Transmigrados como Saiyajin a... ¿¡Invincible!? - Capítulo 34
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34: El Verdadero Debut De Los Saiya-Men 34: El Verdadero Debut De Los Saiya-Men [En algún lugar de Yakutia, Rusia] El complejo subterráneo Zaslon-9 representaba las consecuencias de un mundo plagado de super humanos.
Enterrada en lo profundo de la gigantesca Taiga Siberiana, la instalación militar actuaba como centro de investigación y experimentación sin límites éticos definidos, con el único propósito de hacer frente a la hegemonía americana en lo que respecta a individuos de gran poder.
Zaslon-9 era, a todos los efectos, un secreto de alto nivel ruso.
Todo el personal que llegaba no salía, y todos los sujetos de interés que capturaban definitivamente no salían.
Aislada como estaba, la instalación gozaba de condiciones duras y un entorno inclemente en su superficie y alrededores, lo que garantizaba que, si un espécimen lograse por algún milagro evadir las contenciones y los niveles de seguridad, no encontrase rastro alguno de civilización en un radio de más de 300 kilómetros.
Poco para un super humano volador, pero a todos los de esa clase los mantenían bien sujetos al suelo.
Sin embargo, debido a la existencia de la ADG, Zaslon-9 no recibía individuos excepcionales muy a menudo para estudiarlos.
Gran parte de los sujetos que poseían fueron el resultado de sus propios experimentos.
Eso no evitó que en el momento en que un super humano desconocido aparecía cerca de la zona de influencia rusa, Zaslon-9 y su equipo de operaciones fuesen notificados.
Y es justamente lo que había ocurrido, consecuencia de ciertas actividades que ciertos infantes con capa estaban realizando en Europa Occidental.
—…
¿Ninguna afiliación conocida?
¿Sin nombres, sin nacionalidad, sin propósito claro?— interrogó un hombre de rostro pétreo y cabello escaso, vistiendo una gabardina militar para combatir el frío de la adusta sala.
Bajo su mirada penetrante, los analistas que redactaron el informe en sus manos se encogieron, estremeciéndose ante la inminente reprimenda.
—Eso es irrelevante.
Beneficioso incluso, ya que facilita nuestra operación— intervino otro militar de la reunión, apartando la mirada de los documentos.
Se volvió a los demás presentes, todos investigadores en jefe de algún área o departamento en específico.
Genetistas, zoólogos, ingenieros, y otros menos convencionales para los que ni siquiera tenían una definición.
—Basado en sus conclusiones, se debe desplegar todo el Bogatyr para asegurar el éxito de la misión.
Y eso no está 100% garantizado.
¿Correcto?— inquirió, mucho menos amenazante que su colega.
Varias cabezas asintieron, confirmando las palabras del hombre.
Se discutió durante varias horas más el cómo tratar el asunto.
Las cosas nunca eran tan simples y un movimiento en falso los expondría a la ADG y otras organizaciones.
Por otro lado, los objetivos de su interés mostraron gran potencial y sería un desperdicio que cayeran en manos americanas.
Finalmente, la reunión concluyó y se movilizó al equipo de captura más eficiente de todo Zaslon-9.
– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – [Fontvieille, Principado de Mónaco] Fadh respiró profundamente los vientos marinos desde su lujoso hogar.
Bebió de una copa con delicadeza, contemplando las mujeres silenciosas que contaban sus billetes en la mesa del comedor.
Tatuajes extravagantes y perforaciones de todos los tipos entraron en su visión, embelesándolo.
Pechos voluminosos se agitaban animadamente, animándolo, mientras sus propietarias organizaban los restos de su poderío tras escapar con éxito de Qasar al-Zill.
Pensar en la ciudad oculta le hacia querer lanzarse de rodillas y dar gracias al Poderoso.
Sin intervención divina, Fadh no habría desechado su orgullo y huido con la cola entre las patas horas antes del desastre.
Claro que el hecho de que Hamza, su subordinado, fuese el responsable de traer al espía también influyó bastante en esa decisión.
Fadh no sabia como reaccionarían los otros Señores de Distrito, y en particular los demonios con cola de la prostituta.
A poco más de un año de aquello, el saudí contrabandista recién empezaba a recuperarse de la debacle en el Principado, lugar al que la caída de la ciudad oculta no afectó mucho.
Aquí no le debería dinero a casi nadie, no sería reconocido o culpado por el derrumbe de la ruta arábiga del mercado negro.
—Mi Señor— llamó una jovencita de piel pálida, igualmente desnuda de pies a cabeza como todas las demás.
Ella entregó un teléfono a Fadh y se retiró silenciosamente, balanceado su firme trasero como a él le gustaba.
Fadh se sacudió las ideas perversas y revisó el teléfono.
Su ceño se frunció y el buen humor producto de la agradable vista fue reemplazado con fastidio.
Se vistió y salió de la suite, atendiendo el llamado de sus jefes.
Ya no ser el hombre a cargo le llenaba de ira.
Fue transportado a través del denso distrito hasta acabar en una zona de almacenes.
Notó la inusual movilización de personal, pero como no era el jefe no se molestó en preocuparse.
Entró al atestado almacén donde solían reunirse, viéndose obligado a permanecer de pie con la chusma mientras los peces gordos tomaban asiento alrededor de la mesa.
Múltiples representantes y líderes del crimen organizado habían venido.
Fadh reconoció a la mitad de ellos a pesar de su corto tiempo en el Principado.
Eso fue una señal de malas noticias.
Y sólo empeoró cuando un representante del maldito Principado también se instaló en la mesa.
La multitud hizo silencio y uno de los jefes se levantó, mirando ominosamente a todos los que compartían la mesa con él.
—Damas, Caballeros.
Las últimas semanas ha habido una ola descontrolada de incidentes que están afectando nuestros negocios.
Activos valiosos asesinados, operaciones interrumpidas y cargamentos incendiados o robados.
Estos ataques podrían o no estar dirigidos a nosotros, no lo sé y no me importa.
Debemos hacer algo al respecto de cualquier manera— empezó el hombre, enviando a Fadh un curioso y poco bienvenido sentimiento de déjà vu.
—¡Ya sabemos quiénes son los responsables!
¿¡Por qué perdemos el tiempo aquí en lugar de darles caza!?— exigió una mujer de figura sinuosa y ramas emergiendo de su frente, formando una cornamenta.
“Los”…
Otra punzada de reconocimiento apuñaló la consciencia de Fadh.
—No es tan simple.
No tenemos idea de quiénes son esos mocosos, de dónde vienen ni si trabajan para alguien.
Por lo que sabemos, es una artimaña de una organización que pretende desplazarnos o una medida drástica de la Unión Europea.
Incluso podrían ser los Rusos queriendo hacernos salir— objetó otro sujeto de la mesa.
Pero Fadh dejó de escuchar.
Su mente llegó a una conclusión poco probable, pero no imposible que le hizo abandonar en espíritu cualquier intención de reconstruir su vida en el Principado.
¿Una ciudad plagada de crimen que de repente se ve sacudida por incidentes desfavorables a manos de más de un mocoso desconocido?
—Qué me lleve el infierno si volveré a caer en semejante charco de mierda— pensó Fadh, decidido.
Esperó al final de la reunión para salir del almacén y dirigirse a sus aposentos.
Rápidamente ordenó a su escolta recoger todo lo valioso y preparar un yate.
Fadh se marcaría de Mónaco.
Quizás hasta se largue de Europa y termine en algún agujero de África o Asia, lejos de Leonardo y Rafael.
No lo sabía aún, pero Fadh se convertirá en un devoto creyente a raíz de esta sabia decisión.
– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – [Estrasburgo, Francia] Muy alejados de los imponentes Guardianes del Globo o la Agencia de Defensa Global, un equipo selecto de super humanos empleados por la Unión Europea se reunió en una modesta oficina para debatir sobre el siguiente gran movimiento.
No eran Héroes independientes, ni vigilantes que salían a las calles para ayudar al ciudadano de a pie.
A ninguno le importaba lo suficiente.
Su función era la de perros de ataque que la Unión Europea podía lanzar cuando lo creyera oportuno.
Y ahora sí que era oportuno.
—Hamburgo, Róterdan, Zúrich, Bilbao, Lyon…
Hasta ahora, los objetivos B-1 y B-2 han interceptado operaciones clandestinas en estos y otros lugares, asesinando a todos y cada uno de los agresores.
No hay un patrón perceptible.
No se encontró una conexión particular entre los muertos, ni las ubicaciones.
Creemos que estos mocosos simplemente van de ciudad en ciudad de manera aleatoria, buscando problemas para resolver Dios sabe por qué motivo— resumió Eisenfaust, líder de este equipo de tareas.
Alto y de complexión atlética, exponía con orgullo sus brazos de metal vivo alienígena que le daba su apodo.
—Nuestras órdenes son aprehenderlos a cualquier costo.
Y si no es posible, entonces matarlos para que no caigan en manos enemigas— sentenció el hombre fríamente, mirando a todos y cada uno de sus compañeros.
De nuevo, ellos no eran Héroes.
—¿Cómo planeas hacer eso?
Pueden volar y siempre encuentran la forma de escabullirse tras sus altercados— comentó Gendarme, el muro inamovible del equipo.
—Tch, yo los alcanzaré en cuanto aparezcan.
Me tomará más llegar a su ubicación que someterlos— afirmó Valkyria-01, destacando en la oficina con su brillante armadura y espada.
—Como dice Valky, los alcanzaremos en cuanto aparezcan.
La UE ya los tiene en la mira y nos prestaron un Jet temporalmente para ese fin— dijo Eisenfaust con una sonrisa burlona.
—Sólo son mocosos sobreestimándose.
Les enseñaremos una lección para que no vuelvan a portarse mal.
—Y en cualquier caso van a pagarnos.
¿Todos contentos?— añadió Valkyria-01, lamiéndose los labios.
Cuando el asunto involucraba villanos o individuos peculiares, la UE solía desembolsar generosas recompensas con tal de obtener mayores beneficios.
No todo podía dejarse a las Fuerzas Nacionales, ni a Héroes independientes sin control.
– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – Durante la siguiente semana, tres bandos distintos se mantuvieron en alerta máxima ante la más mínima mención de los mocosos desconocidos con capa y cascos.
Todavía intentaban dilucidar el propósito de sus movimientos, buscando patrones y trazando vagas conexiones que iban desde la conspiración hasta lo ritualista.
Pasos para una invocación o hechizo a gran escala, una venganza personal, otra organización incluso más secreta que buscaba afianzar el territorio, o los preparativos para una invasión alienígena.
Claro que esto ocurrió en las sombras, en el lado oscuro de Europa Occidental.
Los de la Luz fueron más directos.
La policía belga, española, francesa, neerlandesa y Suiza emitieron boletines con la escasa información de los infantes super humanos.
Los Héroes locales también seguían la pista de los incidentes, dados los poco más de veinte homicidios perpetrados desde el primer avistamiento en Hamburgo.
Nadie sabía el porqué de estos sucesos, de la agresividad y la frialdad que los responsables mostraron.
Nadie jamás pudo haber adivinado que todo esto se hizo con el único propósito de atraer oponentes capaces.
Hamburgo fue un mal inicio para Rafael y Leonardo.
No obtuvieron la visibilidad esperada ni fueron perseguidos por los Héroes.
Días más tarde, llegaron a la conclusión de que buscar activamente los problemas no les servía.
Claro, siempre tuvieron la opción de atacar un edificio gubernamental para que los tomaran más en serio, pero esa ruta sólo apresuraría la intervención de los Guardianes y la ADG.
No estaban preparados para otro round.
Abatidos, regresaron un par de días a Grenoble con la cola entre las patas, buscando consuelo en los brazos de Amira, Amat, Halima y Lulu, y reconsiderando sus métodos.
Fue en la tarde del segundo día de descanso que la inspiración golpeó a Rafael mientras observaba una caricatura francesa en la TV.
Rápidamente buscó a Leonardo y lo arrastró al laboratorio de Hakim, explicando su nueva estrategia.
Aquella discusión degeneró en el acto que estaban montando ahora.
—¡C-cámaras listas, e-entramos al aire en 10 segúnd-dos!— balbuceó alguien detrás de los focos, asustado.
Leonardo observó a la pequeña multitud momentáneamente secuestrada con una disculpa silenciosa.
Estas personas sólo eran trabajadores comunes de los medios y por pura conveniencia, hoy recibieron la visita de los misteriosos y todavía desconocidos Saiya-Men.
—¡Ya estamos!— anunció uno de los empleados del noticiero.
Leonardo se mantuvo impasible, con los brazos cruzados y la postura relajada, pese al sudor que le corría por la frente debido al pánico escénico.
Aparecer en televisión nacional era como la exposición frente a la clase más dura del mundo.
—Ciudadanos y compatriotas, Jean-Luc Beaumont informando desde CMB en vivo.
La siguiente transmisión es un mensaje de manos de mis invitados, a quienes probablemente reconozcan como los vigilantes desconocidos que han estado involucrados en una serie de violentos encuentros con grupos criminales en distintas naciones hermanas— inició el presentador con tono profesional y preciso, como si su edificio no acabase de ser secuestrado junto al personal.
Hizo un gesto a los mocosos flotantes que lo rodeaban, igualando su altura.
—Procedo a leer su declaración: “Saludos, pueblo de Francia.
Nos conocen por muchos nombres, pero pueden llamarnos Los Grandes Saiya-Men.
Habrán oído de nosotros recientemente.
Cosas malas, en su mayoría.
Acusaciones de violencia y asesinato, historias mal contadas a drede, omitiendo el bien que hemos hecho allí donde vamos.
Ignoran las vidas que salvamos, que protegimos.
Nos tachan de peligrosos, nos persiguen e intentan detener bajo absurdos pretextos de justicia.
Hipócritas.
Hipócritas ávidos de poder nos persiguen, hipócritas a los que no les temblaría la mano si de arrancarnos el corazón con los dientes les asegurase un poder similar al nuestro.
Y ustedes han aceptado gustosos esa hipocresía con que los alimentan.
Eso fue un error.
Habrá consecuencias, pueblo de Francia, pueblo de España, pueblo de Bélgica, de Alemania, Suiza y Países Bajos.
Y como los menos agraciados a nuestros ojos, pueblo de Francia, tú pagaras esta afrenta primero…” Jean-Luc continuó un rato más, aburriendo como la mierda a Leonardo y Rafael.
Empezaron a preguntarse qué demonios había redactado Amira.
Le habían pedido una simple traducción de sus intenciones por escrito, ya que ninguno estaba dispuesto a avergonzarse en televisión nacional al intentar anunciar ellos mismos su mensaje, machacando la lengua francesa en el proceso.
Finalmente, el presentador de noticias concluyó el sospechosamente largo discurso y miró torpemente a los propietarios.
Leonardo tomó eso como una señal y salió disparado contra la cámara, destrozándola de un solo golpe para cerrar la transmisión dramáticamente.
Se despidieron sin palabras de los rehenes temporales y despegaron del edificio.
Lo que acababan de hacer, o eso esperaban porque sino Amira sería la que pagase las consecuencias, es tomar la táctica de los villanos de caricatura: Anunciar un plan estúpido pero dañino sin razones más profundas que el “porque nos da la gana”.
El objetivo, atraer hacia ellos a los Héroes que nunca se encontraron y, si había suerte, a algún villano cuyo negocio hayan arruinado en algún momento de su pequeña gira europea.
Cuanta mayor amenaza viniera a por sus cuellos, mejor.
– – – – – – – – – – – – Como algunos han mencionado, ahora intento hacer los capítulos de mayor duración (antes 1200 palabras/cap, ahora 2000).
También he de añadir, que como mencioné en la sinopsis que yo espero ustedes hayan leído, no soy conocedor de los cómics de Invincible, ni de Image Comics en general.
No se sorprendan si me invento cosas de entre las nalgas para algunas regiones donde, en los cómics, deberían existir ciertos personajes y cosas similares.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com