Transmigrados como Saiyajin a... ¿¡Invincible!? - Capítulo 35
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- Capítulo 35 - 35 La Batalla De Mont Blanc
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35: La Batalla De Mont Blanc 35: La Batalla De Mont Blanc Leonardo y Rafael eran estúpidos.
Su ignorancia les hizo encender una llama que pronto se les saldría de control.
Por cuestiones de cercanía y una extraña idea de que, al causar un incidente tan relativamente cerca de su base de operaciones secreta eliminarían cualquier sospecha inmediatamente de Grenoble, eligieron nada más y nada menos que el túnel del Mont Blanc para hacer su amenaza en televisión.
Específicamente, amenazaron con derrumbar el túnel.
El mismo túnel que hace una década fue protagonista de un desastre que arrebató la vida a decenas de personas.
Claro que ellos no lo sabían.
Ese incidente ocurrió incluso antes de su nacimiento tanto en este mundo como en el anterior.
Y claro que ese hecho no les importaría un comino a todos los indignados que presenciaron la transmisión.
Incluso para los estándares del 2009, la noticia voló por toda Europa más rápido que las enfermedades.
Más importante, todos los que pretendían darles caza a Leonardo y Rafael ahora sabían dónde buscar.
Y por supuesto, ninguno de los dos mostró preocupación alguna por quien viniese a patearles el culo.
A sus ojos, no habían hecho nada digno de la atención de la ADG, los Guardianes u Omni-Man, cosa en la que tuvieron razón.
Sin embargo, los Guardianes y Omni-Man no eran los únicos individuos que los superaban ampliamente en fuerza y experiencia.
Ambos estaban conscientes.
No fueron tan ingenuos como para asumir de inmediato que su potencial igualaría al de Gokú o Vegeta, ni siquiera Gohan.
Siempre operaron bajo la premisa de que eran Saiyajin de raza pura, con la única ventaja de que sabían que los límites podrían expandirse más allá.
Así que esperaron pacientemente al siguiente gran desafío que muy probablemente les haría superar el límite actual.
E iba a dolerles mucho.
Permanecieron en el aire, a varios metros del suelo.
Detrás de ellos, dos camiones desafortunados yacían con las ruedas hacia arriba, bloqueando el paso del túnel por el lado francés.
La policía actuó incluso antes que los Héroes, estableciendo un perímetro para alejar a los civiles de la entrada.
Todavía había vehículos en el interior del túnel, abandonados en este punto por sus ocupantes.
Dado que no tenían impulsos terroristas en sus corazones, los Saiya-Men permitieron a las personas salir de este lado hacía una hora para evitarles el viaje de más de 10 kilómetros hacia Italia.
Mostraron con orgullo los trajes a todo aquel que tuvo la valentía de tomarles una foto con sus teléfonos.
Uno respetaba los colores originales, pero alteró el diseño.
El otro tenía aspecto similar, pero con colores diferentes.
Tuvieron que establecer este punto medio para no deshonrar al Gran SaiyaMan original.
Es una cuestión de respeto.
—…
Hmm, llegó alguien— comentó Leonardo.
Alzó la mirada, permitiendo que el sistema de su casco localizara con mayor precisión al objeto que se les acercaba.
Rafael suspiró, decepcionado.
—Diviértete.
Esta vez, por favor, no te cagues encima.
Odio cargar cosas apestosas a mierda— dijo sarcásticamente.
El Saiya-Man de colores grises y dorados se estiró, relajando los músculos.
El Ki se movilizó en su cuerpo, hinchándolo en poder.
—No dejes que me maten— recordó a Rafael antes de salir disparado contra la figura humanoide.
Valkyria-01 arremetió con una velocidad superior a Mach 1, mientras Leonardo se convirtió en una densa bola de Ki comprimido.
La agente de la Unión Europea fue la primera en establecer contacto con los objetivos.
– – – – – – – – – – – – – – – – – – – – El puño vibraba con el denso Ki reunido a su alrededor, casi visible.
La hoja destelló con energía, cortando el aire ominosamente.
La mujer en armadura y alas de energía ganó en velocidad, pero Leonardo ya había tenido que lidiar con Red Rush en tierra y, francamente, esto no era demasiado.
Desató el puñetazo en el momento adecuado, interceptando la espada que podría o no atravesarle la carne y el hueso.
No pretendía averiguarlo.
El Ki comprimido explotó hacia afuera un instante antes del contacto.
La onda de choque no hizo mucho contra la espada en sí, pero las manos de su portadora no gozaron de la misma suerte.
Valkyria-01 recibió el impacto de frente.
La fuerza la hizo salir despedida a un costado y su armadura crujió por la abrupta desaceleración.
Por suerte, su cuerpo base ya contaba con una resistencia muy superior a la humana.
Pero Leonardo también.
En el segundo que le tomó a la agente estabilizarse, el Saiya-Man se había abalanzado contra ella y cerró su pequeña mano sobre la de la mujer, impidiéndole agitar la espada.
—No es lo que esperaba— dijo en su lengua materna, sin importarle si ella podía entenderlo o no.
Con la mano libre, estampó un puñetazo demoledor en el peto de la armadura.
Para su sorpresa, el metal no se hundió y la mujer apenas se vio empujada unos metros.
Ella se llevó una mano al pecho, palpando la zona golpeada por Leonardo.
Se echó el cabello hacia atrás, revelando un rostro hermoso y frío al que el Saiya-Man por fin prestó atención.
—Tú también— expresó con una media sonrisa, tomando desprevino a Leonardo al contestarle en español.
—¡Soy Valkyria, Primera Generación.
Ríndete, mocoso.
Tú y tu amiguito vendrán conmigo por las buenas o por las malas!— declaró con un movimiento de espada, cortando el aire en un fino arco hasta apuntar a su objetivo.
Leonardo evitó fruncir los labios.
Leer o escuchar diálogos semejantes funcionaba bien para la ficción, pero cuando se convertía en la realidad…
Simplemente no.
—¡Dile que nos deje tocar sus tetas y entonces lo consideraremos!— aconsejó Rafael desde abajo sin pudor alguno.
El elegante rostro de la mujer se congeló un instante antes de retorcerse con disgusto.
—Mocoso…— murmuró, claramente irritada.
Las alas de energía batieron con furia y la mujer se abalanzó sobre Leonardo una vez más.
—¿¡Yo qué tengo que ver!?
¡No dije nada!— protestó el Saiyano, maniobrando en el aire para evitar los tajos de la hoja.
El incidente con Rafael y Deathstroke pirata le enseñó a no subestimar tales herramientas.
Contrario a las apariencias, Valkyria no perdió los estribos por el inapropiado comentario del otro niño.
Sus ataques fueron precisos y no letales, dirigidos principalmente a las extremidades de Leonardo para probar sus reflejos.
Por ahora.
En este breve combate, ella aprendió que en términos de fuerza estaban emparejados, en velocidad de movimiento ella ganaba, pero en cuanto a reacciones, Leonardo la superó por mucho.
La experiencia era otra historia.
Leonardo estaba muy atrás de la agente en todos los aspectos del combate aéreo.
El chico cayó en una finta de la mujer y se deslizó justo a donde ella lo quería.
El puño blindado de Valkyria se estrelló en sus costillas, doblando su cuerpo por la abrumadora fuerza antes de mandarlo a volar contra la montaña.
Esta vez, fue el turno de Leonardo de impresionarla.
Si bien carecía de experiencia, no era ajeno al dolor ni a golpes de una potencia similar a las de su compañero de entrenamiento.
Se recuperó al instante del impacto, detuvo su impulso y cargó hacia la oponente en menos de dos segundos.
Valkyria apenas ajustaba su postura cuando Leonardo se le abalanzó con fuerza renovada, imperturbable por el ataque anterior.
Ella alzó la hoja para interceptar el puño entrante, pero Leonardo cambió su objetivo y golpeó la empuñadura, así como la mano que la sostenía.
—¡¡NNGH!!— gruñó Valkyria.
La integridad de los guanteletes era muy inferior a la del peto y el metal no soportó el impacto.
La espada se le escapó de entre los dedos heridos, volando lejos de su alcance.
Leonardo no le dio un segundo de respiro.
Aprovechó su tamaño inferior para enzarzarse en un combate cerrado con Valkyria, conectando una serie rápida de puñetazos al bello rostro de la rubia.
Ella retrocedió, pateando sin piedad en dirección a la entrepierna del chico.
Leonardo se abalanzó sobre su cuello, aferrándose a ella de modo que no pudiese golpearlo adecuadamente.
Giraron 180°, terminando en un incómodo combate de cabeza con cada intento de Valkyria por quitarse de encima al mocoso.
Finalmente, Valkyria logró sujetar los brazos de Leonardo.
La presión aumentó y la mujer intentó partírselos, pero sólo recibió una brutal patada directo en la mandíbula que sacudió su dentadura a cambio.
—¡Get Over Here!— exclamó Leonardo, desenvolviendo su cola rápidamente y enrollando el antebrazo de la Valkyria.
Tiró con fuerza, atrayéndola hacia sí para estampar otra patada en su rostro.
La mujer salió despedida con sangre escapándosele de la boca y la nariz.
La emoción inundó el pecho de Leonardo y se abalanzó sobre ella una vez más.
Hacía un par de años que no encontraba un oponente igualado, aparte de Rafael por supuesto.
Siempre eran más débiles o más fuertes por un amplio margen.
Verse superado abrumadoramente no generaba satisfacción nunca.
Ser abrumadoramente superior era estimulante a su manera, pero no le ayudaba a crecer.
Las alas de energía de la mujer brillaron más intensamente y su figura se elevó en el aire, tan rápido que Leonardo no pudo reaccionar al cambio de dirección.
Visiblemente enojada, Valkyria hizo gala de su maniobrabilidad superior y, sin perder impulso, embistió a Leonardo por la espalda, llevándoselo como un cometa hacia el suelo.
Todavía apartado del conflicto, Rafael hizo una mueca de dolor cuando ambos se estrellaron en la calle, levantando una nube de polvo y escombros.
Verlo a través de una pantalla era una cosa, pero como alguien que había experimentado esa clase de impactos muchas veces, no pudo sino estremecerse por el dolor fantasma.
Que el cuerpo resista eso no significa que sea agradable sufrirlo.
No obstante, su entretenimiento se vio interrumpido por la aparición de una aeronave en la distancia.
El trasto se veía demasiado avanzado para ser casual, y el sistema de su casco le indicó a Rafael que estaba en la mira de los cañones.
—…
Nada mejor que una inminente paliza para estimular el Zenkai— pensó con desgana, haciendo hervir su Ki en preparación para el combate.
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