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Transmigrados como Saiyajin a... ¿¡Invincible!? - Capítulo 30

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30: Huyendo De Los Héroes 30: Huyendo De Los Héroes  ¿Qué esperaba Rafael con sus acciones?

Tal vez negociar con los Guardianes.

Quizás distraerlos lo suficiente como para tomar a Leonardo y echar a correr.

Todavía no se había recuperado de la última experiencia.

Aunque fuertes, y ciertamente capaces de sanar mucho mejor que los seres humanos, no poseían una regeneración acelerada particularmente rápida.

Jurarían que incluso un Ghoul sanaba más rápido que ellos.

Y ni siquiera debía tratarse de Noro.

En cualquier caso, Rafael seguía sin estar en su mejor momento para una batalla tan importante.

En definitiva no quería ser pateado tan pronto, así que no buscaba pelear con estos tipos justo ahora.

—¡Te lo digo mujer, deja ir a mi amigo o el tuyo pagará las consecuencias!— ladró en árabe, pues su dominio del inglés era peor que el de Leonardo.

Red Rush hizo ademán de cargar contra Rafael, pero Inmortal alzó una mano y detuvo cualquier acción.

Se elevó en el aire, imponente y tranquilo, mirando a Rafael a los ojos.

—Hijo, tranquilízate primero.

No quieres hacer una locura y nosotros no pretendemos lastimarte a ti o a tu amigo.

Sólo queremos ayudar— dijo el hombre en la misma lengua.

—¡Suéltenlo, ahora!— se repitió Rafael, acercando a Darkwing y poniendo una mano en su cuello.

—¡No me importa la ciudad ni la porquería que la habita.

Sólo quiero irme de aquí, y me llevaré a mi amigo!

—Entonces ven con nosotros— invitó Inmortal, acercándose lentamente.

Los demás sin embargo, tomaron posturas de combate y la guerrera no soltaba a Leonardo.

Con todas las miradas puestas en Rafael, nadie se percató de la presencia antinatural que emergía del suelo junto a War Woman.

Similar a la intangibilidad de Green Ghost en apariencia pero distinta en naturaleza, Zill dirigió su toque místico hacia la mujer que sometía a su otro activo.

Los instintos de War Woman la alertaron del peligro inminente y rápidamente soltó a Leonardo, apartándose del camino en un milisegundo.

—¡Enemigo!— llamó ella de repente.

Zill centró su mente y cesó la emisión de energía que mantenía oculta a la ciudad de los satélites de la ADG.

Usó el poder para desatar una onda de choque contra los Guardianes, empujándolos lejos de su presencia.

Los autos salieron volando y toda la sección del túnel se agrietó.

Incluso Inmortal se vio arrastrado por el ataque, perdiendo de vista a Rafael un segundo.

Aprovechando la oportunidad y viendo el arco creciente de la onda, Rafael se adelantó y cruzó al lado de Zill antes de que su ataque alcanzara el otro extremo de la pared.

Por su parte, Leonardo jadeó en busca de aire.

Tenía la cara roja por la presión y las venas hinchadas por el esfuerzo de resistir la absurda fuerza de War Woman.

—Levántate, Mi Guerrero.

La batalla apenas comienza— dijo Zill solemnemente, exhalando una niebla apenas perceptible de sus labios que invadió las fosas nasales del agotado chico.

Hizo lo mismo en la dirección de Rafael.

Ninguno de los dos se dio cuenta del suceso hasta que su resistencia comenzó a aumentar constantemente y las heridas de Rafael, así como su hambre y sed enloquecedores, eran saciados sin explicación alguna.

—¿Eh, q-quién eres tú?— preguntó Leonardo, confundido.

Desde su postura baja, sólo pudo ver los tatuajes vivos de la mujer divina.

—Leonardo, Zill.

Zill, Leonardo.

¿Cómo te encuentras, amigo?— presentó Rafael rápidamente, tirando al inconsciente Darkwing a un lado para ayudar a su amigo a incorporarse.

—…Uh, sorprendentemente bien— murmuró Leonardo, sintiendo sus fuerzas renovarse.

Miró con curiosidad a la mujer desnuda, preguntándose en qué mierda se había metido Rafael los últimos días.

—¡Basta de charla sin sentido!— acalló Zill con voz severa, levitando sobre Rafael y Leonardo.

—Mis Guerreros al fin reunidos, es momento de expulsar a los invasores.

Los tatuajes adquirieron mayor luminosidad y se movieron más rápido a lo largo de su cuerpo.

La presencia de Zill se hizo incluso más pesada que antes, poniendo en guardia a los Héroes que se reunían.

En ese momento, Rafael y Leonardo se miraron el uno al otro con rostros serios.

Asintieron al unísono y salieron disparados en direcciones opuestas, a cada lado del túnel.

Se estrellaron contra las paredes y rebotaron hacia arriba, volviendo a provocar una explosión de escombros que desestabilizó más la sección dañada por Zill.

La mujer permaneció atónita un segundo demás por las acciones de sus Guerreros.

Para cuando volvió en sí, la construcción cedió y toneladas de material se vinieron abajo.

—¡Que no escapen!— llamó Inmortal.

Red Rush se lanzó a la carga, seguido por Green Ghost.

El Velocista cruzó al otro lado antes de que se cerrara el camino y su compañero simplemente atravesó la roca.

Zill finalmente cayó en cuenta de lo que había pasado, pero Inmortal y War Woman ya estaban sobre ella.

– – – – – – – – – – – – – – – – – – – –   —¿¡Quién era esa loca!?— preguntó Leonardo, avanzando a gran velocidad por el túnel.

—¿¡Yo qué sé!?— Rafael se encogió de hombros.

—¡Apareció de la nada en el desierto y me dijo que estaban haciéndote mierda.

Era sexy, así que le creí, pero después empezó a hablar y lo sexy se le quitó!

—…Lo peor es que te creo— suspiró Leonardo.

Decidió sacarse de la mente aquella mujer extraña y aprovechar el subidón de adrenalina que lo asaltó previamente.

—Oigan, no entendí nada de lo que dijeron, pero asumiré que no son amigos de aquella pervertida— comentó Red Rush desde un lado, sobresaltando a Rafael.

Aunque veloces para los estándares humanos, ni él ni Leonardo podían correr a más de trescientos kilómetros por hora.

Para el Velocista, era como una caminata en el parque.

Rafael cambió abruptamente de dirección e intentó embestir al Héroe.

Red Rush se deslizó con desdeñosa facilidad a su alrededor y logró posicionarse justo detrás de él, clavando patadas a la parte posterior de su rodilla.

Los impactos fueron incluso más fuertes que los que propinó a Leonardo antes.

Rafael perdió el equilibrio y rodó por el suelo a alta velocidad.

—¡Tú otra vez!— gruñó Leonardo con fastidio, abalanzándose sobre el enemigo.

Nuevamente, Red Rush corrió a su alrededor hasta formar un torbellino carmesí a pesar de que Leonardo seguía corriendo por el túnel.

Una muestra de las absurdas capacidades del tipo.

Rafael se incorporó como pudo y regresó a la carrera, persiguiendo el rastro de su amigo y Red Rush.

Lo que siguió fue una tortuosa marcha en la que ambos fueron constantemente derribados y golpeados desde todas direcciones.

Correr en línea recta les permitía ir a mayor velocidad, pero eso terminaba en tropiezos dolorosos.

Zigzaguear con el Velocista era una estupidez.

Detenerse para combatir estaba fuera de la mesa, pues sólo perderían el tiempo y probablemente no lograrían golpearlo.

Red Rush menguaba su resistencia recién cargada con un acoso implacable.

Seguía sin golpear demasiado fuerte y Leonardo no sabía si era porque había alcanzado su límite de potencia o porque era indulgente con ellos debido a su edad.

Independientemente de la razón, el hecho es que estaba apaleándolos lento pero seguro.

No tenían medios para contraatacar, no podían escapar de él.

—¿¡No puedes alcanzar una de sus piernas al menos!?— escupió Rafael con frustración, saltando de un lado a otro después de tragar concreto por quinta vez consecutiva.

—¡Apenas y puedo verlo!— se quejó Leonardo, pisoteando el suelo para levantar escombros y polvo, intentando limitar su visibilidad.

—¿¡No tenías a Darkwing en tus manos!?

—¡Se me olvidó allí atrás!— replicó Rafael.

Alcanzó el centro del techo a varios metros por delante de Leonardo.

Estimó el paso de Red Rush y se lanzó como un proyectil hacia el suelo.

Obviamente falló y su premio fue una lluvia de puñetazos directo al rostro.

—Sigo sin entenderlos, pero estoy seguro que eso no es árabe.

¿Son españoles quizás?

¿Tal vez Neo-guineanos?— inquirió Red Rush tras mandar a Rafael a estrellarse contra el muro.

—¡Soy tu perra!— rugió Leonardo con furia, saltando sobre el Héroe.

Su pésimo intento de insulto en inglés provocó que el oponente se paralizara un instante.

Evadió con soltura los puñetazos y patadas que Leonardo dirigió en su contra, conteniendo la sonrisa burlona que casi se le formó.

Por su parte, Rafael se levantó de nuevo con el rostro adolorido.

La nariz le dolía y las lágrimas brotaron involuntariamente.

Apretó los puños y miró con enojo al molesto Héroe.

La respiración se agitó y la agresividad primitiva en su sangre se encendió, hincándolo en poder.

No reprimió el impulso.

De repente se giró y clavó un poderoso puñetazo a la cara de Green Ghost que atravesó al hombre sin causarle daño alguno.

El tipo incluso pasó a través de él, lo cual fue una sensación por lo demás incómoda.

—¡Me cago en Dios, otro hijo de puta más débil que nosotros al que no podemos tocar!— maldijo internamente.

La situación empeoró.

Rafael tenía la velocidad de reacción necesaria para incapacitar al tipo si volvía a su tangibilidad, pero Green Ghost no lo hizo.

Leonardo era abrumado por el Velocista, pero si Rafael iba en su ayuda y se descuidaba un instante sería enterrado en el concreto.

Red Rush percibió la llegada de su compañero y pudo concentrarse en el muchacho que tenía en frente.

Si bien eran lentos en carrera, tuvo que admitir que la velocidad de sus embestidas, puñetazos y patadas no eran ninguna broma.

De haberse enfrentado a los dos sin que intentasen escapar podría haberlo puesto en una situación difícil.

No es que ahora mismo no fuese difícil.

La resistencia del niño era monstruosa y un solo error sería fatal para él.

Además, el hecho de darle una paliza a un infante le dejaba un mal sabor de boca al Héroe, pero ni siquiera podía comunicarse con él y calmar las cosas.

No hablaba árabe ni español.

Tampoco lo necesitaba para saber lo que pasaba por la mente del chico, cuya mirada venenosa hablaba por su cuenta.

Murmuró algo ininteligible y trató de retroceder hacia su compañero.

El movimiento de alta velocidad fue simplemente más rápido que de costumbre para Red Rush, como pasar de caminar extremadamente lento a caminar apresuradamente.

Lo alcanzó antes de que diera el tercer paso y buscó conectar sus puños en puntos clave para inmovilizarlo.

Había estado intentándolo sin mucho éxito.

De alguna manera, siempre conseguía moverse un poco en el último momento.

Sin embargo, ni Red Rush, ni Green Ghost ni el propio Leonardo se esperaban el siguiente movimiento de Rafael.

Para Green Ghost, su oponente simplemente salió disparado mucho más rápido de lo que podía reaccionar.

Para el velocista seguía siendo lento, pero ciertamente había una diferencia considerable.

Incluso Leonardo fue tomado por sorpresa.

Rafael explotó en velocidad más allá de lo que ambos podían hasta ahora, tomándolo del brazo y casi arrancándoselo en el proceso.

Rafael utilizó su recientemente descubierta habilidad para expulsar Ki de su cuerpo y la llevó al límite.

Concentró la energía en su espalda y piernas, bombeando una ridícula cantidad lo más comprimida posible.

Fue como tener cohetes en el culo.

Pero no acabó allí.

Inspirado, Rafael se arriesgó a cagarla monumentalmente y casi se partió el cerebro al ejecutar la misma técnica alrededor de su mano libre mientras mantenía la expulsión de Ki a su espalda.

Sintió la extremidad hincharse en poder y se aferró desesperadamente a esa sensación de armonía, pese al agitado momento.

Red Rush se movió para interceptarlo y hacerlo tropezar de nuevo.

Rafael saltó levemente para evitar tal cosa, pues el Velocista no se atrevería a ser arrollado por él.

Como esperaba, Red Rush cambió de dirección y dejó que ambos pasaran de largo, confiado en que los alcanzaría de todos modos.

Ese fue su error.

Rafael torció su cuerpo en el aire y cesó la emisión de Ki a su espalda, concentrando todo en su brazo de un solo golpe.

El puño sobrecargado se agitó y Rafael golpeó el aire, apuntando hacia los Héroes.

Una poderosa onda de choque salió disparada del Ki comprimido.

La temperatura aumentó repentinamente y el túnel entero tembló y se agrietó al paso del ataque.

El espacio cerrado contribuyó a su letalidad.

Demasiado adelantado para recibir ayuda de Green Ghost, Red Rush recibió el impacto de lleno y fue mandado a volar con sangre manando de su nariz.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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