberse dado cuenta, fue víctima de la Fundación. Pero lo que usted haya descubierto hasta ahora es la cara pública del asunto.

La joven procedió a explicarle todo, y tal como era de esperarse, Cha-young pegó una risotada cuando se le contó que tras Lee Kyu-jin se hallaba, de hecho, la antes jefa de aquel, expresidenta de Grupo Cheong-ah:

— Mocosa desquiciada. De verdad esperas que me crea—

Le puso las fotos de Seo-jin entre manos, con el vestido azul. Tomó su telefono y la mostró el video que grabó desde la bodycam, con esta delante de ella, intentando matarla, su mirada llena de dolor.

— ¡Ay, mamá—!

La abogada se hizo para atrás y lo vio, incrédula, y volvió a las fotos, reconociendo el mismo rostro ovalado, pero con aquellos ojos verdes. No pudo evitar temblar y sentir el sudor frío en la espalda con el siguiente video; su garganta se cerró por el puro miedo:

— Y este—como se dará cuenta, es el video de su propio rescate.

— K—Kim—Kwon-sook. —afirmó vacilante, las miró— Es como—ella, ¿por qué se parecen? —y miró de nuevo la foto de Seo-jin— ¿Por qué esta otra—mujer revivió?

Ja-yoon bajó el teléfono y se lo volvió a guardar:

— Lo primero que debe saber es que su rescate no sale gratis. Nos lo debe, y por eso hará todo lo que yo le diga si aún quiere vivir.

Cha-young se indignó al oirlo, olvidando de momento su temor:

— Pero cómo tú—¡sólo eres una mocosa insolente!

Mi-ri hacia gestos con las manos para que se callara.

— No, no—

— ¡Tienes la edad para ser mi pasante, niña malcriada, deberías respetar a tus mayores!

Mi-ri ahora negaba y le zarandeaba suavemente del brazo, abrumada de miedo:

— No, por favor, abogada, no la provoque—

Cha-young entonces, señaló a la joven con el dedo:

— ¡¿Quién te crees que eres tú para decirme qué hacer, ah?!

Hubo silencio, Ja-yoon no cambió su expresión taciturna, y Mi-ri sudaba frío. La sombría respuesta, sin embargo, bastó para establecer el punto de Ja-yoon ante la abogada:

— Soy quien traerá nuevo orden a Yongsadan, y purgará a este sistema podrido hasta los cimientos.

Esta, extrañada y perturbada, bajó su dedo, negando con la cabeza:

— Suenas a una dictadora.

— Los ignorantes no pueden manejarse a sí mismos, y peor aun los necios de mis rivales; sobre todo, aquellos oponiéndose abiertamente a mí ahora mismo. Kim Kwon-sook, y Cheon Seo-jin, trabajan para el más peligroso de todos ellos, el mismo que está detrás de Fundación K; y tú—tienes la clave para ganar el juego público en su contra.

Cha-young, todavía un tanto anonadada, parpadeó para dar respuesta a algo de lo que un 90 por ciento le había sonado al guión de una película:

— ¿Y qué, ellos, ustedes, son ¿del—gobierno? o—algo así?

— Sígueme, te mostraré. Mi-ri, ayúdala a pararse. No creo que le de la cabeza.

— Ah—¡tú, pequeña—! Espera—

La hacker obedeció, y tomando las imágenes consigo, le sirvió de apoyo para que pudiese caminar fuera de aquella celda. Cha-young miró el pasillo herrumbroso, marcado por la humedad, y Ja-yoon le dijo:

— ¿No se ve muy bien, verdad? Huh, esta es la sección más antigua en la base, pero todavía no tengo los medios para remodelar. Créeme, yo tampoco sabía lo antigua que era la División antes de tomar el control de este lugar.

— ¿Y por qué me—cuentas eso?¿Qué tiene que ver conmigo?

— Tiene que ver—en que la vejez de la estructura es el reflejo de la decadencia de esta agencia, y necesito a gente como tú para quitar las impurezas; para así volver a Yongsadan lo que alguna vez fue.

— ¿Q—qué?¿Ha—hablas de mi?

La joven respondió sin voltear:

— ¿Tienes serrín en la cabeza o qué? Sí, hablo de ti, Hong Cha-young.

— ¡Le voy a enseñar—!

Mi-ri una vez más la detuvo de alzar la mano contra Ja-yoon. Esta vez Cha-young se fijó en el ruego que había en su mirada. Entendió que no había espacio para hacerse la valiente:

— Entonces—esta—agencia tuya. ¿Qué fue alguna vez?

Ja-yoon se puso a su lado, recibió un folio de una secretaria que se fue rápido, y se lo pasó a Cha-young. La abogada al verlo olió su edad de lejos, sintió su peso, físico y simbólico, el emblema de dragón chino en color negro del anverso. Y la estampa puesta encima de “Above Top Secret”:

— Comenzó como grupos clandestinos desarrollando armamento avanzado, los herederos de unidades secretas del ejército japonés actuando sobre nuestro suelo. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial, estos fueron considerados demasiado valiosos como para deshacerse de ellos, y los asimilaron a unidades secretas del ejército nacional. Pronto, cayeron bajo la supervisión del mando aliado cuando fue claro que una Guerra Fría se aproximaba; de no ser por dos actores clave, habríamos estado como ahora.

— ¿Quiénes—son ellos? Santos cielos—

Estaba viendo las fotos en la carpeta, y las imagenes de archivo le hicieron hacer la cabeza para atrás.

— El primero fue Franz Hoffenstein. Traído a Corea por los americanos tras la Operación Paperclip, como asesor de desarrollo de armamento bio-orgánico. No sólo fundó a Hoffen International como una organización humanitaria, sino como un frente—para las operaciones exteriores de Yongsadan. Fue él—la verdadera mente maestra tras el Proyecto Übermensch del Sonderkommando-Y, del cual, claro, desertó. No verás mejores fotografías, y su nombre no lo verás escrito en las crónicas oficiales del proyecto.

— Ay, no es cierto. Ugh—no puedo creerlo—

— Pero divago, puedes leer toda su historia luego, ni siquiera te he contado del otro.

— ¿Este—de aquí—?

— Hmh. Yamashiro Keiita, eminente profesor de ingeniería electrónica y un robotista brillante. Desarrolló los primeros prototipos de escáner genético y armamento inhibidor en Japón, cuando trabajaba a la cabeza de la Unidad 591 en Manchuria. Huyó al sur durante el avance soviético y otorgó sus patentes a los aliados a cambio de impunidad. Él fue nuestro primer Director, y el único que fue asesinado—hasta ahora; ahora llevamos dos muertos en dos años.

— Santo cielo—creo que me siento mal—

— Sin esos miserables—la agencia jamás—habría existido—huh—ni este—país tampoco.

Cha-young tomó aire. E hizo la pregunta:

— ¿Y cómo—están ustedes ahora?

Vio a Mi-ri, y ella le miró con pesadez. Lo que le estaban contando, ella ya lo sabía.

— Divididos, fragmentados, listos para que un enemigo de fuera nos destruya; así estuvimos entonces, pero hubo, como ahora, dos personas para unirlos a todos, bajo una sola causa. La suya, a cambio de ganar la Guerra de Corea, y ahora la nuestra, mía y de Ark-1, mi hermana, por un precio que podría estar más cerca de lo que todos piensan, en sus falsas y cómodas vidas.

Ella le siguió el juego, y entendió en la mirada de Mi-ri que, efectivamente, esa no era una simple niña loca y paranoica, sino el depredador peligroso del que le habló por chat, el que dirigía una macabra orquesta:

— Yongsadan volverá a fragmentarse, volverá al caos de los grupos rivales del 45, matándose entre sí por la supervivencia, a menos que yo esté ahí para evitar que quien está tras Fundación K haga su movimiento final. Te muestro estas cosas, porque quiero que entiendas bien; lo que ves en esas fotografías no será nada, en comparación a lo que esos malditos harán si ganan.

— ¿Pero por qué—una organización social cualquiera—sería parte de—una guerra civil en—tu Yong—sadan?

— Porque no es sólo un frente para lavar dinero ajeno, como ya investigaste—se trata de la facción más virulenta en este conflicto interno, un cáncer que quiere destruir todo aquello que defiendo.

— ¿Qué, eres—patriota ahora? ¿Acaso—peleas por—hacer ciencia—retorcida, por—poder?¿Cómo estos—monstruos—de aquí?

— No se trata de nada de eso. No en realidad. —la miró directamente a los ojos— Aunque tú no lo creas, yo también tengo a personas que me importan. Personas por las que quemaría el mundo—entero—con tal de salvarlas. O, si no pudiera—vengarlas; hasta la última gota de sangre.

Cha-young vio la dolorosa verdad de sus palabras, y estremecida retrocedió. Llegó entonces uno de los jóvenes de abrigo, y le entregó una carpeta con la etiqueta “Caso K”. Esta se espabiló al reconocerla:

— Oye, esto es mío, ¿de dónde lo sacaste?

— Es propiedad de Yongsadan desde hoy. Con eso claro, déjame seguir:

— ¿Q—qué? ¿Hay más?

— El enemigo que debes enfrentar allá arriba no apareció de la nada ayer como Fundación K. Debió surgir un par de años antes de la caída de Jang In-hyuk, nuestro último Director hasta ahora.

— ¿Murió?

— Si te interesa saber, fue Ark-1, mi hermana, quien se hizo cargo de él. —y pausó, antes de continuar— Ella y yo—no éramos más que números para Yongsadan hasta ese día. Desde Hoffenstein y sus prototipos fallidos—hasta la madre y la tía de Jang. Baek Sang-na y Baek Jeong-na, dos neurocientíficas y genetistas; ellas nos crearon.

— Y tú—

— Sí. Era necesario, y lo hice. Disfruté atormentarlas—antes de que dejaran de respirar. Pero de esa euforia—no me queda nada. Y prefiero no pensar en eso.

Tanto Cha-young como Mi-ri se miraron, y ahora caminaban juntas, con sobrecogimiento. La abogada no alcanzaba a entender cómo, habiendo ella visto a la corrupción, la psicopatía, los crímenes e injusticias más atroces, apenas podía digerir una realidad tan oscura. Cómo apenas era una infante en comparación con lo que la niña loca y paranoica había visto y conocido.

— Eso suena—a que eres tan responsable como ellas de que ahora—se estén peleando entre ustedes. Y me cuesta creer—que todo esto sea real—

— Es la ventaja de la clandestinidad; para el mundo Yongsadan no existe. Nunca fue fundada en 1947, y nunca iba a dividirse ideológicamente tras la consolidación de los Superhumanistas a mediados de los 80. Nunca reclutaron a un par de científicas, ni formaron un equipo que encubrieron tras una empresa fantasma. Nunca crearon el PROYECTO: ARCO, la fase definitiva de los experimentos genéticos, y la razón por la—que yo existo.

Cha-young detecto cierto pesar disimulado en su voz.

— Me gustaría vivir a veces en esa realidad. La de la gente común que cree que no existimos. Podría dormir tranquilamente.

Esta levitó otro archivo a manos de Cha-young, al tiempo que pasaron por un corredor transverso. A diestra, la entrada amplia a un salón de entrenamiento; allí quedó pasmada, y se hizo para atrás al verlos. Jóvenes en su mayoría, en camiseta con el logo de un dragón estampada, y calentadores de mezclilla negros.

— Y—esto es un gimnasio o—

Peleaban en parejas, a velocidades que su ojo era apenas capaz de percibir, lanzándose jabalinas afiladas u otros objetos para esquivar. Al fondo, una muchacha se enfrentaba a otra que llevaba correas con pesos cilíndricos, pero que era ágil como un mono al lanzar sus golpes. Lo más increíble fue ver a la primera prácticamente caminar a un lado antes de que los golpes llegasen, y ella aplicara una llave para derribarla. Aquella se levantó de prisa y fue empujada con telequinesis suave.

— Ay, es todo verdad. El gobierno creó sus propios supers, ya entendí. Está bien.

Fueron llegando a los sectores concurridos, donde trabajadores en escafandras caminaban dentro y fuera de áreas del lugar por pasillos que parecían túneles nucleares. Diferentes corredores geométricos llevaban a áreas de control y descontaminación, separadas de las conexiones generales por pesadas y viejas rejas o páneles con puertas. La abogada se quedó sobrecogida por aquella visión que todavía le costaba aceptar como realidad; parecía más bien un recorrido en el inframundo.

— Los Superhumanistas sólo querían crear la próxima fase de la evolución humana, de forma que ellos pudieran controlar. Salió mal. Para ellos, y para todo el mundo fue un desastre.

— Supongo que así llegaste hasta aquí, ¿no?

— Una creación como aquella en manos de Corea no agradó a Estados Unidos, así que la agencia formalmente decomisó el proyecto en 2008, pero como siempre hubo quienes se guardaron activos y proyectos en paralelo. Uno de esos proyectos secundarios debió llevar a que hoy Seo-jin y Kwon-sook reaparecieran con esos poderes.

— ¿Quieres que saque el caso—de la heredera de Cheong-ah al público, no es así?

— No, en realidad quiero que te enfoques en quien te hizo esto; Kim Kwoon-sook, sus cómplices, todos. Y saques a la luz la relación entre Fundación K , parte de Hoffen International y ADP Medical, la empresa que sirvió de tapadera al PROYECTO: ARCO. Porque, si no me equivoco, ADP—

— Fue adquirida por Fundación. Sus activos también fueron subastados a Lee—Kyu-jin.

La abogada, abrumada, decidió detenerse un momento, mientras llegaban a una recepción de área de forma cilíndrica. Cha-young revisó los papeles con el nombre mencionado, revisando las evidencias reunidas.

— Es cierto, los traficantes de personas, en Vietnam—estaban vinculados a ADP. Y a un hombre llamado Yu Zhongren. Nunca fue hallado.

Ja-yoon sabía la razón:

— Era el mago en elaborar los compuestos que las Baek utilizaban. Él no inventó la fórmula, pero la trajo a este mundo. Descuida, ya nunca habrá que preocuparse de él. Si la Fundación lo tuviera de aliado—habría sido mi final.

— Entiendo.

— ¿Recuerdas el Incidente de Busan?

La joven habló con una de las dos recepcionistas, en uniformes blancos de enfermería, y estas le dijeron que pase.

— ¿Y quién no? —dijo la abogada con gravedad— Conozco ese caso, sucedió la misma noche que—la Gala Hoffenstein. Una mujer, la jefa de ADP, la expresidenta de Hoffen que fue expuesta públicamente—por ti. Baek Jeong-na.

Y tuvo una realización, justo al llegar ante las puertas de una sala de traumatología:

— Me pregunto—¿qué habría pensado papá de que yo me meta con gente—tan retorcida—como tú? Seguro pegaría el grito al cielo si hubiese visto—todo lo que me mostraste.

Miró a Mi-ri, quien le devolvió una mirada compasiva al ver su tristeza repentina.

— Qué conmovedor, pero me da igual —despreció Ja-yoon— Ven, entra, te espera el doctor, y agradécele a mi hermana luego por convencerme de darte atención médica. Te veré en mi oficina en una hora, para armar el caso con esas pruebas que tienes en los archivos, Revísalas de camino, Mi-ri—Ejem, Seo Mi-ri te llevará.

Ja-yoon iba a marcharse, pero inquiriendo, la abogada la detuvo:

— Tu cara apareció en el dichoso vento. Lo recuerdo.—e ironizó— Se ve que no debutaste, ¿o sí? De hecho, mi amigo del bufet me preguntó—¿por qué te prestaste a participar?

— Tú ya inferiste la respuesta. Por eso estás aquí, y no tirada en bolsas.

Agachó la vista, entrando a la sala. No era el mejor momento de darle respuestas a eso.

— No engañas a nadie con esa actitud, Musa del Campo. Pero sé lo que le hiciste a la pobre Mi-ri, y por qué lleva esa venda en la cabeza, ella misma me lo dijo. Así que mejor no lo vuelvas a intentar jamás, o serás tú la que acabe en bolsas.

Mi-ri se había puesto blanca del miedo, pero Ja-yoon, con la mirada muerta o quizá desinteresada, entreabrió los labios, antes de darse vuelta:

— Tsk. Mejor vayan a que las revisen. Y abogada Hong, no es a mí a quien tienes que investigar, ni a quien debas enfrentarte. Tu enemistad no es de mi interés. Te veo más tarde.

— Espera. Hay algo que no me has dicho.

— Hmh. Sí, en cuanto a ese hombre con el que Kwon-sook te relacionó—

Fue la hacker quien corrió hacia la joven, sujetándose de su manga:

— Por favor, señorita Koo —rogó Mi-ri, de rodillas— No deje que esta gente le haga daño, seguro Jang Han-seok irá a matarlo. Por favor, ayúdelo.

Al oír ese nombre, apoyada al umbral de la puerta, Cha-young se puso helada:

— ¿Qué?¿Qué dijiste? —dijo sin aliento.

Vio el archivo con desesperación, y lo soltó con terror al ver la foto. Era precisamente Han-seok, durante el combate en el sitio de Gangwon, y lo supo la abogada al ver la ubicación en el documento. Sonreía con la misma diversión falsa y sádica que recordaba, pero con venas y ojos verdes en su cuerpo. Sintió que se iba a derrumbar, mirando a Ja-yoon.

— Ah, ¿ahora estás más motivada, abogada Hong Cha-young?¿Entiende por qué Fundación K pudo acceder tan fácil a los activos de Babel?

Cha-young negaba con la cabeza, ya de cuclillas. Ja-yoon se acercó a su oído, hablándole en un tono de falso consuelo.

— Nada a podido matar a esa cosa hasta ahora, sus modificaciones lo hacen impenetrable. Hemos intentado todo, pero él jamás come, jamás duerme ni está descansando. Y sólo tiene una meta, la única razón por la que ayudaría al que está detrás de todo.

La joven le mostró los videos, grabaciones de cámara oculta como la anterior, que mostraban en primera persona lo que Han-seok era capaz de hacer contra enemigos con el poder de aquellos jóvenes. Y al verlo sonriendo o furioso contra los golpes que no le hacían nada, viendo que incluso despellejado seguía andando, Cha-young ya temblaba al borde del llanto. Mi-ri en este punto entendía que era manipulación, pero sabía que era necesario; necesitarían su ayuda en este último tramo:

— Vincenzo, no—

Se arrastró de rodillas, presurosa, frotando las manos:

— Te lo imploro, por favor, hay que advertirle.

— Él no puede hacer nada para detenerlo. Ningún arma que tenga funcionará. Y seguro ellos sabrán dónde hallarlo y le dirán al Señor de la Carne que lo procese para sus experimentos. Porque Jang Han-seok nunca dejará de cazarlo hasta consumar su venganza.

Cha-young, desconsolada, cerró los puños, y la miró con rencor:

— Entonces—por favor, sálvalo, yo—seré leal sólo a ti. No sé por qué quieres gobernar una agencia secreta si tanto te importa esa gente de la que hablas, ni me importa lo que quiera hacer con el sistema, que igual no tiene remedio. Pero no dejes que muera, Koo Ja-yoon. Te lo—pido de rodillas.

Acabó postrada, llorando, a sus pies. Ja-yoon la levantó del hombro en cuestión de unos momentos. Mi-ri sentía pena y repulsión por lo que su “jefa” hacía:

— Ayúdame de buena gana, y podremos detenerlos a todos. Para siempre.

— Sí. Sí lo haré—

— Shhh. No te preocupes—

Tendió su mano:

— Ya viste a quien enviaré para la tarea esta vez. Ven, te ayudo a levantarte. No es propia de ti—esa actitud.

Cha-young dudó, y fue reticente. Esta no tomó su mano, y con dolor intensificado, se paró sola, mientras Ja-yoon se limpiaba la palma sobre una manga de su chaqueta.

— Bien, ¿ahora qué esperas, una invitación formal? —le dijo con falsa pena— Ve a que te revisen. Adiós.

Y tal como llegó, se fue.

________________________________________

(14 horas después)

— Estamos listos. Inserción en 3.

El cuatrimotor negro fue volando bajo hasta llegat al ras de la línea de árboles, y por la puerta lateral, se asomó Ark-1 portando un casco con visor. Llevaba el símbolo del dragón dorado estampado en aquel, el nuevo uniforme de asalto que Ja-yoon le había asignado para la misión, un arnés de peto pesado, pero torneado a su figura, en lo que cabía. Llevaba una mochila enorme, igual que el resto de su escuadrón, compuesto por Ryo-dan, Ji-won, Da-mol y Jae-woong, los cuales iban con arneses de camuflaje.

— ¡¿Ya vamos a llegar?!¡Quiero golpear a ese idiota en la cara! —dijo Ryo-dan.

— ¡Todavía no, debemos aproximarnos más!

Esta extendió el brazo, cerrando los ojos y tomando aire:

— ¡Me encanta Malta!

— 2.

Se comenzaron a acercar a los predios de un viñedo más allá de la campiña rural que habían estado sobrevolando en sorpresivo silencio.

— ¡Oye, tú, ¿Da-mol?!

Esta miró al demoledor:

— ¡¿Qué?!

— ¡Cuando regresemos enséñame el truco que usaste con la jefa y el niño de mamá!

— ¡¿Crees que lo haría? Olvídalo, fracasado!

— 1.

— ¡¿Están todos listos?! —gritó Ark-1

Ryo-dan asintió con entre risitas, el viento estrellándose en su cara como un puñetazo:

— ¡Sí, ya quiero lanzarme, hahah!

La muchacha la detuvo con el brazo, y esta se inclinó sobre la visión de los campos, silenciosos bajo el cielo de la madrugada casi violácea. Los demás bajaron los visores de sus cascos, preparándose para el salto, conforme el camuflaje activo era encendido, cubriendo la aeronave y al equipo.

— LANZAMIENTO.

— ¡Ya!

Saltaron con todo aquel peso, sin ningún tipo de freno o paracaídas, simplemente se concentraron en sus alrededores, sintiendo cada molécula de oxígeno. Las apartaron con su telequinesia, Ji-won de forma muchísimo más fina, al punto que ella fue la primera en frenar su peso específico antes de descender con imposible suavidad. Fue una caída como un brinco breve, pero desde gran altura, y los demás también hicieron lo mismo, aunque dejando ondas psiquicas en su aterrizaje.

Ark-1, que había tocado la tierra del huerto doblando rodillas, se adelantó corriendo hacia un objetivo distante. Aquella era una mansión, una villa al más puro estilo neorromano, con columnas de mármol, y el blanco más puro que hubiese visto. Los demás no necesitaron una instrucción, corrieron detrás de ella, dispersándose en un perímetro perfectamente circular.

Se encontraban a decenas de metros del lugar, con sus patios, residencias, jardines podados y piscinas. La muchacha pálida fue la primera en sacar de la gran mochila una especie de cilindro que se estrechaba en redondo en la mitad superior. Asentó las patas de este al suelo, y estas se clavaron en él, e igual hicieron los demás, moviéndose en silencio casi sincrónico.

Con el mismo sigilo, los otros se habían hecbo invisbles con el camuflaje óptico antes de que Ark-1 hiciera el movimiento. Los aparatos que habían dejado comenzaron a emitir una vibración cada vez más rápida y rítmica, pero carente de todo volumen, al tiempo que su exterior brillaba en rojo vivo. Al terminar, volvieron a su color, todo fue muy rápido; los escudos de energía se destruyeron, y toda la electrónica quedó destruida.

La muchacha pálida aterrizó rompiendo una ventana, y dio un ruedo hacia delante. Hubo gritos sorprendidos, órdenes y maldiciones, antes de que Ark- se pusiera a disparar con poca elegancia un par de escopetas recortadas, rematadas por tambores gruesos. Los matones trajeados que fueron a su encuentro caían como moscas mientras ella fue saliendo de aquel elegantísimo comedor, deteniendo las balas tras una barrera psíquica antes de enviarla como un pulso de vuelta, mandando la munición como metrallas. Los que quedaban en pie fueron destrozados, y los muertos no terminaban de caer cuando llegó a una sala llena de mobiliario Roccocco, donde un grupo de notables discutía con bebidas a la mesa.

Nada les avisó cuando sus sillones del siglo XVII y XVIII se volvieron en su contra, las astillas resonando como los dientes de una ardilla nerviosa. Todos los presentes fueron vaporizados, y las armas inhibidoras de la primera oleada tardía de refuerzos, con aspecto de fuerzas especiales, se desintegraron con ellos en el torbellino. Salió por una puerta, bajando por las escaleras erosionadas hacia la enorme piscina principal, básicamente un parque acuático en miniatura, acabando con más esbirros.

En los niveles bajo el complejo, el Equipo recorrió los túneles, y se tuvieron que enfrentar a cada paso con un proyector de calor, o nidos de artillería improvisados. Jae-Woong saltaba con elegancia y soltura entre el suelo, una pared y otra, girando con sus pistolas para acabar con varios atrincherados, mientras Ryo-dan convergía en su posición, recibiendo todas las balas excepto en la cabeza. Allí se protegía con escudos cinéticos, mientras que Hwang atacaba por detrás riendo, disparando las subametralladoras de los muertos.

— ¡Vamos, niño de mamá, aparece, quiero revancha!

Ji-won fue quien se encargó de deshabilitar los inhibidores, las cámaras, y también convirtió las armas a su paso por la zona de vigilancia en polvo. Varios uniformados de negro se lanzaron, echando proyecciones de energía, rayos y humo ácido sobre ella, pero uno a uno, acabó con los metahumanos que se le cruzaron.

Saltó sobre el primero, cortándole la cabeza con su dedo índice, y lanzando el ácido resultante sobre el que lanzaba rayos, cegándolo entre gritos. Le lanzó el cuerpo del primero, y lo adhirió al cemento, al tiempo que aceptaba una pelea con el que usaba energía azulada para quemarla con cada golpe, como si de un hierro fundido se tratase. Ryo-dan, en cambio, fue herida al tratar de ayudar, y pedazos de su carne se desprendieron al recibir los golpes hirvientes; pero aún así, ella hizo algo que normalmente, al oír a Hwang reír, no haría por asco de su piel grasa.

Le dio un beso al ser, arrancándole los labios a dentelladas, y el metahumano chillaría en agonía antes de recibir un tiro fatal desde la papada.

Por lo bajo, Ji-won avanzó un paso sobre otro metahumano traslúcido, que usó su densidad de masa para atraparla. Ella usó la atracción para acelerarse a sí misma, y le atravesó las manos por debajo de la caja torácica, agarrando dentro de sus pulmones, y en segundos este quedó convertido en una estatua de sal. Ella lo empujó, y este se deshizo en una nube de polvo salado.

Da-mol en cambio era quien más se había acercado al punto de encuentro del enemigo. Quitó dos cuerpos de una pesada patada, y limpió la sangre de su abrigo antes de lanzarse contra otro de uniforme, que temblaba de miedo, gritando al disparar:

— ¡No, no, aléjate!

Le vació las rondas encima, y esta cayó doblada hacia atrás, pero el otro no paró, a pesar de no tener balas. De la tráquea rota salió una risa entre borbotones.

— Ups.

En segundos, usó su telequinesia para extraer las balas y maniobrarlas alrededor de sus últimas víctimas, evitando que huyan al dispararlas en su camino.

— ¿A dónde creen que van?

Sacó su cuchillo, y los degolló en una carrera y cuatro movimiento abiertos que les rajó los cuellos.

— Necios, les dije que me dejen pasar. Nunca escuchan.

Se apresuró, y pronto, con varias tiras de carne quemada colgando, llegó cerca Ryo-dan, y Jae-woong detrás, quien al detenerse se pasmó un instante al ver a la primera en ese estado:

— Ryo-dan, ¿cierto?

Esta volteó entusiasmada, pero rota:

— Ah, hola Jae-woong, ¿terminaste los deberes?

— ¿Estás bien? Ah, ¿no necesitas—ayuda?

— No, no, mira.

Esta se reacomodó un par de costillas con la mano, tras resolver su dislocación en un santiamén. Se quitó la carne “sobrante” arrancándosela como si de pellejos de uña se tratase; hasta el otro, siendo un sujeto Ark, tiritó.

— ¿Ya ves? Nada de qué preocuparse. Pronto crecerán.

Jae-woong y Da-mol se miraron, pero pronto la atención de todos se centró en la puerta sellada. Ji-won, manchada, llegó para sentir qué había, y usó su visión remota, pero no pudo pasar:

— Ugh, campo inhibidor. Un momento.

Se fue a sentir de dónde se generaba, y apretando los párpados, se dio cuenta que el generador estaba protegido por más campos. Tomó la única opción sensata:

— Oye, gordo inútil.

Hwang la miró.

— Ve justo allí donde estoy apuntándote, justo ahí. Golpea con toda tu fuerza.

Este obedeció en silencio, y dio un puñetazo tal que el suelo se fracturó, y el corredor al frente colapsó, cubriéndolos a todos de polvo. Pero, como comprobó, también se llevó el generador, que quedó aplastado en el agujero donde lo pusieron.

— Bien, gordito, te daré tu croqueta luego.

Aquello sonó tan fuera de lugar que nadie se atrevió a preguntar a qué se refería. Ji-won no perdió tampoco el tiempo, y desintegrla puerta en arena gris. Lo que encontraron al otro lado, ciertamente era un centro logístico con todo y computadoras, pero repleto de explosivos.

— ¿Por qué diablos—? —se le salió a Da-mol.

Y en medio un hombre amarrado a un trozo de C4 en su pecho sangrante. Este sin embargo, no parecía asustado, sino que miró a los recién llegados con intriga. Ji-won se acercó para mirar bien su herida.

— Demonios.

Hwang señaló:

— Ese sujeto qué no es—se parece mucho.

Ryo-dan se puso pálida:

— El que la otra jefa debía rescatar. Rayos.

Los cables del detonador habían sido conectados a su corazón. Y un cable pelado de alta tensión bajaba poco a poco de un rollo, conectado a su vez a las demás bombas del lugar. El suelo, se dieron cuenta todos, se cubría de agua, porque al desintegrar la puerta, Ji-won liberó un pestillo que tiró de una cuerda y rompió la llave de una tubería.

— ¿Qué mierda? —preguntó— No creí que el dispositivo del niño bonito fuera tan—intrincado.

— Sí, seguro alguien lo ayudó. No importa, debemos salvar a este monigote guapo. Rápido. —dijo Da-mol— Ay, extraño cuando sólo había que ir a matar; los viejos tiempos eran más simples.

Ambas se pusieron a sentir las conexiones, y vieron el cable bajar, sabiendo que al pobre sujeto guapo se le acababa el tiempo.

En otro lugar, una casucha alta y estrecha a la vera del jardín, Ark-1 subía por las escaleras desvencijadas al piso superior, ignorando la psicina que había dejado roja, visible desde la ventana.

Llegó pegando una zancada sobre el perdido tramo final, atravesando la trampa laser que activaba gas nervioso mejorado de lado y lado. Usando su campo de fuerza, evitó que el humo la afectara, pero no alejándolo de su vista a tiempos como para no recibir un puñetazo de su enemigo y chocar contra la barrera psíquica. Esta vio lo que estaba amarrado a la silla en el centro de aquel cuarto; no era más que un cadáver desfigurado.

— ¿Vincenzo—Cassano? —murmuró— ¿Llegué tarde? Pero—

El otro era Han-seok, vestido con un uniforme de hockey, y llevando un palo de vibranio puro. Extendió los brazos, sonriendo con payasesco carisma.

— ¡Surprise!

Ark-1 no espero para desintegrar toda la casa a su alrededor para envolverlos en una burbuja de ladrillos y barro. Han-seok de ella, lanzándole un palazo en la cabeza con un grito atroz; nunca esperó que el metal entre sus manos rebotase la energía cinética contra él mismo, destrozando su atuendo. Este se levantó, tirando el casco roto con furia:

— ¡Era mi favorito!

Ark-1 sintió las emociones emergiendo de aquel campo muerto de aura plana, y le parecieron infantiles. Trató de recordar la última vez, y dijo entonces, reteniendo las manos del asesino con las suyas:

— Eres cada vez más inestable.

— ¿Crees que sólo vine para acabar con el maldito de Cassano? La verdad sí.

Se rio por lo bajo.

— Ese desgraciado me vino a fastidiar la fiesta, ¿sabes? Vino a interrumpir, y me hizo montar su fiesta de bienvenida con unos viejos amigos de la mafia.

— ¿Quién?

— ¡Pronto lo verás!

Alrededor de ellos se volvieron visibles cuatro aparatos como lanzamisiles, conforme la loza, mantenida por la mera voluntad de la muchacha pálida, hacia su gradual descenso, y con un boom proyectaron ondas inhibidoras de altísima potencia.

— ¡Agh!

Ella se separó de Han-seok, destrozando su blindaje de vibranio con una patada, pero rebotando y fracturándose la pantorrilla. El psicópata tosió riendo mientras se levantaba, y su presa se debilitaba poco a poco, gateando para alejarse conforme su nariz y boca sangraron. El sujeto llegó algo mareado con ella, derribándola de un pisotón cizañoso, burlándose:

— ¡¿Quiénes se creen tú y el señor K para arruinar mi diversión, eh?!¡Yo soy el mejor, él no!

La pateó una y otra vez, y ella no pudo defenderse:

— ¡Tú!¡No!¡Eres!¡Nada!

El dolor la dejó sin sentido, cuando la patada llegó a su cabeza.

“Ja-yoon. Date—prisa, hermana.”

________________________________________

(2 de julio de 2022, Cuartel General, 5:44 AM)

Para entonces, Ja-yoon se encontraba con la abogada, revisando de forma concienzuda los archivos del caso que iba a presentarse:

— Dice que ella compró la libertad de una de sus agentes en 2018, ¿cómo se supone que la venzamos si tiene esos contactos?

— El juez Cho, quien amañó la subasta a favor de Lee Kyu-jin. Se asegurarán de colocarlo en el tribunal.

— Ni siquiera se puede saber si llegaremos a juicio.

— Oh, créeme, lo harán. Contigo como el rostro jurídico público, querrán dar el ejemplo deslegitimándote por vía legal. Ya sus acciones han causado divisiones en la opinión popular antes. Esto no será la excepción.

Cha-young no quería admitir que quizá se convirtió con el tiempo en un circo mediático andante, pero sabía que no era mentira del todo.

— Bien, digamos que es así. ¿Y luego qué?¿Cómo vamos a ganar después?¿Tienes jueces propios o gente dentro en Seúl?

— Hmmm, no. La facción de Seúl que el gobierno reconoce, ellos sí los tienen, y recuperaron las Oficinas Administrativas, así que se llevan bien con el NIS. La facción de Gangwon tiene la mayoría de las cabezas nucleares, así que tampoco es una opción, ¿no crees? El punto es que sería absurdo intentar esas rutas para mí; esos factores no están a nuestro favor.

— ¿Cabezas—nucleares dijiste?

— Aigo, cómo sea. Tu función no es ganar, sino exponerlo todo, como hiciste con Babel antes. Lo importante es tener información sólida para cuando ocurra, y en eso Mi-ri nos ayudará. Así podremos dilatar la duración de la audiencia condenatoria, ya sea para K o para ti, lo suficiente.

— Oye, no me subestimes. Y no llames a Mi-ri por su nombre de pila, no tienes derecho—

Una llamada sonó en el teléfono fijo del buró. Ja-yoon lo levantó y lo puso en altavoz.

— ¿Sí, qué ocurre?

— Jefa Koo.

— Ah, Supervisor Kim.

— Sí. Perdimos contacto con Ark-1.

— Entiendo. Pon en acción el plan de búsqueda y seguimiento. ¿Qué ocurrió con los otros?

— Esperando extracción. Lograron llevar el paquete, pero reportan que tiene una herida cardiaca. Es mortal.

Cha-young se tapó la boca y lloró.

— ¿Y cuándo me ha detenido eso? Que el ave vaya al sitio de Nápoles, allí tienen equipo de estabilización de emergencia.

— ¿Segura que ayudarán?

— Lo harán. Saben las consecuencias de hablarle a las autoridades de nosotros.

Otro timbrazo.

— Debo colgar.

Contestó:

— ¿Sí?

— Señorita Koo.

— Dime, Mi-ri.

— Finalmente lo encontré. Estuvo en un lugar así de poblado, pero era obvio.

— ¿Dónde?

— Ponga las noticias. Algo malo pasa en ciudad Gangrim.

— Voy.

Prendió la tele sobre un cajonero. Un reportero decía por KBS:

“Y en información urgente, una fuga de gas de origen desconocido está ocurriendo en el centro de ciudad Gangrim. Los distritos afectados han sido acordonados por Gombumun, mientras se prepara un operativo de búsqueda y neutralización. No se sabe si Horang se involucrará, hasta el momento de este reporte no hemos recibido respuesta de la vocería oficial de la agencia. Se recomienda a todos los ciudadanos permanecer en sus casos y evacuar inmediatamente.”

— Así que por eso quiso mandar a mi hermana lejos. El maldito se arrepentirá de verme la cara de tonta. Se acabó.

— ¿Pero qué se supone que pasa?

— Es lo malo de tener a los que reviven muertos en el mismo lugar que el Cuerpo Imugi.

Mi-ri interrumpió desde el teléfono:

— Señorita, tengo la confirmación de mi contacto en Gangrim. Sabe de dónde viene la sustancia.

— ¿Y cómo es que sabe?

— Dice haber sido afectado por ella hace años. Y por cómo se ve, le creo.

Ja-yoon sonrió:

— ¿Qué más?

— Quiere que lo ponga en contacto—con Koo Ja-yoon. Dice saber de usted, y tiene algo qué decirle.

— Está bien. ¿Qué es un juego más? Terminará igual para todos.

Colgó, y se quedó suspirando con relativa incomodidad, esperando a que Cha-young saliese de su embotamiento. Pensó que al menos los Koo no estaban en peligro, y se le pasó la pena.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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