The Witch 4: Insurrection - Capítulo 14
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Capítulo 14: Ciudad de tinieblas
(2 de julio de 2021, Ciudad Gangrim, Gangwon, 2:36 PM)
Relativamente pocas personas estaban almorzando a esa hora, venidos de los mercados y locales comerciales aledaños. Se tomaban su tiempo para conversar, reír, contar historias pero sobre todo de su día, muchos de ellos de lo ocurrido antes que saliera el sol. Nadie lo entendía, muchos en el radio fueron afectados, y aquella nube se diseminó, por todos lados, hasta que desapareció de la vista en un par de horas.
“Pareciera que no fue nada al final.”
Fue en una parada de autobús que ella lo encontró, llegando con las manos en los bolsillos de la chompa hasta cruzar la acera. Allí en las afueras de la urbe, los grillos cantaban entre la maleza y el campo, un brillo binario entre ellos cual luciérnagas. No era aún así igual que los insectos brillantes volando a su alrededor, su cuerpo cubierto en un abrigo negro de cuero lo delataba. Así también su piel pálida, y su voz grave, que parecía querer huir de su garganta:
— Así que al final sí viniste. Koo Ja-yoon.
Esta se hinchió de pecho con sus labios sorbidos, y ojos vivaces, antes de bambolearse un poco, respondiendo:
— Así que los rumores son ciertos, detective Kim Moo-young.
— Mi regreso de la muerte—fue más literal de lo que la gente cree.
— Es un buen maquillaje, pero le faltó la muñeca derecha.
Este se miró, pero apenas pudo sonreír con diversión pasajera al ver sus venas oscuras.
— Dice que sabe del incidente en el centro. Por lo que aparenta, parece que es así. Deme los detalles.
— Aquí no —se puso su sombrero— Sígame, es por esta calle, hablemos en mi oficina.
Recorrieron oscuros callejones hasta quedar entre dos achatados edificios viejos, y el sujeto le hizo un ademán con la mano para que le siguiese a uno de ellos. Ja-yoon observó todo con detenimiento, cada ventana y puerta visible, las terrazas, luego empleó su visión remota para hacerse un mapa mental del lugar, casi abandonado. Tomó el paso de su anfitrión por las escaleras y adentrándose por un pasillo vacío hasta llegar a una puerta con ventana opaca; aquel la abrió con un manojo de llaves.
A la fuerza y un leve empujón, estuvieron dentro; la joven usó su telequinesia para cerrar por detrás. El detective quedó con la mano estirada, mirándola con un brillo desconfiado, pero igual decidió no hablar aún. Se sentó al fin, ya dejando su abrigo y sombrero en la percha:
— Siéntese.
— No perdamos tiempo y comience a hablar.
Sacó de debajo de su escritorio, y le mostró un vial metálico con una ranura de vidrió. Dentro, el mentado líquido verde, viscoso, se movía como lava de lámpara decorativa.
— Fue lo que me convirtió—en lo que soy.
— ¿Cree que no hice mi investigación? —le mostró uno igual— Yo también conseguí esto, y de la misma bodega de evidencias en esta ciudad. Lo que me intriga saber es quién fabricó esta sustancia tan—artesanal.
— Supongo que no sabe aún dónde lo recobró la policía, ni qué pasó con el expediente, ya que no está en el archivo. Fueron ellos, gente del NIS, se llevaron toda la información del Caso Sombra del 2018 y la guardaron bajo llave. Sólo yo tengo copias en esta misma oficina.
Ja-yoon quiso usar su visión remota para buscarlas, pero se encontró con la resonancia de un campo inhibidor de baja potencia. Parpadeó como si nada:
— Ah, habla de las desapariciones en esta ciudad hace 3 años. Oficialmente un caso de asesinato en serie, pero si me muestra—
— Sabe entonces quién era el responsable.
— Noh Poong-shik, un veterinario que enjauló a su esposa en el sótano de su consultorio. ¿Qué con eso? Un loco más.
— Lo que reportó Gombumun en la autopsia no fue cierto; él no murió en la autopista sino antes, y usó su propio suero para volver. Lo sé porque yo lo enfrenté ese día, vi cómo reanimó a su mujer en las grabaciones, cómo su propio cuerpo cambió—con mis propios ojos. Los oficiales regionales de Horang presionaron para que la verdad no saliera a los medios.
— Espero tenga pruebas de sus afirmaciones, o habré venido en vano.
— Las tengo, por supuesto, y puedo probar que por la negligencia de esos malditos ocurrió la fuga masiva de ese gas en toda la ciudad.
Ja-yoon sonrió en acuerdo con esa afirmación, pero igual lo interpeló:
— Entiendo eso. Pero no capto todavía lo que está intentando decirme. Tampoco parece gran cosa lo de esa fuga. No se ha reportado ninguna anomalía.
— Algo que se ve como esto —mostró los viales— en un evento donde se libera un gas del mismo color que esto —mostró fotos del gas—. Le aseguro, esto es la gran cosa, más de lo que piensa.
Dejando los viales sobre la mesa, le mostró fotografías de agentes en una escena del crimen, tanto del uniforme gris y naranja de Horang, como otros de azul oscuro, con la sigla NIS más obvia bordada en la espalda. Ja-yoon miró con interés los cadáveres que se hallaban en las escenas, y el detective le pasó los reportes de aquellos a los que se les hizo una autopsia; todos ellos grisáceos.
Todos ellos de ojos y venas verdes.
— Mire las fechas, lo de hoy no es sino el final de una línea; todo comenzó en 2019. Más y más casos de muertos que despertaron, a pesar de que No Poong-shik había sido destruido por Horang. Me involucré siguiendo sus huellas, pero fue sólo tras una larga búsqueda que pude encontrarlo.
El detective le pasó a Ja-yoon el reporte de la destrucción del cuerpo del dentista, y de las características presentadas. Mismos rasgos, piel, venas, ojos, que en las autopsias de los muertos del 2019; la joven estaba comenzando a tomarlo más en serio.
— Muy tempranamente—la policía dejó de tener jurisdicción, y la Gombumun fue apartada también del caso. Usé—otros medios para reunir lo que Horang y el NIS quieren esconder de la gente por alguna razón. Anoche fue lo último, no todo salió en el noticiario: hubo muchos convertidos, todos ellos ejecutados extrajudicialmente.
Con una expresión ojiabierta y sonriente, ladeando la cabeza, Ja-yoon risoteó, tocando las fotos, que el detective había deslizado furtivamente bajo su mano; una del veterinario criminal muerto en la calle, y las otras de los cuerpos baleados de color pálido, con la fecha de ese día,
— Me esta queriendo decir que—ese hombre está relacionado al legado de Fundación K, y que tanto el Director Cho del NIS como un sector corrupto de Horang—¿lo continúan en el presente? Ah, lo veo, usted sí sabe que algo huele a podrido, después de todo.
— Es verdad que hay una relación con lo que ocurre en Seúl, pero esa afirmación no es del todo verdad. Ni Cho está directamente detrás, ni Noh no es el autor intelectual; sólo son escalones en la trama.
El detective le pasó un informe del NIS a Ja-yoon, con la estampa de confidencialidad en la portada tipeada. Allí, negó con una sonrisa al leer no sólo que elementos de ambas organizaciones habían seguido el Caso Sombra de 2018, sino los casos de muertos vivientes en 2019, 2020 y 2021. En la página de recomendaciones, el Director Cho dictó “no se recomienda una acción de fuerza para búsqueda y destrucción del origen hasta entender el nivel real de amenaza.”
Una afirmación prudente, que Ja-yoon podía perfectamente entender como interesada.
Yo mismo había estado volviendo al caso desde que me enteré de esta “epidemia”, y desde que —se pausó— No importa, sólo quiero decir que este material fue costoso de conseguir. Buenos chicos casi han muerto para conseguir esto, así que adelante.
— Ah, así que eso es un problema. Parece que no le bastarán mi agradecimiento y protección.
— No. Las correas no me gustan.
Con un suspiro, Ja-yoon sacó una bolsa de su gabardina, y se la deslizó sobre la mesa. Al abrirla, el detective puso una sonrisa socarrona, no sólo por los pequeños lingotes de oro y platino, sino por uno de color plomizo oscuro. Este, al ser tocado, emitía una radianza morada en el punto de contacto; se lo guardó en el bolsillo.
— Pues entonces espero que lo disfrute. Mis reservas son limitadas, pero supongo que es pago suficiente. ¿No es así?
Este sonrió al verlo con fascinación, pero como si le doliera:
— Hah, sí, claro.
— Entonces adelante, continúe. Justo estamos en la parte en que comienzo a creerle. Cada palabra.
— Creí durante un tiempo, e incluso cuando maté a Noh, que serían residuos como los que—
Me señaló con cuatro dedos cerrados el rostro, descubriendo parte del maquillaje:
— Me hicieron convertirme en esto.
Ja-yoon recordó la última vez que vio a una cosa de aquellas despojarse de su maquillaje; no salió bien para esa persona.
— Luego ingresé a los archivos de la policía durante el cierre del caso. Sospeché que me querían esconder algo, y al revisar lo supe. Hubo un lugar clandestino más, que quedó sin abrir por órdenes de arriba.
— ¿Y había más evidencia allí?¿Del suero de Poong-shik?
— Era mucho peor. Una morgue, llena al tope de cuerpos desenterrados de cementerios de toda Gangwon. Seguí el rastro por semanas. —topó su nariz con el índice.
— Y encontró al autor.
— No a él, pero sí su impronta, y los contactos que tuvo con quien yo —cortó en seco un rato— Hallé evidencia de comunicación directa. Supe que el buen doctor en efecto investigó, y desarrolló su fórmula, pero que no era mérito totalmente suyo.
— Hubo alguien que le dio las piezas y materiales faltantes, alguien, ¿que lo patrocinaba?
— Su nombre no aparecía, sólo un alias. Mr_K777, quien le dio la orden de probar “prototipos” y “masificar el proceso.”
— Ah, el señor K de nuevo.
— ¿Ya lo sabía?
— Hmh. Mi pago no fue por eso, sino por los vínculos con las otras agencias que mencionó, y el surgimiento de de su actividad. Era una confirmación vital. De otro modo, habría sido complicado para mí misma hacerlo. No puedo moverme—tan libremente como puede parecer. Pero supongo que aún no sabe el nombre del hombre.
— No, y en lo demás—es correcto. Fue un “outsourcing”, por así decirlo. Lo que hay en mi sangre no eran desechos comunes, sino los de un prototipo que Noh creó para aquel hombre. Seguí el rastro de sus pagos, la mayoría en especie, como acaba de hacer usted.
— Ha estado ocupado siendo Robin Hood o más bien—
— Claramente este tal K tenía recursos y contactos como para mantenerse oculto entonces. Nadie investigó en la misma línea, hasta donde sé, excepto nosotros.
— ¿Nosotros? No me diga—sus chicos, ¿están en la habitación justo ahora?
— No me refiero a ellos. Fue el año pasado, y fuimos sólo dos, antes de que ellos se nos unieran.
Por instantes, el detective se fijó en un retrato sobre su mesa, y su mano se acercó:
— De algún modo, ese miserable —apretó el cuadro, y quebró el vidrio, cortándose— supo que íbamos por él, justo cuando creímos que lo habíamos atrapado. Esa siguiente vez, estaba preparado con una emboscada—
Se llevó la mano a la sien, con la mirada perdida:
— Monstruos—eran monstruos asquerosos lo que usó, y su esbirro—lo vi—se burló de nosotros. La tomó, y yo—llegué muy tarde.
Ja-yoon sintió su dolor, mientras tomaba una botella de ron, y se mandaba un largo trago, tiritando. La apartó, y terminó diciendo:
— Sólo yo logré escapar.
Su mirada se perdió en nubes negras, y Ja-yoon lo sintió como un ozono pungente.
— Él la mató sin ninguna piedad. Es verdad, no sé quién es o cómo se ve su cara, pero sea quién sea, me aseguraré de que pague. El otro se llamaba—Moon-jo. Seo Moon-jo; lo revivió, pero si lo hallo—lo haré pedazos.
Este soltó el retrato, y dio un suspiro vacuo, por pura memoria muscular. Fue tras un momento de observación que Ja-yoon dijo:
— Mi ayuda en su venganza personal no es gratis tampoco, detective Kim.
— Así como no lo fue para Seo Mi-ri, y sospecho, Hong Cha-young. Lo sé. Asumiré su precio, sólo dígalo.
— Aigo. No se ponga así, no es nada. Sólo tiene que terminar lo que inició. Si dice que hay encubrimiento público hasta ahora, es porque alguien ya sabe dónde buscar. Debe averiguar dónde por mí, yo puedo—darle el soporte tecnológico que necesita.
— Hah, de verdad suena como mercenaria. —masculló bajo.
— Entonces, vamos a la última parte. Dice que me conoce, pero le aseguro, mucha gente hay por ahí que dice lo mismo.
Este agachó la vista con una risotada, y al volverla a ver, su mirada, su aura débil mostró a la joven una bandera roja:
— Bueno, sé que no es una cantante frustrada por el destino. Y estoy completamente seguro de que hay cosas que no me ha dicho. Los canales encriptados con la señorita Seo, interesantemente, me recuerdan a canales gubernamentales.
Ja-yoon se tensó, sintiendo un cosquilleo extrasensorial, como si los espectros de las profundidades del edificio la rodeasen:
— ¿A qué quiere llegar con eso?
— Gente que mata por dinero o poder como usted no es la primera opción que habría escogido. Y tengo más contactos, señorita Koo, que dicen que usted no es de fiar.
— No tiene que confiar en mi buena voluntad, detective Kim. Sólo en que ambos queremos acabar con la misma persona, no importan las razones. Evítese cometer una equivocación—en este momento.
Sintió el propio aire moverse a su alrededor.
Reaccionó con rapidez, tal que en un instante, su golpe hacia atrás bloqueó la puñalada de un implantador óseo de chips; mandó a este primer enemigo camuflado a la pared de atrás con un golpe al diafragma. Este cayó en el sofá, vapuleado, al tiempo que una segunda oponente le había disparado dardos inhibidores; estos chocaron con la silla, pues Ja-yoon ya había girado para esquivarlos, lanzando el mueble. Destrozada la silla vieja contra el cuerpo de aquella chica, otras dos se lanzaron para colocarle grilletes, aún con su camuflaje, pero fueron igualmente neturalizada, de un cabezazo y una patada respectivamente.
— Los han entrenado bien. No es suficiente.
Esquivó contraataques, resistió puñetazos, una patada de la primera chica, el golpe de un palo de golf en la espalda, pero con dos codazos y dos golpes más, uno para cada enemigo aún de pie, la masacre terminó.
— Olvidaste un factor clave. Mi propio entrenamiento es superior, Kim Moo-young. Hasta con tu patético campo inhibidor.
Se preparó para rematarlos a todos, sacando una pistola del cajón del detective, allí de pie, paralizado, con la mano negra:
— Mira la punzada en el dorso de tu mano. No deberías dejar tu cuerpo expuesto mientras lamentas muertes, es—de novatos.
— Pues lo mío—tampoco está tan mal.
Sintió debilidad, y su cuerpo hormigueó, venciéndose por su propio peso. Miró con ojos pesados y rostro insensible sus manos, manchadas apenas por un polvo fino.
— Está muy bien—para alguien de tu tipo.
De reojo, vio a los chicos. Lo que creyó agentes de K con arneses de invisibilidad sólo se halló con una realidad. Ark-1 le daría su merecido si, en vez de enemigos sin alma, asesinaba a víctimas. Apenas sí podía levantar el arma EM, de todos modos:
— Sólo son unos niños, huh. ¿Los haces pelear tus propias batallas? —apuntó al detective— ¿O lo hace alguien más?
Aquellos arneses, les dio una segunda mirada de reojo, y sonrió al recordar. Modelos como los que ella tenía en el almacén de equipos del Cuartel General.
— Dame una razón para no matarte aquí mismo, por utilizar a estos tontos como tus soldados. Y por robarme.
— No te he robado nada, y estos chicos están aquí por voluntad propia. Tienen valor de sobra, no se esconden como tú.
— Es difícil creer—que estos niñitos tan delicados sepan lo que hacen.
Fue entonces que una de las tres chicas del grupo le respondió, levantándose con ojos restallantes:
— No me llames—delicada, mocosa engreída—
— Tenemos una harpía aquí, puedo verlo. Deberías saber callar cuando los mayores hablan.
— Huh, pero qué absurdo. Casi tenemos—la misma edad. Koo Ja-yoon.
Volteó con peso hacia ella, al tiempo que el chico se ponía de pie, acomodándose el hombro y ayudando a otra de sus acompañantes, al tiempo que la última retrocedía un par de pasitos atrás:
— ¿Esto es todo? Ridículo. —y ojeó a los que ahora la miraban, retozando aún en el dolor de sus golpes— ¿Piensan que ganaron por dejarme en este estado, chicos listos? Mejor respondan ¿por qué tienen ese equipamiento? Si lo hacen, tal vez no acabe con ustedes.
Sintió que la intención hostil, fugaz y ligera de por sí, se había desvanecido del aura del detective, así que dejó caer la pistola al suelo. Este, en cambio, de a poco recuperó el equilibrio, trastabillando en el borde de la mesa hasta tener a la joven al lado, y estiró la mano al aire. La chica al lado de aquel joven taciturno se adelantó entonces para ayudar al detective a caminar hacia el sofá, mientras iba diciendo:
— Deberías agradecer que no te haya matado de inmediato. No somos criminales como tú, como podrás haber inferido.
— Me di cuenta. Sólo intentaban retenerme. ¿Por qué?
— Esta era una prueba de fuego, solamente quería estudiar su reacción ante ellos, cuando te dieras cuenta que no son hostiles.
— Hnh —risoteó, comprendiendo— Vaya, vaya, así que querías probar mi carácter.
— Es muy curioso. Realmente tienes los ojos de una asesina, pero—hay algo más, ¿no es así? Algo que evita—
— ¡Queremos la verdad, Koo Ja-yoon!¡Y queremos oírla ahora! —reclamó la que hizo de muleta— Dinos ¿por qué ella cree que te contraté?
— Jamás te había visto. ¿Contratarme para qué?
— Para acabar con la vida de una niña inocente, claro. ¿Qué tenía ella que ver con K?
Quien interrumpió acababa de entrar desde el pasillo. Vio de inmediato los efectos del suero verde en ella, similares a los que mostraba el detective. Se acercó a ella con pasos pesados en vista, ligeros en pisada:
— ¿Con quién estoy hablando?
Esta se puso de pie sin dejar de mirarla:
— Oficial Kang Kwon-joo, a tus órdenes, niña.
— Me importa poco. Ahora dime qué querían probar con este circo.
— Que tú no eras quien asesinó a la señorita Ha Eun-byeol en Seúl. —confirmó el detective.
De inmediato vio en lo que se había metido, recordando todo el reproche que recibió por aquel metraje que no reconocía como propio acto, pues nada había tenido que ver:
— Dejemos de fingir. Tratan de presionarme, en caso de que no colabore con ustedes, piensan delatarme en público—pero qué tontería. No saldrá bien para ustedes.
Sin que nadie la pudiese detener, se inyectó suero regulador para vigorizar su cuerpo, y se levantó como el rayo, mandando a los chicos al sofá, y al detective a su silla, mientras miraba de frente a Kwon-joo. Moo-young cayó en la realización de su error demasiado tarde; no podría haber venido sola, pues el campo inhibidor acababa de apagarse.
— ¿Querían difundir quién soy en verdad?¿De verdad pensaron por un segundo que yo lo permitiría? Porque pude sentirlo, desde un inicio, ese odio en sus caras. Me reconocen, pero no como la mayoría.
— ¡Suéltame! —gritó la chica impetuosa —¡No uses tus trucos baratos conmigo, no me asustas!
— No tengo tiempo para tu berrinche, ni tampoco para quedarme. Se nota que la verdadera fuente de su información de seguro no está entre ustedes. Sus caras—sus auras me lo dicen todo.
— Prefirió tomarse el día. —dijo la oficial.
— Y listo para pulsar el botón. —secundó la propia Ja-yoon.
— Era el plan. Si de verdad no fuiste tú quien mató a Eun-byeol, dejaría de tener sentido. Pero yo no me guío por intuición nada más. Debes probarlo; si no lo haces en 5 minutos, él liberará toda la información. Estarás acabada.
— Ya sabía que dirían eso.
Volvió a hablar la chica muleta, notando el movimiento apenas perceptible de sus dedos largos y finos, sobre sus hombros:
— Sí, ya me acordé de ti. Eres—
— Mi nombre es Bae Ro-na. Y Cheon Seo—jin—nos culpa a las dos de matar a—su hija.
— Ah, también la conocí. Esa arrogante vieja—no sé cómo la soportaste tanto tiempo.
— Ese no es el punto, tú—
Ja-yoon se metió las manos a los bolsillos.
— Mi-ri te investigó también, en relación al caso de esa mujer. Te culpan no por mí, sino porque—te sobran razones para odiarla. Eres la hija de su mayor envidia, la rival a la que detestaba, que ella envió a su muerte. Oh Yoon-hee, tu madre. Y tu padre—
— Para.
— Claro que sí. Ha Ro-na
El detective, viendo la tristeza de Ro-na, su lenta caída en la red de la joven, interrumpió y retomó el hilo:
— Lo sabemos con certeza en este punto, señorita Koo. Ella la culpa de ser la autora material, y a la señorita Bae de ser la intelectual. Probar que lo primero no es verdad ante ella, puede llevar a probar que lo segundo tampoco.
— Así que esa nariz tuya también se metió de lleno en eso. Entonces crean cuando les digo—que pude conseguir lo que ustedes no en ese aspecto. Qué interesante, cómo todo nos ha conectado, trayéndonos hasta acá; alguien debió calcular mal su respuesta. Detective Kim, oficial Kang.
Kwon-joo se quedó en pausa un instante antes de responder:
— Sí, tienes razón. Fue bueno encontrarmd al detective Kim en este lugar hace dos años. De otro modo nos faltarían piezas clave; le hablaremos de ella si se deja de rodeos.
— ¿Y bien? ¿me dirán de dónde sacaron esos arneses? Si no, no abriré la boca, y morirán ustedes dos. Entonces, suerte niños en tratar de seguirme.
Habló el chico entonces:
— Recuperamos evidencia de un sitio de K, debajo del ayuntamiento. Ese sujeto ganó protección de gente poderosa, ¿y por qué?
La única chica que no había hablado quiso interrumpir:
— Seok-hoon, espera—
— Que lo sepa de una vez. No tenemos por qué ocultárselo.
— Busca en mi pad —dijo el detective— En el librero. Allí hay más detalles.
Ella lo localizó oculto entre libros, y tras atraerlo revisó en la tableta fotos de antes y después de cuatro empresarios, el alcalde, de dos fiscales, tres coroneles y varios jueces. Luego imágenes de archivo de cirugías:
— Tráfico de órganos, exclusivo para las clases privilegiadas. No sólo los salvó de enfermedades o malestares menores, también les dio más vitalidad que antes. Al ser parcial, el proceso no muestra signos completos, por eso nadie los conectó al caso.
— Lo has hecho bien, por lo que veo. —mencionó Ja-yoon, atenta a la pantalla — Supongo que a esta gente sólo les queda dar el golpe, el real, posiblemente pronto. —miró a Ro-na, la chica impetuosa y los otros— Y que les cuente la verdad respecto a la asesina de su “amiga”.
— ¿Qué es lo que sabes realmente? —preguntó el chico.
— Al inicio creí que era una de mis reclutas más recientes, Bae-rin; ella se puso ese nombre, así que obviamente no podrían hallarlo en base de datos alguna. Como saben, hay algunos metahumanos cambiaformas en el mundo, pero en el caso de ella, es como yo, su poder viene de aquí —señaló su sien— Su especialidad es proyectar ilusiones en la mente humana, haciéndoles percibir a la persona que ella quiera.
— ¿Y si no fue esa chica que dices—? —preguntó Ro-na— ¿Entonces?
— Luego lo pensé, y tomé en cuenta que eso no aplica a una cámara de seguridad, ya que a lo mucho sus IAs de sistema son rudimentarias.
— Ustedes sí que tienen sorpresas, ¿eh? —dijo Kwon-joo— Eso lo tengo que ver yo.
Ja-yoon finalmente soltó a todos y estos respiraron aliviados, aunque la impetuosa se removió como si le hubiese caído arena encima. La joven sacó una memoria de su bolsillo, y se la extendió al detective; este la tomó y la insertó en la tableta, buscando en silencio hasta que abrió un video. Asentó el aparato y fue a verlo con los demás; Kwon-joo acarició su barbilla, atenta a lo que ocurría.
— Esta grabación de seguridad de Gombumun había sido robado de sus bodegas. Mandé a la persona que mencioné a probar su propia inocencia. Huh, le habría arrancado la cabeza si no hubise vuelto al Cuartel. Fue minutos antes del ataque a los apartamentos donde Ha Eun-byeol vivía, en un callejón.
Se veía a una mujer en traje de oficina azul caminar con excesiva confianza, e incluso con cierto divertimento en la penumbra. En cuestión de segundos, miró a los lados, y de repente la lente de la cámara se circuitó con algi de estática, antes de reenfocarse en el punto. Cuando volvió a estabilizarse la imagen, todos se quedaron en silencio viendo cómo esta transformó su apariencia—a la de Ja-yoon.
Ro-na tiritó con la boca entreabierta:
— Entonces—tú no—
— ¿Maté a tu media hermana? No.
— ¿Y quién es ella? —preguntó Kwon-joo.
— Estamos buscando su identidad real ahora mismo, pero para que se hagan una mejor idea de lo que estaban buscando—
Cambió a otra grabación:
— Estas tomas seleccionadas vienen de mi centro de operaciones.
Primero se vio a una mujer, amarrada a la silla en un salón de interrogatorios. La cámara titiló, el rostro de la persona cambió por un momento, y ella pausó:
— ¿Y qué ven allí?
— Es—es la misma mujer del callejón.
— Así es, Yoo Je-ni.
— Los ojos, miren. Son verdes. Es uno de ellos. —señaló Ro-na.
— Hmh.
Puso play de nuevo, y con el paso de los segundos, de repente lo que vieron todos fue a un uniformado, que comenzó a rogar que lo liberen. Todo fue cuesta abajo para el sistema de seguridad a partir de ese momento, hasta que en las cámaras del incinerador y el estacionamiento, vieron al “chofer” irse.
— ¿Cómo demonios fue que hizo eso? —se le escapó a la impetuosa— Sólo estaba ahí, y luego—cambiaba a otra persona sin—que lo note nadie. No tiene sentido.
— Nunca cambió su forma. Se presentó a mí como abogada de mis rivales en Seúl, pero es tal como lo viste. Joo Seok-kyung.
Esta no se sentía cómoda con que la joven supiera su nombre, y su mirada lo dejó claro.
— Es claro que nuestra pálida amiga puede proyectar un holograma convincente en las retinas y las lentes artificiales por igual. Se apellidó a sí misma Ahn, pero seguro no es su verdadero nombre.
— Si hay alguien así suelto debemos detenerla pronto. —dijo el chico con urgencia.— Podría hacerse pasar—por cualquiera de nosotros.
— Tienes valor, Joo Seok-hoon. Una vez sea confirmado quién es, procederemos como se debe; si necesito tu ayuda lo sabrás. Por ahora no deben preocuparse, lo tendré cubierto. Recibirá su merecido por intentar engañarme.
— ¿Y por qué habríamos de creerte? —retó Seok-kyung, de pie —Todas estas cosas—me parece que son muy convenientes para ti. No sé qué quieres lograr, pero no caeré en tus juegos.
Ja-yoon se le acercó a la cara, de brazos cruzados:
— No te proyectes en mí, humana tonta. Conozco tu pequeño pasado, toda tu mísera existencia de principio a fin. Puedo usarlo en tu contra cuando yo quiera.
Seok-kyung dijo supurando ira a fuego lento:
— Pues inténtalo, te reto.
Seok-hoon se interpuso y empujó a Ja-yoon. Esta se limpió el hombro:
— No te vuelvas a acercar a mi hermana, maldito—fenómeno de laboratorio. O no seré tan amable.
— Huh, sí que tienes valor. Suerte que no me interesa despedazarte.
— Ya calmense todos, esto no nos sirve de nada. Si sigues, ten por seguro que no te ayudaremos.
— De todas formas, no tienen otra opción si no quieren meterse en mi camino.
Seok-kyung intervino:
— Pfft. Tú no creas que te tenemos miedo, ¿entiendiste? Lo digo porque—
— Me da igual tu relación con esa chica Eun-byeol. Suelta ese complejo tuyo—de una vez, que tú no halaste el gatillo. Te hace ver ridícula.
Con mirada más dolida, determinada, le dijo a Ja-yoon:
— Ella no merecía morir así. Y no pienso quedarme esperando a que supuestamente tú hagas algo. Voy a asegurarme de que cumplas lo que dices, o yo misma te obligaré.
— Pero qué audaz. Huh, bien, como quieras. Te llevaré conmigo a Seúl cuando llegue el momento; primero hay cosas que debo hacer.
— ¿Qué cosas? —preguntó Kwon-joo— Y plr cierto, esa agencia tuya, ¿qué tiene que ver con estos? Hemos enfrentado a Cazadores—con el mismo símbolo —señaló el dragón en el arnés.
— Una facción disidente, distinta a la mía, quien los haya creado debió trabajar en la agencia desde antes, eso es seguro.
— Dices que, ¿una agencia del gobierno—? ¿De verdad están detrás de?
— Sí, y no solo las que mencionaron; pero como saben, este enemigo tiene algo que los otros no; Fundación K como frente. Hay radica su mayor debilidad. Ustedes quieren sacar todo a la luz; no bastará.
— ¿Y por qué—no bastaría? —cuestionó Moo-young. —Hemos reunido evidencia abrumadora.
— No, esto no es una empresa fantasma simple, o un asesino suelto. Lo más seguro es que falseen los archivos para las autoridades antes de que lo entreguen, o encubran toda filtración sin permitir que se difunda.
— ¿Y qué sugieres?
— Si expongo los crímenes de cuellos blanco de la ONG, llamaré la atención de quienes ya los investigan. Todo será tan mediático que no podrán sólo borrar el rastro; cabezas rodarán, y yo haré lo demás.
— ¿Si quería ocultarse y continuar encubriendo todo, por qué perpetraría este ataque con gas?
— No es para mostrarse a las autoridades. Quiere que yo lo vea, y atraerme a una trampa. Incluso se llevó a mi hermana para eso, sólo que no fui a—esa—trampa.
Je-ni preguntó:
— ¿Qué?¿Tienes una hermana? Qué chantaje más barato hace ese tal K, ese tipo es un monstruo, ¿no?
Ja-yoon suspiró confiada:
— No vine a rescatarla; eso puede hacerlo ella misma sin problema. A lo que también vine es a evitar que intervengan a ciegas, y a preparar al detective.
— ¿De qué hablas? —preguntó este.
— En Seúl habrá gran revuelo, posiblemente en no más de dis semanas, aprovechando las vacaciones de verano. Usted debe hacer algo con la información que le di en esa memoria. Deberá libérarla, toda, cuando un edificio negro en Incheon explote por arriba.
— ¿Qué va a pasar? —preguntó el chico.
— No les van a decir la verdad en las noticias, pero algo grande se aproxima. Debe ser así, y lamentablemente me quedé demasiado. Nuestro tiempo de charlar se terminó.
Ja-yoon había estado usando su visión remota, y había visto venir corriendo a una horda de los cadáveres andantes a través del alcantarillado. Detrás de ellos, un rostro familiar que no quería ver de nuevo.
Moo-young se levantó y abrió la puerta:
— Ya vienen, puedo percibir su hedor desde aquí —olfateó el detective.— Debemos movernos, vengan conmigo.
Los chicos comenzaron a moverse hacia unas cajas con equipamiento.
— Sí, deberían hacerle caso. —dijo Ja-yoon— Ya llamé a unos, digamos, socios estratégicos muy interesados en saber qué ocurre en los bajos de Gangrim sin que Horang se entrometa.
Fuera del edificio, varias tanquetas negras sin identificadores se detuvieron, y un pelotón de uniformados en traje de combate pesado se bajaron, listos para pelear. Los chicos miraron asustados desde la ventana de la oficina, y Seok-kyung tomó del cuello a Ja-yoon, sin lograr apretarlo:
— ¡¿Qué fue lo que hiciste?!
— ¿Yo?, sólo darles una escapatoria a la trampa que K obviamente iba a tenderle a su querido detective aquí atrás. Seguro se enteró de que vendríamos todos aquí, por eso lo hace hasta ahora; sus ojos, oficial Kang, es posible que vea lo que usted ve.
— ¿Cómo—es eso? ¿De qué está hablando?
— Es cierto que el amo de esas cosas puede ver y oír a través de ellas, pero yo soy un prototipo, no tengo esa función.
— Yo tampoco lo creo —dijo el detective— Si fuera así ya nos habrían destruido, hace tiempo.
— Tal vez deberían estar listos para lo peor. ¿Lo ven? Yo vengo con buenas intenciones. A pesar de saber perfectamente que era peligroso para mí. Adenás se pagarán las molestias.
Los chicos recién sintieron el peso en sus bolsillos, y Seok-kyung al sacar un par de lingotes de oro y platino. Mientras los demás quedaron pasmados por cómo la joven logró ponerlos allí sin mirar, la chica se enfureció. Tiró el metal en su cara
— ¡Yo no necesito esta porquería!
— Deberías ser más agradecida, es tu pago por servicios prestados, y que dejes de decir tantas tonterías. Es mi pago a todos por encontrar la información que me falta, antes y ahora, sobrd todo para el detective. Así que ya mejor váyanse, haré tiempo.
Seok-kyung dijo con sarcasmo antes de ir saliendo:
— Ah, pero qué caritativa resultaste.
— ¿Ves? Si yo hubiese matado a esa chica, ya te habría matado también. Así que mejor comienza a correr, antes que se ponga feo. Los adultos tenemos que ocuparnos.
Se la quitó de encima agarrándola de la muñeca, y empujándola contra el chico, que la atrapó por detrás. Esta espabiló, no dándole una segunda vista, antes de salir por la puerta; los demás, con urgencia, también la siguieron. Kwon-joo la miró con sospecha, cargando su arma frente a ella antes de salir tras ellos.
Nuevamente se quedó sola con el detective, y este la observaba de forma taciturna, allí de pie.
— Puede irse. Si cumple su parte, cumpliré con la mía.
El detective tomó su abrigo, el sombrero, discos duros y la memoria, rompiendo la tableta contra la mesa, lanzando chispazos.
— Eso ya lo veremos.
— Tiene cómo contactarme, está en el pendrive que le di. Espere la señal, halle el sitio donde K se esconde. Y no haga ninguna tontería cuando lo encuentre.
— Eres muy joven para decirme qué hacer, Musa del Campo.
— Tsk.
Kim Moo-young pasó de prisa junto a Ja-yoon, al tiempo que esta se quedaba observando el perímetro defensivo. Alzó la peesiana con los dedos, y divisó a un oficial de Yongsadan, cuyo parche de dragón llevaba un símbolo de radiación por debajo, envuelto por una serpiente. Este de casualidad, y por la agudeza de sus sentidos, patentes en su rostro intranquilo de veterano, le devolvió la mirada, asintiendo.
Ja-yoon devolvió el gesto, dandose vuelta para volver sobre sus pasos hacia la entrada del edificio.
(Sitio desconocido)
Ark-1 había despertado, y observaba con expresión neutra. Se hallaba inmóvil, parecía serena, pero sus sentidos estaban más afilados que nunca, debido a su situación precaria, en aquella cámara alta. Amarrada de pie, las correas, la camisa de fuerza, sus pies fríos flotando en el aire, y especialmente su cabello mal cortado, todo le recordó a un tiempo al que deseaba jamás volver. Pero si algo había llegado a entender en su tiempo en libertad, e incluso en cautiverio, antes de entenderlo bien, era que nada era permanente.
Se aseguraría de que esto tampoco.
Los reflectores se encendieron a su alrededor, encandilándole la vista, mientras dos sombras se acercaban a ella:
— Oh, sí, esto es algo que no me canso de ver. Ella es tan maravillosa, sólo mire, es un diseño perfecto. El arma suprema.
Este era un sujeto desencajado viéndola con asombro casi lascivo, encorvado en su bata de laboratorio. La otra era una mujer de cabello corto y traje blanco con tacones charon de aguja, chaqueta a los hombros:
— Hola. Tú debes ser Datum Point. Y veo por qué Jeong-na te pintó en un lienzo. Eres hermosa a tu modo.
— Usted, ¿conocía a Baek?
— Claro. Trabajé para ella, aunque mi área era muy específica. No nos veíamos tanto.
La muchacha pálida tenía dificultad para leer su aura, y la del otro, e incluso la suya propia.
— Disculpa que tengamos que recibirte en estas condiciones, pero de verdad no queremos inconvenientes. Los campos inhibidores que sientes son nuevos, y son fáciles de graduar y cambiar de intensidad, así que nada de ideas locas.
Acarició sus cabellos como a una niña, pero ella se la quitó de encima.
— Ah, pero como sea. Veamos qué podemos lograr juntas. Sería ideal si el método 1 funciona.
Una especie de casco de electrodos descendió sobre la cabeza de Ark-1. Este se activó con luces, y comenzó a quemarle con haces dolorosos. Esta sin embargo no gritó ni se quejó, sino que resistió, apenas respirando.
— No te preocupes, todo terminará pronto. Tu mente será más clara que nunca cuando terminemos. Sabrás a quién debes tu lealtad.
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